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EL SMARTPHONE COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO

La tecnología es algo maravilloso. La capacidad que han adquirido los teléfonos móviles o smartphone va más allá de una simple llamada. Es por eso que me he decidido a publicar este artículo, para que sirva como referencia y ejemplo de lo que se puede hacer con esta tecnología. Te voy a explicar cuál es mi flujo de trabajo con un smartphone.

Aparte de usarlo como teléfono para enviar y recibir llamadas, o las habituales entregas de correo electrónico por Gmail, Whatsapp (que permite sincronizarse con una versión web, simplemente escaneando un código QR, escribiendo desde el ordenador PC) y SMS, la otra principal función de mi Huawei P20 Pro es usarlo como máquina fotográfica.

En este sentido, aparte de utilizar la herramienta propia de la marca con la que se pueden obtener desenfoques de todo tipo, utilizo OpenCamera como aplicación gratuita para tomar fotos cuadradas a alta resolución, que luego subo a la red social Instagram. Como también dispongo de otra red social para fotógrafos profesionales, 500px, para no tener que volver a repetir el proceso de subida, dispongo de un conector IFTTT que se encarga de subir la misma foto a 500px desde la cuenta de Instagram y de forma automática. Por supuesto no hay foto que suba a las redes sociales que no pase por la edición. Siempre lo hago con Snapseed.

Las fotos las subo a Instagram y 500px. Facebook lo uso para publicar noticias y artículos.

Como disfruto mucho con la fotografía documental, uso diversas lentes externasy el flash externo Lume Cube que me permite disparar flashes a distancia, sin cables, y desde el smartphone. Para que converjan las lentes con cierta configuración uso la aplicación Moment Pro. Otras aplicaciones usadas por mí, para diversas técnicas fotográficas, son Lapse it ProHDR Camera y AfterFocuscon los que trabajar los desenfoques a partir de capas.

El vídeo es algo con lo que estoy comenzando. Para este tipo de grabaciones suelo usar Filmic Pro, que es lo más completo que he visto, junto a un gimbal. La edición la realizo con FilmoraGo o Magisto. Este último lo hace todo él de forma automática, añadiendo música en función del tiempo estipulado.

Otra cosa que suelo hacer es digitalizar documentos, como si de un escaner se tratase, con la aplicación CamScanner.

Se me olvidaba. Las finanzas las contemplo con una aplicación de La Caixa y desde mi cuenta Paypal.

Otras aplicaciones que utilizo con bastante frecuencia son:

Por supuesto de todo lo anterior hay aplicaciones específicas en Google Play. El navegador Opera sólo lo utilizo para visitar páginas web.

Para viajar es indispensable llevar Google Maps, con el que encontrar cualquier dirección en un momento, y a la que se te dirige caminando. Si llevo el automóvil prefiero Sygic, basado en el popular Tom Tom que, aparte, me informa de los radares. Moovit es otro programa de los indispensables, ya que me informa de cómo llegar a cualquier sitio, de cualquier ciudad del mundo, usando el transporte público. Y si visito alguna exposición, cine o teatro, las entradas las suelo llevar en Passwallet.

Amazon Kindle es mi opción para leer libros digitales. Es por eso que quise comprar un smartphone de más de 6 pulgadas; así puedo leer con menos problemas de visión, adaptándose la tipografía a mi gusto personal.

Es curioso que para presentaciones del tipo Powerpoint y Word, existe una aplicación que es como una copia gemela de Office, llamada WPS Office. Se puede usar conjuntamente con Onedrive, si queremos almacenar los archivos en la nube y que estén disponibles desde cualquier ubicación. Como me disgusta tener que llevar conmigo un ordenador portátil a la hora de realizar presentaciones, adquirí un cable con tecnología MHL que, al conectarse al smartphone, hace que aparezca en pantalla el sistema operativo Emui Desktop, una especie de Linux al más puro estilo Chrome Desktop. Después de conectarlo al cable Matedock 2 y un cable HDMI, puedo proyectar las presentaciones desde un mini proyector, portátil y de un tamaño no superior a la palma de mi mano. Como sistema de oficina portátil me resulta indispensable, ya que le he añadido un mini teclado y un ratón Bluetooh.

El sonido es otro de esos referentes en estos smartphone. El Huawei cuenta con Dolby Atmos. Es una gozada poder escuchar Spotify para todo tipo de música. Como adicto a los podcasts tengo descargada la aplicación Ivoox y así escucho todo tipo de programas de radio.

