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LOS DEVORADORES DE CADAVERES

Allá por el siglo VI a.C. los antiguos celtas del norte de Europa celebraban el Samhein (o La Samon) cada 31 de octubre, al anochecer. El ‘Samheim’ simbolizaba para los celtíberos un nexo de unión entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Pensaban que los malos espíritus habitaban debajo de la tierra. Por este motivo tapaban pozos y cuevas, y los druidas invocaban el poder de la naturaleza, sobre todo el de tres árboles: el ciprés, el laurel y el pino, que simbolizaban la inmortalidad y el triunfo. De esta manera, pretendían evitar que los malos espíritus cruzaran la barrera que separaba los dos mundos, el día del ‘Samheim’. Los poblados celtíberos se quedaban sin luz y todos sus guerreros lo rodeaban con antorchas de fuego para impedir que los espíritus no deseados llegaran a las casas.

Lo que también preocupaba a los celtas era que esos fantasmas entraran en sus propios cuerpos. Para evitarlo -al igual que ocurre en otras tradiciones- recurrían a las pinturas. Como a través del ojo izquierdo se veían cosas terribles, esta zona de la cara se pintaba de color negro en el caso de los hombres, blanco en el de las mujeres y verde en el de los druidas. La otra parte del rostro se dejaba sin pintar porque con el ojo derecho se apreciaban cosas hermosas, como los espíritus de seres queridos. Finalmente, algunos druidas ofrecían macabros sacrificios humanos para así aplacar a los demonios.

Ya cristianizados los celtas, el ‘Samhein’ se convirtió en superstición, y la Iglesia Católica acabaría convirtiendo esta fiesta pagana en el Día de Todos los Santos. Esa fecha se convirtió en sinónimo de miedo a la muerte y los fantasmas. Inmigrantes irlandeses (católicos) trajeron esta superstición a América, donde pasaría a ser conocida como «Halloween», corrupción derivada de la frase «All Hallow’s Eve», que en inglés moderno significa «All Hallows Eve», o sea «Víspera de Todos los Santos».

El símbolo del Halloween fue una calabaza conocida como «Jack-o-‘Lantern», derivado a su vez de «Jack of the Lantern», o sea «Jack de la Linterna»; según la superstición irlandesa. Jack-o-‘Lantern fue un malvado que no era admitido ni en el cielo ni en el infierno. Vagaba por los caminos portando una linterna primitiva hecha de un vegetal. La gente lo ahuyentaba poniendo una linterna similar en sus ventanas.

La costumbre del «Truco o trato», trick or treat en inglés, debe su origen a la persecución de los protestantes contra los católicos en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII.

Como consecuencia de estas persecuciones, el rey protestante James I y su Parlamento fueron víctimas de un intento de atentado; pero el plan fue truncado cuando Guy Fawkes, uno de los conspiradores, posteriormente ejecutado, habló bajo la presión de los verdugos y traicionó a sus compañeros.

El hecho dio lugar a una fiesta de carácter burlesco, en que pandillas de luteranos que protegían su identidad bajo máscaras lúgubres, celebraban la fecha del descubrimiento de la traición visitando los hogares católicos y exigiendo a sus acobardados moradores cerveza y pasteles. La amenaza, se hizo popular muy pronto: «Trick or Treat». De esta manera el «Día de Guy Fawkes» llegó a América con los primeros colonos, se trasladó al 31 de octubre y se unió a la fiesta de Halloween.

Las fiestas de disfraces aluden a la superstición de los pueblos celtas, que se disfrazaban de monstruos para pasar desapercibidos ante los seres malignos sueltos la noche de ‘Samhein’. ¿Por qué creían en estos seres malignos? La cosa tiene su qué, pues desde muy antiguo se pensaba que los signos de putrefacción en el cadáver de un muerto -cuando comienza la descomposición de la carne, después de la autólisis-, se debían a los devoradores de cadáveres, los demonios que merodeaban las tumbas en busca de carne de fallecidos.

Si los devoradores de cadáveres aparecían la noche de Halloween, el día en que los demonios y las almas de los muertos salían de tus tumbas, los aldeanos se vestían imitando, de la mejor manera posible, la apariencia de los devoradores de muertos, para no ser confundidos con una potencial comida. Poco a poco se fue convirtiendo en una práctica más extendida, y la gente fue disfrazándose desde devoradores de cadáveres a fantasmas, brujas y vampiros. Hoy en día, con la globalización de por medio, esta práctica norteamericana se ha extendido a Europa, sin que la gente tenga la más mínima idea o conciencia de la razón por la que se están disfrazando y el sentido de este ritual.

¡QUÉ PRONTO OLVIDAMOS LA HISTORIA! (microrelato)

Este microrelato fue presentado a concurso en el 2009, en la localidad de Sant Climent de Llobregat, lugar donde resido. El jurado del Ayuntamiento tuvo a bien considerarlo entre los finalistas, aunque no se llevó el premio. El mismo será incluido en un libro con todos los relatos que se presentaron a concurso.

El microrelato, basado en hechos reales, fue originalmente escrito en catalán, aunque también redacté una versión en español. Publico más abajo ambas versiones para aquellas personas que sean bilingües y puedan entenderlo en su lengua original.

Versión en español


Sant Climent de Llobregat, pueblo que guarda secretos inconfesables. Durante la Edad Media, esta población fue tan importante que Viladecans dependía de ella como parroquia, estando bajo el amparo y la jurisdicción del castillo de Eramprunyà. En realidad somos descendientes de piratas sarracenos, conservando en nuestro escudo un ancla de orígenes marineros.

La historia afirma que en el año 957, el castillo de Eramprunyà defendía y controlaba la ocupación de un territorio que era la frontera entre los cristianos y los aljamas (yama’ al-yahud); así llamados el conjunto de judíos y moros.

