EN BUSCA DEL SANTO GRIAL

27 Mayo 2009

Durante siglos, investigadores de toda  la cristiandad se afanaron en la búsqueda del Santo Cáliz dedicando sus vidas a encontrar la Copa Sagrada en la que supuestamente el Mesías consagró la primera eucaristía ante sus discípulos.

Tanto la existencia de dicha copa, como la de la propia Eucaristía son cuestiones, que aún hoy, siguen dividiendo a estudiosos y expertos de todo el mundo. Sin embargo, las últimas pruebas presentadas por el italiano Alfredo Baragallo, demuestran que el Grial valenciano pudo ser el auténtico. En el año 2008 también tuve la oportunidad de asistir  al I Congreso Internaciona del Santo Cáliz (donde se debatió sobre su autenticidad). A pesar de que la falta de documentación no permite seguir el rastro del Cáliz en los primeros siglos, la investigación de Barbagallo es interesante porque concluye en que el único cáliz que puede ser auténtico es el de Valencia.

Las tesis de investigación

La primera y menos novedosa es que el cáliz que se conserva en la capilla del Santo Grial de la catedral de Valencia procede de Oriente y pudo ser usado por Jesucristo en la Última Cena, porque así consta en los archivos de la Catedral.

Otras dos hipótesis se refieren al camino por el que ésta y otras reliquias llegaron a Roma y, desde allí, a Italia. Respecto al Cáliz valenciano, Barbagallo afirma que no llegó a España en los años inmediatos a la muerte de San Lorenzo (258), sino en torno a 590, como regalo del papa San Gregorio al rey Recaredo. Además, todas o parte de las reliquias halladas en la tumba de San Lorenzo procederían, pasando por la ciudad italiana de Arezzo, de la India, donde predicó el apóstol Santo Tomás.

El diácono San Lorenzo fue el administrador de los bienes de la Iglesia en Roma, uno de sus siete diáconos conocido como Laurentius. Martirizado pocos días después de que lo fuera el Papa Sixto II, el 10 de agosto de 258 (en la persecución de Valeriano), tras presentar a unos pobres cuando le exigían entregar al Estado los bienes de la Iglesia. Dentro del reparto de bienes materiales que se supone que organizó, habría dispuesto que el Grial se enviara a España.

Regalo papal

Frente a esta tesis de una traslación temprana, Barbagallo parece haber encontrado pruebas de una transmisión más tardía del Grial, en torno al año 590, cuando el Papa Gregorio Magno envió a varios países reliquias encontradas durante la construcción de la Basílica romana de San Lorenzo Extramuros. Es posible que las reliquias y tesoros almacenados bajo el patrocinio del santo español incluyan muchos efectos de la primitiva Iglesia que no necesariamente tendrían relación con San Lorenzo. De hecho, en el mismo lugar hay enterrados tres Papas. Según Barbagallo, ese tesoro incluye objetos enviados a Italia desde el lugar de martirio del apóstol Tomás en la India.

La reliquia más importante enviada por San Gregorio Magno habría sido el Cáliz de la Última Cena, regalado al rey visigodo Recaredo, como enhorabuena por su reciente conversión al catolicismo (589).

El cáliz de vidrio

Barbagallo inició sus trabajos después de ver la imagen de un cáliz en un mosaico de la época (finales del siglo VI) en que se construyó la Basílica de San Lorenzo. Indagando, descubrió que al excavar en la basílica de San Lorenzo en 1863, el arqueólogo Giovanni Battista De Rossi encontró un cáliz de vidrio, que se conserva en la Biblioteca Apostólica Vaticana.

En torno a la basílica, hay yacimientos arqueológicos etruscos procedentes de Arezzo (Arretium), cuidad que conserva la leyenda de un obispo, San Donato, mártir en los primeros años del siglo IV, y que habría sido famoso por un milagro protagonizado precisamente por un cáliz de vidrio. Por otra parte, la arquelogía constata la presencia de elementos de la cultura propia de Arretium en la ciudad india de Arikamedu, donde fue martirizado el apóstol Tomás. Barbagallo concluye que desde Arikamedu se transportó a Arezzo un tesoro con reliquias del apóstol Tomás, entre las que se contaría el cáliz de vidrio, y que ese legado pasó luego al yacimiento de la Basílica de San Lorenzo.

Canon Romano

Según Barbagallo, tanto el cáliz de vidrio como el Grial podrían proceder de Tomás y haber llegado a Roma vía Arezzo, dado que las fechas en que vivió San Donato son inciertas, y no hay que descartar que pudiera haber sido coetáneo de San Sixto II y San Lorenzo.

En opinión de Barbagallo, el cáliz de vidrio podría haber sido usado por Cristo después de la Resurrección, y así se explicaría que se lo llevara el apóstol que había sido incrédulo. Su presencia en Roma, además, es muy temprana, pues a ella parece hacer referencia la expresión de que Jesús tomó “este mismo cáliz”, que aparece en el texto de la misa que sólo se empleaba en la Iglesia de la Ciudad Eterna (Canon Romano). El que el Canon Romano use el adjetivo “preclaro” de origen semítico precisamente para calificar al Cáliz, indica que entre quienes lo usaban había cristianos judíos, y por tanto es fechable en la segunda mitad del siglo I o como máximo en el II después de Cristo. Por tanto, si procediera de Arikamedu (cuya relación con Italia se interrumpe a mediados del siglo I), habría debido pasar casi directamente de Arezzo a Roma.

