Joan Güell i Ferrer, al regresar de Cuba, funda la fábrica El Vapor Vell (1846), en Sants, que luego sería la trasladada a la Colonia Gúell, por parte de su hijo Eusebi Güell.

Al fundar la Colonia Güell, Eusebi Güell obtiene en 1892 una tenencia parroquial para que los obreros puedan tener oficios religiosos. En principio se celebraron en la capilla de la Masía Can Soler de la Torre, la residencia veraniega de los Güell en la famosa Colonia. Al quedarse pequeño el espacio, Eusebi Güell encarga a Gaudí una iglesia de nueva planta, la hoy en día famosa Cripta Güell.

Güell encarga a Ferran Alsina que cree un nuevo tipo de telar, el llamado telar de roda, que comienza en el Vapor Vell a funcionar. Años más tarde será Alsina el director de la Colonia Güell.

El nombre de la empresa inicial de la Colina Güell fue Parellada y Cía, aunque a partir del 1921 ya se le conocerá como Colonia Güell, S.A.

Volviendo a Gaudí, éste escoge un pequeño bosque de pinos para situar la iglesia, sobre una vertiente de una colina. Gaudí concibe un espacio de tres vértices en forma de triángulo: la iglesia, la fábrica textil y la escuela.

El 4 de octubre de 1908 se celebró la fiesta que indicaba la colocación de la primera piedra de la futura iglesia. Gaudí concibió una maqueta con saquitos colgando para comprobar la resistencia de los sacos antes de que se rompieran. Esa misma resistencia la aplicará a una escala mayor en las cúpulas de la iglesia, especulada en un espejo, proyectando arcos que corresponderían a la estructura original una vez estuviera en pie.

La antigua fábrica textil ocupaba casi 6 hectáreas de superficie en lo que hoy es el Recinto Industrial de la Colonia Güell, el cual está delimitado, como entonces, por un muro perimetral.

La fábrica comenzó a construirse en 1890. Un año después estaba acabado el primer edificio y se puso en funcionamiento la máquina de vapor de la hiladura. En los años siguientes se fueron acabando de construir los otros edificios destinados a los tintes, secaderos, telares, etc. que completaban el proceso de transformación del algodón en panas, terciopelo y velludillo.

La fábrica de la Colonia Güell fue una excepción en las colonias industriales de la época, ya que éstas utilizaban la energía hidráulica de los ríos en cuya ribera se habían implantado. En la Colonia Güell se utilizó desde un principio la máquina de vapor abastecida con carbón como fuente de energía.

El diseño de la fábrica se atribuye a Ferran Alsina, técnico textil e invento, que se asoció con Eusebi Güell en la antigua fábrica del Vapor Vell de Sants (actualmente un barrio de Barcelona) donde ya aportó sus innovaciones y sus conocimientos técnicos y de organización de las fábricas inglesas. El traslado de la fábrica a la Colònia Güell vino motivado por la necesidad de ampliar la fábrica de Sants y de encontrar la paz social que garantizara la continuidad del negocio, ya que el propio Ferran Alsina sobrevivió a un atentado en el marco de una huelga de los obreros del Vapor Vell de Sants.

La fábrica era el centro de todo, los trabajadores y sobre todo las mujeres tuvieron un papel bastante importante en la producción e incluso dedicaron gran parte de su tiempo a la fábrica dado que el aporte de su salario a casa era bastante imprescindible.

Hacia el año 1936 con la guerra civil la fábrica fue colectivizada por sus trabajadores. Una vez acabó la guerra en 1939 la fábrica fue recuperada por la familia Güell y más tarde fue vendida a la familia Bertrand y Serra.

En año 1973 la fábrica cerró debido a la fuerte crisis del sector textil, unos años después fue fraccionada y vendida a diferentes empresas, así como vendida como casas particulares.

La Colonia ha mantenido siempre un crecimiento urbanístico controlado. Actualmente mantiene una cifra de aproximadamente 800 habitantes.

En octubre de 1914 Gaudí abandona el proyecto de la iglesia de la colonia, dejándola inacabada. No están claras las razones del por qué los Güell dejaron de subvencionar la obra.

