ONCE ALUSIONES HISTÓRICAS SOBRE JESÚS DE NAZARET

Caesarea, Israel New Testament Period Pontius Pilate, (26-37 AD) Limestone, inscribed 82.0 cm H, 65.0 cm W Building Dedication 4 Lines of Writing (Latin) Date of Discovery: 1961 Israel Museum (Jerusalem) AE 1963 no. 104En estos días estoy aburrido de ver a los ateos las absurdas campañas de descrédito a la que nos someten. Soy el primero en afirmar sin pudor que las religiones están manipuladas por el hombre, sin excepción, inventando y tergiversando la historia en beneficio de unos pocos. A las grandes me remito y ya llevo unos cuantos artículos donde no salen muy bien parados musulmanes, cristianos o judíos. Pero al igual que me reafirmo en hechos, aportado pruebas, no es de recibo ver cómo otros, ignorantes de la historia, son capaces de afirmar, sin tapujos, que Jesús de Nazaret jamás existió, que es un invento de la Iglesia, y que en realidad el personaje se basó en otros dioses.

No les basta con contemplar la Síndone, la Sábana Santa, pese a la contundencia de las pruebas históricas que demuestran su origen. Los más acérrimos ateos quieren hacer ver que el personaje de Jesús de Nazaret jamás existió, como si los Evangelios Canónicos fueran los únicos libros de la época en los que se menciona.

Alicia Canto, de la Universidad Autónoma de Madrid, en el año 2005, publicó un estudio donde se revelaban testimonios antiguos sobre la existencia histórica de Jesús, evitando en lo posible incluir citas de libros que pudieran ser considerados como afines a los apóstoles. Y la realidad es que aparecen bastantes libros en los que se recoge la existencia de un Jesús de Nazaret, independientemente de su divinidad. Me he limitado a transcribir algunas de las conclusiones, citadas por Alicia Canto.

Textos paganos y romanos

1) Tácito, Anales, XV, 44: (h. 116 d.C.) (época de Tiberio y Nerón)

Sed non ope humana, non largitionibus principis aut deum placamentis decedebat infamia, quin iussum incendium crederetur. ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus CHRESTIANOS appellabat. auctor nominis eius CHRISTUS Tiberio imperitante PER PROCURATOREM PONTIUM PILATUM SUPPLICIO ADFECTUS ERAT; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, originem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta undique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque…

2) Suetonio, Vita Claud., XXV, 4 (hacia 120 d.C.) (época de Claudio)

(Claudius)…Iudaeos impulsore CHRESTO assidue tumultuantis Roma expulit. Germanorum legatis in orchestra sedere permisit…

3) Plinio el Joven, Epist. X, 96: (h. 112 d.C.) (escribiendo y consultando a Trajano)

C. PLINIUS TRAIANO IMPERATORI 1. Sollemne est mihi, domine, omnia de quibus dubito ad te referre. Quis enim potest melius vel cunctationem meam regere vel ignorantiam instruere? Cognitionibus de Christianis interfui numquam: ideo nescio quid et quatenus aut puniri soleat aut quaeri […] 5. praeterea male dicerent CHRISTO, quorum nihil cogi posse dicuntur qui sunt re vera Christiani, dimittendos putavi. 6. Alii ab indice nominati esse se Christianos dixerunt et mox negaverunt; fuisse quidem sed desisse, quidam ante triennium, quidam ante plures annos, non nemo etiam ante viginti. [Hi] quoque omnes et imaginem tuam deorumque simulacra venerati sunt et CHRISTO male dixerunt. 7. Affirmabant autem hanc fuisse summam vel culpae suae vel erroris, quod essent soliti stato die ante lucem convenire, carmenque CHRISTO QUASI DEO DICERE secum invicem seque sacramento non in scelus aliquod obstringere, sed ne furta ne latrocinia ne adulteria committerent, ne fidem fallerent, ne depositum appellati abnegarent.

4) Luciano de Samósata, De morte Peregrini. (Segunda mitad II d. C.; tiene otra alusión similar en otra de sus obras, el “Proteo”)

“Después, por cierto, DE AQUEL HOMBRE A QUIEN SIGUEN ADORANDO, QUE FUE CRUCIFICADO EN PALESTINA por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres… además su primer legislador les convenció de que todos eran hermanos y así, tan pronto como incurren en este delito, reniegan de los dioses griegos y en cambio adoran a aquel sofista crucificado y viven de acuerdo a sus preceptos.”

