Wikipedia: WikiLeaks (WikiFiltraciones o fugas de información al wiki, traducido libremente del inglés) es un sitio web que publica informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia religiosa, corporativa o gubernamental, preservando el anonimato de sus fuentes.

Si nadie puede anticipar el futuro, tampoco la glosa del presente y el pasado es fácil de hacer cuando se quiere penetrar en la intimidad de la organización WikiLeaks. Salvo que nos atengamos a los hechos, a la pura verdad. Esa que traza una secuencia de leaks (filtraciones) que han desembocado en la mayor filtración de la historia… y lo que vendrá…

Lo mejor de WikiLeaks, como enseguida comprobarás, es el valioso material que a la causa del periodismo de investigación y los Derechos Humanos ha aportado la organización de Julian Assange, su líder carismático.

Toda la verdad está en los leaks (fugas). De Irak a Guantánamo. De la corrupción de la Banca al negocio criminal del transporte de petróleo que hace de África un provechoso vertedero. Del Pentágono y el 11S a la fiesta de cumpleaños del perro del príncipe de Tailandia. Del embajador amigo que ayuda en los vuelos de la CIA al Presidente con un patrimonio exterior de más de un 1 billón de dólares mientras su pueblo se muere de hambre y él “apaña” el resultado electoral pactando con el nuevo presidente.  De los millones de dólares invertidos en financiar a los que ayudan a matar a sus propios soldados, cuando la ocasión lo requiere, según un análisis que se hace en el Departamento de Estado.

Kenia, el bautizo de WikiLeaks

WikiLeaks nace, para la opinión pública, en enero de 2007 en el Foro Social Mundial de Kenia. Julian Assange aprovechaba ese foro para presentar WikiLeaks.

Cautivado por la lucha de los activistas democráticos del país africano, Assange decide quedarse en Kenia “para ayudar en las reformas”. WikiLeaks, que ha llamado la atención de los partidarios de las reformas democráticas, está a punto de entrar en acción.

Instalado en un complejo residencial de Nairobi donde vive con otros extranjeros, en su mayoría miembros de organizaciones no gubernamentales como Médicos sin Fronteras, Julian Assange recibe a periodistas y defensores de los derechos humanos preocupados por la evolución política del país. Es la hora de ayudar.

La publicación de un informe, poco antes de las elecciones presidenciales sobre el patrimonio del ex presidente Moi, que había decidido apoyar al candidato y presidente Kibaki, cambia el curso de las encuestas y si bien en un polémico recuento – cuestionado por los observadores europeos – Kibaki, aliado del corrupto y autoritatio Moi, consiguió reducir la ventaja y al final imponerse en las elecciones, su credibilidad resultaba dañada y la cohesión de la oposición, fortalecida.

Después de meses al borde del abismo, Kenia alcanzaba, un año después, la soñada reconciliación con la formación de un gobierno de Unidad Nacional con Mwai Kibaki en la presidencia y el “perdedor”, Raila Odinga, como primer ministro. Kibaki se veía forzado a cambiar de aliado, abandonando al tenebroso y multimillonario Moi, y pactando con el candidato de la oposición democrática. Kenia respiraba. WikiLeaks y su primera filtración, portada en The Guardian e innumerables periódicos africanos, había contribuido a ello. No poco.

¿Quién es Julian Assange?

El hacker adolescente de Melbourne, el subversivo de Internet, el objetor indomable, el solitario de los mil recursos y ninguna dirección fija que viaja constantemente con una mochila repleta de ideales y un ordenador portátil que almacena grandes secretos, que son su seguro de vida.

Sin duda el idealismo vertebra el perfil afilado de un mito romántico. Julian Assange, la leyenda viva que desafía al poder, esconde su pasado con la misma habilidad que se escabulle de la CIA. Sumamente inteligente, frío pero caluroso, de modales exquisitos, calculador, enigmático, firme… y de mirada limpia. Cuando se trata de hablar de sí mismo es perceptible el sufrimiento. Quizás su pasado se esconda en un personaje de Stieg Larsson. Quizás. Ha establecido bases secretas en Kenia, Georgia, Islandia, Suecia y su propio país. Es australiano.

Durante la década de los 90 trabajó en “seguridad informática” en Australia, diseñando programas de software – en 1997 fue uno de los creadores de Rubberhose una herramienta de Linux que combina la encriptación y la esteganografía-. Un arma en poder de las organizaciones de derechos humanos que quieren proteger datos sensibles.

