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LA AMANTE DE GOYA: LA DUQUESA DE ALBA

Muchos conocerán este retrato que Goya hizo a María del Pilar Teresa Cayetana, decimotercera duquesa de Alba, señalando al suelo con un dedo o, tal vez, sus inmensas propiedades dirían algunos.

Lo cierto es que la famosa duquesa de Alba sentía atracción por hombres de condición social inferior a ella, especialmente por los toreros (de casta le viene al galgo); y, según el mito en torno a su figura, desde la adolescencia se disfrazaba de maja para infiltrarse en la lujuriosa noche madrileña. Un periodo histórico que los cronistas han calificado como la etapa dorada de la lujuria en Madrid, y donde un grupo de aristócratas se movían con voracidad. Y es así como la pintó Goya, en el famoso cuadro de “La maja desnuda”, como a ella le gustaba, sensual y como dios la trajo al mundo, lista para ser devorada por toreros.

A la duquesa de Alba le gustaban las llamadas fiestas literarias. Fiestas que, al final, siempre acababan con los cuartos ocupados para dar rienda suelta al libertinaje. Y fue así como el Palacio de la Moncloa, ese mismo que ocupan los presidentes de España, antaño casa de la duquesa de Alba, se convirtió en el templo del fornicio.
Cuando Cayetana, que apenas había cumplido catorce años, contrajo matrimonio con José María Álvarez de Toledo y Gonzaga, el novio (que, en realidad, era su primo hermano porque los nobles siempre han practicado la endogamia), era un joven distinguido y cultivado, excelente melómano, que pertenecía al círculo íntimo del infante don Gabriel, el más querido de los hijos de Carlos III. El matrimonio fue promovido por el duque de Alba con el propósito de que el título permaneciese en el seno familiar.

En el siglo XVIII si eras soltera estabas vigilada, y lo que es peor, si eras una fresca luego no te salían maridos. Así que lo mejor era casarse para poder entrar y salir del domicilio sin dar explicaciones, escoger acompañantes de tu confianza, disponer de tu patrimonio e incluso tener un cortejo, es decir, un chevalier servant. Un caballero que te acompañara y galanteara pero que, oficialmente, no pasara de ahí.

Su fama de ligera conllevó algún problema para el marido de la duquesa en la puritana corte de Carlos III, pero no por ello dejaron de ser admitidos en el círculo del infante Gabriel, que era lo mismo que decir en la intimidad del rey y de los príncipes de Asturias, María Luisa de Parma y el futuro Carlos IV.

María Luisa de Parma inició una guerra sin cuartel contra Cayetana que culminó con el alejamiento de Juan Pignatelli (su hermanastro) de la corte. La leyenda quiere que el motivo fuera una alhaja entregada por la princesa de Asturias al italiano y que este, a su vez, entregó a la duquesa de Alba. Lo verdad es que Pignatelli se las traía con la duquesa en todo tipo de amoríos, y aquello no gustaba en la corte.

No era la princesa la única rival de Cayetana. Los duques de Osuna habían convertido su mansión de La Alameda en un prestigioso salón ilustrado. Lo más granado de la intelectualidad y el arte del Madrid de fines del XVIII se reunía allí para discutir de política, hablar de literatura o ponerse al día en las últimas novedades del mundo del arte. Y la duquesa comenzó a competir con los de Osuna en fiestas del mismo pelaje en sus palacetes, lo cual conllevó enemistades por ver quien se tiraba a los mejores mancebos de los madriles.

Francisco de Goya y Lucientes era el pintor de moda en Madrid. De nada servía la mordacidad que sabía imprimir a sus retratos, de poco su carácter bronco y una cierta insolencia para con aquellos que le protegían. Los nobles y la corte se disputaban sus servicios, y el nuevo rey, Carlos IV, le había confirmado como pintor de cámara. Desde que en 1785 realizara diversos encargos para los duques de Osuna, parecía adscrito a su casa y a la corte.

Sin embargo, no pudo negarse a la solícita petición de Cayetana, y en 1795 realizó sendos retratos de cuerpo entero de los duques de Alba. A partir de entonces no dejó de frecuentar la casa. Y algo debió pasar entre ambos, por lo que ahora contaré.

Aparte de pintarla desnuda, en otro de los cuadros de Goya, la duquesa aparece ataviada de maja y señala, desafiante, una inscripción en el suelo donde se lee “Solo Goya”, mientras en las manos luce sendos anillos con su nombre y el del pintor.

O lo que es lo mismo, Goya aseguraba ante el mundo que la duquesa de Alba era suya y solo suya.

En el invierno de 1797 el carácter difícil del pintor, amargado por una sordera incurable, y el genio vivo de la duquesa dieron lugar a interminables y agrias disputas que acabaron con la relación. Cayetana volvió a aparecer en la obra de Goya, pero lo hizo en el cuadro “El sueño de la mentira y la inconstancia”, un título sobradamente explícito de la relación entre ambos.

Siempre habrá quienes quieran afirmar que entre Goya y la duquesa de Alba nunca ocurrió nada, que el añadido de “Solo Goya” es posterior a la pintura, y un largo etcétera de habladurías. Pero la verdad es incontestable, ¿desde cuándo está bien visto que una duquesa, con más títulos que un deportista de élite, se deje pintar completamente desnuda en la España católica del siglo XVIII?