Cripta Güell

La Cripta Güell fue inaugurada por el obispo de Barcelona en 1915, después que Gaudí la techara. Nunca se finalizó por motivos que se desconocen, ya que hoy en día se sabe que no fue por problemas económicos, pues la colonia textil daba ingresos.

Gaudí usó un sistema empírico de maquetas, mediante cálculos de cadenas que colgaban y contrapesos situados en las mismas.

Sus muros son mahones recocidos, aquellos que son descartadas de la producción por estar en mal estado. Gaudí aprovecha estos materiales para abaratar precios y darle un toque único a la iglesia.

El coste de esta iglesia fue de 225.000 pesetas de la época.

Pavimentada con piedra caliza, se cerró el acceso a la escalinata superior que daba a la terraza en 1970. Hay una cruz de hierro forjado que Gaudí ya había usado en 1902 en la Finca Miralles de Barcelona y en las verjas de acceso a la Sagrada Familia.

Hallaremos cruces de San Andrés, anagrama de la Trinidad, crismones con la letra X y P, peces, alfas y omegas, fe, esperanza y caridad.

Símbolos de interés: prudencia (lámpara o ánfora), justicia (balanza), fortaleza (casco), templanza (porrón de vino).

Observando una foto aérea de la Colonia Güell, fácilmente nos damos cuenta de una planificación urbanística organizada en forma de triángulo equilátero, en cuyos vértices encontramos la escuela, la iglesia y la fábrica. Esta concepción urbanística entronca con la de los socialistas utópicos. Parece como si Eusebi Güell hubiese querido construir un poblado bien organizado, en donde reinase la armonía entre patronos y obreros, presidido, como en una antigua ciudad griega, por un templo ubicado en una pequeña acrópolis, que vigilara y ordenara la coherencia del conjunto.

Gaudí trabajó en el proyecto desde el 1898, pero la primera piedra no fue colocada hasta el 4 de octubre de 1908. Diez años de estudios y diseños para una obra que quedó inacabada a raíz de la muerte de Eusebi Güell el 1918, y en la que le falta la iglesia superior y los acabados del interior de la cripta.

La iglesia está situada en un pequeño altozano ubicado entre el ferrocarril y el núcleo habitado, de manera que era paso obligado para quienes llegaban en tren. El camino, diseñado también por Gaudí, nos va acercando a la iglesia proporcionándonos, por su carácter tortuoso, una multiplicidad de perspectivas.

Desde una cierta distancia se distinguen las columnas de los pinos, el suelo de la pared. Se trata de un edificio muy integrado en su medio natural. No es una iglesia exenta, es decir, no se puede dar la vuelta entera al edificio: por el lado del altar mayor está empotrada en la colina, como queriendo subrayar el contacto con la tierra, con la naturaleza.

El pórtico da la sensación de ser una prolongación del bosque que le rodea. Sus once columnas inclinadas tienen distinta textura en relación con la corteza de los pinos.

Como anécdota hay que citar que la escalera de acceso a la iglesia (la primera que hubo antes de la actual) tiene una pequeña hendidura para no tener que cortar un pino que allí crecía. Este profundo respeto por la naturaleza es una de las constantes de la arquitectura de Gaudí.

En el centro del pórtico una columna de basalto, de apariencia rústica, poco trabajada, que insinúa una base, un fuste y un capitel, unidos con plomo para solventar los problemas de tensión/dilatación, tiene una apariencia de palmera y sus brazos forman tirabuzones dotados de un movimiento helicoidal que imita el crecimiento orgánico del sistema vegetal. Las columnas están reducidas a la yuxtaposición de tres piedras, sencillamente desbastadas; los arcos y bóvedas muestran sus elementos constructivos, y los dinteles, puertas y ventanas ponen de relieve una construcción que en su simplificación nos remite al monolitismo.

En la bóveda del pórtico se encuentran 13 cruces de san Andrés, de distintos colores, que configuran un itinerario laberíntico, que va desde la de color verde, en el subpórtico, y que podría representar la Anunciación, hasta las de color negro del prendimiento, pasión y muerte de Cristo (esta última situada en el centro de la puerta de acceso a la Cripta, simbolizando quizás que ésta estaba pensada como sepulcro de Eusebi Güell, masón, grado negro). Las tres últimas son de color azul y podrían tener relación con la masonería que con ello quiere indicar los grados simbólicos de aprendiz, compañero y maestro). El recorrido, en forma de herradura, recuerda los laberintos de las iglesias medievales y subraya el carácter espiritual y simbólico de la Cripta, con elementos templarios y de la orden rosacruz.