Un anciano del lugar ya fallecido, Miquel, me comentó que allí fue donde algunos autóctonos encontraron un tesoro, lo que convirtió a muchos vecinos en ricos de la noche a la mañana.

Así que una tarde de primavera encaminé mis pasos hacia Bruguers, pasando por la roca Foradada, serpenteando el camino GR-92, hasta llegar al castillo de Eramprunyà, la ermita románica de Sant Miquel y las tumbas que lo rodean.

Ese día descubrí el manuscrito de los Marc, una familia de caballeros y poetas, que vivieron hasta el siglo XVI, junto a una cruz de hierro que asoma en un risco y que apunta en dirección hacia la cueva de la Mare de Déu Bruguers. El códice de piel curtida de oveja relataba la historia de los Marc.

Fue en 1323, cuando Pere Marc I compraría el señorío de Eramprunyà. En 1375, según este relato, Jaume Marc II, fue el encargado de la imagen gótica de la virgen de Bruguers. Y en 1469, cuando el rey de Aragón, Juan II, asedia el castillo, el hijo de Ausiás decide ocultar el tesoro arrancado a los piratas sarracenos en una de las tumbas de la fortificación.

Y entendí lo que Miquel me contó, que algunos nativos de Sant Climent de Llobregat, encontraron parte de ese tesoro. Y la leyenda dejó de ser leyenda.

Versión en catalán


Sant Climent de Llobregat, poble que guarda secrets inconfessables. Durant l’Edat Mitja, aquesta població va ser tan important que Viladecans depenia d’ella com a parròquia, estant sota l’empara i la jurisdicció del castell d’Eramprunyà. En realitat som descendents de pirates sarrains, conservant en el nostre escut un ancora d’orígens mariners.

La història afirma que en l’any 957, el castell d’Eramprunyà defensava i controlava l’ocupació d’un territori que era la frontera entre els cristians i els aljamas (yama’ al-yahud), així anomenats  el conjunt de jueus i moros.

Un vell del lloc ja mort, Miquel, em va comentar que allí va ser on alguns autòctons van trobar un tresor, la qual cosa va convertir a molts veïns en rics de la nit al matí. Així que una tarda de primavera vaig encaminar els meus passos cap a Bruguers, passant per la roca Foradada, ballant pel camí GR-92, fins a arribar al castell d’Eramprunyà, l’ermita románica de Sant Miquel i les tombes que l’envolten.

Aquest dia vaig descobrir el manuscrit dels Marc (una família de cavallers i poetes, que van viure fins al segle XVI), al costat d’una creu de ferro que es deixa veure en un escarpat  i que apunta cap a la cova de la Mare de Déu Bruguers. El còdex de pell curtida d’ovella relatava la història dels Marc.

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Va ser en 1323, quan Pere Marc I compraria el señorío d’Eramprunyà. En 1375, segons aquest relat, Jaume Marc II, va ser l’encarregat de la imatge gòtica de la verge de Bruguers. I en 1469, quan el rei d’Aragó, Juan II, asedia el castell, el fill d’Ausiás decideix ocultar el tresor arrencat als pirates sarrains en una de les tombes de la fortificació.

I vaig entendre el que Miquel em va contar, que alguns ciutadans de Sant Climent de Llobregat, van trobar part d’aquest tresor. I la llegenda va deixar de ser llegenda.

LA CIUDAD SUBTERRANEA DE DERINKUYU EN TURQUIA

En 1963, un habitante de Derinkuyu (en la región de Capadocia, Anatolia central, Turquía), derribando una pared de su casa-cueva, descubrió asombrado que detrás de la misma se encontraba una misteriosa habitación que nunca había visto; esta habitación le llevó a otra, y ésta a otra y a otra… Por casualidad había descubierto la ciudad subterránea de Derinkuyu, cuyo primer nivel pudo ser excavado por los hititas alrededor del año 1400 a.C.

Los arqueólogos comenzaron a estudiar esta fascinante ciudad subterránea abandonada. Consiguieron llegar a los cuarenta metros de profundidad, aunque se cree que tiene un fondo de hasta 85 metros.

En la actualidad se han descubierto 20 niveles subterráneos. Sólo pueden visitarse los ocho niveles superiores; los demás están parcialmente obstruidos o reservados a los arqueólogos y antropólogos que estudian Derinkuyu.

Uno de los detalles más interesantes es el que Derinkuyu fue sufiendo dramáticos cambios a lo largo de su historia. Sobretodo en la era Bizantina, en la cual se agregaron unas considerables puertas de piedra para cerrarla desde dentro e impedir el acceso exterior. Detalle que indica el conocimiento de la ciudad por parte de los persecutores y posibles intentos de invasión. Sorprendentemente, gracias a sus fuentes y depósitos internos de comida, la ciudad podía acomodar cómodamente a 3 mil personas; pero si una crisis se desataba en el exterior, se cree que podía llegar a ser ocupada por 50 mil.

La ciudad fue utilizada como refugio por miles de personas que vivían en el subsuelo para protegerse de las frecuentes invasiones que sufrió Capadocia, en las diversas épocas de su ocupación, y también por los primeros cristianos.

Los enemigos, conscientes del peligro que encerraba introducirse en el interior de la ciudad, por lo general intentaban que la población saliera a la superficie envenenando los pozos.

El interior es asombroso: las galerías subterráneas de Derinkuyu (en las que hay espacio para, al menos, 10.000 personas) podían bloquearse en tres puntos estratégicos desplazando puertas circulares de piedra. Estas pesadas rocas que cerraban el pasillo impedían la entrada de los enemigos. Tenían de 1 a 1,5 metros de altura, unos 50 centímetros de ancho y un peso de hasta 500 Kilos.