Ha estudiado matemáticas en la Universidad de Melbourne y Canberra, pero nunca se graduó, desencantado, dice, con la forma en que muchos de sus compañeros estaban realizando investigaciones para el sistema de defensa de EE.UU.

Julian Assange había descubierto que la agencia del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, responsable del desarrollo de nuevas tecnologías, de la que habían surgido los fundamentos de ARPANET, red que dio origen a Internet, financiaba una investigación en la que participaban profesores y alumnos de su universidad para optimizar la eficiencia de una excavadora militar llamada Grizzly Plough, que se utilizó en el desierto iraquí durante la Operación Tormenta del Desierto, en la Guerra del Golfo de 1991.

La aplicación de esta excavadora era la de seguir avanzando a 60 kilómetros por hora, barriendo todo lo que se encontrará a su paso, desde el alambre de púas hasta las propias tropas iraquíes, que eran aplastadas y enterradas en vida.

Después de esto, dejó sus estudios en 2006 cuando ya había empezado a trabajar con otras personas en lo que sería un año después: WikiLeaks. Siete años antes había registrado el dominio Leaks.org.

WikiLeaks, 2007-2010

Tres años y nueve meses. Más de un millón de documentos desclasificados. El 95% no han sido verdaderamente investigados. Es la gran lección. La lección de su vida.

Los periodistas han dejado al Estado y a las grandes empresas salirse con la suya.

El vídeo de la matanza de 15 civiles, entre los que se encontraba Namir Noor-Eldeen, fotógrafo de Reuters y su conductor Saeed Chamagh, acribillados desde un helicóptero Apache de las fuerzas armadas de EE.UU, llevó a WikiLeaks a los telediarios y horrorizaron al mundo.

Dos niños pequeños que participaban en el rescate de las víctimas fueron también heridos gravemente. Era el 5 de abril de 2010. Tres meses después, el 6 de julio, Bradley Manning, un analista de inteligencia del ejército de EE.UU., de 22 años, destinado en Iraq, fue arrestado, acusado de revelar este vídeo (después de chatear con un colaborador de la revista Wired que lo delató).

Daniel Ellsberg, el periodista que filtró los Papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam y alertó sobre lo “poco” que valía la vida de Julian Assange, calificaba, en esas mismas declaraciones, a Bradley Manning de héroe.

La alerta era un clamor que traspasaba, otra vez, los muros del Pentágono y de la Casa Blanca, hasta alcanzar a todos y cada uno de sus aliados. Quedaba esperar.

Pero antes otras filtraciones de WikiLeaks habían generado ciertos terremotos informativos de mayor o menor grado. Casi siempre la noticia evitaba toda referencia a la organización que había filtrado la información. Un grupo de hackers, se decía.

El manual de Guantánamo

Camp Delta Standard Operating Procedures era el manual del Ejército de los Estados Unidos con las instrucciones sobre como tratar a los prisioneros de Guantánamo con detalladas explicaciones sobre manipulación psicológica o “gestión” de sus huelgas de hambre. También incluye recomendaciones para el uso de perros en la intimidación a los presos.

Los grupos de derechos humanos expresaron su preocupación pues se descubrió, entre otras cosas, que de acuerdo con esta guía oficial, se le podía denegar a los prisioneros de Guantánamo el acceso a la Cruz Roja por un máximo de cuatro semanas. Además, se demostró que los reclusos podían ganar “premios especiales” por buena conducta y cooperación y que una de esas recompensas era un rollo de papel higiénico.

Mensajes del 11-S

WikiLeaks publicó un archivo con más de medio millón de mensajes que intercambiaron los empleados estatales estadounidenses en medio del caos del 11-S. “Es un recurso para comprender mejor un momento decisivo de nuestra era, que condujo a la muerte, el oportunismo y la guerra”, explicaron los editores.

El listado –que podía descargarse en 911.wikileaks.org–- incluía mensajes de agentes del Pentágono, policías, bomberos y ciudadanos corrientes; comunicaciones que se hicieron entre las 3 de la mañana del 11 de septiembre y a la misma hora del día siguiente.

Lo más inquietante, sin embargo, es que el ataque se hizo pasadas las 8 de la mañana. Quedaba demostrado que alguien almacenaba datos desde por al menos cinco horas antes de la tragedia. La duda sobre quién demolió realmente las torres gemelas estaba sembrada.