LOS EXORCISMOS DE CARLOS II DE ESPAÑA

Carlos II de España, llamado el «Hechizado» (el del cuadro adjunto) fue rey de España entre 1665 y 1700. Hijo y heredero de Felipe IV y de Mariana de Austria, permaneció bajo la regencia de su madre hasta que alcanzó la mayoría de edad en 1675. Aunque su sobrenombre le venía de que pensaban que estaba hechizado o embrujado, como estos reyes llevaban siglos de endogamia, acostándose madre con hijos o nietos con abuelas, parece que el rey padecía síndrome de Klinefelter. Murió sin dejar descendencia, extinguiéndose así la rama española de los Habsburgo, lo que daría pie a que llegaran los Borbones franceses a España.

Como Carlos II no podía tener hijos con Mariana de Neoburgo, los sacerdotes comenzaron a sospechar que la culpa era de la segunda esposa del rey y que lo había endemoniado. Se conoce que eso de que un varón fuera estéril no entraba en la cabeza de la iglesia católica.

Así debió pensar fray Antonio Álvarez Argüelles, un afamado exorcista asturiano con el que se había contactado desde Madrid ante las crecientes sospechas de que sobre el Rey pesaba una maldición. Esto fue lo que escribió, en una carta, este afamado capellán: “Anoche me dijo el demonio que el Rey se halla hechizado maléficamente para gobernar y para engendrar. Se le hechizó cuando tenía 14 años con un chocolate en el que se disolvieron los sesos de un hombre muerto para quitarle la salud, corromperle el semen e impedirle la generación”. Y, por supuesto, el maleficio era cosa de mujeres, que ya se sabe que los hombres no juegan con el demonio.

Desde luego nadie pensaba que lo que escribió el embajador de Francia, cuando Carlos II de España nació, tenía algo que ver: «El Príncipe nacido parece bastante débil; muestra signos de degeneración; tiene flemones en las mejillas, la cabeza llena de costras y el cuello le supura (…) asusta de feo”. Vamos, que tanta reproducción entre parientes lo había hecho más feúcho que el demonio, ahora sí, y con una buena cantidad de problemas físicos.

Lo cierto es que para que España siguiera teniendo a esta estirpe de reyes, se necesitaba un heredero. Y mira que Carlos II lo intentó con María de Orleans, su primera esposa; pero como no había manera, los curas comenzaron a darle a ella todo tipo de brebajes para que se quedara preñada y acabaron cargándosela de una peritonitis.

Mientras el Rey soportaba todos sus males endogámicos y la imposibilidad de dar a luz un heredero, llegó a oídos de su confesor la fama de un fraile asturiano que tenía el poder de hablar con el diablo, don del que se había valido para exorcizar a unas monjas que estaban «poseídas» (ejem, entrecomillado). Enseguida se solicitaron sus servicios desde Madrid y, por boca del exorcista, el demonio corroboró el encantamiento del Rey: la mala salud de Carlos II se debía a un hechizo de su segunda mujer. Se recetó entonces al monarca la ingesta en ayunas de aceite bendito, aunque pronto la imaginación de los religiosos se inflamó y estos empezaron también a administrarle purgas de huesos de mártires pulverizados, o a colocarle pichones recién muertos sobre la cabeza y entrañas de cordero sobre el abdomen.

Todo valía para practicarle exorcismos. Y un día sí, otro también, Carlos II era exorcizado por la iglesia católica.

Las mejores ideas de los curas llegaron cuando aprovechando que los restos de sus antepasados estaban siendo trasladados al nuevo panteón de El Escorial, se destaparon sus ataúdes y se celebró un exorcismo en donde los cadáveres de su padre Felipe IV, sus abuelos Felipe III y doña Margarita, sus bisabuelos Felipe II y doña Ana, y sus imperiales tatarabuelos Carlos V y doña Isabel, fueron siendo exhibidos ante el enfermo, mientras recriminaban al demonio y liaban la de dios.

La procesión de momias de este exorcismo terminó con el féretro donde se pudría el cuerpo de su amada María Luisa de Orleans, y se dice que el pobrecito Rey ya no se recuperó jamás de la impresión que le produjo tan espantosa visión.

La cosa acabó cuando Mariana de Neoburgo, la segunda esposa, envió a freír gárgaras a todos los frailes, despachando a todos los exorcistas de la corte.
El 1 de noviembre de 1700, día de los difuntos, Carlos II de España estiró la pata.

Las últimas palabras del monarca fueron: “Me duele todo”. Y no es para menos, porque entre sus enfermedades y los exorcismos, lo dejaron fino filipino.

CARLOS I, EL NIETO REAL QUE SE LIÓ CON LA ABUELA REAL

Os voy a contar una historia sobre los Reyes Católicos, que en los libros de texto nunca se menciona; que ya se sabe que algunas historias de la historia no gustaban a Franco.

Pues resulta que los amados Reyes Católicos, Isabel y Fernando, se casaron gracias a una bula papal de Sixto IV, porque eran primos. Y se conoce que esto de tener consanguinidad no gustaba a la iglesia.

A éstas que Isabel se muere el 18 de diciembre de 1504. Y como Juana de Castilla estaba casada con Felipe el Hermoso (otro primo de la familia, pero Habsburgo), y su padre, Fernando, no quería que su yerno se quedara con Castilla y Aragón, la acaba encerrando en Tordesillas, bajo la excusa de que está como una cabra.

