LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (II)
11 Febrero 2010
En la entrevista con el portugués, Fernando Pinto de Sousa Fontes, Gran Maestre y Príncipe Regente del OSMTJ (Orden Soberna y Militar del Temple de Jerusalén), la actual Orden templaria en el siglo XXI (disponen de su propia web) le formulé algunas de las cuestiones que ya se han visto mencionadas en esta investigación.
¿Con qué otras órdenes templarias mantenéis contactos?
Mantenemos contactos con algunas organizaciones que se hallan en sintonía con la filosofía de la OSMTJ. El tiempo da y quita razones; y el tiempo ha quitado ya muchas, nosotros simplemente intentamos avanzar con las que se sienten “de la casa” y además trabajan para el mismo fin.
¿La OSMTJ mantiene contactos con el Priorato de Sión?
(Risas). Esa supuesta organización que, al parecer, en tiempos pretéritos, se denominaba Priorato de Sión, no existe ya, en la actualidad.
¿Cómo es de amplía la OSMTJ y la OSMTH en el mundo? ¿Podemos hablar de cifras de ingresados?
Podemos hablar del gran número de personas, adultas, formadas y con conocimiento de lo que hacemos, que solicitan la admisión cada año. Podemos hablar que la práctica totalidad de los países reconocidos por la ONU, con honrosas excepciones en África, tienen prioratos o Grandes Prioratos de la Orden. Pero preferimos hablar de trabajo, del que realizamos y del que queda por hacer, que es mucho y por ello, sin que en ningún caso hagamos proselitismo, sí que quiero decir que para “esa gran mies” se precisa de muchas personas involucradas. De otra forma no podría hacerse.
Una curiosidad por el acrónimo de vuestro nombre y que hace referencia a lo militar… en caso de una supuesta Guerra Santa en el futuro, ¿cuál sería vuestro papel?
Las armas actuales del caballero son la palabra y la pluma. La palabra para difundir nuestros pensamientos y la pluma para dejarlos patentes en el tiempo. La razón humana evitará que se produzca una gran guerra en el futuro y nosotros, con nuestras armas, lucharemos incesantemente para mantener la paz, para que se difunda en el mundo la creencia cristiana como base de nuestra cultura occidental. Y que haya el máximo respeto para otras religiones como esperamos conseguir respeto para nosotros. Todo ser humano debe poder dirigirse en público y privado a su ser superior sin ninguna restricción ni intolerancia.
Estando presente, Josep de Juan y Buixeda, actual Gran Prior y Legado Magistral para España, amablemente también accedió a responder algunas preguntas.
¿Qué conocimiento templarios han llegado hasta vosotros?Existe muy poca documentación directa escrita anterior al 1705. Pero sí hay documentos indirectos en archivos; hablamos de archivos conocidos, como el secreto Vaticano, Nacional de Francia, Corona de Aragón, etcétera. Y mucha documentación dispersa en pequeños archivos locales e incluso privados en la que constan donaciones, convenios, y otros. Estos hay que irlos rastreando con paciencia y con tiempo. A partir de Luis Felipe de Orleans, el archivo del Gran Magisterio está completo y se conserva. Pero los conocimientos no solamente pueden aprenderse en documentación, hay un importante legado que está escrito en “piedra”, en forma de construcciones; por ejemplo, con sistemas constructivos o de defensa no conocidos en la época y que fueron vigentes hasta casi la utilización de la pólvora, que desfasó la estructura defensiva altomedieval. Hay un importante legado en forma de documentos económicos que nos hablan de algo parecido a “cheques de viaje” en el siglo XIII, y hay cartas de navegación que implican rutas impensables en la época. Todo ello es conocimiento…
¿Podéis afirmar, categóricamente, que sois la línea sucesora de la Orden del Temple?
Sí, sin lugar a dudas. No se conoce otra organización templaria anterior al 1705 y con posterioridad a esa fecha, la línea de sucesión se halla documentada sin roturas.
¿Cómo es vuestra orden, la OSMTJ? ¿Cuál es su labor y a qué dedica su tiempo?
La Orden realiza las actividades que, salvando el tiempo, realizaban los templarios en Tierra Santa en su época de esplendor, es decir, salvaguardar a los peregrinos (en este caso a los cristianos en general) que habitan o se hallan en los Santos lugares y procurar que se mantengan allí. Esta es la labor básica. Mantener el espíritu cristiano en una Europa que se ha formado, precisamente, con esa base, es otro de los retos que tenemos planteados.
La OSMTJ actual ¿es una milicia cristiana católica? ¿Gnóstica?
La OSMTJ es una entidad cristiana ecuménica.
¿Qué es para vosotros el Baphomet?
Entendemos que se trata de una representación de uno mismo. De la misma manera que en los conventos cartujanos y también de otras órdenes monásticas, en cada celda, cada monje disponía de una calavera que le ayudaba a meditar, a pensar en lo poca cosa que somos dentro de la obra de Dios y a la vez para orar en un estado de intensa compenetración con uno mismo, pensamos que cumplía la misma función ante los rudos monjes de la legión del Temple, que cada día pensaban que posiblemente el siguiente sería el último y daban gracias al Señor por permitirles dar su vida por la causa de la cristiandad.