Además, Derinkuyu tiene un túnel de casi 8 kilómetros de largo que conduce a otra ciudad subterránea de Capadocia, Kaymakli.

De las ciudades subterráneas de esta zona hablaba el historiador griego Jenofonte. En su obra Anábasis explicaba que las personas que vivían en Anatolia habían excavado sus casas bajo tierra y vivían en alojamientos lo suficientemente grandes como para una familia, sus animales domésticos y los suministros de alimentos que almacenaban.

En los niveles recuperados se han localizado establos, comedores, una iglesia (de planta cruciforme de 20 por 9 metros, con un techo de más de tres metros de altura), cocinas (todavía ennegrecidas por el hollín de las hogueras que se encendían para cocinar), prensas para el vino y para el aceite, bodegas, tiendas de alimentación, una escuela, numerosas habitaciones e, incluso, un bar.

La ciudad se beneficiaba de la existencia de un río subterráneo; tenía pozos de agua y un magnífico sistema de ventilación (se han descubierto 52 pozos de ventilación) que asombra a los ingenieros de la actualidad.

A Andrew Collins, un experto en misterios de civilizaciones desaparecidas, Demir le había hecho ver algo: que algunas de las zonas más antiguas de ese entramado eran más altas que las modernas. Como si hubiesen sido acondicionadas para personas de mayor estatura. Él creía que podía remontar su antigüedad al Paleolítico. «Collins me propuso una explicación», recuerda Demir. «Cree que, hacia el noveno milenio antes de Cristo, Turquía sufrió una breve era glacial que duró 500 años. Y que los habitantes de estas regiones, más altos que nosotros, decidieron refugiarse del frío y la nieve del exterior excavando ciudades en las que la temperatura era constante. Como aquí, que nunca baja de los 10 ó 12 grados».

Andrew Collins, junto a autores bien conocidos en los países anglosajones como Graham Hancock, Rand Flem-Ath o Colin Wilson, defiende que existieron civilizaciones desarrolladas, mucho antes de Mesopotamia o Egipto, que se esfumaron tras la llegada de la última glaciación. Para todos ellos, aquel cambio climático de hace 11 ó 12.000 años colapsó el curso de la Historia y dio pie a leyendas como las del Diluvio -extendida entre todas las culturas del planeta- o la del hundimiento de la Atlántida. ¿Era, pues, Derinkuyu un vestigio de alguna de esas civilizaciones prehistóricas? ¿Era casualidad que en la región del planeta en la que nos encontrábamos hubiera florecido el mito de Shambalah, un mítico reino subterráneo cuyos tentáculos se extienden supuestamente bajo todo el continente de Asia?

Capadocia sigue alimentando el asombro con las chimeneas de Hadas de Göreme. Estas extrañas elevaciones puntiagudas son como altas columnas modeladas por la erosión y provistas de una roca superior, como sombrero. El nombre actual Göreme significa «no dejes de ver», dicho por los nativos a los forasteros.

Kaymakli es una ciudad subterránea construida debajo de una colina. Sólo los cuatro primeros pisos están abiertos a los visitantes y provistos de luz eléctrica, se llega hasta 15 o 20 m de profundidad.

El lugar era un refugio seguro y además le permitía practicar la fe, para lo cual construyeron iglesias dotadas de cúpulas sobre columnas y pinturas en la piedra de personajes y episodios de los Evangelios. Los colores permanecen fieles, por la sequedad del clima y la oscuridad del subterráneo.

Las investigaciones arqueológicas probaron que las habitaciones habían sido excavadas de tal modo que ninguna vivienda tenía comunicación con las de otras familias.

La ciudad subterránea de Kaymakli presenta incógnitas que, como respuesta, sólo hallan hipótesis. Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo emplearon para la excavación? ¿Cuántas personas trabajaron? ¿Cómo sacaron a la superficie los escombros y en dónde los volcaron?.

Para algunas de estas preguntas se arrojan estas suposiciones: Se iniciaba la excavación de las chimeneas de ventilación con una profundidad de hasta 70 y 85 m. A continuación se excavaban las galerías laterales que constituían las calles de la ciudad.

Los pozos se excavaban hasta que hubiese agua y utilizaban las chimeneas de aire, para sacar los escombros por medio de poleas. Dichos escombros en la superficie habrían contribuido a los naturales desniveles de Capadocia o bien arrojados a los ríos habrían desaparecido con el tiempo.

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De las chimeneas de ventilación obtenían el aire imprescindible para respirar. La iluminación se realizaba por medio de lámparas de aceite.

La razón principal que hizo posible la excavación de Kaimakli y otras ciudades subterráneas de Capadocia, la constituye la piedra volcánica blanda. Mezcla de ceniza y barro consecuencias de la erupción de dos volcanes.

* Las fuentes para este artículo han sido tomadas del blog «Ovejas Eléctricas» y de otros artículos del periodista y amigo Javier Sierra.

LA FORTALEZA INEXPUGNABLE DE SAN CRISTOBAL

Semana Santa del 2009. Nos dirigimos hacia Lerín, en Navarra, hacia una preciosa casa rural que nos servirá como base para luego visitar lo que buscamos, la Fortificación de San Cristóbal.

La verdad es que en Lerín nos sentimos como en el hogar. Estando en la Casa Rural de Tahona, sus dueños, Alfredo y Nieves, nos adoptaron como si fuéramos sus hijos, cenando todos los días con ellos y disfrutando de las salidas nocturnas a la calle Mayor, haciendo el típico recorrido de “potes”, cervezas y vinos.

El día que fuimos a la Fortificación de San Cristóbal hacía un frío tremendo, con temperaturas que rozaban los cero grados. Aquello era insoportable, más teniendo en cuenta el viento reinante en la montaña.