5) Mara Bar Serapión, filósofo sirio, entre el año 73 y el siglo III (en una carta a su hijo, reflexionando sobre lo poco que los pueblos obtienen de matar a los sabios):

¿Qué ganaron los atenienses haciendo morir a Sócrates? Como juicio por este crimen, cayeron sobre ellos el hambre y las plagas. ¿Qué ventaja obtuvieron los Samios quemando a Pitágoras? En un momento sus tierras fueron cubiertas por la arena. ¿QUÉ PROVECHO OBTUVIERON… LOS HEBREOS EJECUTANDO A SU SABIO REY…? Fue después de ello cuando su reino fue abolido. Dios vengó con justicia a estos tres sabios …. los Judíos, en la ruina y expulsados de su tierra, viven en completa dispersión. Pero (aquellos sabios) no murieron baldíamente… Tampoco la muerte del sabio rey fue inútil: VIVE EN LAS ENSEÑANZAS QUE DEJÓ…”

Textos judíos

6) Thallus, historiador judío, hacia 52 d.C. (citado en la Chronographia de Iulius Africanus, XVIII, 1):

“…As to His works severally, and His cures effected upon body and soul, and the mysteries of His doctrine, and the resurrection from the dead, THESE HAVE BEEN MOST AUTHORITATIVELY SET FORTH BY HIS DISCIPLES AND APOSTLES BEFORE US. On the whole world there pressed a most fearful darkness; and the rocks were rent by an earthquake, and many places in Judea and other districts were thrown down. This darkness THALLUS, IN THE THIRD BOOK OF HIS HISTORY, calls, as appears to me without reason, an eclipse of the sun…. “

Es un testimonio indirecto, pero válido: parece claro que, como recoge posteriormente el famoso cosmógrafo Africanus, en su libro perdido de “Historia” Thallus trataba de ofrecer una explicación alternativa al eclipe de sol relatado por Marcos durante la muerte de Jesús.

7) Flavio Josefo (hacia 93 d.C.) (época de Tiberio)

Tiene sobre todo dos citas, siendo la fundamental el llamado testimonium Flavianum, que aparece en sus Antigüedades Judaicas 18, 3, 3. Ha habido siempre mucho debate sobre este texto y se admite hoy en día que tiene algunas interpolaciones, pero sobre la base de un párrafo escrito sin duda por él. Pongo aquí entre llaves los párrafos que se acepta que pueden estar interpolados, para que se vea que no afectan al núcleo del testimonio histórico:

a) “Por aquella época apareció Jesús, {” hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre, fue autor de obras maravillosas, maestro para quienes reciben con gusto la verdad.”}. Atrajo a sí muchos judíos y también muchos gentiles.{“Éste era el Cristo (el Mesías)”.} Habiendo sido denunciado por los primados del pueblo, Pilato lo condenó al suplicio de la cruz; pero los que antes le habían amado le permanecieron fieles en el amor. {“Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de El ésta y otras mil cosas maravillosas”.} De él tomaron su nombre los cristianos, cuya tribu perdura hasta el día de hoy”.

Según esto, el texto original de Josefo, perfectamente asumible y comparable con su estilo y vocabulario habituales, quitándole las supuestas interpolaciones, sería:

“POR AQUELLA ÉPOCA APARECIÓ JESÚS. ATRAJO A SÍ MUCHOS JUDÍOS Y TAMBIÉN MUCHOS GENTILES. HABIENDO SIDO DENUNCIADO POR LOS PRIMADOS DEL PUEBLO, PILATO LO CONDENÓ AL SUPLICIO DE LA CRUZ; PERO LOS QUE ANTES LE HABÍAN AMADO LE PERMANECIERON FIELES EN EL AMOR. DE ÉL TOMARON SU NOMBRE LOS CRISTIANOS, CUYA TRIBU PERDURA HASTA EL DÍA DE HOY”.

Este texto de Josefo, un punto clave para la defensa de la existencia de Jesús y por tanto también muy atacado desde la parte contraria (lo que ha producido una espectacular literatura y polémica a lo largo de siglos) vino a afianzarse definitivamente cuando en 1971 se publicó un manuscrito árabe del siglo X, en el que se recogía una referencia directa a Josefo por parte de Agapio, obispo de Hierápolis, en su Historia Universal, que tiene delante la obra en cuestión y dice:

“Josefo refiere que por aquel tiempo existió un hombre sabio que se llamaba Jesús. Su conducta era buena y era famoso por su virtud. Y muchos de entre los hebreos y de otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que se habían hecho discípulos suyos no abandonaron su discipulado. Ellos contaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; quizás, por esto, era el Mesías, del que los profetas contaron maravillas.”

Como el primer códice que conservamos de las Antigüedades Judaicas de Josefo, el Ambrosiano, es del siglo XI, es evidente que el supuesto texto original sin interpolaciones coincide con lo copiado por los árabes un siglo antes. Además demuestra que el último párrafo en realidad no era interpolado

b) El otro texto importante de Josefo, datable en 62-63 d.C., es Ant. Jud. XX, 9, 1, y dice: “…entre tanto subió al pontificado, según dijimos, Anás, el más joven, de índole feroz y extremadamente audaz…Dado su carácter, pensando que había llegado el momento oportuno…., convocó el consejo de jueces y, HACIENDO PRESENTAR A JUICIO A UN PARIENTE DEL QUE LLAMABAN CRISTO, POR NOMBRE SANTIAGO, y algunos otros con él, habiéndolos acusado de reos violadores de la ley, los condenó a ser apedreados“.