Habiendo cumplido el año de luto oficial, en 1505, Fernando el Católico se casa con la francesa Germaine de Foix, que a la sazón, tenía 18 años recién cumplidos. Y como quiere un heredero, para que Aragón no caiga en manos de su yerno Felipe, se pone a practicar el sexo a lo loco, hasta hacerse un adicto a la cantaridina, la viagra de la época, un compuesto químico venenoso producido naturalmente por coleópteros de la familia Meloidae, pero que te producía una erección de caballo. Y así estuvo dándole al manubrio, entre aborto y aborto de su ahora castellanizada Germana, hasta que muere en 1516.

En su testamento le pidió a su nieto y heredero, el futuro Carlos I de España y V de Alemania, que se dedicase en cuerpo y alma al bienestar de su abuelastra. «No le queda, después de Dios, otro remedio sino solo vos», le transmitió Fernando a Carlos. Pero lo cierto es que este último, sin lugar a dudas, cruzó la línea de las tareas que le había sido encargadas.

Carlos I de España era el hijo varón de Juana la Loca y el Felipe el Hermoso.
Cuando Carlos I llega a la corte real para conocer a su abuela, él tenia 17 años y su abuela, ahora Germana de Fox, 29. Así que la abuela tiene ganas de mandanga, y Carlos I estaba de buen ver. De modo que la cosa acaba cuando el nieto real se lía con la abuela real.

Para poder visitarse con más privacidad, el rey ordenó construir un pasadizo de madera entre las casas en las que él vivía, es decir, el Palacio del Rey, y las de Germana, la casona de la Reina.

Tuvo una hija con Carlos I, a la que conocimos como la infanta Isabel. Por tanto, Germana de Fox, era su madre, pero también su abuela.

Germana de Fox se acabó casando con Juan de Brandeburgo-Ansbach, con el que también enviudaría por tanto desenfreno amoroso; mientras que Carlos I se emparentó con Isabel de Portugal.

Y así, desde los Reyes Católicos, la monarquía ha seguido en sus desenfrenos y vicios hasta el siglo XXI, donde el ahora Felipe VI, no deja de ser el hijo del amante de Corinna.

TASSILI, LOS ORÍGENES DE EGIPTO

Escrito por Manuel José Delgado y Carlos Mesa para la revista Año Cero Diciembre 2008
Fotografías: Rocío Romanillos, Diego Cortijo, Carlos Mesa, Manuel José Delgado

Dicen que el Tassili se encuentra a medio camino entre el infierno y el paraíso. Sus agónicas cuestas y su ambiente desolado contrastan con la aplastante serenidad del desierto. Era ya nuestra tercera expedición a las montañas argelinas, aunque ello no impedía que nos arropásemos con las emociones del primerizo. Resulta imposible sustraerse a un paisaje que más parece lunar que terrestre. Los tuaregs que nos acompañaban volvían a mostrarse tan silenciosos  como los espacios que tenían ante sus ojos. Como siempre se mostraban acogedores; y con una soltura indiferente e ilimitada como el horizonte y el cielo estrellado que nos protegía cada noche. Pero no eran los únicos con los que compartíamos sentimientos. Al abrigo de cada cueva nos imaginábamos las siluetas invisibles de personajes milenarios que alguna vez poblaron ese territorio, cuando el agua y la vegetación eran tan abundantes como lo es hoy el polvo. Ancestros que pasaron por allí cargados con su herencia cultural, que la enriquecieron a lo largo del camino y que la expandieron al valle del Nilo, donde fueron a parar. Un Egipto que se desarrolló con la mirada puesta en el recuerdo de sus antepasados del Tassili

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¿Egipcios en el Tassili?

El Tassili es un macizo montañoso situado en el centro del Sahara, con una extensión de 800 km. de largo por poco más 60 km. de ancho, que recorre la frontera de Argelia con Libia. “Tassili”, en la lengua de los tuaregs, significa “meseta de los ríos”. De hecho, gran parte del Tassili se encuentra atravesada por wadis, ríos secos que recorren el territorio, dándonos una idea clara de lo que fue aquella inmensidad en tiempos remotos.

manuel_delgado_tassili_48El Parque Natural, galardonado como Patrimonio de la Humanidad desde 1982 por la Unesco, está considerado como “la capilla sixtina del arte rupestre”. Están catalogadas 15.000 pinturas prehistóricas aunque es posible que en su totalidad asciendan a 80.000. En 1956 Henry Lothe dirigió la primera expedición francesa para estudiar las pinturas. Tras tres campañas en las montañas del Tassili publicó un libro en donde refería que, junto a representaciones propias de la cultura aborigen, existían otras pinturas con marcado estilo egipcio añocero. Esta afirmación causó desconcierto en los ambientes académicos,  una polémica que quedó saldada cuando surgió la información de que el dibujo de las “señoritas con cabeza de pájaro y aureus”  resultaba ser un fraude, y que debió ser pintado por un miembro de la expedición para gastar una broma. Algo que, por supuesto, afirman estar demostrado.