La conexión de Spotify o Ivoox es mediante Bluetooth a unos auriculares de la marca Holyhigh, que me dan una potencia brutal. Es más, estos auriculares se pueden controlar mediante breves pulsaciones desde el oído, para adelantar temas o parar la música. Al llegar al automóvil la música o el podcast se sincronizan de forma automática con el equipo estéreo, mediante Bluetooth, escuchándose al instante. Y, por supuesto, puedo apagar la pantalla; y la emisión sigue funcionando.

La seguridad es otro referente. Lastpass me guarda todas las contraseñas. Y Cerberus me permite saber dónde se encuentra mi smartphone en caso de pérdida o robo, incluyendo la posibilidad de hacer fotos de forma remota o enviar mensajes a la persona que esté en posesión de mi teléfono. También es posible borrar todos los datos de la memoria, de forma remota, en caso de pérdida.

Y, por descontado, todos los datos tienen copia de seguridad a una cuenta Google o Huawei, para poderlos recuperar cuando quiera.

Como batería suplementaria suelo llevar conmigo una de Xiaomi; así tengo garantizada la disponibilidad por mucho uso que le dé.

Espero veas las enormes posibilidades que tiene un smartphone. Seguro que tú le encuentras más; pero éstas son las mías, si te sirven como ejemplo. He prescindido de aportar enlaces que ya se conocen; sólo he indicado los menos conocidos.

Y es que la tecnología parece no tener límites. ¡Larga vida al smartphone!

CON UN SIMPLE EXPERIMENTO CASERO SE DESMONTA LA TEORÍA DE LA TIERRA PLANA

Si una teoría es invalidada por una sola prueba, en este caso fotográfica, no hace falta seguir desmontando otras pruebas. Los terraplanistas suelen argumentar otras pruebas, cuando una de ellas es invalidada por completo. Y no es necesario.

Así que a la luz de la experimentación casera, algo que puede hacer cualquiera, vamos a invalidar de un plumazo cualquier hipótesis terraplanista. No serán necesarias más pruebas, pues como digo, si con ésta ya se desacredita la Tierra plana, no es necesario seguir argumentando nada más.

Comencemos por el principio.

Como la Tierra gira diariamente sobre su eje, las estrellas parecen girar en trayectorias circulares alrededor de uno de los polos celestes; el polo norte celeste para los observadores en el hemisferio norte o el polo sur celeste para los observadores en el hemisferio sur. Las estrellas alejadas de un polo celeste parecen girar en grandes círculos, las estrellas situadas muy cerca de un polo celeste, parecen girar en círculos pequeños y por lo tanto parece que no tuvieran movimiento diurno.

En el polo norte terrestre, el polo norte celeste está directamente sobre la cabeza, y todas las estrellas que son visibles son todas las estrellas del hemisferio norte celeste y son todas circumpolares.

El polo norte celeste está localizado muy cerca de la estrella Polar (Polaris o Estrella del Norte), por lo que, desde el hemisferio norte todas las estrellas circumpolares parecen girar alrededor de la estrella polar.

En el ecuador terrestre, este círculo se desvanece a un solo punto – el polo celeste mismo – que se encuentra en el horizonte y, por lo tanto, no hay ninguna estrella circumpolar. Como se viaja al sur del Ecuador ocurre lo contrario. El polo sur celeste parece cada vez más alto en el cielo, y todas las estrellas situadas en un círculo cada vez mayor centrado en este polo son circumpolares. Esto continúa hasta que uno llega al Polo Sur terrestre, donde, una vez más, todas las estrellas visibles son circumpolares.

El término, “estrella del sur” o “estrella polar austral” se refiere a la estrella más cercana al polo sur celeste de la Tierra. Actualmente, a simple vista corresponde a Sigma Octantis. La técnica para lograr una foto circumpolar es sencilla. Basta con plantar la cámara en un trípode, apuntar con la cámara al cielo en la posición adecuada y dejarla exponiendo el tiempo suficiente para que las estrellas se muevan y ese movimiento que a nuestros ojos pasa inadvertido quede registrado en la cámara. En principio cuanto más tiempo mejor, pero a partir de cinco-diez minutos ya deberíamos poder captar una pequeña estela de estrellas girando en torno a la estrella Polar o estrella del Sur.