8.- El Talmud hebreo.

Contiene siete u ocho menciones de Jesús, lógicamente todas calumniosas, pero que son útiles para probar la existencia histórica del personaje. Pongo sólo dos ejemplos:

a) “EN LA VÍSPERA DE LA FIESTA DE LA PASCUA SE COLGÓ A JESÚS. Cuarenta días antes, el heraldo había proclamado: `Es conducido fuera para ser lapidado, por haber practicado la magia y haber seducido a Israel y haberlo hecho apostatar. El que tenga algo que decir en su defensa, que venga y lo diga´. Como nadie se presentó para defenderlo, se lo colgó la víspera de la fiesta de pascua“. (Sanedrin 43a)

b) “JESÚS, EL GALILEO, SUSCITÓ UNA SECTA IMPÍA Y ENEMIGA DE LA LEY. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la noche. y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los cielos“. (Trifón, Diálogo de Justino, siglo II).

9) En 1896 se descubrieron tres fragmentos de papiros griegos, ahora conocidos como Oxyrhynchus, a unas 150 millas al Sur de Alejandría. Los papiros han sido fechados en el siglo III d.C. y contienen 16 dichos atribuidos a Jesús, los cuales se presentan sin la clásica introducción “Jesús dijo…”. De estos dichos hay algunos que tienen paralelos en los evangelios canónicos, otros se encuentran en autores cristianos y otros no se conocían.

En 1945 se descubrió cerca de Nag Hammadi, población del Bajo Egipto, la biblioteca de una comunidad gnóstica formada por 13 códices, la mayoría de ellos escritos en griego. Probablemente su lugar de origen sea Siria, donde deben de haberse escrito en copto y más tarde serían traducidos y llevados a Egipto. Una edición copta de estos documentos, publicada en 1959, contiene 114 dichos del Señor y se le conoce actualmente como el Evangelio de Tomás.

Según informó Hipólito Romano a principios del siglo III, una comunidad gnóstica llamada de los “Naasenos” utilizó este evangelio.

El título que ostenta esta obra dice “Estas son las palabras secretas que Jesús el viviente dijo, y que Dídimo Judas Tomás escribió abajo“.

“Jesús el viviente” probablemente significa Jesús el que siempre vive.

“Palabras secretas”: En realidad los dichos no son de por sí esotéricos o secretos, pues muchos de ellos tienen paralelos en los evangelios canónicos, especialmente con el evangelio según san Lucas, y muchos de los otros se refieren a hechos conocidos; es mas bien la interpretación de los dichos la que se vuelve secreta.

“Didymus Judas Tomás“: Didymus es una palabra griega que significa gemelo y es empleada por Juan en 1,16; 20,24; 21,2; etc. Tomás, en arameo Toma, significa lo mismo: gemelo. Judas, que en la tradición cristiana siriaca se identifica con el apóstol que no es Iscariote, en un romance siriaco del siglo II llamado “Hechos de Tomás” es presentado como gemelo de Jesús, y también en el antiguo evangelio siriaco de Juan (14,22) se habla de un Judas Tomás.

Dicho 12: “Los discípulos dijeros a Jesús: Nosotros sabemos que tu nos vas a dejar, ¿quién será jefe de nosotros? Jesús les dijo: Al lugar que vayan diríjanse a Santiago el Justo, semejante a quien fueron hechos el cielo y la tierra”.

Este es un dicho de la tradición judeo-cristiana que veía en Santiago, el hermano carnal de Jesús, al líder natural de los discípulos después de su partida. Santiago presidió la Iglesia de Jerusalén por 15 ó 20 años hasta su muerte en el año 62; su memoria fue reverenciada y engrandecida con detalles legendarios.

Dicho 13: “Jesús dijo a sus discípulos: Compárenme y díganme a quien me parezco. Simón Pedro le dijo: Te pareces a un ángel santo. Mateo le dijo: Te pareces a un hombre sabio y a un filósofo. Tomás le dijo: Mi mirada es incapaz de saber a quien te pareces..Jesús dijo: Yo no soy su maestro, por el que han estado bebiendo; ustedes están intoxicados con las quimeras primaverales (= sueños juveniles) que pertenecen a mí y yo he difundido en el extranjero. Entonces lo tomó aparte y le dijo tres palabras. Cuando Tomás regresó con sus compañeros, ellos le preguntaron: ¿Qué te dijo Jesús? Tomás respondió: Si les digo una de las palabras que él me dijo, ustedes tomarían piedras y me las tirarían, y saldría fuego de las piedras y los quemaría”.

