La Academia de las Ciencias de París encomendó una nueva medida de longitud universal a masones como Cassini, Borda, Condorcet y a los astrónomos Pierre Méchain y Jean-Baptiste Delambre en el año 1790. Méchain y Delambre tomaron como referencia el meridiano cero que desde los tiempos de Ptolomeo ya atravesaba París, prolongándose desde Dunkerque hasta Barcelona.

Para los cálculos del metro se necesitaban triangulaciones. El nombre de metro proviene del griego “metron”, que significa medida. Para esta medida se necesitaba saber la longitud total del meridiano (teniendo en cuenta el achatamiento por los polos, pues la tierra es un elipsoide de revolución); y que a su vez un metro sea la diez mil millonésima parte del cuadrante de un meridiano terrestre.

En España el metro se se implantó el 15 de Abril de 1848. Y a este país le siguió Chile (1848), Argentina (1863), y México (1857).

Méchain y Delambre tuvieron que enfrentarse a multitud de problemas. En primer lugar los de carácter no científico: problemas con la Revolución Francesa, la Guerra franco-española y las intrigas y envidias de otros científicos que se oponían a su plan. En segundo lugar los problemas surgidos de la complejidad del trabajo a realizar. El método elegido para medir la proporción de meridiano que pasa por París entre Dunkerque y Barcelona es el de la triangulación, que ya se utilizaba desde el Renacimiento.

En lugar de medir miles de kilómetros, midieron los ángulos de una sucesión de triángulos adyacentes y por operaciones geométricas elementales calcularon los lados de los triángulos para determinar así la longitud del meridiano. Así utilizaron triángulos de longitudes de treinta kilómetros, y tomaron 90 de estos triángulos para medir el meridiano desde Dunkerque hasta Barcelona. Sin embargo estas triangulaciones sólo alcanzaban los 40 grados, y siempre se debían realizar a nivel del mar, pues es el punto más bajo del arco meridiano.

Los ajustes del metro de Méchain y Delambre fueron retomados por Jean François Aragó, del Observatorio de París (originario de Estagel cerca de Perpignan y de padre catalán), prolongando el meridiano hasta la isla de Formentera en el paralelo 45. Desde entonces hay un tramo de meridiano en el suelo de París a Barcelona que se denomina línea roja, con una serie de discos de latón que indican la dirección norte-sur y que llevan grabado el nombre de Aragó.

Pierre Méchain llegó a España en 1792, reinado de Carlos IV. Después de la Revolución Francesa de 1793 donde se guillotina a Luis XVI, Méchain tiene que buscar apoyo en España y acude a la Academia Científica y Literaria de Barcelona, en las Ramblas. Allí conoce al doctor Francisco Salvá i Campillo, médico del hospital de la Santa Creu. Será Salvá quien lleve a Méchain hasta la localidad de Sant Andreu del Palomar (actualmente barrio de Sant Andreu), donde tiene su finca, ofreciéndole su hospitalidad. Méchain descubre que sobre Sant Andreu pasa la línea del meridiano que atraviesa Barcelona de norte a sur. La misma línea que cruza la ciudad Condal por el extremo este del Ensanche donde otro masón, Cerdá, coloca después una plaza elíptica, la Plaza de las Glorias. Esa línea pasará por la Ciutadella y desembocará en el muelle de los pescadores, en concreto en la llamada Torre del Reloj.

Méchain para corroborar sus verificaciones se sube al tejado de la pensión “la Fontana de Oro” en la calle Escudellers. Usa el llamado Círculo de Oro para unir ópticamente sus cálculos con el Castillo de Montjuïc. Sube luego a la Ciudadela Militar con un permiso y coteja sus cálculos en sentido contrario, enlazando con la Torre del Reloj del Muelle de los Pescadores. Ya tiene el último triángulo de la cadena geodésica. El metro acaba de nacer.

La Torre del Reloj fue erigida en realidad para hacer de faro en 1772. Dejó de ser útil, aunque luego se colocó un reloj encima de la misma para conmemorar el nacimiento del metro de Méchain, en el 1911.

Gaudí conocedor de esta magnífica historia diseñará un mosaico en la iglesia del actual barrio de Sant Andreu, es decir en la iglesia de Sant Pacià, de estilo neogótico construida entre los años 1876 y 1881. Gaudí diseña un mosaico donde se aprecia el alfa y el omega, y la Disertatio de Arte Combinatoria del científico Leibniz, alquimista, la llamada rosa alquímica. Gaudí usa este símbolo en la iglesia de Sant Paciá, por el mismo lugar exacto que atraviesa la línea roja del meridiano que se extiende desde París hasta la Torre del Reloj del muelle de Barcelona.

Por cierto que el 10 de diciembre de 1799, Napoleón Bonaparte firmó el metro definitivo con un lema que aún hoy puede leerse en algunos lugares de París: “Para todos los pueblos y para todos los hombres”.

Méchain murió en Castellón de la Plana el 20 de septiembre de 1804, pues nunca más pudo regresar a Francia. Pero cabe advertir que los cálculos del meridiano de Méchain fueron erróneos. La NASA, mediante satélites actuales, descubrió que la diez mil millonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre de Méchain tiene un error de 0,2 milímetros. Así que el metro actual no es exacto.

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