El fuerte de Alfonso XII o Fortificación de San Cristóbal comenzó siendo una ermita y un castillo en el siglo XIII. Posteriormente, en el siglo XVI sufrió una ampliación, añadiéndose la basílica dedicada al santo mencionado. Ya en 1878, bajo la dirección de los ingenieros Miguel Ortega y José de Luna, se acometió la última ampliación, en el reinado de Alfonso XII.

El porqué de esta última ampliación es importante. Quien haya subido al monte Ezcaba, donde se encuentra su emplazamiento, habrá visto la singularidad de su paisaje y lo fácil que hubiera sido para un supuesto enemigo bombardear Pamplona desde este paraje. Pues bien, en aquel entonces España acababa de sufrir tres guerras civiles, que la historia nos ha vendido como las Guerras Carlistas, es decir, entre los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón e Isabel II de España, su sobrina y contendiente. La última guerra civil tuvo lugar entre los años 1872 y 1876, acabando en Estella, capital de los carlistas, y con el triunfo del entonces Carlos VII. Los conservadores carlistas que llegaron a conseguir un número bastante alto de escaños en la derecha, se levantarían luego contra los republicanos, y se les conoció como las JONS durante la época franquista.

La Fortificación de San Cristóbal o su ampliación precisó de 180.000 metros cuadrados, con tres pisos hacia abajo, hacia el interior del castillo. Para ello se tuvo que volar la cumbre del monte y excavar hacia su interior. Sus muros fueron cubiertos con dos metros de tierra para que no fueran visibles, y se rodearon de fosos inmensos. Hacia el 1919 se terminaron las obras.

Sin embargo, una vez concluidas las mismas y construido un enorme túnel que conduce desde el fuerte hacia la Catedral de Pamplona (y que todavía hoy permanece oculto, estando en conocimiento de unos pocos), no se utilizó con fines defensivos, como estaba pensado inicialmente. El 17 de julio de 1936 daría comienzo la Guerra Civil en España. Y así fue como pasó a convertirse en un penal hasta 1945. Justo es decir, que desde 1934 se venía utilizando como cárcel para los revolucionarios asturianos que se levantaron en armas en octubre de aquel año. No obstante, como prisión no contaba con las medidas higiénicas oportunas, y en septiembre de 1935 se tiene constancia de que 750 presos fueron trasladados a otros penales.

Con la llegada de la Guerra Civil, en julio de 1936 el centro volvió a su auge, contando con 2.000 presos. Aquella fue una época siniestra y que la historia no quiere contar. Se sabe que en los juicios rápidos, los reclusos que eran puestos en libertad, cuando iniciaban el descenso del monte Ezcaba, eran abatidos a disparos desde lo alto de las torres.

El centro fue un lugar plagado de muertes: anorexias, paros cardíacos, tuberculosis (ya que allí se trasladaban los presos enfermos de otros correccionales al considerarse el Fuerte como un “Sanatorio Penitenciario”), fusilamientos, asesinatos de personas inocentes…

Y llegamos al 22 de mayo de 1938, cuando tuvo lugar una de las más grandes evasiones de la historia, propio de la mejor película de guerra. Se sabe que en esa fecha eran 2.487 los internos, entre dirigentes políticos y sindicales, revolucionarios y republicanos. Justo a la hora de la cena, una treintena de personas, se avalanzaron sobre sus guardianes, despojándolos de sus armas. Al poco, estos mismos habían conseguido desarmar a los soldados de las garitas, con una sola baja en el bando militar. A la media hora los reclusos salían disparados hacia el exterior.

Justo en ese instante, un soldado que volvía de un permiso observa la escena de los presos fugándose, y parte raudo hacia Pamplona para dar la voz de alarma. Otro preso, el falangista Angel Alcázar de Velasco, pese a estar detenido (tras un altercado en abril de 1937, en Salamanca), decidía darse a la fuga, pero sólo para avisar de ésta a los militares.

Al poco, grandes camiones con reflectores de luz se presentaban por los caminos del monte, disparando a todo lo que se movía. Una vez contabilizados 1.692 presos, se dieron cuenta de que les faltaban 795.

Los 795, mal calzados y vestidos, desnutridos, con escasos fusiles y en desbandada y sin organización, eran atrapados poco a poco. El día 23 ya contaban con 259 de los evadidos, el 24 la cifra sumaba 445. Y el 14 de agosto se detenía al último de ellos. En total, 585 personas.

¿Qué sucedió con el resto? La historia afirma que hubo 187 muertos, abatidos por disparos y los fusilamientos posteriores, por considerarlos cabecillas de la revuelta. Con todo, en los registros de Navarra se contabilizan 24 cadáveres sin identificar; 211 asesinatos de los que se tiene nombres y apellidos.

Hubo un final feliz, 3 de ellos consiguieron atravesar la frontera con Francia y se salvaron. Por el contrario, el falangista Angel Alcázar de Velasco, vio reducida su pena por colaborador.

Tanta muerte está recogida todavía en la montaña. Cuando se sube en coche desde Artica, por una carretera en un lamentable estado, se observan cruces metálicas por todo el camino, los símbolos de aquellos que murieron en la fortaleza; tantas cruces como fallecidos hubieron en la fuga.

Pero aquí no termina esta historia. Después de su cierre en 1945, el Fuerte de San Cristóbal permaneció cerrado y custodiado por los militares hasta 1987, quedando únicamente un retén de vigilancia hasta 1991, momento en el cual fue abandonado definitivamente.