Esta conversación comienza como la que nos narran los Sinópticos que ocurrió en Cesarea de Filipo cuando Jesús preguntó a sus discípulos ¿Quién dicen que yo soy? (Mc 8,27-29), pero las respuestas dadas aquí son bien diferentes porque intentan presentar a Jesús como un revelador gnóstico. Aquellos que se embebieron en la gnosis que él impartía (los sueños juveniles) no son sus siervos sino sus amigos (Cf. Jn 15,14).

Según los Naasenos, las palabras que Jesús dijo a Tomás fueron Kaulakau, Saulasau, Zeesar; palabras de las cuales depende la creación. Según Hipólito Romano, esta secta decía que Kaulakau era Adán, el primer hombre; Saulasau era el hombre mortal, y Zeesar el río Jordán, el cual fluye hacia arriba. En realidad estas tres palabras misteriosas son la corrupción de las frases hebreas que se encuentran en Isaías 28,10-13: “Ahora Yahveh dice, .Sau la sau, sau la sau; cau la cau, cau la cau; zeer sam, zeer sam, las cuales significan “orden sobre orden, regla sobre regla, ora por aquí ora por allá“. Dice san Ireneo que el gnóstico Basílides pensaba que Jesús descendió en el nombre de Kaulakau (Adv. Haer. I,24,6).

El “fuego de las piedras”, en lenguaje figurado, debe entenderse en el sentido de que un misterio puede ser tan destructivo como el fuego.

Fuentes epígrafas

10) La inscripción de Poncio Pilato.

En la parte de arriba de este artículo se puede ver un a imagen de la inscripción de caliza que apareció en 1961 en el teatro de la capital de Judea, Caesarea Maritima o Palaestina, recordando la dedicación de la restauración del Tiberieum por el gobernador o prefecto de Judea, Poncio Pilato. Naturalmente, fue en su momento una sensación también para “biblistas”, pues corroboraba la existencia histórica del gobernador en ese momento. Las referencias epigráficas y el texto restituído hasta ahora son:

[- c. 3 -]s Tiberieum / [ -c.3- Po]ntius Pilatus / [praef]ectus Iudae[a]e / [ref]e[cit]

(AE 1963, 104 = AE 1964, 39 = AE 1964, 187 = AE 1971, 477 = AE 1981, 850 = AE 1991, 1578 = AE 1997, 166 = GLICMar 43 = AE 1999, 1681)

11) La urna de Santiago, el hermano de Jesús.

Una inscripción en arameo de 20 carácteres y una palabra clave: Jesús han hecho que la noticia dé la vuelta al mundo. la “Biblical Archaeology Review” fue el medio que lanzó la primicia: una urna de piedra con una frase tallada en el idioma de la antigua Palestina decía: “Ya’akov bar Yosef akhui di Yeshua“, en español “Jacobo (Santiago), hijo de José hermano de Jesús“. Según el arqueólogo francés André Lemaire, profesor de la Sorbona de París, quien tuvo la oportunidad de tener la pieza en sus manos, este podría ser el primer hallazgo arqueológico que corroboraría las referencias bíblicas sobre Jesús.

La pieza la había tenido por quince años un coleccionista judío, que no quiere revelar su nombre, y la mandó a evaluar al experto francés. el editor de la revista, Hershel Shank, se enteró de su existencia en junio: “El coleccionista la obtuvo de un comerciante de antigüedades árabe y sólo pagó unos pocos cientos de dólares por ella (se dice que el precio estuvo entre los 200 y 700 dólares)”. Cuando Shank le preguntó por qué había tenido tanto tiempo la pieza consigo, le contestó: “Yo nunca pensé que el hijo de Dios pudiera tener un hermano”.

Según el arqueólogo francés André Lemaire, profesor de la Sorbona de París, quien tuvo la oportunidad de tener la pieza en sus manos, éste podría ser el primer hallazgo arqueológico que corroboraría las referencias bíblicas sobre Jesús.

La urna sería del año 62/63 d.C., fecha de la muerte de Santiago el hermano de Jesús que, dicho sea de paso, es recordada por Flavio Josefo en otro de sus pasajes.

Conclusiones

Termino esta exposición de documentos con un párrafo de uno de los mejores expertos en el tema de la existencia histórica de Jesús: “Some writers may toy with the fancy of a ‘Christ-myth,’ but they do not do so on the ground of historical evidence. The historicity of Christ is as axiomatic for an unbiased historian as the historicity of Julius Caesar. “ Y en español:  “Algunos autores pueden jugar con la fantasía de un ‘mito de Cristo’, pero no lo pueden hacer sobre la base de una evidencia histórica. Para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César”.  (F.F. Bruce, The New Testament Documents: Are They Reliable?, Inter-Varsity Press, 1972, p.119).