Nosotros hemos intentado averiguar quién fue el causante de la “broma” y en qué escrito Henry Lothe reconoce el fraude, pero no hemos tenido éxito. Lo que sí hemos constatado es que tal pintura ha sido borrada expresamente para evitar su estudio, por lo que ya hoy no se puede ver. Esta barbarie no es única en el Tassili, ya que una mano invisible también ha picado convenientemente la cabeza del hombre del dibujo denominado “El rapto” ; tal vez porque no cuadraba demasiado que un personaje con cabeza redonda estuviera en la misma escena junto a las nativas prehistóricas. De cualquier forma, nosotros hemos encontrado otras muchas pinturas con marcado carácter egipcio.

La Tercera Ruta de Herodoto

Karl W. Butzer, explica que en el Holoceno Temprano, hace 12.000 años, en época posterior al fin de la cuarta glaciación, se dio un aumento de temperaturas en nuestro planeta entre 2,3 y 2,7 grados, produciendo abundantes precipitaciones en zonas del norte de Africa. Ello produjo el asentamiento de tribus en lugares hasta entonces despoblados. El manuel_delgado_tassili_471Sahara fue habitable desde el 9000 al 2500 aC. Desde el 2500 aC, la sabana comenzó a transformar el desierto en lo que es ahora, por lo que las poblaciones abandonaron su habitat y el Tassili sólo albergó a ciertas tribus de nómadas y a los viajeros que atravesaban de lado a lado el continente.

Según Herodoto las vías de comunicación de la época prehistórica africana fueron tres, y todas ellas terminaban en Abydos, la ciudad santa del Nilo. La primera comunicaba la Gran Sirte con las islas del Egeo. La segunda, o ruta del atlas, entre el Asia Menor y las altas mesetas de Numidia y Mauritania, yendo hasta las columnas de Hércules. La tercera, y más antigua, fue la ruta tropical, entre el Ponant (poniente) y Egipto (oriente).

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La condesa Marcelle Weissen-Szumlanska, geóloga, botánica, etnóloga y arqueóloga, que participó en excavaciones en Numidia, se propuso investigar la veracidad de la tercera ruta marcada por Herodoto, para lo que organizó una expedición que recorrería aquellos caminos milenarios, siguiendo los restos dejados en forma de pinturas, relieves y asentamientos.

manuel_delgado_tassili_71Por esta ruta transcontinental, entre los paralelos 25 y 28, se encaminaron antaño los futuros pobladores del Nilo. Así fue consignado en las losas de roca consagradas a esos portadores de “todos los conocimientos necesarios para el desarrollo de una civilización”. Esta ruta fue llamada “la ruta de los grandes nómadas”;  pero también en Egipto aparecen inscripciones que la denominan “camino de los muertos”, debido a que marcaba el lugar de enterramiento de sus antepasados.

Weissen-Szumlanska descubrió que el cabo Soloeris, mencionado por Herodoto, se correspondía con el actual cabo Yubi, situado en la costa atlántica de Marruecos, frente a las islas Canarias, que en tiempos del historiador griego se correspondía con en “el punto más avanzado de Libia”. Desde allí comenzó su periplo para encontrar y recorrer el tramo de la Vía Imperial entre occidente y Egipto. Los asentamientos de los antiguos pobladores la condujeron hacia el sur de Argelia, recorriendo las pistas del Hoggar, cruzando el Tassili, y enlazando con los oasis milenarios de Merzug, Cufra, Dakhel y Kargueh, hasta llegar tan solo a 3 km. de la ciudad santa de Abydos.

El origen de Egipto

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Manuel José Delgado y su equipo en Gabbaren

Las crónicas prefaraónicas, los comentarios de Manethon, los relatos de Herodoto y hasta las primeras líneas de La Odisea, nos hablan de una gran comarca desaparecida “en el otro extremo de Libia, allá donde se pone el sol”. Si hay algo mítico en el reinado terrestre de Osiris es que tuvo lugar en otra parte, en el Primer País, en el “Amenti”, la montaña de occidente, morada feliz entre todas las moradas. Los antiguos egipcios no dejaron de pensar en ese “Primer País”, de añorarlo, de desear volver a él. Fue un deseo alimentado por todos los egipcios e inscrito en un rollo de papiro, más o menos importante, depositado sobre el pecho de las momias.

Para Albert Slosman, doctor en matemáticas y en informática y colaborador de la NASA en los proyectos Pioneer sobre Júpiter y Saturno, la palabra “Amenti” provenía de los vocablos egipcios AHA-MEN-PTAH, cuya traducción sería “primer corazón de Ptah o corazón primogénito de Ptah”, siendo Ptah el dios principal. Los nuevos pobladores que llegaron a Egipto, desde occidente, llamaron a esta nueva tierra ATH-KA-PTAH, que significa el “segundo corazón de Ptah”, y que los griegos fonetizaron en la palabra Ae-gy-ptos. Por ello la palabra EGIPTO sería el nuevo nombre del país primigenio.