El fuerte fue declarado “Bien de Interés Cultural” por la Dirección General de Bellas Artes en el año 2001. Y en noviembre del 2007, el Congreso de los Diputados, bajo iniciativa de Nafarroa Bai, aprobó la inversión de 500.000 euros para tareas de acondicionamiento y limpieza. Aún así, desde entonces no se ha hecho nada, desconozco a qué causa o si es debido a la crisis económica. Lo que sí es seguro es que la puerta principal se soldó para evitar entradas indeseadas, y que se reforzó la vigilancia de la Guardia Civil en la zona.

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Una historia reciente cuenta que unos investigadores de psicofonías, anduvieron por la fortaleza en el 2008. Una grabación psicofónica que circula por Internet, y recogida en la entrada, revelaba estas palabras: “Yo era el centinela que asesina”. Hay otras psicofonías por ahí, pero no se sabe cuán ciertas puedan ser.

Para la historia quedará para siempre este singular lugar, plagado de barracones, pasillos, corredores, celdas, túneles, escaleras que descienden a los avernos, edificaciones inmensas, iglesias… una auténtica ciudad olvidada, sumergida en una fortaleza inexpugnable. Quien tenga el valor de colarse lo podrá hacer subiendo a los barracones de lo más alto o por las cavidades que horadan los fosos. Una construcción, sin duda, que todavía oculta muchos misterios.

ONCE ALUSIONES HISTÓRICAS SOBRE JESÚS DE NAZARET

Caesarea, Israel New Testament Period Pontius Pilate, (26-37 AD) Limestone, inscribed 82.0 cm H, 65.0 cm W Building Dedication 4 Lines of Writing (Latin) Date of Discovery: 1961 Israel Museum (Jerusalem) AE 1963 no. 104En estos días estoy aburrido de ver a los ateos las absurdas campañas de descrédito a la que nos someten. Soy el primero en afirmar sin pudor que las religiones están manipuladas por el hombre, sin excepción, inventando y tergiversando la historia en beneficio de unos pocos. A las grandes me remito y ya llevo unos cuantos artículos donde no salen muy bien parados musulmanes, cristianos o judíos. Pero al igual que me reafirmo en hechos, aportado pruebas, no es de recibo ver cómo otros, ignorantes de la historia, son capaces de afirmar, sin tapujos, que Jesús de Nazaret jamás existió, que es un invento de la Iglesia, y que en realidad el personaje se basó en otros dioses.

No les basta con contemplar la Síndone, la Sábana Santa, pese a la contundencia de las pruebas históricas que demuestran su origen. Los más acérrimos ateos quieren hacer ver que el personaje de Jesús de Nazaret jamás existió, como si los Evangelios Canónicos fueran los únicos libros de la época en los que se menciona.

Alicia Canto, de la Universidad Autónoma de Madrid, en el año 2005, publicó un estudio donde se revelaban testimonios antiguos sobre la existencia histórica de Jesús, evitando en lo posible incluir citas de libros que pudieran ser considerados como afines a los apóstoles. Y la realidad es que aparecen bastantes libros en los que se recoge la existencia de un Jesús de Nazaret, independientemente de su divinidad. Me he limitado a transcribir algunas de las conclusiones, citadas por Alicia Canto.

Textos paganos y romanos

1) Tácito, Anales, XV, 44: (h. 116 d.C.) (época de Tiberio y Nerón)

Sed non ope humana, non largitionibus principis aut deum placamentis decedebat infamia, quin iussum incendium crederetur. ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus CHRESTIANOS appellabat. auctor nominis eius CHRISTUS Tiberio imperitante PER PROCURATOREM PONTIUM PILATUM SUPPLICIO ADFECTUS ERAT; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, originem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta undique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque…

2) Suetonio, Vita Claud., XXV, 4 (hacia 120 d.C.) (época de Claudio)

(Claudius)…Iudaeos impulsore CHRESTO assidue tumultuantis Roma expulit. Germanorum legatis in orchestra sedere permisit…

3) Plinio el Joven, Epist. X, 96: (h. 112 d.C.) (escribiendo y consultando a Trajano)

C. PLINIUS TRAIANO IMPERATORI 1. Sollemne est mihi, domine, omnia de quibus dubito ad te referre. Quis enim potest melius vel cunctationem meam regere vel ignorantiam instruere? Cognitionibus de Christianis interfui numquam: ideo nescio quid et quatenus aut puniri soleat aut quaeri […] 5. praeterea male dicerent CHRISTO, quorum nihil cogi posse dicuntur qui sunt re vera Christiani, dimittendos putavi. 6. Alii ab indice nominati esse se Christianos dixerunt et mox negaverunt; fuisse quidem sed desisse, quidam ante triennium, quidam ante plures annos, non nemo etiam ante viginti. [Hi] quoque omnes et imaginem tuam deorumque simulacra venerati sunt et CHRISTO male dixerunt. 7. Affirmabant autem hanc fuisse summam vel culpae suae vel erroris, quod essent soliti stato die ante lucem convenire, carmenque CHRISTO QUASI DEO DICERE secum invicem seque sacramento non in scelus aliquod obstringere, sed ne furta ne latrocinia ne adulteria committerent, ne fidem fallerent, ne depositum appellati abnegarent.

4) Luciano de Samósata, De morte Peregrini. (Segunda mitad II d. C.; tiene otra alusión similar en otra de sus obras, el “Proteo”)

«Después, por cierto, DE AQUEL HOMBRE A QUIEN SIGUEN ADORANDO, QUE FUE CRUCIFICADO EN PALESTINA por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres… además su primer legislador les convenció de que todos eran hermanos y así, tan pronto como incurren en este delito, reniegan de los dioses griegos y en cambio adoran a aquel sofista crucificado y viven de acuerdo a sus preceptos.»