¿Cuál es vuestra visión de obras como “El Código Da Vinci” de Dan Brown o “El enigma sagrado” de Baigent, Leight o Lincoln?
Son textos más o menos documentados que tienen por objeto principal la venta de ejemplares o que la gente acuda al cine.
¿Tiene algún fundamento la leyenda de los templarios como custodios del Grial, interpretado como el linaje de María Magdalena?
Es una leyenda. Las leyendas suelen transmitirse por tradición oral de generación en generación. Siempre hay una base más o menos histórica, pero no dejan de ser eso, leyendas.
Aparte de esa supuesta absolución de Clemente V, ¿la Iglesia Católica os ha hecho algún acercamiento para pediros perdón?
La Iglesia es una pesada maquinaria que, en muchas ocasiones, los mismos que la dirigen se encargan de hacer más lenta todavía. Tenemos muy buena relación con la Iglesia Católica, participamos en actos organizados por la misma, como miembros de la misma participan en actividades que nosotros organizamos. El hecho de hacer público el documento que exime a los antiguos de las acusaciones por las que fueron en muchos casos torturados y ajusticiados es ya un importante paso. Hay otros en privado y ha habido también en público… reducido. Lo importante es que existe coincidencia de intereses y de formas de actuación y esa vía no solamente nos permite a las dos organizaciones trabajar en paralelo, sino que los caminos se van juntando.
Aún albergaba algunas dudas, a pesar de las respuestas, pues habían contradicciones. Pero el destino acudió en mi ayuda. No haría mucho durante un coloquio radiofónico en el que tuve la oportunidad de intervenir, conocí a J.A.R., del que sólo apuntaré las siglas por razones obvias. Dada mi amistad de más de 20 años con el locutor de esta radio, me lo presentó como perteneciente al Priorato de Sión, después de que les explicará los últimos asuntos en los que me encontraba inmerso.
J.A.R. era masón, sin duda. Sé reconocer la pertenencia a una logia desde hace bastante tiempo, ya sea por los ademanes, los símbolos o las conversaciones. Pero lo que no imaginaba era algo así; siempre había puesto en duda la existencia del Priorato por considerarlo una fantasía de Dan Brown y otros escritores.
La realidad es que Dan Brown tomó la inmensa mayoría de sus referencias de la voluminosa obra “El enigma sagrado”, escrito por el desaparecido Henry Lincoln, Michael Baigent, y Richard Leight, quienes aludían al malogrado Pierre Plantard, como Gran Maestre del Priorato, y al que habían tenido la oportunidad de entrevistar en sucesivas ocasiones.
En este libro se hacen eco, por ver primera, de la hipótesis en la que Jesús de Nazaret se casa con María Magdalena, teniendo uno o dos hijos, que emigrarían al sur de Francia una vez comenzaran las persecuciones cristianas. En la Provenza, los descendientes de la sangre real llegaron a mezclarse con las sangres más nobles, dando lugar a la dinastía de los reyes merovingios. El Priorato de Sión se constituiría como una organización secreta, sucesores de estos a su vez, y que reclamarían el trono de Francia para sí. La hipótesis de estos hechos es bastante larga. En resumidas cuentas viene a decir que fue el propio Priorato de Sión el que fundó la Orden del Temple, y que entre sus grandes Maestres han figurado ilustres personajes como Leonardo Da Vinci, Víctor Hugo o Jean Cocteau, hasta nuestros días. Según esto, el Vaticano habría intentado aniquilar al Priorato de Sión y los caballeros templarios, por su conocimiento de un linaje real y documentado entre Jesús y María.
Sin embargo hay elementos extraños en esta teoría. No hay duda de que una sociedad llamada El Priorato de Sión existió durante el siglo XX en Francia desde el 20 de julio de 1956. Yo mismo tuve la oportunidad de ver los estatutos originales, de primera mano, en la Biblioteca Nacional de Francia, tomados del Boletín Oficial de la República Francesa. Pero hasta ahí se remonta su antigüedad. Al parecer, los mismos autores de “El enigma sagrado” en su continuación, “El legado mesiánico”, comenzaron a advertir incongruencias en las declaraciones de Plantard. En 1993 fue arrestado, al declarar que Roger-Patrice Pelat, amigo del ex presidente François Mtiterrand, pertenecía al intrincado entrado del Priorato. En sus declaraciones ante la policía llegó a decir que el propio Priorato había sido un completo fraude pergeñado por él. Plantard desistió de promocionar por más tiempo el Priorato, y al poco, fallecía en el año 2000.
Conociendo esta historia, que alguien como J.A.R. se presentara como miembro activo del Priorato de Sión, cuya central, declaraba situarse en la actualidad en Suiza, era cuando menos sospechoso.
Los más escépticos podrán argüir que fue el propio gobierno francés el que obligó a Plantard a desdecirse de una verdad incómoda para ellos. Pudiera ser cierto. Aunque por culpa de ello la historia sobre los manuscritos encontrados por el abad Bérenger Saunière en Rennes-le-Château dejó de considerarse como tal, para pasar a ser otro fraude orquestado por Pierre Plantard y su amigo Philippe de Cherisey, mediante una serie de documentos falsificados.