Climagate

WikiLeaks publicó más de mil correos electrónicos enviados durante diez años por el personal de la Universidad de East Anglia de la Unidad de Investigación Climática (Climatic Research Unit) del Reino Unido, reconocida como una de las instituciones líderes en el estudio del cambio climático.

Los correos parecían evidenciar que los científicos habían recurrido a “amaños para ayudar a reforzar los argumentos de que el calentamiento global es real”. El jefe de la Climatic Research Unit, el profesor Phil Jones, renunció a su cargo tras la filtración, pero después de una investigación de la Cámara de los Comunes, se reincorporó a su puesto y ha sido rehabilitado.

Esa filtración desconcertó a aquellos conservadores que adjudican a WikiLeaks un alineamiento descarado con la izquierda. Hay más documentos sobre el “Climagate” que todavía no se han publicado.

La lista negra de Internet en Australia

El año pasado, cuando el gobierno de Australia anunció un plan para intentar evitar que los usuarios de Internet visiten sitios que consideraba inadecuados, WikiLeaks publicó la lista de los sitios web prohibidos.

Cerca de la mitad de los contenidos no tenían nada que ver con la pornografía infantil, sino que incluían entradas censuradas a la Wikipedia, vídeos de YouTube, sitios religiosos y webs de sexo para adultos. El gobierno australiano frenó en seco la puesta en marcha del polémico filtro ante las críticas que generó la “filtración” que delataba sus auténticas intenciones.

Los residuos de Trafigura

En 2009 la empresa fundada en Suiza y con sede central en Londres, Trafigura, una de las mayores multinacionales de transporte de petróleo y metales, intentó bloquear la publicación en el diario The Guardian de un estudio interno sobre los efectos en la salud de los residuos que arrojaba en África.

El borrador, elaborado por el consultor John Minton decía que los procesos químicos que usaba Trafigura no eran profesionales y que tendrían probablemente compuestos sulfurosos que podrían causar quemaduras en la piel y daño permanente en los pulmones y córneas, vómitos, diarrea, pérdida de la conciencia y hasta la muerte si había contacto directo. WikiLeaks también había recibido el informe y difundió la información a través de Twitter.

Finalmente un tribunal holandés sentenció contra la empresa multinacional Trafigura por transportar residuos peligrosos a Ámsterdam ocultando su verdadera naturaleza – tal y como evidenciaban los documentos filtrados por WikiLeaks – y por exportarlos a Costa de Marfil.

Era la primera vez que la empresa es declarada responsable penal por su implicación en la exportación de residuos peligrosos a Costa de Marfil. En julio de 2006, Trafigura desembarcó en Ámsterdam los residuos que transportaba en un buque con la intención de verterlos, pero debido a los costes, volvió a embarcarlos y los transportó a Costa de Marfil.

Los residuos se vertieron en agosto de 2006 en varios lugares situados alrededor de la ciudad de Abiyán (principal población de Costa de Marfil). Tras el vertido, más de 100.000 personas requirieron atención médica por diversos problemas de salud y, según los informes, hubo 15 fallecimientos.

Caso BNP

Los nombres, direcciones y trabajos de los 13.500 miembros del partido británico de extrema-derecha British National Party (Partido Nacional Británico) fueron dados a conocer por WikiLeaks en 2008. La lista incluía nombres de oficiales de policía, y militares.

Varios generales del Ejército británico aprovecharon las pruebas aportadas por WikiLeaks para hacer pública una carta abierta denunciando que “los valores de esos extremistas, muchos de los cuales son esencialmente racistas, están en total contradicción con los de las modernas Fuerzas Armadas británicas, como la tolerancia y la justicia”. El rumor de la penetración de la extrema-derecha racista en el Ejército británico y la policía era cierto.

La cuenta de e-mail de Sarah Palin

Antes de la elección presidencial de EE.UU. 2008, la cuenta de correo electrónico privada (gov.palin@yahoo.com) de la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, fue hackeada por un grupo conocido por luchar contra la Cienciología. Dos mensajes de correo electrónico, su lista de contactos y fotos familiares fueron enviadas a WikiLeaks. Cabe señalar que en estos correos se encontró que Palin había estado usando la cuenta privada para asuntos oficiales.