Oryx

Este origen de Egipto, alejado de las riberas del Nilo, podría considerarse mitológico, si no existieran pruebas documentales que avalaran tal afirmación. Según J.B. Bourguignat, en la antigua Numidia, en las zonas arqueológicas de Bou-Noura, de Sigus, de Bou-Merzug, y junto a algunos dólmenes, se encontraron gran cantidad de tumbas más pequeñas. Los antropólogos identificaron los esqueletos como pertenecientes a egipcios de las primeras dinastías. Existen asentamientos, como las estaciones neolíticas de Merimde y de Meadi, cuyo estudio certifica que tales asentamientos del Alto Egipto son anteriores a la época dinástica. Numerosos autores, como los egiptólogos Evers, Dümichen y H. Brugsch, afirman que las concepciones, y los conocimientos primigenios del pueblo egipcio, se

debían a una “invasión” de Egipto por pueblos provenientes del sur. Lo que nos indicaría que los aportes vinieron en primer lugar del sur, o más bien del sudoeste, por el camino señalado por Herodoto y llamado todavía hoy “Ruta de los grandes nómadas”.

Los investigadores Wilkinson y Zitman abogan por una reinterpretación radical de los orígenes del antiguo Egipto. Para Wilkinson, las pinturas rupestres en el sur de Egipto proporcionan la prueba de que es allí donde debemos buscar la “Génesis de los faraones” (el título de su libro).

Los Shemsu Hor

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Manuel Delgado en Jabbaren

Kurt Sethe, en “Beiträge zur ältesten Geschichte Ägyptens” escribió que en el proto-Egipto se registró la llegada, en pequeños grupos, de quienes se conocen como los “Servidores de Horus” . La Piedra de Palermo, que tiene grabados un conjunto de acontecimientos desde la época predinástica hasta la dinastía V de Egipto, nos informa de esos reinados de los Shemsu Hor, anteriores al Egipto histórico. En el Libro de los Muertos se hace una alusión a favor del joven Horus, el retoño rojo, después de la muerte de su padre, con posterioridad a la llegada al Valle del Nilo “de los grandes jefes divinos del horizonte del oeste por los caminos de los muertos, luego de la noche trágica de los que ya no son…”.

Ese trasvase de gentes y conocimientos ya se producía milenios antes del primer monarca de la primera dinastía. En algunos emplazamientos prehistóricos, tales como los de Tasa, de Heluan, en el Bajo Egipto, de Merimde-Beni-Salamé, los estudios arqueológicos efectuados indican ciertas fechas que ascenderían alrededor de doce milenios. Los nuevos pobladores adaptaron el territorio nilótico construyendo diques, canales y embalses para regular las crecidas del río. Drioton asegura que esta ingeniería pétrea fue realizada en tiempos prehistóricos, mucho antes del nacimiento del Egipto faraónico que conocemos. Esa cabeza de maza del rey Escorpión, del Ashmolean Museum, o el bastón que alza Narmer, podrían simbolizar el trabajo de abrir canales para irrigar las tierras.

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La Dinastía 0 de gobernantes egipcios fue durante muchos años desestimada por los egiptólogos, siendo sólo reconocida a partir de las excavaciones de Emile Amelineau y Flinders Petrie en el cementerio de Umm el-Qaab (Abidos), entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, y también por las excavaciones de James Edward Quibell en Nejen (Hieracómpolis). Estos gobernantes son blanco continuo de debate, relativo a la extensión de sus reinos en época tan antigua de la historia de las civilizaciones humanas. En este periodo surgen las primeras auténticas ciudades, tales como Tinis en AbidosNubet en OmbosNejeb en EileithyaspolisNejen en HieracómpolisPer-Montu en HermontisUetyeset-Heru en Edfu, y Ab en Elefantina.

La conexión canaria

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Manuel José Delgado filmando en Jabbaren

En la región de Eyzies, donde se encontraron los primeros esqueletos de los llamados Cromañón, los ejemplos más antiguos de los Homo Sapiens, los constructores de una vía férrea derribaron la pared de una gruta en cuyo fondo se hallaba un esqueleto fósil humano, de aproximadamente 1,90 metros, cubierto de ocre rojo. Este rito de cubrir los cuerpos de rojo no es exclusivo de los cromañones, sino que tal práctica también era común en Egipto. Los grandes sacerdotes del Nuevo Imperio – que ya no aplicaban el ocre rojo en su vida ordinaria – se pintaban para las ceremonias, los oficios populares, durante los días festivos. Herodoto, cuando se refiere a las poblaciones más occidentales de libia  asegura: “Los maxyes autóctonos se pintan el cuerpo con bemellón”. Gracias a los trabajos en momias antiguas del profesor Frédéric Falkenburger, de la universidad de Maguncia, sabemos de la presencia en Egipto de una población de cromañones cercana al 10 % del total. El tipo puro se encuentra hasta después de la Dinastía XX (de Abidos a Denderah) y, esporádicamente, hasta la época moderna (Cairo).

Ya los pioneros de la prehistoria, de Auqtrefages y Hami, insistieron en las analogías que presentaban, con la raza de Cromañón, los individuos descubiertos en las tumbas megalíticas de Roknia, en las alta mesetas de Numidia. Bourguignat los consideraría como antiguos egipcios. Tales resultados indujeron a los antropólogos  a dirigirse cada vez más hacia el oeste, hacia los archipiélagos atlánticos. La identificación con la raza de Cromañón fue confirmada en una misión de cinco años. Verneau estableció, sobre la base de numerosos ejemplos, la enorme capacidad craneana de los guanches, su elevada estatura, y esa deformación postcoronal específicamente cromañoide “que no se debe a una deformación ritual (como en los semitas) sino que se encuentra siempre en un punto preciso y entre pueblos donde ese rito no existe, especialmente entre los egipcios”.