No sabría qué decir, pues en este punto tengo que intercalar otra nueva historia. Había oído hablar de la existencia de documentos relacionados con el Priorato de Sión en la Biblioteca Nacional de Francia.
La Bibliothèque Nationale de France (su verdadero nombre, aunque también se la conoce con el acrónimo de BfN) nació en 1994 con la fusión de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca de Francia. Esta última fue creada por iniciativa de François Mitterrand y edificada en una nueva sede en Tolbiac, al borde del Sena. Los libros, las publicaciones periódicas y las colecciones audiovisuales se conservan en el nuevo edificio de Tolbiac, mientras que las colecciones de historia, arte e historia del arte han permanecido en la antigua sede.
Sus fondos resultaron de la unión de diversas colecciones. La Bibliothèque du Roi (Biblioteca del Rey), fundada en 1368 por el rey Carlos V, biblioteca que contaba con 917 manuscritos, y la Biblioteca de los Duques de Orléans fueron reagrupadas por Francisco I en su residencia real de Fontainebleau, para después ser transferidas a París por Carlos IX. Así fusionadas, y bajo el nombre de Bibliothèque Royal (Biblioteca Real), en 1666 fueron instaladas por Luis XIV en la calle Vivienne y se convirtieron en Bibliothèque Nationale (Biblioteca Nacional) en 1795. Posteriormente se unió a la colección la Biblioteca del Arsenal, que había sido creada en 1757 por Palmy d’Argenson, además de los fondos del conde d’Artois, futuro Carlos X, y los archivos de la Bastilla después de la Revolución francesa.
Para que nos hagamos una idea de su magnitud, toda la superficie de terreno que ocupa es de 2.900.000 metros cuadrados, rodeados de cuatro grandes torres de 79 metros, con 10 millones de libros y documentos encerrados en sus paredes.
Tonto de mí pensaba que sería coser y cantar localizar algunos escritos relacionados con el Priorato de Sión. En enero del 2010 me presentaba en sus instalaciones, pagando una cuota para acceder a la sala de Historia. En cuanto pregunté al bibliotecario por el “Prieuré de Sion” comenzó una odisea. No sabía ni a qué me refería. Al principio los consideraba como autores de algún libro, hasta que le mostré en la pantalla de su ordenador que se trataba de una sociedad secreta, a través de la web de la Wikipedia.
En su archivo digital, conectado a la intranet de la biblioteca, aparecieron unos títulos que me pusieron en alerta. En francés se leía: “Archivos secretos del Priorato de Sión”. Le dije que eso era lo que andaba buscando. Me imprimió las referencias, pero me anticipó que esos archivos se encontraban una sala más abajo de la sala de búsqueda. Y que ya, incluso para un extranjero como yo, sería complicado acceder a la citada sala. Como le indicaba que era prioritario para mí, me invitó a acudir a una “chambre” especial donde sería entrevistado por un responsable de la biblioteca para conocer mis intenciones.
Lo intenté, claro está. En una amalgama entre francés e inglés, intenté convencer a una señora que me hizo esperar más de una hora, que era muy importante para mí tener acceso a esa información.
- ¿Se puede saber para qué quiere consultar los archivos secretos del Priorato de Sión?
- Bueno… -le contesté-, sólo estoy buscando información, nada más.
- ¡Ya! –lanzó ella, en forma de exabrupto-. La pregunta es sencilla. ¿Para qué quiere usted acceder a esos archivos?
Todo ello sin perder la amabilidad y los modos. Los franceses, sin olvidarse nunca de la cortesía y las formas, son capaces de interrogarte sin escrúpulos y dejarte sin habla ante sus respuestas lacónicas. ¿Qué hacer? ¿Le decía la verdad o no? Era un momento crucial. Opté por arriesgarme y presentarle mi carnet de periodista.
- Entiendo, un momento por favor, espere aquí.
Creí que allí se acabaría mi aventura. Pero no, al rato venía con unos formularios que me obligó a rellenar. Un contrato me obligaba a no revelar nada de lo que viera en esa sala. Lo firmé de todas formas. De esta guisa me fotografiaron para sus archivos y me entregaron un pase especial, que sólo podría utilizar en 3 ocasiones durante el período de 1 año.
No me lo podía creer. La primera barrera se había franqueado. Unos guardias de seguridad me acompañaron hasta las escaleras de lo que parecía un bunker. Descendiendo hasta unos sótanos, con paredes forradas de acero, me esperaba un nuevo interlocutor. Una nueva tanda de preguntas incómodas y me dejaban pasar a través de unas barreras de seguridad hasta una nueva sala. Debía sentarme en una silla de la que no podría moverme. Me correspondía el número L.85. Por lo visto éste era el mismo sistema usado en las salas de lectura, junto al jardín.
Debería esperar 45 minutos hasta que me entregaran una copia en facsímil de los documentos solicitados, ya que los originales no se podían tocar. Estaba tan inquieto que opté por pasear entre las librerías de cientos de libros esparcidos por allí, en un sistema de indexación que me vi incapaz de descifrar. El tiempo se alargaba y opté por irme a comer al piso superior, junto a las salas de lectura.
