UNA CRUZADA DORADA Y LOS VENDEHÚMOS DE RENNES-LE-CHÂTEAU

Es difícil llevar a examen un libro que te han enviado con la mejor de las intenciones. ¡Y dedicado! Aunque uno debe ser consecuente con sus opiniones. Así que vamos a ello.

¿Qué me ha parecido “Una cruzada dorada” de Luis Felipe Chávez Giraldo? Pues un relato muy bien escrito, pero una birria de contenido. Malísimo.

Plagado de topicazos, comienza con la descripción de la construcción del templo de Salomón, por parte del fenicio Hiram Abif. Y ya tenemos aquí la leyenda masónica. Parece un estupendo comienzo para luego arribar hasta un mal puerto, pues se menciona la matanza de los inocentes de Herodes como un hecho real. Este hecho aparece en el Evangelio de Mateo y en el Evangelio armenio de la infancia del siglo VI. No comentado nunca por Flavio Josefo ni ninguna fuente histórica fiable, debemos basarnos en la fe.

Así que era inevitable. Luis Felipe Chávez Giraldo nos saca a colación que el nombre de Jesús en el año 1 de nuestra era ya era Cristo. ¿Cómo? ¿No se llamaba Jesús? El nombre de Cristo es posterior a su muerte, y es la transliteración griega de Mesías, o sea un libertador. El nombre de Cristo, usado en un libro, significa que estamos ante un creyente acérrimo de los evangelios y la fe cristiana. Así de claro.

A partir de aquí no sabía si cerrar este corto relato. Pero seguí adelante para encontrarme con que José de Arimatea y María Magdalena habían llegado al sur de Francia. ¡No es posible! Pero si fue Guillermo de Malmesbury el que se inventó la leyenda de que José de Arimatea había llegado a Bretaña en el siglo XII.

El primer lugar de Francia en el que se sabe que hubo culto a María Magdalena fue la ciudad de Vézelay, en Borgoña. Aunque, según parece, en sus inicios el templo de Vézelay estaba dedicado a la virgen María, y no a María Magdalena, por alguna razón los monjes decidieron que la abadía era el lugar de enterramiento de María Magdalena, y están atestiguadas las peregrinaciones al sepulcro de María Magdalena en Vézelay desde al menos 1030. Cuando Carlos de Anjou permanecía cautivo en Barcelona (1284), dado que Roger de Lluria lo hizo prisionero en el transcurso de la guerra de Sicilia, en la cárcel se encomendó a la Magdalena y ésta le dijo en sueños que sería liberado y también que tenía que buscar su tumba en Saint-Maximin, dándole detalles de la misma y aclarando, para salir de dudas, que las reliquias que se veneraban en Vézelay no eran las suyas. Así aparece el mito de la tumba de María Magdalena en el siglo XIII. ¿Y Luis Felipe Chávez se ha tragado el sueño de Carlos Anjou como un dato histórico?

Lo que me sorprende más todavía es quien avala esto. Publicado por Círculo Rojo, viene con notas de Enric Sabarich y Xavi Bonet. Sabarich aduce que el autor “se ha sumergido en los relatos griálicos con esmero y rigor”. ¿Cómo? Xavi Bonet va más lejos: “¿Qué pasaría si esa copa (la del Grial) hubiera atravesado el Océano Atlántico en busca de un lugar realmente seguro?”. En fin, tratándose de Bonet no me extraña nada, porque éste se arrima al ascua que más arde. Menos mal que en las notas del gran Óscar Fábrega se cita: “El caso es que las primeras historias del santo Grial no decían nada de eso”. Al menos Óscar es consecuente, y como historiador, reconoce que el Grial es un invento posterior al siglo I. Se supone que los citados autores son los que más saben del mito de Rennes-le-Château; aunque, si avalan este relato, como así se traduce de sus notas, no me quiero imaginar cómo serán sus libros.

Los siguiente episodios prosiguen con los caballeros templarios que no podían faltar en esta historia. Pero es que ¡arrea! los documentos que informan de la existencia de la copa del Grial en Tierra Santa están en… ¡Rennes-le-Château! ¡Y esto viene avalado por Enric Sabarich y Xavi Bonet!

Como no podía ser de otra manera los templarios encuentran el Grial para esconderlo y lo llevan de nuevo a Rennes-le-Château. Luego, en un giro inesperado, este Grial acabará en manos de Cristóbal Colón. Un grial, del que se regala una copia a León (el cáliz de doña Urraca del siglo XI que, aunque no encaje en el tiempo, aquí está). Colón no quiere encontrar un nuevo mundo, sino llevar el Grial a buen recaudo. Luego la carabela de Juan de la Cosa, la Santa María, pasa a llamarse por Felipe Luis Chávez la Santa María Magdalena, cuando fue el Papa Francisco quien colocó la fiesta del 22 de julio dedicada a ella en el calendario romano, siendo reconocida como apóstol por Juan Pablo II en 1988.

Ni citar a la Academia de Sagres de Enrique el Navegante como esos portugueses que estaban obligados a portar la cruz de los Caballeros de Cristo de Portugal en su velamen. ¿Para qué? Todo tiene otro significado en este relato.

Hasta Isabel la Católica está enterada del traslado del Grial al Nuevo Mundo, que luego será buscado por otro masón, Simón Bolívar, acabando en manos de unos desconocidos masones, en Magangué, cerca de Monpós, Colombia, donde acabará esta historia.

No sabía si reír o llorar al finalizar este disparate histórico. Espero que Luis Felipe Chávez lo presente como un bonito cuento en sus conferencias, y ahí lo deje, porque como historia real no hay por donde coger todo esto. Mucho menos es metafórico y alegórico, dado que todas estas historias ya permanecen en el inconsciente colectivo de las leyendas europeas. Y no era necesario que alguien las rescatara, salvo que se intente con ello crear un cuento de entretenimiento.

#Xavi Bonet

CC BY 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

1 comentario

  1. Un comentario Carlos ya que veo que ha trascendido tu informe de las redes…este libro no es una hipótesis, no es una demostración historicista es una NOVELA.
    Ficticia, arreglada y elocuentemente fantástica. Es un cuento.

    Saludos.
    Lfch.

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