ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EGIPTO Y LOS SENSORES SUPER CCD
25 Junio 2009
Ahora que este blog está tocando a su fin, ha llegado el momento de ciertas reflexiones. Por el momento cabe advertir a los lectores que en perspectiva sólo queda escribir una serie de artículos sobre Egipto y sus dioses para después de agosto, a mi regreso del Valle del Nilo, una vez haya grabado ciertos documentales que intentan demostrar, mediante pruebas físicas, que los dioses existieron realmente.
Para antes, y fuera del apartado de viajes, tengo previsto un artículo sobre los orígenes de los sumerios y la coincidencia de sus dioses con determinados sucesos bíblicos. La idea es acompañarlo de una presentación en Powerpoint que quisiera utilizar para una futura conferencia y que, si llega a tiempo, acompañará al artículo para la descarga de aquellos que quieran verlo.
También hay previsto alguna noticia, fotos y vídeo de la Primera Cumbre Europea de Exopolítica que tendrá lugar los días 25 y 26 de julio, en la ciudad mediterránea de Sitges, en Barcelona, donde autoridades de reconocido prestigio como Nick Pope, asesor del Ministerio de Defensa del Reino Unido en materia OVNI, Brian O’Leary, científico-astronauta de la NASA en el programa Apolo, o Robert Dean, antiguo sargento mayor de la OTAN y que tuvo acceso a material clasificado, darán su opinión sobre el asunto extraterrestre. Hay prevista la aportación de pruebas, como cráneos y huesos de gigantes, los nefilim bíblicos. Así que, opino, puede ser interesante ofrecer un reportaje sobre lo que ocurra en el congreso durante estos dos días en los que allí me encontraré.
Finalmente, el 30 de septiembre, sortearé varias brújulas digitales entre los mejores comentarios y aportaciones recibidas en cada entrada del blog, tal y como había prometido.
Será hacia finales de año cuando recopile los mejores artículos del blog, los cuales serán reescritos y transformados para su edición en un libro que aparecerá en todas las librerías españolas.
Y con ello creo que habré cumplido buena parte del objetivo de este blog que, ya no con esta periodicidad, se irá renovando con alguna nueva entrada en sucesivos meses.
No quisiera terminar esta entrada con una nueva aportación. Después de realizar pruebas con la fotografía HDR, de la que se habló en algunos artículos, quise averiguar el estado de desarrollo e implementación en equipos fotográficos. Cuál no fue mi sorpresa al descubrir que Fuji había desarrollado una cámara con un sensor especial CCD, emulando en parte la superposición de imágenes de la fotografía HDR. Me explico.
Por casualidad me tropecé con un interesante artículo de Guillermo Luijk en torno a la fotografía realizada con los sensores Super CCD EXR de Fuji, y que he resumido en el texto en cursiva de más abajo.
El sensor Fujifilm Super CCD SR que incorporan cámaras como la Fujifilm FinePix S3 Pro y S5 Pro, permite gracias a un diseño especial de dos sensores en uno obtener imágenes con un mayor rango dinámico que las cámaras de sensores convencionales como las Canon, Nikon,… y demás.
Para integrar en un solo dispositivo una estructura de este tipo se ha recurrido a una peculiar distribución de las celdas fotosensibles de modo que dos tipos diferentes de fotocaptores (S y R) comparten una misma retícula espacial aunque se trate de dos sensores funcionalmente independientes.
La disposición de los fotocaptores se vio optimizada en la versión II gracias a un ingenioso intercalado de los mismos de modo que los de un tipo se alojan en los huecos dejados por los del otro tipo.
Los sensores S son de mayor tamaño que los R, siendo los primeros más sensibles que los segundos. Es decir que a igual densidad luminosa incidente sobre el plano del sensor los fotocaptores S se saturarán antes que los R. Por el contrario los sensores R tendrán una peor relación señal a ruido y calidad general para un mismo nivel de señal generado en los mismos.
Por todo ello es claro el papel de unos y otros: los sensores S debido a su menor ruido están destinados a captar la mayor parte de la escena, en especial las sombras, mientras los sensores R están especializados en capturar las altas luces de la misma allí donde los primeros hayan alcanzado la saturación, dotando así a la cámara de una gran inmunidad frente a la sobreexposición: hay que ser muy bruto para quemar las altas luces en un Fuji Super CCD.