La clave de la bóveda es un crismón, signo cristiano formado por las dos primeras letras de la palabra griega Xristós, reinterpretado libremente por Gaudí. La P de padre es de color amarillo, símbolo de la luz; la F de Hijo en amarillo y marrón, ya que es a la vez luz y mundo, y la S del Espíritu Santo en marrón, uniendo la P con la F. Y todo envuelto con una especie de paréntesis de color rosado en forma de M, simbolizando a María, y terminado en forma de sierra. Parece inspirado en un capitel de Montserrat, donde Gaudí estaba también realizando un paso del vía crucis. El conjunto está coronado por una cruz rosacruz.

La puerta, de piedra, da la sensación de megalitismo, como si quisiera recrear una tumba faraónica y su ritualización de la muerte y de la vida en el más allá.

Sobre la puerta, un collage de cerámica, diseñado en clave geométrica de rombos (símbolo masónico, pues es el dibujo que aparece entre el compás y la escuadra) y decorado con frutos mediterráneos. Sobre el dintel un triángulo irregular, cuyo vértice penetra en un octógono de piedra; dentro del octógono, tres hachas o serpientes estilizadas, cruzadas por una línea horizontal, en cuya intersección encontramos tres rombos. Además de las cuatro virtudes cardinales, representadas dentro de cuatro elipses, con un porrón, una lámpara… encontramos hojas de plantas mediterráneas, hojas de palmera, ramas de oliva, espigas…, elementos claros del mediterráneo de Gaudí. El rombo, símbolo de vida y asociado a lo femenino, y la serpiente, símbolo del pecado y asociada a lo masculino, nos permiten interpretar la Cripta como un edificio estructurado como oposición de contrarios: vida-muerte, origen-fin, cielo-tierra…

La cripta parece una recreación simbólica y real de la montaña de Montserrat. Los muros adoptan la forma de paraboloide para unir las directrices de distinta inclinación, y la forma hiperboloide en los ventanales para canalizar y dispersar la luz.

Está orientada en dirección norte. Recorriendo la pared exterior del oeste al este, observaremos que las ventanas del lado oeste tienen una alfa en blanco y una omega en negro, y que en el vértice de la segunda ventana están representadas unas cobras de color verde. En cambio, en el lado este, a partir de la quinta ventana tanto el alfa como la omega son de color blanco, y en la séptima la omega se transforma en el cuerpo de una mariposa con sus alas desplegadas. Del este al oeste la larva se ha convertido en mariposa, lo negro en blanco. También dos ventanales se abren, en el interior, dejando ver las alas de una mariposa. Y, así mismo, la planta de la cripta tiene una forma ovalada, en una posible referencia al capullo de la mariposa.

La sucesión de alfas y omegas es una clara representación de la metamorfosis, del cambio de vida. Alfa significa luz, vida, creación, principio; omega significa muerte, sombra, final, pero también resurrección. En el lado oeste hay la serpiente, portadora del pecado; en el este, los peces símbolo del cristianismo y recuerdo del Jordán donde Cristo fue bautizado, simbolizando el nacimiento a una nueva vida. La Cripta sería, pues, una representación de la dicotomía muerte-resurrección, el espacio de transición hacia una nueva vida. Y todo ello expresado con elementos de la naturaleza.

Y la inserción Cripta-naturaleza se hace mediante el color. Las ventanas debían ser traslúcidas para conseguir una mayor interrelación entre naturaleza vegetal y naturaleza arquitectónica, unión conseguida mediante el trabajo humano: por ello las celosías de las ventanas estaban hechas con las agujas viejas de los telares de la fábrica. La Cripta se mimetiza con su entorno: la parte inferior es de piedra basáltica negra y ladrillo recocido, con lo que se identifica con el terreno rocoso y negruzco de los alrededores. La parte mediana es de ladrillo normal, cuyo tono rojizo entona con las piñas y las hojas secas de los pinos. En la parte que no se llegó a construir, los tonos de los materiales vidriados variaban desde el verde, el azul, el amarillo y el blanco jugando con la luz y el cielo.