La relación de los textos que arriba quedan escritos, objetiva e imparcialmente vistos, sólo puede venir a corroborar lo que Bruce concluye. No hay un solo texto histórico, ni de época ni de la Antigüedad en general, donde se afirme que la figura histórica de Jesús de Nazareth nunca existió, o que fuera un invento de algunos judíos. Una circunstancia que sin duda los detractores del cristianismo, empezando por los romanos y terminando por los judíos de la época, nunca hubieran dejado escapar.

No quisiera terminar sin mostrar quizás el único error achacable al Jesús histórico: su fecha de nacimiento.

Hay un error en el cálculo de la fecha de nacimiento de Jesús, por lo siguiente: Tiberio sucedió a Augusto como emperador de Roma el 19 de agosto del año 14 d.C. El año décimo quinto de Tiberio (fecha que menciona Lucas en 3,1) fue del 19 de agosto del año 28 al 18 de agosto del año 29 d.C. y Jesús tendría entonces 35 o 36 años; esto lo sabemos porque Mateo 2,1 dice: “Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá durante el reinado de Herodes...”, e históricamente consta que Herodes murió en el año 4 a. C., de manera que el dato proporcionado por Lucas en 3,23, “Tenía Jesús al comenzar 30 años…” debe ser solamente aproximado, y quizá subraya únicamente que Jesús tenía la edad requerida para ejercer una misión pública.

La datación del inicio de la era cristiana se debe a un error del monje Dionisio el Exiguo que fue quien la calculó en el siglo VI d.C. El error se originó porque Dionisio tomó al pie de la letra los 30 años de edad atribuidos a Jesús por Lucas. Como el año 15 de Tiberio coincide con el 782 de la fundación de Roma, si a 782 se le restan 29 cumplidos que tendría Jesús, resulta que su nacimiento (y con él el inicio de la era cristiana) queda fijado en el año 753 de la fundación de Roma, debiendo ser con mayor probabilidad seis años antes, en el 747.

¿Y de dónde sale esa otra fecha del 25 de diciembre como el día en que nació Jesús? La religión de la divinidad asiática Mitra, celebraba después del solsticio de invierno, el 25 de diciembre, la regeneración del vigor del Sol. Los posteriores cristianos, para apagar el paganismo, dado que Mitra había nacido en una cueva, adoptaron esta fecha para el nacimiento de Jesús, como así también se haría luego con el solsticio de verano, fiesta pagana que se transformó en la Noche de San Juan.

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11 comentarios

  1. ¡Excelente!

  2. Hola Carlos, asistí a tu charla en MAGIC Barcelona. He de decir que me ha fascinado todo el material tanto allí, como en esta página. Saludos.

  3. Exelente informacion. Jesus realmente existio. Gurdjieff tambien habla de el. Es la primera vez que entro a este sitio, voy a leer los demas contenidos. Gracias.

  4. Me alegra que alguien se tome en serio la parte histórica del asunto.

  5. Juan Carlos Naviel

    16 julio 2014 a las 6:19 pm

    Con relación a la existencia de JESUS.Sugiero la lectura del libro JESUS 3000 AÑOS ANTES DE CRISTO de Claude Brigitte Carcenac Pujol. Atte. J.C.Naviel

  6. Excelente… ver que hay personas
    convencidas de la existencia de
    Cristo Jesús y quieren dar a conocer
    ésta realidad, que el hombre moderno
    quiere negar.

  7. Estimado Carlos Mesa,

    Le escribo este mensaje o comentario, respecto al tema que publicas en su blog referente a las supuestas evidencias textuales de historiadores antiguos que supuestamente hablan y dan testimonio de la exigencia de Jesus de Nazareth.
    Lo primero que quiere señalar es que los textos que menciona sobre Tácito, Suetonio, Flavio Josefo y hasta el texto talmúdico, son textos espurios, son falsificaciones o interpolaciones tardías las cuales no son consientes con la fardad de la existencia de ese Jesus histórico,

    Antes de refutar sus argumentos me permito decir lo siguiente, si resulta largo este comentario, le invito a que me escribe a mi correo, así le suministrare información altamente confiable que demuestran lo contrario de lo que la mayoría de los apologistas cristianos afirman sobre la existencia física e histórica de su héroe favorito el Cristo de la fe.

    De todas las mentiras que ha creado el cristianismo y de las medias verdades que este ha difundido, una de las más extendidas es la de que existen “testimonios” seculares que prueban que su personaje favorito, Jesús “de Nazaret” existió tal y como lo narra la Biblia. Esta mentira, al igual que todo el resto de mentiras propagadas por esta secta, ha crecido gracias a la propaganda continua y apoyada por ciertos líderes y soberanos a lo largo de los siglos.