Por descontado, las circumpolares solo se pueden dar si la tierra es esférica y gira sobre el eje de estas dos estrellas, la Polar y la del Sur. Si la Tierra fuera plana, en una superficie plana es imposible que:

  1. Dos partes del cielo giren de forma diferente y un cúmulo de estrellas alrededor de cada una de estas dos partes.
  2. En el caso de que giraran dos cúmulos de estrellas diferentes, llegaría un momento en que ambas partes se solaparían.
  3. Ahora mismo hay una zona del Ecuador en donde no se aprecian estrellas girando, aunque sea en forma de medio disco. En una Tierra totalmente plana habrían circumpolares fraccionadas.

Para las fotografías circumpolares, el tipo de cámaras que podemos utilizar es una réflex, aunque también se puede utilizar cualquier cámara fotográfica que se pueda configurar en modo Bulb para una exposición prolongada.

Necesitaremos, además, un trípode que posea una buena estabilidad y que sea robusto; ya que para este tipo de fotografías se usan objetivos poco pesados y al realizar varias tomas se sumarán varios minutos de exposición. Un trípode con cierto peso minimizará las posibilidades de movimientos o vibraciones.

Para tomar fotografías circumpolares se usan objetivos angulares (10mm, 16mm, 18 mm), ocupando más encuadre.

Aunque el uso de un intervalómetro no es obligatorio, es de gran utilidad porque podemos fotografiar de manera remota y así evitar las vibraciones de la cámara al hacer las capturas. Con este aparato controlamos el número de fotografías a realizar, el tiempo entre una y otra, y el tiempo de exposición de cada una de las fotos.

Lo ideal sería situarnos en un sitio lo más oscuro posible, evitando lugares urbanos donde la contaminación lumínica no incida al momento de realizar las fotografías.

Luego debemos localizar la Estrella Polar o también llamada Osa Polar (que apunta hacia el Norte) para enfocarla y que sea el centro de nuestra fotografía, debido a que es la única estrella que se queda fija en el firmamento (el eje de la Tierra). Y si estás en el sur deberás hacer lo propio con la Estrella del Sur (el otro extremo del eje). El enfoque de la cámara debe ser manual y se enfoca hacia el infinito. Dependiendo de la orientación desde donde se realice la toma se obtendrá el resultado de la fotografía.

La medición de la exposición se realiza hacia el cielo para lograr una exposición, en función de la cantidad de estrellas que deseemos capturar mediante valores ISO altos.

La velocidad de obturación debe estar en Modo Bulb, el tiempo de exposición determina si tendremos las estrellas como trazos o solamente como puntos.

Se utiliza una apertura de diafragma amplia para capturar la mayor cantidad de luz posible y el mayor número posible de estrellas en la fotografía (f/2.8, f/3.5, f/4, f/6 hasta f/8).

Con un valor ISO alto se puede lograr ver una mayor cantidad de estrellas, pero también más ruido. Así que el valor ISO puede ser variable, según lo que se desee lograr en el momento de hacer la composición. A mayor valor de sensibilidad el ruido se va incrementando. Podemos hacer varias tomas, a modo de prueba, para comparar los resultados y luego lograr lo que deseamos con los valores que mejor nos convenga utilizar.

El formato ideal para las fotografías circumpolares es el RAW, por las ventajas que ofrece en el momento de procesar las fotografías posteriormente.

Luego se presiona el botón de disparo y se bloquea para iniciar la fotografía y al finalizar lo desbloqueamos (este proceso se puede hacer tomando de 5 a 6 fotografías con un tiempo de exposición de 20 a 30 minutos, dependiendo de la configuración y valores con los que estemos trabajando). La cantidad de tomas y el tiempo de exposición pueden ser variados según nuestras necesidades.

Al llegar a casa usaremos un software de apilado de imágenes fotográficas, que se encargará de sumar la luz de cada una de las fotografías. Para procesar las fotografías en este tipo de programas, se proceden a tomar las fotografías con el menor tiempo de exposición posible (el tiempo puede variar de más o menos minutos) con pausas de 15 a 20 segundos y luego se procesan las fotos con el software.

Y ya está. El resultado salta a la vista. Todas las estrellas parecen girar en el firmamento, menos la Polar y la Estrella del Sur que son las que permanecen siempre fijas, lo que desmuestra que existe un eje en la Tierra.

Fin del terraplanismo. Como digo, una vez desacreditada esta teoría tan ridícula, es probable que los terraplanistas quieran seguir aportando sus pruebas. Pero si con las circumpolares ya se ha desmontado esta hipótesis absurda, es ridículo seguir con lo mismo, una y otra vez. Si una sola prueba desmantela una teoría ya no es necesario seguir con el experimento.