A la vuelta tuve que someterme de nuevo al interrogatorio oficial, y esta vez no me dejaron moverme de mi asiento. A lo sumo podía consultar un ordenador situado en una esquina, donde podría comprobar el estado de mi petición.
Impaciente por el asunto, a los pocos minutos acudía al ordenador. No acababa de entender qué pasaba, y la comunicación en mi paupérrimo francés me impedía saber más del asunto. En la pantalla del ordenador, después de introducir en una ranura mi pase especial, apareció un sorprendente “Arrive”. ¿Dónde? ¿Dónde estaban los “archivos secretos del Priorato de Sión”? Fui hasta un mostrador; por casualidad le pregunté a la chica “si me entendía en español”.
- Claro que le entiendo. ¿Qué quiere?
¡Aleluya! “Quiero estos archivos”, y le mostré la relación de ellos.
- Un momento, por favor, que ahora se los traigo.
Al instante, apareció con unas cajas que me entregó en mano, advirtiéndome que nada de fotografías y nada de fotocopias.
Volví a mi sitio, preso de la emoción.
Lo que ví a continuación parecía sacado de una novela. Allí estaban los documentos, hojas sueltas en latín, los estatutos de 1956 del Priorato de Sión, libros en francés de los que nunca había oído hablar, panfletos con fotografías…
Las hojas sueltas en latín (que por suerte, tenían su correspondiente traducción al francés) mencionaban un tesoro extraído de Montsegur, y venían selladas por diversos caballeros, desde el siglo XII. Una especie de panfleto elaborado por la Prefactura de Policía mostraba una serie de fotografías tomadas a la entrada de una cueva en Rennes-le-Chateaû. Y junto a éstas había una declaración que decía: “La supuesta tumba de Jesús de Nazaret”.
¿Estaba leyendo bien? Las piezas parecían encajar. Si, como leía, el conocimiento de los templarios implicaba no sólo la existencia de un linaje entre Jesús y María Magdalena, cuyos descendientes parecían situarse en la Provenza, sino la realidad de un Jesús histórico que se salvaba de la cruz y optaba por huir a Francia, junto a su esposa, todo tenía sentido. Sería por ello que el propio Vaticano había asesinado a todos los templarios para defender el trono de San Pedro. Si Jesús jamás hubiera muerto en la cruz, la propia religión cristiana, ya sea católica, protestante u ortodoxa, no tendría razón de ser. Es más, este argumento de un profeta vivo había sido defendido durante siglos por los seguidores de Mahoma.
Inmerso en estas lecturas, uno de los responsables de la biblioteca, se acercó hasta mí y me arrebató algunos de estos documentos. Supongo que no tendría derecho a leerlos cuando la chica me entregaba el contenido completo de la caja. ¿Por qué se ponían tan nerviosos cuando oían hablar del Priorato de Sión? Si todo era un fraude, ¿a qué venía tanto misterio?
Aprovechando ese momento, y el que se despistaban de mí, cuchicheando y discutiendo entre ellos por el material que se me había entregado, aproveché para fotografiar con la cámara compacta todo lo que pude. Muchas de las fotografías salieron borrosas, tuve que poner la macro y no activar el flash para no llamar la atención. Pero es que las manos me temblaban. Sabía que me la estaba jugando.

Mapa con la situación exacta a la cueva en la que se alberga el secreto de los templarios en Francia
Eran tales mis nervios que, entre lo que ya había visto y lo que tenía fotografiado, opté por salir del sótano. Quizás volviera en otro momento, mejor preparado, y con una de esas cámaras ocultas que te venden en “La tienda del espía”. Con todo, algunas de esas imágenes, que no todas, se reproducen en este reportaje de investigación. Siento mucho la calidad de las mismas.
Si Pierre Plantard era el artífice del engaño, ¿qué hacían esos documentos en la Bibloteca Nacional de Francia? ¿Por qué tanto secreto en verlos por los mismos responsables de la biblioteca? ¿A qué temían? Ni afirmo ni desmiento que esta historia sea cierta. Simplemente me limito a relatar estos hechos, tal y como sucedieron, y que sea el propio lector el que extraiga sus conclusiones.
Aún quedaba una última entrevista, con nuevos datos y las preguntas formuladas a J.A.R.
Continuará…
Ver también:
ONCE ALUSIONES HISTÓRICAS SOBRE JESÚS DE NAZARET
28 Febrero 2009
En estos días estoy aburrido de ver a los ateos las absurdas campañas de descrédito a la que nos someten. Soy el primero en afirmar sin pudor que las religiones están manipuladas por el hombre, sin excepción, inventando y tergiversando la historia en beneficio de unos pocos. A las grandes me remito y ya llevo unos cuantos artículos donde no salen muy bien parados musulmanes, cristianos o judíos. Pero al igual que me reafirmo en hechos, aportado pruebas, no es de recibo ver cómo otros, ignorantes de la historia, son capaces de afirmar, sin tapujos, que Jesús de Nazaret jamás existió, que es un invento de la Iglesia, y que en realidad el personaje se basó en otros dioses.