Podemos por tanto concluir que lo que implementa el sensor Fuji Super CCD es un mecanismo de HDR en la propia cámara: su sensor es capaz de captar un rango dinámico muy por encima del que registraría un sensor normal al permitir la fusión de dos tomas de muy diferente exposición, aprovechando la mejor relación señal a ruido de los captores más expuestos (S) para definir las sombras, y la menor exposición de los captores auxiliares (R) para registrar las altas luces de la escena.
A alguien puede chocarle que se emplee el término HDR en este caso. Por desgracia existe una gran confusión sobre el concepto de HDR, es decir, imagen de alto rango dinámico. Es constante encontrar aficionados que llaman así a todo lo que tenga ese irreal “aspecto HDR”, a la vez que no se considera HDR aquello que no presente dicha apariencia.
Lo cierto es que ni todas las imágenes HDR tienen porqué parecer irreales, ni todas las imágenes que presentan esa apariencia tan típica son en realidad HDR, ya que muchas de ellas ni siquiera representan escenas de gran rango dinámico. Pero este debate sería objeto de otro artículo.
Por ahoras diremos que, tanto la filosofía de funcionamiento como los resultados obtenidos con el sensor Fuji Super CCD, constituyen una imagen HDR en toda regla.
Por desgracia, parece ser que Fuji no seguirá investigando con este tipo de sensores CCD. No obstante, y aunque pase al olvido, me hice con una compacta, la FinePix F200 EXR, de Fuji, que incorpora el sensor Super CCD EXR para este próximo viaje a Egipto, con el fin de acompañar la serie de reportajes del país faraónico, con fotografías tomadas con este tipo de cámara.
Veremos cuáles son los resultados a mi vuelta. Aunque, a modo de conclusión, he querido terminar estas impresiones con fotografía 3D. Lo de más abajo es aquello que hoy en día podemos obtener con unas cuantas buenas imágenes proporcionadas por algunas cámaras y un programa informático para la manipulación de las mismas. Si sabes inglés te recomiendo eches un vistazo a este enlace para cónocer los principios de la construcción de fotografías 3D e ingresar en esta comunidad donde se comparten las mismas.
Piramides 3D en Giza
LA TECNOLOGIA HDR APLICADA A LA FOTOGRAFIA MISTERIOSA
24 Marzo 2009
Con la fotografía HDR se pueden obtener instantáneas asombrosas, sin necesidad de recurrir al retoque fotográfico. El acrónimo de esta tecnología quiere decir “High Dymanic Rage”, o alto rango dinámico. Lo curioso de esta técnica es que busca imitar el comportamiento de la pupila en el ojo humano. ¿Alguien se puede imaginar las consecuencias de algo así aplicado a la fotografía misteriosa? Nosotros nos fuimos a un castillo de brujas y estos son los resultados.
El ojo humano lo que hace en su búsqueda de información es adaptarse a las distintas luminosidades de una escena, abriendo o cerrando la pupila para ello, captando de esta forma distintas iluminaciones para un mismo acto. Una máquina fotográfica es incapaz de hacerlo igual, ya que sólo busca mediante el fotómetro una zona bien iluminada, y a partir de aquí saca la instantánea, dejando zonas mejor y peor definidas, más oscuras o más blancas.
Pero imaginemos una forma de obtener fotografías donde todas las zonas quedaran bien iluminadas, aunque las cantidades de luz recogidas sean demasiado evidentes o exageradas. Pues bien, eso es la tecnología HDR.
Mas, ¿cómo trabaja? ¿Cómo lo hace para aplicar lo que acabamos de exponer?
La técnica
Básicamente lo que hay que hacer es combinar varias fotografías con diversas exposiciones. Y esto es muy importante, pues es lo único que se puede variar. No podemos hacer distintas tomas con valores diferentes de diafragma, ya que se apreciarían diferencias en la profundidad de campo.
