¿Existieron unas actas de Poncio Pilato que intentaron ser acalladas por la Iglesia Católica?

Lo curioso es que hoy en día perviven unas actas de Poncio Pilato, las de Justino Mártir, del año 150, aludidas en su “Primera Apología”. Y otras que también aparecen en el “Apologético” de Tertuliano, hacia el año 200. Ambas explican los hechos de la Pasión y se trata de cartas originales enviadas al emperador Tiberio.

No obstante sólo tenemos alusiones indirectas en estas obras.

Las verdaderas actas de Poncio Pilato fueron mencionadas por Eusebio de Cesarea en su “Historia Eclesiástica”. Las actas ponían contra las cuerdas a Jesús tratándolo de zelote terrorista, lo que para Eusebio de Cesarea era difamatorio. Por lo visto se leían en las escuelas paganas a los estudiantes antes de la llegada del emperador Constantino. Así comenzaron los preparativos de unas actas de Pilato falsificadas, que sirvieran para contrarrestar las auténticas.

Epifanio de Salamina, hacia el 376, en su “Refutación de las herejías” cita parte de las nuevas, las falsas en su obra. A partir de ese momento comienzan a circular entre los textos cristianos. Tendremos que esperar al siglo X para que las actas falsificadas y un supuesto descenso a los infiernos se aúnen en el llamado “Evangelio de Nicodemo”, que es el que ha llegado a nuestros días en latín original. Conocemos el título moderno porque se mencionan de esta forma en el “Speculum Historiae” de Vicente de Beauvais, el fraile dominico que fallece en 1260.

Juan Manuel Castells lo explica sobradamente en este estupendo trabajo que intenta reconstruir las actas de Poncio Pilato originales (que habían sido destruidas por la Iglesia Católica):

http://es.scribd.com/doc/213401237/Cartas-de-Poncio-Pilatos-a-Tiberio

Hay que prestar atención a los comentarios sobre quién es Johanan, con un hermano gemelo llamado Judas, una tía materna llamada Myriam Cleofás, para unir cabos de inmediato. Este Johanan se estaría proclamando rey de los judíos, y sería a su vez hijo de un zelote ajusticiado por Roma llamado Judas de Gamala. A este mesías le llamarían sus seguidores “Bar José”, en relación al patriarca judío Josué, José, como otro salvador llegado del cielo.

Tiberio propone a Poncio Pilato en su quinta carta que Johanan ocupe la tetrarquía de Filipo, temiendo una sublevación. Johanan está obsesionado por el derrocamiento de Herodes. Anás y Caifás se prestan a falsos testimonios contra Johanan para evitar su trono.

Como no hay posibilidad de obtener su trono, Johanan opta por la fuerza entrando en el templo de Jerusalén para apoderarse de las armas y sus tesoros. Poncio Pilato manda su arresto en el huerto de Getsemaní, donde se produce un confrontamiento contra los legionarios.

A pesar del arresto, Simón de Cirene, otro zelote, logra ayudar a la fuga de Johanan, siendo crucificado éste en su lugar, por sedición contra Roma.

Johanan será capturado en Samaria, decapitado en el lugar de su arresto, y enterrado en el mismo lugar, en el borde del monte Garizín.

El nombre Jeoshua es el nombre hebreo de Josué, el primer salvador de Israel, descendiente de Moisés. Este es el nombre dado a los mesías. Será en la Septuaginta cuando aparezca en griego como Jesús. Castells comenta que el zelote Barrabás también fue referido como Jeoshua por los suyos, al ser considerado un mesías.

Lo singular de estas cartas de Poncio Pilato es que Johanan y Jesús parecen ser la misma persona. Y que Jesús no habría sido crucificado, sino decapitado. Esto puede parecer extraño, pero es cierto que no se han encontrado obras pictóricas que representen a Jesús crucificado, sino que éstas surgen a partir del siglo V.

A todo ello cabe sumar que en el Evangelio de Juan 19:37 tenemos la respuesta:

“kai {y} palin {de nuevo} etera {otra} grafh {escritura} legei {dice,} oyontai {ellos mirarán} eiV {a} on {quien} exekenthsan {ellos traspasaron o decapitaron}”.

O sea, en el único evangelio antiguo, el de Juan, datado en el año 125 no se estipula que Jesús fuera crucificado, sino traspasado o decapitado.

Para entender algunos de los detalles que nos faltan de esta historia diré que cuando se usa la palabra “cananeo” ésta corresponde a una transposición al griego de la palabra hebrea que designa a los zelotes: qanaim. En otras palabras, el que en algunas Biblias se cita como Simón el Cananeo no es otro que Simón el zelote. Jesús tiene zelotes entre sus filas apostólicas.

En el “Testamento en Galilea de Nuestro Señor Jesucristo”, obra apócrifa etíope, se menciona a Judas como zelote (capítulo II, versículo 12).

Los Emmanueles fueron la facción más violenta del judaísmo de su época, enfrentándose frecuentemente a otras facciones como los fariseos o saduceos, a quienes acusaban de tener “celo por el dinero”.  El vocablo zelota ha pasado a ser sinónimo en varios idiomas de intransigencia o radicalismo militante.

Algunos historiadores los consideran como uno de los primeros grupos terroristas de la historia ya que utilizaban el homicidio de civiles que a su entender colaboraban con el gobierno romano, para disuadir a otros de hacer lo mismo. Dentro del movimiento zelota, una facción radicalizada conocida como los sicarios, se distinguió por su particular virulencia y sectarismo.

Al respecto de la vinculación al movimiento zelote de Jesús remito al lector a una reciente obra, “El Zelote”, de Reza Aslam, publicado en español por Urano.

Esta es la sinopsis del libro:

“Hace dos mil años, un predicador itinerante recorrió Galilea, reclutando seguidores para establecer un «reino de Dios». El movimiento revolucionario que creó representaba una amenaza tan importante para el orden establecido que ese hombre fue capturado, torturado y ejecutado como un criminal. Décadas después, sus seguidores lo llamaban Dios.

“Desentrañando siglos de mitos, el historiador Reza Aslan ofrece una nueva luz sobre uno de los personajes más influyentes y enigmáticos de la historia, examinando a Jesús a través de la lente de la tumultuosa época en la que vivió.

“Confrontando al Jesús de los Evangelios con las fuentes históricas, Aslan describe a un hombre lleno de convicciones y pasión, y a la vez plagado de contradicciones”.

El libro puede adquirirse en Amazon, por ejemplo: http://www.amazon.es/El-Zelote-Indicios-Reza-Aslan/dp/8415732031

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