Por todo ello los investigadores proponen el occidente de Africa como lugar de donde procedían los cromañones que poblaron Egipto, y en concreto de las islas Canarias. El Prof. F. Falkenburger, realizó estudios sobre la craneológica de los antiguos habitantes de las Islas Canarias y sobre la craneología egipcia, comparando 1787 cráneos egipcios desde el predinástico hasta nuestros días. Estos esqueletos pertenecían a la raza de los Cromañón atlánticos, y esta base antigua va disminuyendo hasta desaparecer después de la dinastía XVII, por la aportación del tipo africano-árabe-semítico.

Los vestigios de una conexión de los antiguos canarios con los antiguos egipcios, por la 3ª Ruta de Herodoto (vía el Tassili), se aprecia también en grabados que salpican todos los caminos que recorrieron aquellos emigrantes. En la isla de La Palma se encuentran, grabadas en las rocas, esas famosas espiralesde las que aún no se conoce su significado. Tales laberintos circulares los hemos encontrado en las montañas del Tadrart, al sur del Tassili. Pero fue en Egipto donde alcanzó su apogeo esta representación espiral que se elevó hasta concepción de la Unidad-Energía creadora y de su eternidad.

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El Dr. Etienne Drioton afirma que los vestigios encontrados en Badari revelan un notable progreso de aquellos pueblos primitivos en lo que a comodidad se refiere. El mobiliario se enriquece con esteras y hasta con camas de madera sobre las que se disponían almohadones de tela o de cuero rellenos de paja. En el Museo Canario abundan esas esteras antiguas de admirable regularidad, y esos trabajos en cuero de cabra: vestidos, envolturas para los muertos, almohadones para los vivos, que no existían en parte alguna en esos tiempos. Esta similitud de objetos demuestra una conexión entre Canarias y Egipto.

manuel_delgado_tassili_141En la necrópolis de Beni-Hassan se abre la más vasta de sus cámaras. Mide 15 x 10 metros. Sobre la gran pared del fondo, en ocho líneas de diez metros de largo y cinco de altura, divididas en tramos iguales, están pintadas desde el suelo a la bóveda, representaciones de lucha a mano abierta, entre hombres de auténtico tipo egipcio y otros del más estricto tipo guanche, es decir cromañoide. Son una representación detallada de la “lucha” canaria, vigente todavía durante las fiestas locales. Quienes hayan visto solamente una vez la lucha canaria reconocerán de inmediato los pases bien diferenciados y las peripecias de esos duelos o luchas personales, representadas en más de ciento veinte grupos en los bajorrelieves de Beni-Hassan.

Recuerdos del Tassili

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Puerto de Auroum

La visita al Tassili constituye un reto. El esfuerzo físico no es tan importante y las cuestas del primer día de ascensión (3 horas)  nos conducen a un territorio plano, que no abandonaremos durante toda la expedición. La soledad se acopla como inseparable compañera de viaje. Durante el día, el silencio sólo es transgredido por el permanente chocar de las botas con los guijarros. Los tuaregs, acomodados a ese territorio hostil, nos indican en ocasiones la presencia de un camello, de un chacal o de un carnero en la lejanía. Nosotros sólo podemos divisarlos con los prismáticos. El camino se realiza a marcha lenta, pues en cada recodo aparece alguna pintura que merece su contemplación. Por la noche, el crepitar del fuego se funde con los tambores y los cantos de nuestros guías, hasta que el manuel_delgado_tassili_161sueño hace que el campamento quede mudo. Es cuando uno se funde con aquellos antiguos pobladores. Es cuando se intenta comprender su forma de vida y de pensamiento. Ese es el verdadero reto.

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Manuel José Delgado y su equipo filmando

Tras muchas jornadas de contemplar miles de pinturas hemos llegado a la conclusión de que aquellos artistas no buscaban el mero motivo ornamental. Los diseños dibujados en las corcovas pétreas , con todo tipo de escrituras y representaciones, obedecía a otros motivos alejados de la pura decoración. Pudimos observar señales de aviso, como dibujos que avisaban de la presencia de cocodrilos. Logramos establecer lugares que indudablemente eran de culto, pues su ubicación se correspondía con fantásticos oteros desde donde se divisaba un paisaje privilegiado. La ubicación de grandes monolitos de piedra a modo de templos, alejados de cualquier ruta transitable, en donde estaban dibujados grandes sacerdotes y sacerdotisas

Aouanguet

en actitud de celebración de liturgias insospechadas, no daba lugar a dudas. Estamos convencidos que, junto a muchos garabatos realizados posiblemente para matar el tiempo, existen pinturas con un carácter mágico. Las escenas de animales, realizadas en lugares buscados y concretos, tenían como misión propiciar la caza, así como las escenas de batallas añocero-22 buscaban algún tipo de protección.

Wim Zitman, ha identificado una connotación astronómica a algunas pinturas. Concretamente, centra su atención en el llamado “nadador” , representado en Ti-n-Tazarift, y sostiene que ésta es, de hecho, la representación de una constelación. Asimismo, aboga por una relación entre las pinturas rupestres del Tassili y el origen de la civilización egipcia, preguntándose si los chamanes del Tassili tal vez no hayan sido los “Seguidores de Horus”.