No les basta con contemplar la Síndone, la Sábana Santa, pese a la contundencia de las pruebas históricas que demuestran su origen. Los más acérrimos ateos quieren hacer ver que el personaje de Jesús de Nazaret jamás existió, como si los Evangelios Canónicos fueran los únicos libros de la época en los que se menciona.
Alicia Canto, de la Universidad Autónoma de Madrid, en el año 2005, publicó un estudio donde se revelaban testimonios antiguos sobre la existencia histórica de Jesús, evitando en lo posible incluir citas de libros que pudieran ser considerados como afines a los apóstoles. Y la realidad es que aparecen bastantes libros en los que se recoge la existencia de un Jesús de Nazaret, independientemente de su divinidad. Me he limitado a transcribir algunas de las conclusiones, citadas por Alicia Canto.
Textos paganos y romanos
1) Tácito, Anales, XV, 44: (h. 116 d.C.) (época de Tiberio y Nerón)
Sed non ope humana, non largitionibus principis aut deum placamentis decedebat infamia, quin iussum incendium crederetur. ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus CHRESTIANOS appellabat. auctor nominis eius CHRISTUS Tiberio imperitante PER PROCURATOREM PONTIUM PILATUM SUPPLICIO ADFECTUS ERAT; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, originem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta undique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque…
2) Suetonio, Vita Claud., XXV, 4 (hacia 120 d.C.) (época de Claudio)
(Claudius)…Iudaeos impulsore CHRESTO assidue tumultuantis Roma expulit. Germanorum legatis in orchestra sedere permisit…
3) Plinio el Joven, Epist. X, 96: (h. 112 d.C.) (escribiendo y consultando a Trajano)
C. PLINIUS TRAIANO IMPERATORI 1. Sollemne est mihi, domine, omnia de quibus dubito ad te referre. Quis enim potest melius vel cunctationem meam regere vel ignorantiam instruere? Cognitionibus de Christianis interfui numquam: ideo nescio quid et quatenus aut puniri soleat aut quaeri […] 5. praeterea male dicerent CHRISTO, quorum nihil cogi posse dicuntur qui sunt re vera Christiani, dimittendos putavi. 6. Alii ab indice nominati esse se Christianos dixerunt et mox negaverunt; fuisse quidem sed desisse, quidam ante triennium, quidam ante plures annos, non nemo etiam ante viginti. [Hi] quoque omnes et imaginem tuam deorumque simulacra venerati sunt et CHRISTO male dixerunt. 7. Affirmabant autem hanc fuisse summam vel culpae suae vel erroris, quod essent soliti stato die ante lucem convenire, carmenque CHRISTO QUASI DEO DICERE secum invicem seque sacramento non in scelus aliquod obstringere, sed ne furta ne latrocinia ne adulteria committerent, ne fidem fallerent, ne depositum appellati abnegarent.
4) Luciano de Samósata, De morte Peregrini. (Segunda mitad II d. C.; tiene otra alusión similar en otra de sus obras, el “Proteo”)
“Después, por cierto, DE AQUEL HOMBRE A QUIEN SIGUEN ADORANDO, QUE FUE CRUCIFICADO EN PALESTINA por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres… además su primer legislador les convenció de que todos eran hermanos y así, tan pronto como incurren en este delito, reniegan de los dioses griegos y en cambio adoran a aquel sofista crucificado y viven de acuerdo a sus preceptos.”
5) Mara Bar Serapión, filósofo sirio, entre el año 73 y el siglo III (en una carta a su hijo, reflexionando sobre lo poco que los pueblos obtienen de matar a los sabios):
¿Qué ganaron los atenienses haciendo morir a Sócrates? Como juicio por este crimen, cayeron sobre ellos el hambre y las plagas. ¿Qué ventaja obtuvieron los Samios quemando a Pitágoras? En un momento sus tierras fueron cubiertas por la arena. ¿QUÉ PROVECHO OBTUVIERON… LOS HEBREOS EJECUTANDO A SU SABIO REY…? Fue después de ello cuando su reino fue abolido. Dios vengó con justicia a estos tres sabios …. los Judíos, en la ruina y expulsados de su tierra, viven en completa dispersión. Pero (aquellos sabios) no murieron baldíamente… Tampoco la muerte del sabio rey fue inútil: VIVE EN LAS ENSEÑANZAS QUE DEJÓ…”
Textos judíos
6) Thallus, historiador judío, hacia 52 d.C. (citado en la Chronographia de Iulius Africanus, XVIII, 1):
“…As to His works severally, and His cures effected upon body and soul, and the mysteries of His doctrine, and the resurrection from the dead, THESE HAVE BEEN MOST AUTHORITATIVELY SET FORTH BY HIS DISCIPLES AND APOSTLES BEFORE US. On the whole world there pressed a most fearful darkness; and the rocks were rent by an earthquake, and many places in Judea and other districts were thrown down. This darkness THALLUS, IN THE THIRD BOOK OF HIS HISTORY, calls, as appears to me without reason, an eclipse of the sun…. “
Es un testimonio indirecto, pero válido: parece claro que, como recoge posteriormente el famoso cosmógrafo Africanus, en su libro perdido de “Historia” Thallus trataba de ofrecer una explicación alternativa al eclipe de sol relatado por Marcos durante la muerte de Jesús.