Palin fue acusada de usar sus cuenta de Yahoo para evitar que la información de sus correos sea de dominio público. La correspondencia privada está protegida por la Constitución, pero los registros públicos están sometidos al Acta de Libertad de Información.

Cienciología

En 2008, WikiLeaks publicó O.T. (Thetan Operante), el camino del adepto. Los niveles que deben recorrer los miembros de la Iglesia de la Cienciología y que está considerada como la base secreta e ideológica de la “secta”. Escritos considerados “sagrados” y que “La Cienciología” intentó que WikilLeaks retirase de su web mediante la interposición de una demanda.

La Iglesia de la Cienciología es para algunos de sus críticos una “organización empresarial sectaria” que aprovecha la legislación sobre derechos de autor y patentes comerciales, para edificar un emporio sin precedentes.

Se da la circunstancia que en España cuando estalló el caso de las escuchas del CESID se pudo saber que una parte considerable y sorprendente de los esfuerzos de los espías españoles se dedicaban a espiar a Dianética, origen de la Iglesia de la Cienciología. Según la prensa de la época, el CESID, al final, no suministró a la Justicia las actividades delictivas de la “secta” que había descubierto.

Cryptome y Microsoft

Cryptome.org es una web venerada, rebelde y ejemplar que hace un seguimiento de la complicidad de las grandes corporaciones estadounidenses con la política liberticida de las autoridades en su afán por violar la intimidad de los ciudadanos.

El 24 de febrero de 2010, la policía cerraba el sitio por la publicación de un manual confidencial de Microsoft (Global Criminal Compliance Handbook) que detallaba en 22 páginas como acumular y aprovechar la información de sus usuarios. El manual estaba destinado a la policía y los servicios de inteligencia. Un escándalo mayúsculo, que se intentó silenciar o “al menos sacar de portada”.

Naturalmente WikiLeaks publicó el manual. Con una excepcional coletilla editorial escrita por Julian Assange.

El cumpleaños del perro del Príncipe

La fortuna del Rey de Tailandia se calcula en más de 30 mil millones de dólares. Una monarquía fastuosa en la que el heredero del Rey ha nombrado oficial del éjercito a su perro ya no merecería muchos más comentarios. Pero conviene recordar que su poder se sustenta en un en un golpe de Estado que derrocó al Primer Ministro Thaksin Shinawatra.

La Junta Militar que formaron los golpistas abolió la Constitución, disolvió los poderes ejecutivo, judicial y legislativo, impuso la ley marcial y prohibió las actividades políticas.

WikiLeaks publicó un vídeo donde aparece su hijo, el príncipe Vajiralongkorn con su esposa, la princesa Srirasmi, celebrando el cumpleaños de su perro como si se tratase del cumpleaños de su hijo. En el vídeo se puede ver a la princesa semi-desnuda cantado el feliz cumpleaños al perro del príncipe, ante el deleite de su dueño y la mirada del resto de invitados.

Un retrato infantiloide y medieval de un principe heredero que está a punto, con el apoyo de EE.UU y las democracias (y monarquías) europeas de ser el nuevo Rey de Tailandia. La monarquía tailandesa ha bloqueado el acceso a WikiLeaks.

El caso del Banco suizo Julius Baer

WikiLeaks publicó documentos que detallaban operaciones de lavado de dinero y evasión de impuestos. En concreto los ejecutivos del Julius Baer escondían los fondos de sus clientes ricos en fideicomisos offshore (Islas Caimán). El banco suizo demandó al portal por la publicación de esta información confidencial. Un juzgado de San Francisco atendió las peticiones del banco y ordenó el cierre de la dirección wikileaks.org. Posteriormente el banco retiró la demanda.

Antes un portavoz de la organización de Julian Assange afirmó que la orden judicial era “claramente inconstitucional” y aseguró que WikiLeaks daría prioridad a la publicación de documentos que prueben “prácticas bancarias ilegales o poco éticas”.

El banco Kaupthing y sus clientes VIP

En el 2009 WikiLeaks publicó un documento confidencial que demuestra que el banco más importante de Islandia, Kaupthing, había prestado miles de millones de euros a sus accionistas principales, poco antes de estallar la gran crisis financiera.

Cuatro ex directores del Banco Kaupthing, residentes en Luxemburgo, han sido arrestados y la Interpol ha dictado una orden de arresto internacional contra su ex presidente, Sigurdur Einarsson, que desde Londres ha comentado “ no tener intención de viajar a Islandia para que lo arresten”.