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En las grandes “plazas”, como en Sefar, aparece la famosa imagen del “dios Orantes”, como si aquella roca fuese el escenario de un gran teatro, en donde alguna vez se corrió el telón para que esas imágenes fueran contempladas por todos los que llenaban el recinto que lo rodea. Sir-Wallis Budge fue uno de los primeros en identificar que los antiguos egipcios eran los herederos de la tradición chamánica de África, algo en lo que estuvieron de acuerdo Wilkinson y McKenna.

manuel_delgado_tassili_241Junto a pinturas de claro significado realista existen otras más abstractas, en donde el artista quiso posiblemente reflejar un mundo onírico o de clara influencia transcendental. El viaje del alma tras la muerte, ayudada por espíritus de otra dimensión, está representado en formas estilizadas precursoras de la misma simbología religiosa  que hemos observado en más de ochenta viajes a Egipto. Aparecen como en una especie de mezcla entre misteriosos ritos y sesiones de espiritualidad con posible presencia de alucinógenos.

manuel_delgado_tassili_361Terence McKenna cree que los cabezas redondas fueron de otro mundo, no en el sentido de extraterrestre, pero sí en el sentido de otra dimensión. En su opinión, algunas pinturas reflejan los efectos producidos por la ingestión de setas alucinógenas hongos añocero-26. Algunas de ellas parecen verse representadas por sí solas, y en ocasiones, se entreven junto a individuos que las portan en las manos, como encontramos en Matalen-Amazar y Ti-n-Tazarift. El hecho de que, algunas pinturas, reflejen la presencia de chamanes, se sustenta por la presencia de máscaras, de manos levantadas en señal de protección y de todo un arsenal de artefactos de claro servicio litúrgico.

Campamento en Sefar

Campamento en Sefar

En el próximo mes de mayo realizaremos una nueva expedición al Tassili. De nuevo volveremos locos a la agencia www.viajesalnur.com para que nos diseñe un nuevo programa. De nuevo convenceremos a los tuaregs para llevarnos por lugares alejados de las rutas turísticas. Como siempre devoraremos con los ojos cada roca buscando grabados y pinturas que nos revelen las respuestas a tantos interrogantes. En el Tassili a campamento en Sefar, como en ningún otro lugar en el mundo, la fantasía y la realidad caminan de la mano sin conocer aún hasta dónde pueden llegar.

RECUADRO 1: MISTERIOS DEL TASSILI

Oasis de Djanet

Oasis de Djanet

Las pinturas del Tassili revelan misterios evidentes. La fidelidad de sus trazos no ofrece terreno a las dudas. Los dibujos realizados tan minuciosamente reflejan, como si de una fotografía se tratara, detalles que desconciertan. La primera vez que Lhote llegó a la región de Jabbaren, cuyo significado en tuareg es “los gigantes”, se encuentró con que las paredes reflejaban a sus antiguos pobladores junto a unos enigmáticos “cabezas redondas” , una suerte de personajes extraños, cuya imagen siempre se representa con una especie de máscara o escafandra (pues a veces se personifican con tubos a la espalda o que parten de sus bocas) y sólo cuatro dedos en sus manos . Cuando le preguntamos a los guías tuaregs sobre el significado de estos gigantes nos explicaron cómo cuando construían sus casas de adobe y barro en el oasis de Djanet , la capital del territorio tuareg, desenterraron huesos humanos de individuos que superaban los dos y los tres metros de altura. Evidentemente, ningún tuareg quiere indicar en qué fosa colectiva enterraron los huesos de estos gigantes.

RECUADRO 2: TASSILI-EGIPTO Y VICEVERSA (Una foto x párrafo)

manuel_delgado_tassili_321Algunos símbolos que aparecen junto a los dibujos se asemejan demasiado a las “palabras de los dioses”, como así llamaban los egipcios a su escritura. Hay que tener en cuenta que en Egipto, el lenguaje escrito más antiguo se realizaba por ideogramas, dibujos que daban la idea de lo que realmente representaban. Veamos algunos de estos símbolos. La representación de las casas de aquellos primeros pobladores del Tassili se manifestaba en forma de cartuchos contenedores, donde incluso se aprecian personas en los mismos. El determinativo de “faraón” en el egipcio clásico es un cartucho, un contenedor del nombre del legítimo heredero de los dioses. Por tanto, ¿cabría traducirlo como “casas  de los dioses”?

Carlos Mesa y Manuel Delgado bajo el “Gran Dios Marciano”

Carlos Mesa y Manuel José Delgado bajo el “Gran Dios Marciano”

En los personajes denominados “cabezas redondas” se aprecia una especie de máscara con unos símbolos. El emblema del círculo en forma de ojo, se traduce en los jeroglíficos como “sol” o “luz”. Y las insignias que se repiten en esas escafandras, máscaras o lo que sea, se traducen como “ciudad de Egipto”. Otro determinativo genérico. La figura del “Gran Dios Marciano” porta uno de esos cascos con el símbolo egipcio del “sol” en forma de ojo.

Cabezas redondas en las tumbas de Ramsés I en el Valle de los Reyes

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Lo que para unos son medusas, y para otros son naves celestes, parecería ser una combinación de jeroglíficos. Involucra a la palabra “casa” y el determinativo “correr”. En consecuencia, estaríamos hablando  de casas que corren. Un complicado rompecabezas para lo que no tenemos respuesta.

Otro personaje parece transportar una cometa. En la simbología egipcia sería el “shenu”, el halo protector   de los dioses en el antiguo Egipto.