7) Flavio Josefo (hacia 93 d.C.) (época de Tiberio)
Tiene sobre todo dos citas, siendo la fundamental el llamado testimonium Flavianum, que aparece en sus Antigüedades Judaicas 18, 3, 3. Ha habido siempre mucho debate sobre este texto y se admite hoy en día que tiene algunas interpolaciones, pero sobre la base de un párrafo escrito sin duda por él. Pongo aquí entre llaves los párrafos que se acepta que pueden estar interpolados, para que se vea que no afectan al núcleo del testimonio histórico:
a) “Por aquella época apareció Jesús, {” hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre, fue autor de obras maravillosas, maestro para quienes reciben con gusto la verdad.”}. Atrajo a sí muchos judíos y también muchos gentiles.{”Éste era el Cristo (el Mesías)”.} Habiendo sido denunciado por los primados del pueblo, Pilato lo condenó al suplicio de la cruz; pero los que antes le habían amado le permanecieron fieles en el amor. {”Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de El ésta y otras mil cosas maravillosas”.} De él tomaron su nombre los cristianos, cuya tribu perdura hasta el día de hoy”.
Según esto, el texto original de Josefo, perfectamente asumible y comparable con su estilo y vocabulario habituales, quitándole las supuestas interpolaciones, sería:
“POR AQUELLA ÉPOCA APARECIÓ JESÚS. ATRAJO A SÍ MUCHOS JUDÍOS Y TAMBIÉN MUCHOS GENTILES. HABIENDO SIDO DENUNCIADO POR LOS PRIMADOS DEL PUEBLO, PILATO LO CONDENÓ AL SUPLICIO DE LA CRUZ; PERO LOS QUE ANTES LE HABÍAN AMADO LE PERMANECIERON FIELES EN EL AMOR. DE ÉL TOMARON SU NOMBRE LOS CRISTIANOS, CUYA TRIBU PERDURA HASTA EL DÍA DE HOY”.
Este texto de Josefo, un punto clave para la defensa de la existencia de Jesús y por tanto también muy atacado desde la parte contraria (lo que ha producido una espectacular literatura y polémica a lo largo de siglos) vino a afianzarse definitivamente cuando en 1971 se publicó un manuscrito árabe del siglo X, en el que se recogía una referencia directa a Josefo por parte de Agapio, obispo de Hierápolis, en su Historia Universal, que tiene delante la obra en cuestión y dice:
“Josefo refiere que por aquel tiempo existió un hombre sabio que se llamaba Jesús. Su conducta era buena y era famoso por su virtud. Y muchos de entre los hebreos y de otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que se habían hecho discípulos suyos no abandonaron su discipulado. Ellos contaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; quizás, por esto, era el Mesías, del que los profetas contaron maravillas.”
Como el primer códice que conservamos de las Antigüedades Judaicas de Josefo, el Ambrosiano, es del siglo XI, es evidente que el supuesto texto original sin interpolaciones coincide con lo copiado por los árabes un siglo antes. Además demuestra que el último párrafo en realidad no era interpolado
b) El otro texto importante de Josefo, datable en 62-63 d.C., es Ant. Jud. XX, 9, 1, y dice: “…entre tanto subió al pontificado, según dijimos, Anás, el más joven, de índole feroz y extremadamente audaz…Dado su carácter, pensando que había llegado el momento oportuno…., convocó el consejo de jueces y, HACIENDO PRESENTAR A JUICIO A UN PARIENTE DEL QUE LLAMABAN CRISTO, POR NOMBRE SANTIAGO, y algunos otros con él, habiéndolos acusado de reos violadores de la ley, los condenó a ser apedreados“.
8.- El Talmud hebreo.
Contiene siete u ocho menciones de Jesús, lógicamente todas calumniosas, pero que son útiles para probar la existencia histórica del personaje. Pongo sólo dos ejemplos:
a) “EN LA VÍSPERA DE LA FIESTA DE LA PASCUA SE COLGÓ A JESÚS. Cuarenta días antes, el heraldo había proclamado: `Es conducido fuera para ser lapidado, por haber practicado la magia y haber seducido a Israel y haberlo hecho apostatar. El que tenga algo que decir en su defensa, que venga y lo diga´. Como nadie se presentó para defenderlo, se lo colgó la víspera de la fiesta de pascua“. (Sanedrin 43a)
b) “JESÚS, EL GALILEO, SUSCITÓ UNA SECTA IMPÍA Y ENEMIGA DE LA LEY. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la noche. y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los cielos“. (Trifón, Diálogo de Justino, siglo II).
9) En 1896 se descubrieron tres fragmentos de papiros griegos, ahora conocidos como Oxyrhynchus, a unas 150 millas al Sur de Alejandría. Los papiros han sido fechados en el siglo III d.C. y contienen 16 dichos atribuidos a Jesús, los cuales se presentan sin la clásica introducción “Jesús dijo…”. De estos dichos hay algunos que tienen paralelos en los evangelios canónicos, otros se encuentran en autores cristianos y otros no se conocían.