    Una mentira contada ad infinitum al final se acaba convirtiendo en realidad. O al menos eso ha sucedido para la mayoría que ni si quiera prefiere investigar y a la que les agradan las mentiras dulces y simplonas que les hagan llevar una vida más sencilla, llena de cuentos y fantasías. Pero para quienes, inquietos, esta propaganda les es menos importante que la verdad, una vez conocidos los hechos y las evidencias, nada vuelve a ser lo mismo.

    Estos hechos no deberían ser pervertidos por el bando vencedor, y menos cuando ese bando proclama verdades para intentar mantener su estatus. Y la verdad es que, lejos de lo que pretende esta secta monoteista, los hechos nunca les han sentado bien. Veamos un repaso de esas fuentes una por una.

    Un resumen y más datos de los ya aportados en otros artículos, de cada una de las fuentes del judeocristianismo y si esas fuentes pueden o no confirmar sus afirmaciones.
    Flavio Josefo, un historiador judeoromano muy respetado y citado por los primeros cristianos, quienes eran lectores apasionados de su trabajo, fue un nativo de Judea que vivió en el siglo I d.e.c, Además, Josefo fue el gobernador de Galilea durante un tiempo (antes de la guerra del año 70 d.e.c) – la misma provincia en la que presuntamente Jesús hizo sus “maravillas”. Aunque no nació hasta el 37 d.e.c, por lo que no era un testigo de la época del personaje de Jesús, Josefo vivía en Caná, la misma ciudad en la que se dice que Cristo había obrado su primer “milagro”.

    Los dos tomos principales de Josefo son Historia de la Guerra de los Judíos y Las Antigüedades de los Judíos. En estas obras complementarias, la primera escrita en los años 70 y la última en los 90 d.e.c, Josefo menciona cada personaje notable de Palestina y describe cada evento importante que se ha producido allí durante los primeros setenta años de la era cristiana.

    Usted hace mención de Flavio Josefo como en cuyos escritos aparecen un texto al que denominan “testimonio flaviano”, como una prueba o evidencia de la exigencia histórica de Jesus, ademas de Josefo también menciona a otros personajes de la historia, como Suetonio, Tácito y el mismo Texto Talmúdico, como si usted estuviera seguro que esos textos son tal cual originales y que son confiables. Pero permítame decirle lo siguiente: A primera vista, Josefo parece ser la respuesta a todos los sueños de los apologistas cristianos.

    En un solo párrafo (el llamado Flavianum Testimonium) Josefo confirma todos los aspectos salientes del Cristo-mitológico.

    Flavio Josefo, un historiador judeoromano muy respetado y citado por los primeros cristianos, quienes eran lectores apasionados de su trabajo, fue un nativo de Judea que vivió en el siglo I d.e.c, Además, Josefo fue el gobernador de Galilea durante un tiempo (antes de la guerra del año 70 d.e.c) – la misma provincia en la que presuntamente Jesús hizo sus “maravillas”.

    Aunque no nació hasta el 37 d.e.c, por lo que no era un testigo de la época del personaje de Jesús, Josefo vivía en Caná, la misma ciudad en la que se dice que Cristo había obrado su primer “milagro”.

    Los dos tomos principales de Josefo son Historia de la Guerra de los Judíos y Las Antigüedades de los Judíos. En estas obras complementarias, la primera escrita en los años 70 y la última en los 90 d.e.c, Josefo menciona cada personaje notable de Palestina y describe cada evento importante que se ha producido allí durante los primeros setenta años de la era cristiana.

    Estudiando el llamado “textos flavianum” ó mejor dicho, el llamado “Flavianum Testimonium”. de manera objetiva extraemos 14 puntos esenciales que contienen 127 palabras a las que los apologistas consideran en si “un milagro”. pero de ellas extraemos las verdades al comparalas con otros escritos de otros historiadores que da cuenta de muchas palabras contenida en el famosos textos Falvianum. abajo le cito:

    1. La existencia de Jesús

    2. su estado “más humano”

    3. su trabajo haciendo milagros

    4. su enseñanza

    5. su ministerio entre los Judíos y los Gentiles

    6. su mesianismo

    7. su condena a los sacerdotes judíos

    8. su condena a manos de Pilato

    9. su muerte en la cruz

    10. la devoción de sus seguidores

    11. su resurrección al tercer el día

    12. su aparición después de la muerte

    13. el cumplimiento de la profecía divina

    14. y la exitosa continuidad de los cristianos.

    Y eso en apenas 127 palabras – ¡estas son consideradas un milagro! Pero….

    De estos puntos extraemos 12 puntos esenciales a los que los apologistas se basan para afirmar que en efecto la existencia histórica de Jesus es una realidad. Cito abajo las base de estos apologistas.