5) Mara Bar Serapión, filósofo sirio, entre el año 73 y el siglo III (en una carta a su hijo, reflexionando sobre lo poco que los pueblos obtienen de matar a los sabios):

¿Qué ganaron los atenienses haciendo morir a Sócrates? Como juicio por este crimen, cayeron sobre ellos el hambre y las plagas. ¿Qué ventaja obtuvieron los Samios quemando a Pitágoras? En un momento sus tierras fueron cubiertas por la arena. ¿QUÉ PROVECHO OBTUVIERON… LOS HEBREOS EJECUTANDO A SU SABIO REY…? Fue después de ello cuando su reino fue abolido. Dios vengó con justicia a estos tres sabios …. los Judíos, en la ruina y expulsados de su tierra, viven en completa dispersión. Pero (aquellos sabios) no murieron baldíamente… Tampoco la muerte del sabio rey fue inútil: VIVE EN LAS ENSEÑANZAS QUE DEJÓ…”

Textos judíos

6) Thallus, historiador judío, hacia 52 d.C. (citado en la Chronographia de Iulius Africanus, XVIII, 1):

“…As to His works severally, and His cures effected upon body and soul, and the mysteries of His doctrine, and the resurrection from the dead, THESE HAVE BEEN MOST AUTHORITATIVELY SET FORTH BY HIS DISCIPLES AND APOSTLES BEFORE US. On the whole world there pressed a most fearful darkness; and the rocks were rent by an earthquake, and many places in Judea and other districts were thrown down. This darkness THALLUS, IN THE THIRD BOOK OF HIS HISTORY, calls, as appears to me without reason, an eclipse of the sun…. “

Es un testimonio indirecto, pero válido: parece claro que, como recoge posteriormente el famoso cosmógrafo Africanus, en su libro perdido de “Historia” Thallus trataba de ofrecer una explicación alternativa al eclipe de sol relatado por Marcos durante la muerte de Jesús.

7) Flavio Josefo (hacia 93 d.C.) (época de Tiberio)

Tiene sobre todo dos citas, siendo la fundamental el llamado testimonium Flavianum, que aparece en sus Antigüedades Judaicas 18, 3, 3. Ha habido siempre mucho debate sobre este texto y se admite hoy en día que tiene algunas interpolaciones, pero sobre la base de un párrafo escrito sin duda por él. Pongo aquí entre llaves los párrafos que se acepta que pueden estar interpolados, para que se vea que no afectan al núcleo del testimonio histórico:

a) «Por aquella época apareció Jesús, {» hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre, fue autor de obras maravillosas, maestro para quienes reciben con gusto la verdad.»}. Atrajo a sí muchos judíos y también muchos gentiles.{«Éste era el Cristo (el Mesías)».} Habiendo sido denunciado por los primados del pueblo, Pilato lo condenó al suplicio de la cruz; pero los que antes le habían amado le permanecieron fieles en el amor. {«Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de El ésta y otras mil cosas maravillosas».} De él tomaron su nombre los cristianos, cuya tribu perdura hasta el día de hoy».

Según esto, el texto original de Josefo, perfectamente asumible y comparable con su estilo y vocabulario habituales, quitándole las supuestas interpolaciones, sería:

«POR AQUELLA ÉPOCA APARECIÓ JESÚS. ATRAJO A SÍ MUCHOS JUDÍOS Y TAMBIÉN MUCHOS GENTILES. HABIENDO SIDO DENUNCIADO POR LOS PRIMADOS DEL PUEBLO, PILATO LO CONDENÓ AL SUPLICIO DE LA CRUZ; PERO LOS QUE ANTES LE HABÍAN AMADO LE PERMANECIERON FIELES EN EL AMOR. DE ÉL TOMARON SU NOMBRE LOS CRISTIANOS, CUYA TRIBU PERDURA HASTA EL DÍA DE HOY».

Este texto de Josefo, un punto clave para la defensa de la existencia de Jesús y por tanto también muy atacado desde la parte contraria (lo que ha producido una espectacular literatura y polémica a lo largo de siglos) vino a afianzarse definitivamente cuando en 1971 se publicó un manuscrito árabe del siglo X, en el que se recogía una referencia directa a Josefo por parte de Agapio, obispo de Hierápolis, en su Historia Universal, que tiene delante la obra en cuestión y dice:

«Josefo refiere que por aquel tiempo existió un hombre sabio que se llamaba Jesús. Su conducta era buena y era famoso por su virtud. Y muchos de entre los hebreos y de otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que se habían hecho discípulos suyos no abandonaron su discipulado. Ellos contaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; quizás, por esto, era el Mesías, del que los profetas contaron maravillas.»

Como el primer códice que conservamos de las Antigüedades Judaicas de Josefo, el Ambrosiano, es del siglo XI, es evidente que el supuesto texto original sin interpolaciones coincide con lo copiado por los árabes un siglo antes. Además demuestra que el último párrafo en realidad no era interpolado

b) El otro texto importante de Josefo, datable en 62-63 d.C., es Ant. Jud. XX, 9, 1, y dice: «…entre tanto subió al pontificado, según dijimos, Anás, el más joven, de índole feroz y extremadamente audaz…Dado su carácter, pensando que había llegado el momento oportuno…., convocó el consejo de jueces y, HACIENDO PRESENTAR A JUICIO A UN PARIENTE DEL QUE LLAMABAN CRISTO, POR NOMBRE SANTIAGO, y algunos otros con él, habiéndolos acusado de reos violadores de la ley, los condenó a ser apedreados«.

8.- El Talmud hebreo.