Himmler en Montserrat

Otro caso singular, referente al Cáliz en España, lo representa el caso de Himmler.

En 1940 Himmler, jefe de las SS, realizó una enigmática visita a España y específicamente a Montserrat. Himmler fue en todo momento acompañado por un séquito de 25 oficiales de las SS, dirigidos por el capitán Günter Alquen (director del diario de las SS, “Schwarze Korps”, “cuerpo negro”) y el General Karl Wolf, jefe de su Estado Mayor.

Cuando el 23 de octubre de 1940 Himmler fue a Montserrat llevaba consigo una guía singular: la elaborada por Rhan, La Corte de Lucifer , el libro que el jefe de las SS ordenó distribuir gratuitamente entre los altos oficiales del cuerpo. En función de este libro se sabe que Himmler no solamente buscaba la presencia del Grial en Montserrat, sino que también quería descubrir el secreto de la montaña mágica.

Ninguno de los dos abades de Montserrat, los padres Marcet y Escarré, quisieron recibir personalmente a Himmler. Se le atribuía una actitud contraria a los católicos alemanes y prefirieron que fuera el padre Ripoll, que hablaba perfectamente alemán, quien le hiciera los honores… sorprende que hablara de los cátaros en el curso de la visita: ” En Montserrat se propugnó la herejía albigense con la que nosotros tenemos tantos puntos de contacto” , dijo al padre Ripio, según refirió él mismo… Himmler se negó a visitar el interior de la basílica católica. Lo que le interesaba era el mundo oculto de la montaña. Fue el general Wolf quien advirtió al padre Ripoll: “Perdone, pero a su Excelencia no le interesa el monasterio, sino la naturaleza“.

Himmler quería conocer el mundo interior de Montserrat pero no se salió con la suya, porque en el hotel Ritz de Barcelona, donde se alojó el Reichführer y su séquito, desapareció su maletín negro. Corrieron todo tipo de rumores sobre el contenido de la maleta donde quizás estaban los planos de los conductos subterráneos de la montaña mágica.

En 1937 apareció el segundo libro de Otto Rhan, La Corte de Lucifer , la guía de un viaje iniciático realizado por toda Europa. Uno de los capítulos se titula “Puigcerdá en Cataluña”. Rhan explica en este capítulo la “doctrina oficial” de los nazis en relación al Grial escondido en Montserrat.

Como buen espía, Rhan no da muchos datos sobre su viaje. Explica sólo que pasó por Puigcerdá de camino a Barcelona. La situación política de la época era extremadamente tensa y se comprende que hubiera de abandonar su “estación” situada a los pies de las cuevas de Lombrives y analizar directamente la situación. Por lo que se deduce de la lectura de su libro, Rhan conocía bastantes cosas sobre la montaña mágica catalana.

Rhan en su libro, realiza una contraposición entre el mundo de los jesuitas (aprovechando que San Ignacio de Loyola escribió precisamente sus Ejercicios Espirituales en Montserrat) y el mundo de los cátaros (que asocia al Grial). ¿Qué es lo que buscaban los nazis en Montserrat? Exactamente igual a lo que hicieran cien años antes las tropas de Napoleón, destrozando el monasterio buscando algo desconocido.

Cronología del Cáliz

Réplica del Santo Grial, custodiado en el Monasterio de San Juan de la PeñaRéplica del Santo Grial, custodiado en el Monasterio de San Juan de la Peña

No hay conocimiento del itinerario del Cáliz en los primeros siglos, salvo el reciente trabajo de Barbagallo. Si a la tradición nos ceñimos se dice que fue confiado a Pedro quién lo tenía en Antioquia y después en Roma.  Según la misma tradición, Pedro y 23 Papas que le siguieron guardaban el Cáliz como un gran tesoro y lo utilizaban para celebrar la Santa Misa. El Cáliz sería entonces un poderoso testimonio de la fe en la Iglesia primitiva: Todos los sucesores de Pedro, recibiendo la Preciosa Sangre de Jeús del mismo Cáliz, signo de unidad en Jesús de Nazaret.

El último Papa en usar el Cáliz en la antigüedad sería Sixto II (243-258). Según una tradición, antes de morir martirizado bajo el emperador Valeriano, este Papa le confió al diácono San Lorenzo, uno de los siete diáconos de Roma y, según se dice oriundo de España, la misión de distribuir el dinero de la Iglesia entre los pobres y esconder las reliquias.

San Lorenzo también murió mártir, pero antes pudo enviar el Cáliz a sus padres, Orencio y Paciencia, en España.  El Cáliz estuvo en Huesca hasta el 711 d.C., cuando los moriscos invadieron España. Para protegerlo, el Cáliz fue enviado al monasterio de San Juan de la Peña, en Huesca.  Allí estuvo escondido en la gruesa pared del monasterio por 400 años.