En 1945 se descubrió cerca de Nag Hammadi, población del Bajo Egipto, la biblioteca de una comunidad gnóstica formada por 13 códices, la mayoría de ellos escritos en griego. Probablemente su lugar de origen sea Siria, donde deben de haberse escrito en copto y más tarde serían traducidos y llevados a Egipto. Una edición copta de estos documentos, publicada en 1959, contiene 114 dichos del Señor y se le conoce actualmente como el Evangelio de Tomás.
Según informó Hipólito Romano a principios del siglo III, una comunidad gnóstica llamada de los “Naasenos” utilizó este evangelio.
El título que ostenta esta obra dice “Estas son las palabras secretas que Jesús el viviente dijo, y que Dídimo Judas Tomás escribió abajo“.
“Jesús el viviente” probablemente significa Jesús el que siempre vive.
“Palabras secretas”: En realidad los dichos no son de por sí esotéricos o secretos, pues muchos de ellos tienen paralelos en los evangelios canónicos, especialmente con el evangelio según san Lucas, y muchos de los otros se refieren a hechos conocidos; es mas bien la interpretación de los dichos la que se vuelve secreta.
“Didymus Judas Tomás“: Didymus es una palabra griega que significa gemelo y es empleada por Juan en 1,16; 20,24; 21,2; etc. Tomás, en arameo Toma, significa lo mismo: gemelo. Judas, que en la tradición cristiana siriaca se identifica con el apóstol que no es Iscariote, en un romance siriaco del siglo II llamado “Hechos de Tomás” es presentado como gemelo de Jesús, y también en el antiguo evangelio siriaco de Juan (14,22) se habla de un Judas Tomás.
Dicho 12: “Los discípulos dijeros a Jesús: Nosotros sabemos que tu nos vas a dejar, ¿quién será jefe de nosotros? Jesús les dijo: Al lugar que vayan diríjanse a Santiago el Justo, semejante a quien fueron hechos el cielo y la tierra”.
Este es un dicho de la tradición judeo-cristiana que veía en Santiago, el hermano carnal de Jesús, al líder natural de los discípulos después de su partida. Santiago presidió la Iglesia de Jerusalén por 15 ó 20 años hasta su muerte en el año 62; su memoria fue reverenciada y engrandecida con detalles legendarios.
Dicho 13: “Jesús dijo a sus discípulos: Compárenme y díganme a quien me parezco. Simón Pedro le dijo: Te pareces a un ángel santo. Mateo le dijo: Te pareces a un hombre sabio y a un filósofo. Tomás le dijo: Mi mirada es incapaz de saber a quien te pareces..Jesús dijo: Yo no soy su maestro, por el que han estado bebiendo; ustedes están intoxicados con las quimeras primaverales (= sueños juveniles) que pertenecen a mí y yo he difundido en el extranjero. Entonces lo tomó aparte y le dijo tres palabras. Cuando Tomás regresó con sus compañeros, ellos le preguntaron: ¿Qué te dijo Jesús? Tomás respondió: Si les digo una de las palabras que él me dijo, ustedes tomarían piedras y me las tirarían, y saldría fuego de las piedras y los quemaría”.
Esta conversación comienza como la que nos narran los Sinópticos que ocurrió en Cesarea de Filipo cuando Jesús preguntó a sus discípulos ¿Quién dicen que yo soy? (Mc 8,27-29), pero las respuestas dadas aquí son bien diferentes porque intentan presentar a Jesús como un revelador gnóstico. Aquellos que se embebieron en la gnosis que él impartía (los sueños juveniles) no son sus siervos sino sus amigos (Cf. Jn 15,14).
Según los Naasenos, las palabras que Jesús dijo a Tomás fueron Kaulakau, Saulasau, Zeesar; palabras de las cuales depende la creación. Según Hipólito Romano, esta secta decía que Kaulakau era Adán, el primer hombre; Saulasau era el hombre mortal, y Zeesar el río Jordán, el cual fluye hacia arriba. En realidad estas tres palabras misteriosas son la corrupción de las frases hebreas que se encuentran en Isaías 28,10-13: “Ahora Yahveh dice, .Sau la sau, sau la sau; cau la cau, cau la cau; zeer sam, zeer sam, las cuales significan “orden sobre orden, regla sobre regla, ora por aquí ora por allá“. Dice san Ireneo que el gnóstico Basílides pensaba que Jesús descendió en el nombre de Kaulakau (Adv. Haer. I,24,6).
El “fuego de las piedras”, en lenguaje figurado, debe entenderse en el sentido de que un misterio puede ser tan destructivo como el fuego.
Fuentes epígrafas
10) La inscripción de Poncio Pilato.
En la parte de arriba de este artículo se puede ver un a imagen de la inscripción de caliza que apareció en 1961 en el teatro de la capital de Judea, Caesarea Maritima o Palaestina, recordando la dedicación de la restauración del Tiberieum por el gobernador o prefecto de Judea, Poncio Pilato. Naturalmente, fue en su momento una sensación también para “biblistas”, pues corroboraba la existencia histórica del gobernador en ese momento. Las referencias epigráficas y el texto restituído hasta ahora son:
[- c. 3 -]s Tiberieum / [ -c.3- Po]ntius Pilatus / [praef]ectus Iudae[a]e / [ref]e[cit]
(AE 1963, 104 = AE 1964, 39 = AE 1964, 187 = AE 1971, 477 = AE 1981, 850 = AE 1991, 1578 = AE 1997, 166 = GLICMar 43 = AE 1999, 1681)
11) La urna de Santiago, el hermano de Jesús.