LA SATALIA DE BARCELONA

La Satalia es una rosa mosqueta, una preciosa flor blanca que quizá crecía en este lado de la montaña. El nombre le va bien a un bario de Barcelona, a la fala de Montjuic, porque, a parte de su humilde belleza, es de los pocos de la ciudad que mantiene un contacto directo con la naturaleza.

La satalia proviene del asia menor y era una flor muy querida por los griegos, que le daban connotaciones mitológicas.

Desde 1906 se utiliza una loseta en Barcelona que representa una flor de cuatro pétalos. Para algunos sería una satalia. Para otros una flor de almendro.

El panot de flor es tan querido en Barcelona que provocó cierto revuelo entre sus admiradores en los años 90: «Cuando se decide, por criterios de mantenimiento, reducir su utilización, la gente se queja: no pueden hacer desaparecer la flor». Uno de los argumentos de los defensores de la flor fue la autoría del diseño, que siempre se atribuyó al arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch. Pero se trata de una afirmación sin respaldo documental. Según aclara Esparza, «aunque recordaba a la flor de almendro a la que hacen referencia los motivos de toda la Casa Amatller, era diferente; era de piedra tallada a mano, mientras que el panot es de cemento hidráulico».

No obstante, como se puede ver en la foto del interior del patio de carruajes de la Casa Atmeller, decorada con flor de almendro, el panot de Puig i Cadafalch dista mucho de parecerse al panot de flor de Barcelona.

La flor no solo se quedó en el Eixample. Llegó a otros barrios, «garantizando criterios de accesibilidad a toda la ciudad», y todavía hoy es una de las baldosas más demandadas en Barcelona. El tamaño de esta loseta (20×20), además, se acabó aplicando a otros elementos urbanos posteriores, como vados y bordillos.

LA ALQUIMIA BENEDICTINA

Aquí incluyo la cruz relicario del monasterio de Engelberg, en Suiza, de connotaciones alquímicas y cristianas. Este monasterio fue construido en el 1120 y es benedictino.

Adjunto, por otro lado, la cruz del Rosario Monumental de Puig i Cadafalch. El Rosario Monumental de Montserrat es un conjunto de obras escultóricas de signo religioso situadas en el camino que conduce del Monasterio de Montserrat a la Santa Cueva. Sin embargo, cuando uno ve esta cruz no deja de estar observando una cruz alquímica, hermetista, rosacruz, y por supuesto cristiana.

San Anselmo (1033-1109) fue un benedictino que creía que la fe debe preceder a la razón, como Agustín y la mayoría de los teólogos anteriores a él había creído, aunque él añadió la opinión de que la fe y la razón eran compatibles y fomentó este último en un contexto cristiano. Sus puntos de vista sentaron las bases para la explosión filosófica que habría de ocurrir. Pedro Abelardo continuó el trabajo de Anselmo, preparando los cimientos para la aceptación del pensamiento aristotélico antes de que las primeras obras de Aristóteles alcanzasen Occidente. Su principal influencia en la alquimia fue su creencia en que los universales platónicos no tenían una existencia separada fuera de la consciencia del hombre. Abelardo también sistematizó el análisis de las contradicciones filosóficas.

La receta del elíxir de la juventud se conoció gracias a un hallazgo arqueológico que documenta la tradición alquimista de Praga y a la que hoy se le reconocen efectos benéficos.

Fue descubierta durante la reconstrucción de una casa del barrio judío, en pleno centro histórico de la capital checa, cuyos orígenes se remontan al siglo IX y que se salvó de las ordenanzas de saneamiento dictadas por los ediles praguenses en el siglo XIX, así como de las riadas del verano de 2002.

Tras ser analizada por los monjes benedictinos del distrito de Rajhrad, que todavía hoy regentean una botica tradicional a base de hierbas medicinales y tratan de recuperar recetas olvidadas del Medievo, se establecieron sus 77 componentes, además del alcohol y el opio, en esa receta para la juventud eterna.

Y es que los monjes benedictinos siempre han sido alquimistas del alambique, siendo ellos los artífices de muchos de los mejores licores del mundo.

Los escritos atribuidos al monje benedictino Basilius Valentinas (siglo XIV o XV), de la Alta Alemania, muestran un aumento considerable de los conocimientos químicos. Basilius Valentinus fue honrado como oráculo por los alquimistas del siglo XV. Sus principales escritos fueron: «Triunfo del antimonio», «Acerca de la primitiva piedra de blanquear», «El descubrimiento de manipulaciones secretas», «Ultimo testamento» y «Últimos discursos». En ellos se explica la obtención del ácido sulfúrico.