Diversos lugares aragoneses marcarían, según esta leyenda, la ruta del Santo Cáliz: la cueva de Yesa, San Pedro de Siresa, San Adrián de Sásabe, San Pedro de la Sede Real de Bailo, la catedral de Jaca y, hacia 1071, en el monasterio de San Juan de la Peña, en donde se dice que permaneció hasta que en 1399 el rey Martín I se llevó el vaso sagrado al palacio de la Aljafería de Zaragoza, donde estuvo unos años, después de una breve estancia en Barcelona, acompañando al rey.

Al morir Martín en 1410, el trono y el Cáliz pasaron a Alfonso V quién, en 1437, llevó tanto su corte como el Cáliz a la ciudad de Valencia, donde ha estado hasta el presente.

Los valencianos siempre han hecho grandes esfuerzos para defender el Cáliz de los peligros. Ante el avance de las tropas de Napoleón sobre Valencia, en 1809, el Cáliz fue llevado, para salvarlo, a las Islas Baleares, hasta el 1812.  Durante la Guerra Civil Española, que comenzó en el 1936, las Iglesias eran con frecuencia atacadas por los comunistas.  El Cáliz fue envuelto en seda y escondido, hasta que, en 1939 se devolvió a la abatida catedral y fue puesto en un lugar de honor.

En 1982, el Papa Juan Pablo II visitó Valencia y celebró la Santa Misa con el Cáliz. Los presentes comentaron sobre el gran gozo que el Papa expresó al consagrar la Eucaristía.

En el museo de la Catedral de Valencia se conserva un vaso de calcedonia (piedra semipreciosa) de 7 cm. de altura y 9,5 de diámetro (con un pie con asas añadido posteriormente y algunas perlas que lo decoran, faltando una que fue robada), que ha sido identificado como el posible Grial. Científicos españoles lo han fechado en torno al cambio de era (siglo I), pero no procedería de Jerusalén, sino de un taller de Antioquía.

El Monasterio de San Juan de la Peña

Antiguo Monasterio de San Juan de la PeñaAntiguo Monasterio de San Juan de la Peña

San Juan de la Peña es considerado como el sacro recinto donde se asentaron las bases de lo que iba a ser Aragón. El entorno en el que está ubicado, zona noroccidental de las tierras altoaragonesas, cercano a los valles de Echo y Ansó, espacio territorial en el que surgió el condado de Aragón en el siglo IX, entorno al monasterio de Siresa, y junto a la ciudad de Jaca, primera capital del Reino aragonés desde el siglo XI, hacen pensar en la veracidad de esta hipótesis.

Se situa algo desviado de la ruta de Santiago, bajo una gran peña que le da cobijo y nombre, se alza el Monasterio Viejo de San Juan. A raíz de la invasión musulmana, hacia el año 720, una serie de ermitaños se retiraron a este escondido rincón del Pirineo y crearon un foco de vida eremítica que pervivió hasta el siglo X.

El año 920 Galindo Aznárez II, conde de Aragón, conquistó las tierras al sur del río Aragón, llegando hasta la sierra de San Juan de la Peña, donde fundó un monasterio dedicado a San Julian y Santa Basilisa. El recinto fue levantado en el mismo lugar en que habitaron los antiguos eremitas. Sobre este monasterio, Sancho el Mayor de Navarra creó el de San Juan de la Peña, que englobó al antiguo monasterio de San Julián y Santa Basilisa y una serie de edificaciones que se levantaron entonces. También lo dotó de numerosos territorios y comenzó la construcción de la Iglesia Alta. En 1071 se celebró por última vez en España el antiguo rito hispano-visigótico, introduciéndose a partir de entonces el de la Iglesia romana.

Pronto se convierte en el cenobio más importante de Aragón y, consecuentemente, en Panteón de los Señores de este reino. Desde 1071, en su momento de mayor esplendor, se convierte en el primer foco de la reforma cluniacense en España, que, como veremos, tuvo en el Camino de Santiago el más importante vehículo.

En el conjunto arquitectónico, que se subdivide en dos niveles, han sobrevivido de mejores épocas, en el nivel inferior, la iglesia mozárabe del siglo X, y la llamada “Sala de los Concilios”, del siglo XI; y en el superior, el Panteón de los Nobles, el Panteón Real (enterramiento de Reyes navarros y aragoneses), la iglesia románica y el famoso claustro descubierto, sólo resguardado por la gran peña que domina todo el conjunto. También se enterró en ella la mayoría de los reyes de Sobrarbe y a muchos nobles y caballeros.

Entre sus reliquias, destacaban la de sus fundadores: San Voto y San Félix, así como las del varón apostólico San Indalecio, hoy en la Catedral de Jaca, en sendas urnas de plata, según hemos visto en la etapa anterior. Allí estuvo también, antes de su traslado a Valencia, el Santo Grial. Por lo tanto, todo aquel que quiera visitarlo, verá que en sus instalaciones turísticas se puede contemplar, bajo una vitrina, una réplica del Grial que se encuentra en Valencia, en conmemoración de su paso por este monasterio.

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