DULCINIANOS, LA HEREJIA MENCIONADA EN EL NOMBRE DE LA ROSA

Los dulcinistas han pasado a la historia como una congregación religiosa que ejerció de Robin Hood durante los años finales del siglo XIII y primeros del siglo XIV, robando a los ricos para dárselo a los pobres. Pero permitidme narrar una de esas historias que dejarán a más de uno sin sentido, una narración extraordinaria que pondrá de nuevo en evidencia a la aterradora Iglesia Católica.

El nombre de dulcinistas viene dado por Dulcino da Novara o Fray Dulcino (1250-1307), cuyo  verdadero nombre fue Davide Tornielli. Se cree que nació en el Piamonte italiano, en la provincia de Novara. Según la Inquisición, el personaje era hijo ilegítimo de un cura,  de nombre Julio, que fue condenado por ladrón, y que huyó para unirse a los seguidores de Segarelli, “un méndigo loco y sodomita” (según el inquisidor Bernardo Gui), que además añade: “donde continuó con sus robos y practicando el sexo libre”. Otras fuentes apuntan a que Dulcino fue hijo de una rica familia, que tuvo una infancia religiosa, y que cursó desde joven estudios eclesiásticos.

A la muerte de Segarelli, Dulcino pasó a ser el cabecilla de los Hermanos Apostólicos, y en el año 1303 viajó hasta el lago de Garda, donde conoció a la que sería su compañera, Margherita.

Se calcula que en su época de mayor esplendor, pudieron contar entre 5.000 y 10.000 seguidores.

Los ideales de los dulcinianos eran los siguientes:

  • La oposición a la jerarquía eclesiástica y la conversión de la iglesia a los ideales de pobreza y humildad.
  • La oposición al sistema feudal.
  • La liberación de los hombres de cualquier restricción.
  • La organización de una sociedad igualitaria, de ayuda y respeto mutuos, basada en la propiedad comunitaria y en la igualdad de sexos.

La Iglesia Católica encabezada por el papa Clemente V, preparó desde Aviñón una cruzada para terminar con los que, según él, eran herejes. Las tropas comandadas por el obispo de Vercelli, Raniero, comenzaron el atosigamiento a los seguidores de Dulcino.

Predicaron en Bolonia, Padua, Riva de Garda, Plasencia, Vicencia y Trento. A finales de 1304, Dulcino se encuentra en su ciudad natal, en la lombarda Novara. Acorralada por la Iglesia Católica y sus secuaces, se refugia más al norte, en el valle de Sesia, Serravalle.

En 1305, Clemente V, el Papa que acabó con la orden de los templarios, quemando vivo a Jacques de Molay (su gran maestre), arremete contra los dulcinianos, lanzando una cruzada. Estos huyen hacia el Sorba, instalándose en la cima de Parete Calva, a 1.600 metros de altura.

Tuvieron que soportar un invierno frío, con muchísima hambre, no quedándoles más remedio que matar y robar. La situación se hace insostenible: Dulcino y los suyos tienen que huir. El 9 de mayo de 1306, abandonando a los más débiles de sus hombres a su suerte, parten hacia el sur. Dulcino sabe que en cuanto sus hombres caigan en manos de las tropas del Papa Clemente V serán quemados en la hoguera.

Dulcino atraviesa el Monte Barone aún nevado, llegando a Monte Robello, a 1.400 metros de altitud. El obispo de Vercelli, Rainiero Avogrado, siguiendo las órdenes del Papa, sitiará este lugar, creando una situación similar a la de Montségur y la cruzada cátara (los cristianos torturados por orden del Papa Inocencio III por arrebatarles feligreses católicos, tránsfugas a la religión cristiana cátara).

El invierno es infernal y apenas hay víveres. Los dulcinianos van muriendo, los supervivientes optan por el canibalismo, alimentándose con la carne de sus muertos.

El 23 de marzo de 1307 se produce el asalto, en el que mueren muchísimos dulcinianos, llevándose los capturados a Biella. Comenzará un juicio terrible de la Inquisición Católica contra ellos.

Margherita fue crucificada y descuartizada en presencia de Dulcino. A Dulcino la Inquisición lo desolló antes de crucificarlo, para luego ser descuartizado.

En la novela “El nombre de la Rosa” de Umberto Eco, el inquisidor Bernardo Gui está convencido que detrás de los asesinatos de la abadía se encuentran los adeptos de Dulcino, arrancando a varios monjes la confesión de que son dulcinianos, y por ello serán quemados. Si alguno recuerda la genial película que se hizo después, se acordará de este particular y de cómo Baskerville (Sean Connery) dará con la auténtica solución a estos crímenes.

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2 comentarios

  1. Buena informacion..esclarecedora..aportando valorable material..

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