    1. Vivió durante el reinado de Tiberio Cesar.
    2. Vivió una vida virtuosa
    3. Las personas creían que hacia maravillas.
    4. Tenía un hermano llamado Santiago.
    5. Fue aclamado por algunos como el mesías.
    6. Fue crucificado bajo Poncio Pilato.
    7. Fue crucificado durante el tiempo de la Pascua Judía.
    8. Oscuridad y un terremoto ocurrió cuando el murió.
    9. Sus discípulos creyeron que se levanto de entre los muertos.
    10. Sus discípulos estaban dispuestos a morir por su creencia.
    11. El cristianismo se extendió rápido, que llego hasta Roma.
    12. Sus discípulos negaban a los dioses romanos y adoraban a Jesús como a un Dios.”

    Alguien habría esperado que los apologistas mostraran, además de esos puntos, de qué autores contemporáneos se citan, pero ellos no lo hacen. Pero Si uno quiere saber de qué “autores contemporáneos” extraen estos creyentes esas citas (los mismos puntos del supuesto testimonio de Josefo), podemos ver una por una a continuación de dónde hicieron esas extracciones para interpolarlas como textos que afirman la historicidad del Jesus de la fe.

    La primera la ha extraído del texto de Tácito (Anales, 15:44:2-3). La única fuente secular que menciona esto.
    La segunda la extrae del texto de Josefo (Antigüedades judías, 18:3:3)
    La tercera, de nuevo, pertenece al texto Josefo.
    La cuarta, para rematar, pertenece también a Josefo. (Antigüedades judías, 20)
    La quinta es también mencionada únicamente en el texto de Josefo.
    La sexta pertenece de nuevo al texto interpolado de Josefo y a Tácito cuando este menciona lo que creían los cristianos.
    La séptima pertenece a los evangelios.
    La octava pertenece también a los evangelios.
    La novena vuelve a pertenecer a lo dicho en los evangelios.
    De la décima, este apologista omite que Plinio, el autor que hace mención sobre esto, también añade que, además de muchos cristianos estuvieron dispuestos a morir por su creencia, otros negaron esa creencia para salvar sus vidas (Epist. X, XCVI, C. Plinius Traiano Imperatori)
    La undécima es simplemente otra de las diatribas del cristianismo expuestas en el Nuevo testamento.
    y la duodécima la ha extraído, de nuevo, de Plinio el joven.

    Finalmente, como se puede entonces decir que los demás historiadores son testimonios fehacientemente verdaderos a los que se pude confiar que la historicidad de este persone del cual dicho se da paso, no hay ni exciten ni una sola descripción física o antropomórfica de su persona, solo algunas descripciones que en el medio evo se dibujaron sobre el personaje y de manera muy confusa…? entonces esos testimonios por si solo, no son evidencias tangibles ni veraces para afirmar lo que des hace 1700 años se viene afirmando y que se quiere que se solo se “crea” o se “asuma”, y lo peor es que todo eso sea por “fe”, no eso hay que seguir y esperando hasta que la ciencia ya harta hasta la saciedad en su esfuerzos investigativos y en su aran por desenterrar el secreto mayor guardo del sistema religioso, el cristianismo.

  8. Algo mas que quiera añadir para apoyar el precedente comentario.

    Básicamente, los apologistas se han servido de lo afirmado en sus ya conocidas fuentes seculares (en este caso 3) y en los evangelios para afirmar que existen muchos autores y además contemporáneos que afirman dichos puntos.
    Pero siendo coherentes, ninguna de esas fuentes, aun sumando a Josefo, es contemporánea a Jesús, por lo que ya de entrada dichos argumentos se caen por sus propios peso.

    Algo mas…

    Ningún escritor antes del siglo IV – ni Justino, ni Ireneo, ni Clemente de Alejandría, ni Tertuliano, ni Cipriano, ni Arnobio, etc – en todas sus defensas contra la hostilidad pagana, no hace ni una sola referencia a las maravillosas palabras que se mencionan en el texto de Josefo.

    Orígenes ‘Padre’ de la Iglesia del siglo III d.e.c, por ejemplo, pasó la mitad de su vida manteniendo un debate de un cuarto de millón de palabras contendientes contra escritores paganos como Celso. Orígenes recurrió a todo tipo de pruebas y testimonios para sus argumentos en su férrea defensa de la cristiandad.
    Orígenes cita a Josefo ampliamente. Pero incluso él no hace ni una sola referencia a este “punto de oro” de Josefo, lo que habría sido una refutación final. De hecho, Orígenes llegó a decir que Josefo “no cree en Jesús como el Cristo.” Anulando esto, no solo el primer párrafo interpolado sino también el segundo (la cita de Santiago)

    Orígenes no citó el “apartado de oro ‘ porque este punto aún no se había escrito.

    Estaba ausente de las primeras copias de las obras de Josefo, y no apareció en la tercera versión del siglo de Orígenes de Josefo, referenciado en su Contra Celso.