Los tonos oscuros simbolizan el ambiente que rodea el alma humana en este mundo y los tonos claros la gloria celestial.

El interior de la Cripta presenta una forma radicalmente distinta de plantear un templo cristiano. No hay bóvedas, sino la solera del piso superior aguantada con nervios y arcos de ladrillo y pilastras de ladrillo o de piedra basáltica. El entramado de arcos y nervios hacen innecesarias las bóvedas. Sus cinco naves convergen en la entrada, lo que acentúa la pluralidad de perspectivas y confiere una máxima visibilidad hacia el altar.

Las columnas están inclinadas porque tienen la misma dirección que la resultante de las cargas que sobre ellas inciden. De esta forma se pueden eliminar los contrafuertes y arbotantes tan característicos del gótico.

Las columnas centrales son más delgadas para no impedir la visión, y por esto son de basalto; las de mayor diámetro tenían que soportar a la iglesia que debía de construirse encima de la cripta.

El altar está consagrado a la virgen de Montserrat en la actualidad, desde 1924. Fue restaurado en 1956 por Isidre Puig Boada.

El 25 de julio de 1936 se quemó el órgano de la iglesia para encender un fuego con el que calentarse unos vándalos. El órgano de hoy en día es del 1971, ya que el original de Güell fue desmontado por estos soldados durante la Guerra Civil para ser usado como combustible.

Los estudios que realizó para la construcción de la Cripta durante 10 años eran un ensayo, a escala 1 a 4, para la Sagrada Familia.

Gaudí creó una nave sin contrafuertes, arbotantes o paredes maestras. Para ello usa pilares inclinados y arcos catenarios, formados por la unión de dos puntos. El techo cuenta con 200 nervios de ladrillo, de distribución radial, convergiendo en dos claves de bóveda unidas por arco.

En su interior encontraremos una escalera de caracol inacabada que debía trasladarnos al piso superior, ahora sin escalones y con tan solo la rampa. Hay, además, una capilla con un Cristo del 1965, tardío.

Para el interior diseño dos pilas de agua bendita, una veintena de bancos, y la puerta de la sacristía como mobiliario. Los bancos fueron realizados con los carpinteros Tomás y Enric Bernat entre 1913 y 1914. En 1960 se realizaron nuevas réplicas de los bancos, que son las que ahora momento presiden la cripta.

Las pilas de agua bendita son de la especie marina Tridagna Gigas.

En el prebisterio los dos ángeles y candelabros son aportaciones de Josep María Jujol (del 1945 y 1947), ya que los originales que Gaudí había traído desde el Oratorio de Sant Felip Neri desaparecieron.

Hay 22 ventanales, el número mágico de la masonería, ya que el Mallete del Venerable Maestro de la masonería tiene 22 centímetros, y 2,2 cms. de ancho.

La nueva terraza para evitar filtraciones fue construida entre 1999 y 2003.

El campanario sólo es, en realidad, una de las 4 torres previstas. Aunque sólo se añadió una campana las 5 aberturas demuestran que deberían haber existido 5 campanas. La escalera de caracol incompleta es la que hubiera llevado hasta este campanario. La campana original es de 1913, y fue bautizada como Pía en honor a Pío X. La original desapareció durante la Guerra Civil y la actual es de 1943, financiada por Manuel Bertran, miembro de la familia que compró la Colonia Güell.

Edificios de la Colonia Güell

Todos los edificios de la colonia fueron realizados por Andreu Espinal y Agusti Arimany, bajo la dirección de Francesc Berenguer como maestro de obras. A excepción de los edificios más destacados, cuyas autorías son de otros arquitectos reconocidos.

A partir del desmembramiento de la colonia textil, las casas se vendieron a los inquilinos de aquel momento (1984).

Can Julià de la Muntanya

Del siglo XVIII, comprada por Eusebi Güell y ahora del consorcio de la Colonia Güell. Fue convento de monjas y luego espacios compartimentados para trabajadores de la fábrica.