Contiene siete u ocho menciones de Jesús, lógicamente todas calumniosas, pero que son útiles para probar la existencia histórica del personaje. Pongo sólo dos ejemplos:

a) «EN LA VÍSPERA DE LA FIESTA DE LA PASCUA SE COLGÓ A JESÚS. Cuarenta días antes, el heraldo había proclamado: `Es conducido fuera para ser lapidado, por haber practicado la magia y haber seducido a Israel y haberlo hecho apostatar. El que tenga algo que decir en su defensa, que venga y lo diga´. Como nadie se presentó para defenderlo, se lo colgó la víspera de la fiesta de pascua«. (Sanedrin 43a)

b) «JESÚS, EL GALILEO, SUSCITÓ UNA SECTA IMPÍA Y ENEMIGA DE LA LEY. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la noche. y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los cielos«. (Trifón, Diálogo de Justino, siglo II).

9) En 1896 se descubrieron tres fragmentos de papiros griegos, ahora conocidos como Oxyrhynchus, a unas 150 millas al Sur de Alejandría. Los papiros han sido fechados en el siglo III d.C. y contienen 16 dichos atribuidos a Jesús, los cuales se presentan sin la clásica introducción «Jesús dijo…». De estos dichos hay algunos que tienen paralelos en los evangelios canónicos, otros se encuentran en autores cristianos y otros no se conocían.

En 1945 se descubrió cerca de Nag Hammadi, población del Bajo Egipto, la biblioteca de una comunidad gnóstica formada por 13 códices, la mayoría de ellos escritos en griego. Probablemente su lugar de origen sea Siria, donde deben de haberse escrito en copto y más tarde serían traducidos y llevados a Egipto. Una edición copta de estos documentos, publicada en 1959, contiene 114 dichos del Señor y se le conoce actualmente como el Evangelio de Tomás.

Según informó Hipólito Romano a principios del siglo III, una comunidad gnóstica llamada de los «Naasenos» utilizó este evangelio.

El título que ostenta esta obra dice «Estas son las palabras secretas que Jesús el viviente dijo, y que Dídimo Judas Tomás escribió abajo«.

«Jesús el viviente» probablemente significa Jesús el que siempre vive.

«Palabras secretas»: En realidad los dichos no son de por sí esotéricos o secretos, pues muchos de ellos tienen paralelos en los evangelios canónicos, especialmente con el evangelio según san Lucas, y muchos de los otros se refieren a hechos conocidos; es mas bien la interpretación de los dichos la que se vuelve secreta.

«Didymus Judas Tomás«: Didymus es una palabra griega que significa gemelo y es empleada por Juan en 1,16; 20,24; 21,2; etc. Tomás, en arameo Toma, significa lo mismo: gemelo. Judas, que en la tradición cristiana siriaca se identifica con el apóstol que no es Iscariote, en un romance siriaco del siglo II llamado «Hechos de Tomás» es presentado como gemelo de Jesús, y también en el antiguo evangelio siriaco de Juan (14,22) se habla de un Judas Tomás.

Dicho 12: «Los discípulos dijeros a Jesús: Nosotros sabemos que tu nos vas a dejar, ¿quién será jefe de nosotros? Jesús les dijo: Al lugar que vayan diríjanse a Santiago el Justo, semejante a quien fueron hechos el cielo y la tierra».

Este es un dicho de la tradición judeo-cristiana que veía en Santiago, el hermano carnal de Jesús, al líder natural de los discípulos después de su partida. Santiago presidió la Iglesia de Jerusalén por 15 ó 20 años hasta su muerte en el año 62; su memoria fue reverenciada y engrandecida con detalles legendarios.

Dicho 13: «Jesús dijo a sus discípulos: Compárenme y díganme a quien me parezco. Simón Pedro le dijo: Te pareces a un ángel santo. Mateo le dijo: Te pareces a un hombre sabio y a un filósofo. Tomás le dijo: Mi mirada es incapaz de saber a quien te pareces..Jesús dijo: Yo no soy su maestro, por el que han estado bebiendo; ustedes están intoxicados con las quimeras primaverales (= sueños juveniles) que pertenecen a mí y yo he difundido en el extranjero. Entonces lo tomó aparte y le dijo tres palabras. Cuando Tomás regresó con sus compañeros, ellos le preguntaron: ¿Qué te dijo Jesús? Tomás respondió: Si les digo una de las palabras que él me dijo, ustedes tomarían piedras y me las tirarían, y saldría fuego de las piedras y los quemaría».

Esta conversación comienza como la que nos narran los Sinópticos que ocurrió en Cesarea de Filipo cuando Jesús preguntó a sus discípulos ¿Quién dicen que yo soy? (Mc 8,27-29), pero las respuestas dadas aquí son bien diferentes porque intentan presentar a Jesús como un revelador gnóstico. Aquellos que se embebieron en la gnosis que él impartía (los sueños juveniles) no son sus siervos sino sus amigos (Cf. Jn 15,14).

Según los Naasenos, las palabras que Jesús dijo a Tomás fueron Kaulakau, Saulasau, Zeesar; palabras de las cuales depende la creación. Según Hipólito Romano, esta secta decía que Kaulakau era Adán, el primer hombre; Saulasau era el hombre mortal, y Zeesar el río Jordán, el cual fluye hacia arriba. En realidad estas tres palabras misteriosas son la corrupción de las frases hebreas que se encuentran en Isaías 28,10-13: «Ahora Yahveh dice, .Sau la sau, sau la sau; cau la cau, cau la cau; zeer sam, zeer sam, las cuales significan «orden sobre orden, regla sobre regla, ora por aquí ora por allá«. Dice san Ireneo que el gnóstico Basílides pensaba que Jesús descendió en el nombre de Kaulakau (Adv. Haer. I,24,6).

El «fuego de las piedras», en lenguaje figurado, debe entenderse en el sentido de que un misterio puede ser tan destructivo como el fuego.