    Josefo no sabe nada de los cristianos

    Fue alrededor del año 53 de.c. cuando Josefo decidió investigar las sectas entre los Judíos. Según la fábula del evangelio este fue un período de crecimiento explosivo de la fe cristiana: “las iglesias … por toda Judea, Galilea y Samaria … Se edifican … y … se multiplican . ” – Hechos 9:31.

    Este es también el momento del llamado “Concilio de Jerusalén“, cuando supuestamente Pablo regaló a los hermanos con cuentos de” milagros y prodigios” entre los gentiles (Hechos 15:12).

    Y sin embargo, Josefo no sabe nada de todo esto:

    “Cuando yo tenía dieciséis años, me decidí a conseguir experiencia con las diversas sectas que están entre nosotros. Estas son tres:. como hemos dicho muchas veces, la primera, la de los fariseos, la segunda la de los saduceos, la tercera la de los esenios. Porque yo pensaba que de esta manera, yo elegiría mejor. Si, examiné cuidadosamente a todas. Por lo tanto, sometiéndome a un estricto entrenamiento, pasé a través de los tres grupos.” – Guerra de los judios, Vida, 2. (Vida de Josefo)

    Incluso décadas después, en Antigüedades judías, este vuelve a mencionar a todas las sectas conocidas sin incluir de nuevo a los cristianos. (Libro XVIII, Cap I, 2) pero sí incluyendo a otra.

    Josefo en otro lugar hace anotar a una “cuarta secta de filosofía judía” e informa de que se trataba de un “epidemia de locura” que agitaba todo el país. Pero no tiene nada que ver con el cristianismo y su súper estrella:

    “Además de estas tres sectas, Judas el Galileo introdujo una cuarta. Sus seguidores imitan a los fariseos;. pero aman de tal manera la libertad que la defienden violentamente, considerando que solo Dios es su gobernante y señor .

    No les importa que se produzcan muchas muertes o suplicios de parientes o amigos cualquier, con tal de no admitir a ningún hombre como amo…

    …Esta locura empezó a manifestarse en nuestro pueblo bajo el gobierno de Gesio Floro, durante el cual, por los excesos de su violencias, determinaron rebelarse contra los romanos. Estas son las sectas filosóficas existentes entre los judíos. “- Antiguedades judias, Libro XVIII, Cap I, 6.

    Nada podría ilustrar mejor la naturaleza falsa del Testimonium que el corpus restante de la obra de Josefo.

    Considere, también, las anomalías:

    1. ¿Cómo podría Josefo afirmar que Jesús había sido la respuesta a la espera mesiánica y seguir siendo todavía un Judio ortodoxo ?
    Lo absurdo obliga a algunos apologistas a hacer la ridícula afirmación de que Josefo era un cristiano que no había salido del armario!

    2. Si Josefo realmente pensaba que Jesús había sido ‘el Cristo’ seguramente habría añadido más de él que un solo párrafo, ¿un apartado ocasional a un lado de la historia de otra persona (Pilato)?

    De hecho, Josefo relata mucho más acerca de Juan el Bautista que sobre el supuesto Jesús del cristianismo! Incluso informa en detalle de las travesuras de otros mesías autoproclamados, incluyendo a Judas de Galilea , Teudas el Mago , y el anónimo mesías ‘Judío egipcio’. Es más, dedica todo un párrafo a relatarnos el juicio de Albino contra un Jesús, hijo de un campesino, que predicaba, crea un altercado en el templo y es azotado (La guerra de los judíos”, Libro VI, 300-309), solo que este Jesús no es hijo de un José sino de un Ananías y el procurador no es Pilatos sino Albino, sucesor de Festo.

    Llama la atención que a pesar de que Josefo confirma todo lo que los cristianos pudieran desear, no añade nada que no esté ya en las narraciones de los evangelios, nada que no hubiera sido ya conocido por los cristianos de finales del primer siglo y comienzos del segundo.

  9. Es lógico que los evangelios que son relatos reales y fidedignos concuerden y armonicen con los relatos de los escritores de los evangelios,esto confirma su veracidad.

  10. Estimados lectores, a medida que el proceso de investigar y descubrir nuevas evidencias (verdaderas)avanza, parece dibujarse la posibilidad existencial de uno o varios “Cristos” aunque no necesariamente el personaje bíblico , obviamente menos aun el mágico, cuyas bases estan en la psicología de grandes sectores. Probablemente lleguemos a una sana convivencia al alcanzar un acuerdo acerca del significado de “existencia” en este escamoso caso, pero de momento me parece personalmente que la razón y el pensamiento científico van ganando terreno lentamente.
    Saludos cordiales y felicitaciones por su disertación tan edificante.

  11. Porque se destruyeron los demas evangelios? Si todos eran relatos reales y fidedignos.

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