La destrucción de WikiLeaks

En el 2010 WikiLeaks publicaba un documento catalogado como altamente secreto con las orientaciones básicas para destruir… a WikiLeaks.

32 páginas elaboradas por la contrainteligencia de EE.UU. con instrucciones para acabar con ¡WikiLeaks! mediante la “identificación de sus posibles fuentes, la exposición pública de las mismas y rescisión de sus contratos, el enjuiciamiento penal… goteos de noticias para dañar o destruir su credibilidad”.

El plan se justifica, además, en los problemas que WikiLeaks está causando, también, a otros países, que no son precisamente modélicos en el respeto de los Derechos Humanos (China, Israel, Corea del Norte, Rusia, Vietnam y Zimbabwe) dejando bien a las claras las razones para destruir WikiLeaks… o a su portavoz. Este departamento del Pentágono, dedicado a destruir y mermar Wikileaks, tiene nombre oficial: Wikileaks Warroom.

Afganistán. La mayor filtración de la historia… por ahora

Tres días después de la publicación del vídeo de la matanza provocada desde el helicóptero Apache, un activista de WikiLeaks fue espiado, detenido e interrogado en Islandia, la cacería había comenzado. WikiLeaks se había convertido en un peligro para la “seguridad nacional” de EE.UU pero en Islandia era acogido y colaboraba con los políticos en promover una ley pionera que convertía a aquel país en un refugio para la libertad de expresión, un paraíso.

Para sorpresa de todos, Julian Assange, ya para entonces viviendo en la semi-clandestinidad, reaparecía en vivo y en directo en el Parlamento Europeo, donde había sido invitado por la eurodiputada holandesa, Marietje Schaake. Allí Julian Assange encontraba posada y un altavoz para recordar primero al “soldado” Manning, que estaba a punto de cumplir tres semanas de arresto y permanecía incomunicado en una base del desierto de Kuwait. Julian Assange declaraba que Bradley Manning es una prioridad moral.

La vida de Julian Assange estaba en peligro, sus intenciones son públicas, la Casa Blanca conoce al detalle lo que el australiano tiene entre sus manos. En las altas esferas de EE.UU no hay dudas. Hasta el último cable que ha pasado por el ordenador de Bradley Manning está en poder de WikiLeaks y será publicado. Corrupción y cintas de vídeo.

Julian Assange escribe, retador:

“Aunque estoy preocupado por la aparición de información delicada del frente de combate que  potencialmente podría poner en riesgo operaciones y personas, el hecho es que ninguno de estos documentos revela nada de lo que no se haya informado y que no haya sido debatido en público“. El Nobel de la Paz, Barack Obama, miente. Nada se sabía de la Task Force 373, un comando de operaciones especiales con una lista de 70 dirigentes talibán a eliminar -al parecer son muy efectivos- o de que el número de muertes civiles sea muy superior a las declaradas hasta el momento -muchas de ellas constitutivas de crímenes de guerra-.

También se había ocultado que los talibán utilizan los misiles tierra-aire con sensores de calor Stinger que, en su día, Estados Unidos les suministró para luchar contra la ocupación soviética (1979-1989). La lista de novedades e infamias es larga, pero es curioso que la administración Obama haya desplazado el debate hacia la filtración y no hacia los gravísimos hechos que ésta describe. El pasado martes, el Congreso de los Estados Unidos aprobó un nuevo presupuesto de 59.000 millones de dólares al esfuerzo de guerra. ¿Quería WikiLeaks influir en esa votación destapando la liebre? En esta historia no suena la música del azar.

La minuciosidad de los informes es escalofriante. Civiles asesinados en puestos de control, aviones Drone no tripulados que fallan más de lo que la propaganda vende y deben ser rescatados en mitad de la nada, bases abandonadas y bombardeadas para que la munición no caiga en manos enemigas, alteración de pruebas en casos de matanzas de civiles, corrupción y tráfico de armas en la administración Karzai, los servicios secretos afganos como tapadera de la CIA -que se mueve a su antojo-, operaciones encubiertas de Irán en el país vecino…