Una inscripción en arameo de 20 carácteres y una palabra clave: Jesús han hecho que la noticia dé la vuelta al mundo. la “Biblical Archaeology Review” fue el medio que lanzó la primicia: una urna de piedra con una frase tallada en el idioma de la antigua Palestina decía: “Ya’akov bar Yosef akhui di Yeshua“, en español “Jacobo (Santiago), hijo de José hermano de Jesús“. Según el arqueólogo francés André Lemaire, profesor de la Sorbona de París, quien tuvo la oportunidad de tener la pieza en sus manos, este podría ser el primer hallazgo arqueológico que corroboraría las referencias bíblicas sobre Jesús.
La pieza la había tenido por quince años un coleccionista judío, que no quiere revelar su nombre, y la mandó a evaluar al experto francés. el editor de la revista, Hershel Shank, se enteró de su existencia en junio: “El coleccionista la obtuvo de un comerciante de antigüedades árabe y sólo pagó unos pocos cientos de dólares por ella (se dice que el precio estuvo entre los 200 y 700 dólares)”. Cuando Shank le preguntó por qué había tenido tanto tiempo la pieza consigo, le contestó: “Yo nunca pensé que el hijo de Dios pudiera tener un hermano”.
Según el arqueólogo francés André Lemaire, profesor de la Sorbona de París, quien tuvo la oportunidad de tener la pieza en sus manos, éste podría ser el primer hallazgo arqueológico que corroboraría las referencias bíblicas sobre Jesús.
La urna sería del año 62/63 d.C., fecha de la muerte de Santiago el hermano de Jesús que, dicho sea de paso, es recordada por Flavio Josefo en otro de sus pasajes.
Conclusiones
Termino esta exposición de documentos con un párrafo de uno de los mejores expertos en el tema de la existencia histórica de Jesús: “Some writers may toy with the fancy of a ‘Christ-myth,’ but they do not do so on the ground of historical evidence. The historicity of Christ is as axiomatic for an unbiased historian as the historicity of Julius Caesar. “ Y en español: “Algunos autores pueden jugar con la fantasía de un ‘mito de Cristo’, pero no lo pueden hacer sobre la base de una evidencia histórica. Para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César”. (F.F. Bruce, The New Testament Documents: Are They Reliable?, Inter-Varsity Press, 1972, p.119).
La relación de los textos que arriba quedan escritos, objetiva e imparcialmente vistos, sólo puede venir a corroborar lo que Bruce concluye. No hay un solo texto histórico, ni de época ni de la Antigüedad en general, donde se afirme que la figura histórica de Jesús de Nazareth nunca existió, o que fuera un invento de algunos judíos. Una circunstancia que sin duda los detractores del cristianismo, empezando por los romanos y terminando por los judíos de la época, nunca hubieran dejado escapar.
No quisiera terminar sin mostrar quizás el único error achacable al Jesús histórico: su fecha de nacimiento.
Hay un error en el cálculo de la fecha de nacimiento de Jesús, por lo siguiente: Tiberio sucedió a Augusto como emperador de Roma el 19 de agosto del año 14 d.C. El año décimo quinto de Tiberio (fecha que menciona Lucas en 3,1) fue del 19 de agosto del año 28 al 18 de agosto del año 29 d.C. y Jesús tendría entonces 35 o 36 años; esto lo sabemos porque Mateo 2,1 dice: “Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá durante el reinado de Herodes...”, e históricamente consta que Herodes murió en el año 4 a. C., de manera que el dato proporcionado por Lucas en 3,23, “Tenía Jesús al comenzar 30 años…” debe ser solamente aproximado, y quizá subraya únicamente que Jesús tenía la edad requerida para ejercer una misión pública.
La datación del inicio de la era cristiana se debe a un error del monje Dionisio el Exiguo que fue quien la calculó en el siglo VI d.C. El error se originó porque Dionisio tomó al pie de la letra los 30 años de edad atribuidos a Jesús por Lucas. Como el año 15 de Tiberio coincide con el 782 de la fundación de Roma, si a 782 se le restan 29 cumplidos que tendría Jesús, resulta que su nacimiento (y con él el inicio de la era cristiana) queda fijado en el año 753 de la fundación de Roma, debiendo ser con mayor probabilidad seis años antes, en el 747.
¿Y de dónde sale esa otra fecha del 25 de diciembre como el día en que nació Jesús? La religión de la divinidad asiática Mitra, celebraba después del solsticio de invierno, el 25 de diciembre, la regeneración del vigor del Sol. Los posteriores cristianos, para apagar el paganismo, dado que Mitra había nacido en una cueva, adoptaron esta fecha para el nacimiento de Jesús, como así también se haría luego con el solsticio de verano, fiesta pagana que se transformó en la Noche de San Juan.
















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