En España, en la abadía de Samos, junto al río Oribio, los monjes benedictinos preparan desde hace siglos su famoso brebaje alquímico Licor Pax, que está a la venta para los viajeros.

SANTIAGO RUSIÑOL, PÉLADAN Y EL SALÓN DE LA ROSE-CROIX

Nacidos en una familia de la alta burguesía catalana, ya desde 1889, Rusiñol y Casas daban una imagen de grupo: pintaban juntos, juntos exponían en la Sala Parés; en el verano de aquel mismo año hacían un viaje en carro por Catalunya, y juntos efectuaban largas estancias en París. A finales de octubre de 1890, Casas y Rusiñol se fueron a vivir a Montmartre, donde Miguel Utrillo les había alquilado un apartamento en el mismo Moulin de la Galette, rue Girardon, esquina con la calle Lepic.

Muchos cuadros que Rusiñol y Casas pintaron aquella temporada en Montmartre tenían por tema el establecimiento del Moulin de la Galette, sus atracciones y el ambiente del salón de baile, pero también había vistas del célebre quartier y figuras de personajes que ellos consideraban interesantes.

Los cuadros que Rusiñol y Casas presentaron a la Exposición General de Bellas Artes de Barcelona celebrada durante la primavera de 1891, llamaron poderosamente la atención y el Ajuntamiento compró: Laboratorio de la Galette de Rusiñol y Plein Air de Ramon Casas. En París, habitualmente los dos artistas dedicaban la mañana a pintar y, habiendo comido, bajaban al boulevard de Clichy para asistir a las sesiones de la Academia La Palette. Para Navidad los dos amigos invitaron a comer en su apartamento al músico Erik Satie (1866-1925) entonces un total desconocido que, sin duda era ya un adicto al Simbolismo que propugnaba el estrambótico Sâr Péladan en su Salon de la Rose-Croix. Todos se quedaron sorprendidos, no solamente por su música neomística, sino porqué su indumentaria y su aspecto físico respondían a la idea arquetípica del bohemio que ellos tenían.

El primer Salón de la Rose-Croix (Rosa-cruz) tuvo lugar en la famosa galería Durand-Ruel, en marzo de 1892 bajo el patrocinio de un personaje excéntrico, Joséphin Péladan (1859-1918) un ocultista y sanador que se daba a sí mismo el pomposo título de Sâr. Iniciado por su padre en las doctrinas esotéricas y en las religiones orientales, Péladan había publicado previamente novelas organizadas en grandes ciclos (La decadencia latina), escribió obras de teatro y fue crítico de arte. El Salón de la Rosa-cruz, según decía, “sería un templo dedicado al Arte-Dios, con las obras maestras como dogma y los genios como santos».

De hecho, en una de las fotos podemos ver a Péladan, ataviado.

Rusiñol se sintió vivamente interpelado por el movimiento simbolista y la nueva mística que emanaba de los ambientes literarios y artísticos de París. Casas era más extrovertido y nunca hizo mucho caso de aquella corriente mística. Casas presentó al Salon des Independents (1982) el cuadro conocido como Madeleine cuya modelo ya había aparecido en otros cuadros del pintor (la modelo es Madeleine de Boisguillaume, una chica de clase acomodada de Albí que había huido a París para vivir a su aire), siempre vestida con falda gris y blusa roja.

Por su parte Rusiñol presentó en el mismo Salón numerosos cuadros, entre ellos Une malade, una joven tísica vestida de negro entre unas cortinas obsesivamente blancas. En el Salón del Champ-de-Mars Casas mostró Escogiendo un libro y Mujer tocando el piano; Rusiñol cumplió la palabra que había dado a sus amigos de Sitges de proclamar desde París las bellezas de su población y presentó El pati blau (Museu de Montserrat) y Reprimenda (Museu d’Art de Girona). En aquella ocasión Rusiñol y otro pintor catalán, Barrau, que presentó un magnífico cuadro Le temps qui passe, obtuvieron el nombramiento de associés del Salón.

Durante el verano de 1893, Rusiñol tomó la decisión de comprar una casa en Sitges para convertirla en su taller-estudio y colocar su valiosa colección de hierros antiguos y antigüedades, que ya era conocida en Barcelona con el nombre de Cau Ferrat. El 10 de septiembre Rusiñol organizó en Sitges una fiesta modernista que quería ser un acto de afirmación de la nueva estética.