La fuerza de WikiLeaks se basa en dos pilares antiguos del periodismo, abandonados hace tiempo por los medios tradicionales que han preferido vender vajillas, teletipos o candidatos presidenciales: proteger a las fuentes y fiscalizar al poder. Y hacer, las dos cosas, sin cuartel. Con esa bandera, una página web y un entramado tecnológico tan atomizado como indestructible; han reunido 1,2 millones de documentos que incriminan a Estados y empresas en conductas delictivas de todo tipo o en algo tan simple como mentir al personal. ¿Quién les hace llegar esa información? Chivatos. Funcionarios de Gobiernos y organizaciones de todo el mundo que odian a sus jefes o su propia vida, trabajadores de compañías privadas con un gran sentimiento de culpa, algunos héroes y mucha gente honrada. La lista de escándalos publicados es apabullante y la hemorragia del poder en la sombra, imparable: violencia postelectoral en Kenia, contratos en Irak, protocolos de Microsoft o Lockheed Martin, uso de psicólogos en la prisión de Guantánamo, informes internos de Naciones Unidas en Darfur o Somalia…

El plan de actuación del primer terremoto WikiLeaks fue narrado en en un magnífico reportaje del New Yorker del 7 de junio de 2010. Un grupo de periodistas alquilan una casa en Reykjavik, la capital de Islandia, para cubrir la erupción del volcán Eyjafjallajökull. Es mentira. En realidad, se trata de un grupo de trabajo ultrasecreto de WikiLeaks -Assange como jefe- y en sus ordenadores llevan un vídeo encriptado de 38 minutos recién enviado por un chivato desde Irak. En el vídeo se puede ver una matanza de 18 civiles en Bagdad, entre ellos dos periodistas de Reuters, desde la cámara del helicóptero de los Estados Unidos que los va a acribillar. Se escuchan las conversaciones de los implicados. Es un videojuego real. Una semana enclaustrados en la casa de Reykjavik y el Proyecto B -nombre en clave- se ha convertido en el vídeo Homicidio colateral, hackeado, editado y colgado en la red ante el asombro y la atención de la prensa mundial.

¿Por qué se fueron a Islandia? La isla, literalmente esquilmada por los especuladores financieros, acaba de aprobar la ley de prensa más garantista del mundo. Uno de los asesores de esa ley fue el propio Julian Paul Assange, que en su día ayudó a destapar los escándalos de los bancos islandeses a través de WikiLeaks. Pero no todo ha ido sobre ruedas. El responsable de filtrar el vídeo, el soldado norteamericano de 22 años Bradley Manning, fue traicionado por un hacker californiano, Adrian Lamo -conocido por sus instrusiones a Microsoft-, al que había confesado tener acceso a miles de documentos secretos. Lamo se puso en contacto con el FBI y Manning está detenido en una cárcel militar de Kuwait a la espera de juicio.

Ahora también es el principal sospechoso de la filtración de los documentos sobre Afganistán, aunque Manning siempre estuvo destacado en Irak.

El antecedente histórico inmediato de lo que ha conseguido WikiLeaks hasta ahora con Homicidio colateral, pero especialmente con su Diario de la guerra afgana son los llamados Papeles del Pentágono, un informe elaborado entre 1967 y 1968 por el think tank gubernamental RAND Corporation para el Pentágono, en el que quedaban al descubierto las mentiras que cuatro presidentes -Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon- dijeron públicamente sobre la escalada militar norteamericana en Indochina y la posterior guerra de Vietnam, así como multitud de atrocidades cometidas contra civiles, casos de corrupción, etc. Un experto de RAND Corporation llamado Daniel Ellsberg se pasó meses sacando, carpeta a carpeta, todas las hojas del informe, fotocopiándolas de noche y devolviéndolas al día siguiente a los archivos.

Por aquel entonces, Henry Kissinger, otro Nobel de la Paz más en esta historia, calificó a Ellsberg como “el hombre más peligroso en América” y le dijo al presidente Richard Nixon que la filtración de Ellsberg suponía “un ataque a la integridad del gobierno. Si todos estos archivos pueden ser robados y luego facilitados a la prensa, no podrá mantener las riendas del Gobierno nunca más”. La charla aparece en el documental El hombre más peligroso de América y Ellsberg ha vuelto a la palestra para aconsejar a Assange que no pise Estados Unidos y denunciar que la vida del australiano de pelo blanco puede estar en riesgo.

Más información en:
Cita secreta con el hombre que hace temblar al Pentágono

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