Ca L’Ordal

Obra de Francesc Berenguer y Joan Rubió, es el único edificio de viviendas de la Colonia construido recordando las antiguas masías y lo habitaban los agricultores que trabajaban los campos.

Su nombre proviene de la familia Ros, que procedía del Ordal.

Destaca por sus chimeneas y por la celosía que antiguamente resguardaba un pozo. Esta será la casa entregada a las familias que cultivaban los campos del Eusebi Güell.

Ca L’Espinal

Este edificio, obra de Joan Rubió y Bellver, debe su nombre a Andreu Espinal, encargado de la administración de la Colonia y es la vivienda de mayor calidad de la Colonia.

Can Soler de la Torre

Antigua masía del siglo XVII, utilizada como residencia de los Güell desde antes de construir la Colonia. La edificación presenta elementos típicos de las masías catalanas como son el reloj solar, el portal adintelado o la galería, aunque la cubierta es a cuatro aguas. Adosada a la masía hay una capilla dedicada a la Madre de Dios de los Dolores con un campanario de sillita típicamente barroco. El interior se rehabilitó por el arquitecto Francesc Berenguer.

Inicialmente fue casa de Antoni Soler, que todavía consta en la fachada, el que encabezara la revuelta de los “barretines” del Baix Llobregat en 1622. Murió ejecutado en una jaula colgada del Palau de la Diputació.

La casa fue vendida a Betrand Serra en 1943, y luego a su vez se vendió a Teresa Farré. En la actualidad es de la familia Félix Sánchez y Janin Vacassy.

La Casa del Secretario

Era la vivienda del secretario de la Colonia Güell, y presenta unas características constructivas que la diferencian del resto de los edificios. Está hecha de ladrillo rebozado imitando la piedra de sillería. Destaca la entrada a la casa haciendo chaflán sobre la cual se abre una tribuna abierta decorada en la parte inferior por escudos de Cataluña que flanquean un escudo con la Cruz de San Jordi, elementos que se repiten en la cornisa.

La Escuela y casa del maestro

A la izquierda se sitúa la escuela, con un tratamiento de losas de piedra en la fachada y grandes ventanas, mientras que a la derecha, destaca el torreón.

Destaca el arco parabólico aprendido de Gaudí.

Obra de Francesc Berenguer (padre e hijo).

El Ateneu Unió

Situado en la plaza principal es donde estaba el bar, la biblioteca y el billar era donde ensayaba la Coral La Maquinista. Fue fundado en el 1892.

El Teatro Fontova

Era el espacio donde se hacían todo tipo de representaciones de carácter lúdico y cultural.

La casa del Médico

Se trata de un edificio de planta y primer piso, de fachadas cubiertas utilizando el ladrillo como elemento decorativo y era donde se encontraba el servicio médico y una farmacia permanente.

La Cooperativa

Obra de Francesc Berenguer y Joan Rubió, con utilización del ladrillo como elemento decorativo de las barandas de los balcones, era donde los habitantes de la colonia compraban los alimentos que pagaban al final de la semana cuando cobraban de la fábrica.

Almacenes, dependencias, tienda de suministros, café, biblioteca y despachos, ocuparon este lugar. Al otro lado de la calle hubo unas bodegas y unas casas en el primer piso.

El Centro Parroquial Sant Lluis

Su función principal fue la escuela de niñas. También fue el centro social de la entidad religiosa llamada Patronato Obrero de la Sagrada Familia, que ofrecía actividades para los niños: juegos, gimnasia, bailes regionales, catequesis, etc.

Obra de Francesc Berenguer i Bellvehí, el hijo de Francesc Berenguer i Mestres. De hecho será el mismo hijo quien construya la rectoría de esta misma colonia.

El Convento de las Monjas

Residencia de las monjas Carmelitas, donde estas monjas tenían cura de los enfermos y vigilaban a los recién nacidos de los trabajadores.

La Fonda

Edificio de planta y piso con aberturas de arco apuntado rematadas por ladrillo, donde se alojaban los técnicos y los representantes que visitaban la fábrica.

Toda esta información forma parte de la ruta por la Cripta y la Colonia Güell que realizo como guía: http://www.planetainsolito.es/cripta-guell/

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