La pintura de Rusiñol y de Casas era todavía naturalista, pero Rusiñol suspiraba cada vez más por la nueva música y por la literatura simbolista europea, por lo que el plato fuerte de aquella fiesta consistió en la representación teatral de La Intrusa del escritor simbolista belga Maurice Maeterlinck, dirigida personalmente por Rusiñol y por Casellas. Haciendo los decorados de aquella obra, por primera vez Rusiñol pintó la frágil belleza de un jardín romántico, que es el tema en que finalmente cristalizó su Modernismo, integrado a la corriente del Simbolismo internacional.

El simbolismo fue un movimiento literario y artístico que aparece en Francia alrededor de 1885, como reacción al naturalismo y al impresionismo. Buscando explorar universos ocultos, los artistas elaboraron una estética tan lejos de la sensibilidad visual como del enfoque académico o científico. Por otra parte, el individualismo acerado o incluso neurótico, es otra de las características del simbolismo.

En enero de 1894 Rusiñol tuvo la suerte de poder adquirir en París, dos cuadros del Greco. En su discurso modernista, Rusiñol interpretó la figura del Greco como la de un verdadero modernista avant la lettre, porqué era un místico que supeditaba la corrección de las formas a la expresión de un espíritu ardiente. Por aquellas fechas, Rusiñol estaba pintando uno de sus cuadros más bellos, Una romança que representa a una joven vestida de rojo tocando el piano, sobre el que se apoya un romántico que la escucha que no es otro que el músico Erik Satie. El cuadro mereció los elogios del célebre crítico de arte Arsène Alexandre que vio el cuadro en el piso que Rusiñol tenía en el Quai Bourbon.

Durante la primavera de 1894 Rusiñol y Zuloaga se fueron a Florencia a hacer copias de los maestros del Quattrocento; Rusiñol deseaba convertir el nuevo Cau Ferrat de Sitges en un santuario de peregrinaje de todos los modernistas y lo quería llenar de « santos de su devoción », es decir, de los primitivos italianos, como hacían los prerrafaelitas. En febrero de 1897 Rusiñol organizó otra Fiesta modernista en Sitges, en el transcurso de la cual, se hizo la representación teatral del cuadro lírico La Fada cuyo cartel había realizado Miguel Utrillo y pronunció un discurso modernista destinado a propagar la religión del arte. Simultáneamente Casas pintaba el cuadro Club de regatas, que tiene ironía y buenos efectos de color, los retratos de los músicos Isaac Albéniz y Enrique Fernández Arbós y continuaba la serie de desnudos femeninos.

Otro hecho de gran importancia para todo el movimiento modernista fue que durante la primavera de 1897 se abrió la cervecería Els Quatre Gats, que pretendía ser un centro de agitación cultural en Barcelona y que cumpliera las mismas funciones que Le Chat Noir en Montmartre.

Además de la aventura literaria (las revistas y los carteles), en 1899 Casas pintó dos cuadros de crónica ciudadana de gran interés: En el hipódromo y La carga, éste último de fuerte carga social. Fue presentado en el Champ-de-Mars de 1903, donde produjo un gran impacto en la crítica, y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid ganó la medalla de oro. En noviembre de 1899 Casas celebró una gran exposición, organizada por Utrillo, en la Sala Parés y en la cual, además de una gran cantidad de dibujos y retratos al carbón figuraban cuadros antiguos y nuevos, y entre ellos, Después del baile donde una joven vestida de negro que todavía lleva en la mano el carnet de baile, está tumbada sobre un diván verde. En dicha exposición llevaba el título estrafalario de Joven decadente, cuando en realidad la joven parece agotada de tanto bailar.

Casas convivía con su modelo «decadente», Julia Peraire con la que se casó en 1922. Julia no estaba educada para hacer la vida social de Ramon Casas, pero éste la vestía de señora a la moda más elegante de París y la retrataba sin descanso (La grasse matinée). La reiteración de Rusiñol por sus paisajes y jardines y de Casas por sus figuras femeninas reportó grandes éxitos a los dos pintores. Casas fue nombrado sociétaire del Salón de 1902 y tanto él como Rusiñol vendían a precios muy altos. Rusiñol organizó en 1906 otra exposición antológica en París en la Sala George Petit con quince jardines y paisajes de Mallorca, que le valieron nuevamente un gran éxito. En 1908 obtuvo el título de sociétaire de la Sociedad de Bellas Artes de París, su máxima aspiración, y luego llegó también la « Legión de Honor » del Estado francés.