La cazadora con cuernos del Tassili “La Dama Blanca de Aouanguet” , la figura que lo rememora, recuerda extrañamente a las damas blancas de Damaraland, en Namibia. Pero es que el llamado Proyecto Djehuty de la Universidad de Sevilla desenterró recientemente un sarcófago antropomorfo, al que llamaron la Dama Blanca, por su similitud con este tipo de figuras. Se expone en el Museo Luxor.

La silueta de un ser que flota ingrávido en un parapeto del Tassili, arrastrando a una persona en Aouanguet, también tiene un significado en los determinativos del egipcio clásico. Encarna a la muerte. Por ende, la escena nos habla del tránsito hacia la otra vida.

Un icono en el Tassili muestra otro símbolo reconocible en los fonogramas unilaterales del alfabeto egipcio, la placenta, traducido como la letra J.

Un tipo de lengua anterior al bereber y el tuareg rellena multitud de rocas. Una lengua que hoy en día nadie sabe interpretar, y que a simple vista, puede parecer el preludio de la compleja escritura artística que florecería en Egipto.

Se supone que los hicsos aparecieron en el siglo XVII A.C. Introdujeron el arco compuesto, las armaduras de escamas de bronce, las dagas y los carros de guerra, desconocidas por los egipcios. Pues bien, los moradores del Tassili se dibujaban con estos arcos y unas extrañas vestimentas muy ceñidas con escamas. Y cómo no, surgen las dagas y los carros esporádicamente en las paredes.

FELIPE PASSOLAS, UN SUPUESTO FOTÓGRAFO ESTAFADOR

Permitidme que os explique cómo se dan las estafas cibernéticas en la actualidad. Y, para ello, voy a usar a un conocido presunto estafador de las redes, que se las da de fotógrafo profesional: Felipe Passolas.

Voy a explicaros una historia.

Uno de mis actuales trabajos, desde hace 10 años, consiste en impartir clases de fotografía. Pues bien, en uno de los cursos, solicité a los alumnos que me hicieran llegar artículos para la web de la asociación fotográfica que presido.

Uno de estos alumnos -al que guardaré su anonimato para no meterle en problemas-, me envió por correo electrónico un artículo sobre objetivos descentrables. Después de darle las gracias, lo acabamos publicando en la web de nuestra asociación.

Transcurrido un cierto tiempo recibí un correo electrónico de este supuesto fotógrafo llamado Felipe Passolas, que daba a entender que ese artículo era de su propiedad y que, por tanto, debíamos abonarle una cierta cantidad de dinero. Ojo, este servidor, Carlos Mesa, no la asociación que presido. Vamos, que como presidente de la asociación me hacía responsable universal.

Sin saber lo que ocurría, opté por pedirle disculpas, por cortesía, y retirar el artículo, mientras investigábamos si era correcto lo que comentaba o no.  Habían muchas dudas. La más sorprendente es que Felipe Passolas no se quejaba del texto, sino de la autoría de algunas de las fotos, que además tampoco eran tales, sino esquemas infográficos. Como todo era muy dudoso, ante un caso así, como digo, lo mejor es suprimir este tipo de artículos.

Cuál fue mi sorpresa, cuando comencé a recibir reiterados correos electrónicos en los que Felipe Passolas respondía que le importaba un pimiento si se retiraba o no el artículo, que él lo que quería era dinero.

Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba ante un acosador, un delincuente de la Red. Y me puse sobre aviso.

Al principio opté por no hacerle caso. Pero para mi sorpresa comenzó a injuriarme en redes sociales, enviando correos electrónicos y mensajes a conocidos míos, insultándome. Y siempre con su coletilla de que seguiría haciéndolo, hasta que no le pagara una cierta cantidad de dinero.

Así ha transcurrido hasta la actualidad. Contactó con la Federación Catalana de Fotografía, amigos, familiares, conocidos, empresas que han interactuado conmigo… A todo ello, Felipe Passolas ha continuado escribiéndome, a título personal, argumentando que continuará calumniándome hasta que acabe accediendo a su chantaje y le abone la cantidad de dinero que pide.

Por si fuera poco, la gota que colmó el vaso, fue un vídeo en su canal de Youtube con la misma premisa: insultar y calumniar para obtener un dinero a costa del chantaje. Las injurias, recordamos que están contempladas en el código penal español (en concreto en el artículo 208), como un delito grave.

Puesto en contacto con otros fotógrafos, me dicen que no es la primera vez que lo hace. Y es que el tal Felipe Passolas, que por lo visto no se come una rosca como fotógrafo, quiere llegar a final de mes chantajeando a otros, con el fin de que se le abone un dinero por nada; es decir, puro chantaje y delirio.

Por descontado este presunto delincuente cibernético ha sido denunciado, al igual que su canal de Youtube. Sólo espero que se actué contra el mismo, con todo el peso de la ley.

Es una pena que la red de redes se haya llenado de estafas de este tipo y delincuentes de poca monta. Pero si no lo denunciamos y hacemos partícipe de ello a los demás, estaremos contribuyendo a que estos estafadores sigan actuando impunes. Y el próximo acosado podemos ser cualquiera de nosotros.

Si ves que quieres poner sobre aviso a otros, para que no sufran de este ciberacosador, comparte este artículo.