Fuentes epígrafas

10) La inscripción de Poncio Pilato.

En la parte de arriba de este artículo se puede ver un a imagen de la inscripción de caliza que apareció en 1961 en el teatro de la capital de Judea, Caesarea Maritima o Palaestina, recordando la dedicación de la restauración del Tiberieum por el gobernador o prefecto de Judea, Poncio Pilato. Naturalmente, fue en su momento una sensación también para «biblistas», pues corroboraba la existencia histórica del gobernador en ese momento. Las referencias epigráficas y el texto restituído hasta ahora son:

[- c. 3 -]s Tiberieum / [ -c.3- Po]ntius Pilatus / [praef]ectus Iudae[a]e / [ref]e[cit]

(AE 1963, 104 = AE 1964, 39 = AE 1964, 187 = AE 1971, 477 = AE 1981, 850 = AE 1991, 1578 = AE 1997, 166 = GLICMar 43 = AE 1999, 1681)

11) La urna de Santiago, el hermano de Jesús.

Una inscripción en arameo de 20 carácteres y una palabra clave: Jesús han hecho que la noticia dé la vuelta al mundo. la «Biblical Archaeology Review» fue el medio que lanzó la primicia: una urna de piedra con una frase tallada en el idioma de la antigua Palestina decía: «Ya’akov bar Yosef akhui di Yeshua«, en español «Jacobo (Santiago), hijo de José hermano de Jesús«. Según el arqueólogo francés André Lemaire, profesor de la Sorbona de París, quien tuvo la oportunidad de tener la pieza en sus manos, este podría ser el primer hallazgo arqueológico que corroboraría las referencias bíblicas sobre Jesús.

La pieza la había tenido por quince años un coleccionista judío, que no quiere revelar su nombre, y la mandó a evaluar al experto francés. el editor de la revista, Hershel Shank, se enteró de su existencia en junio: «El coleccionista la obtuvo de un comerciante de antigüedades árabe y sólo pagó unos pocos cientos de dólares por ella (se dice que el precio estuvo entre los 200 y 700 dólares)». Cuando Shank le preguntó por qué había tenido tanto tiempo la pieza consigo, le contestó: «Yo nunca pensé que el hijo de Dios pudiera tener un hermano».

Según el arqueólogo francés André Lemaire, profesor de la Sorbona de París, quien tuvo la oportunidad de tener la pieza en sus manos, éste podría ser el primer hallazgo arqueológico que corroboraría las referencias bíblicas sobre Jesús.

La urna sería del año 62/63 d.C., fecha de la muerte de Santiago el hermano de Jesús que, dicho sea de paso, es recordada por Flavio Josefo en otro de sus pasajes.

Conclusiones

Termino esta exposición de documentos con un párrafo de uno de los mejores expertos en el tema de la existencia histórica de Jesús: «Some writers may toy with the fancy of a ‘Christ-myth,’ but they do not do so on the ground of historical evidence. The historicity of Christ is as axiomatic for an unbiased historian as the historicity of Julius Caesar. « Y en español:  “Algunos autores pueden jugar con la fantasía de un ‘mito de Cristo’, pero no lo pueden hacer sobre la base de una evidencia histórica. Para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César”.  (F.F. Bruce, The New Testament Documents: Are They Reliable?, Inter-Varsity Press, 1972, p.119).

La relación de los textos que arriba quedan escritos, objetiva e imparcialmente vistos, sólo puede venir a corroborar lo que Bruce concluye. No hay un solo texto histórico, ni de época ni de la Antigüedad en general, donde se afirme que la figura histórica de Jesús de Nazareth nunca existió, o que fuera un invento de algunos judíos. Una circunstancia que sin duda los detractores del cristianismo, empezando por los romanos y terminando por los judíos de la época, nunca hubieran dejado escapar.

No quisiera terminar sin mostrar quizás el único error achacable al Jesús histórico: su fecha de nacimiento.

Hay un error en el cálculo de la fecha de nacimiento de Jesús, por lo siguiente: Tiberio sucedió a Augusto como emperador de Roma el 19 de agosto del año 14 d.C. El año décimo quinto de Tiberio (fecha que menciona Lucas en 3,1) fue del 19 de agosto del año 28 al 18 de agosto del año 29 d.C. y Jesús tendría entonces 35 o 36 años; esto lo sabemos porque Mateo 2,1 dice: «Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá durante el reinado de Herodes...», e históricamente consta que Herodes murió en el año 4 a. C., de manera que el dato proporcionado por Lucas en 3,23, «Tenía Jesús al comenzar 30 años…» debe ser solamente aproximado, y quizá subraya únicamente que Jesús tenía la edad requerida para ejercer una misión pública.

La datación del inicio de la era cristiana se debe a un error del monje Dionisio el Exiguo que fue quien la calculó en el siglo VI d.C. El error se originó porque Dionisio tomó al pie de la letra los 30 años de edad atribuidos a Jesús por Lucas. Como el año 15 de Tiberio coincide con el 782 de la fundación de Roma, si a 782 se le restan 29 cumplidos que tendría Jesús, resulta que su nacimiento (y con él el inicio de la era cristiana) queda fijado en el año 753 de la fundación de Roma, debiendo ser con mayor probabilidad seis años antes, en el 747.

¿Y de dónde sale esa otra fecha del 25 de diciembre como el día en que nació Jesús? La religión de la divinidad asiática Mitra, celebraba después del solsticio de invierno, el 25 de diciembre, la regeneración del vigor del Sol. Los posteriores cristianos, para apagar el paganismo, dado que Mitra había nacido en una cueva, adoptaron esta fecha para el nacimiento de Jesús, como así también se haría luego con el solsticio de verano, fiesta pagana que se transformó en la Noche de San Juan.