Al captar instantáneas con variadas exposiciones se recogen luminosidades reales, optimizadas para cada rango. A partir de este número de tomas usaremos un programa informático que haga la combinación de las fotos. Y esto es importante señalarlo: el programa no hará retoque fotográfico alguno, simplemente se limitará a combinar las imágenes, tomando como referencia una reproducción central, lo que ordena que el número sea impar. Lo mejor en estos casos es realizar tres fotografías, una con exposición normal, otra sobreexpuesta (+1) y otra subexpuesta (-1).
Para combinar las fotos sin perder información, hay que utilizar una escala de valores ampliada. Es frecuente que se duplique la profundidad de bit. Es como se hace en los cálculos de renderizado con imágenes 3D y en la realidad virtual.
Digamos que un punto X que queremos fotografiar presenta unas características de color, opacidad y reflectancia que son su información propia. Pero la luminosidad recibida desde cada dirección es diferente, y varía cuando el punto de vista nuestro se desplaza. Es preciso registrar, según coordenadas esféricas, la iluminación recibida en el punto a fotografiar desde diferentes direcciones.
Estos datos se asignan al punto a fotografiar en un segundo paquete de bits, que actúa como exponente al que se eleva su valor propio.
En fotografía HDR, esta información añadida se utiliza para relacionar el valor del píxel con el nivel de exposición de la toma. La técnica es reciente y no se puede aún hablar de una manera estándar de gestión de datos por parte de los programas informáticos.
A simple vista, parece excesivo duplicar una imagen de 16 a 32 bits cuando no hay que hacer cálculos espaciales ni considerar diferentes iluminaciones, sino sólo la variación de exposición.
En todo caso, la escala ampliada establece un rango dinámico teórico muy superior al de cualquier espacio de color usual, para introducir en él la información de todas las tomas y calcular cuál es el valor de cada píxel.
La primera dificultad es el control visual del proceso, ya que ningún monitor puede visualizar todos los valores que hay en la imagen combinada. Lo que vemos habitualmente es una fotografía demasiado dura y contrastada.
Así pues, un poco “a ciegas” debemos pedirle al programa que haga un mapeado tonal de la imagen para adaptarla a una escala visible en el monitor. Hablando de una forma más entendible, debemos ajustar nosotros este mapeado tonal, ya que el software es incapaz de hacerlo por sí solo.
Sin embargo, a nuestros ojos, lo que se hace es reducir el alto rango dinámico al de los espacios de color habituales, adaptados a las limitaciones de monitores e impresoras. Esto es lo que se denomina “convertir una imagen de alto rango (HDR) en una de bajo rango (LDR)”.
En la primera fase, el usuario casi no interviene. El programa puede leer los datos EXIF de las fotos y actuar en consecuencia. En la segunda, sin embargo, se nos permite un control sobre la compresión del rango.
Algunos aspectos son los habituales controles sobre recorte de negros y blancos, curva tonal o profundidad de bits de salida. Otros, más característicos de este tipo de procesos, regulan la proporción de contraste local frente al zonal o global.
Sin mejorar el contraste local, perderíamos en muchos puntos gran parte del detalle que alguna de las instantáneas fue capaz de registrar y que no tendríamos dificultad para ver con nuestros propios ojos en la escena. Los operadores del mapeado tonal tienen en cuenta la dinámica de la adaptación.
Esta información puede influir en el mapeado tonal, conservando el detalle fino. Lo hace, sin embargo, potenciando el contraste local, siempre en detrimento del global, que es indispensable para que percibamos correctamente el espacio, los volúmenes y las distancias de la escena.
El resultado de todo ello son escenas planas (nunca con movimiento) y que parecen irreales, en las que se destaca el llamado contraste fino de forma indiscriminada, produciendo unos efectos sorprendentes.
Esta técnica que parece propia de la ciencia ficción (explicada de esta manera) está al alcance de cualquiera, ya que hay programas gratuitos y muy sencillos de usar, que nos ayudarán en esta tareas. Y enseguida veremos cómo aplicar toda la teoría a una cierta práctica.
Sin embargo, lo mejor está por ver, ¿pues alguien se imagina lo que es capaz de hacer la tecnología HDR en la fotografía misteriosa y paranormal?
Nosotros lo hemos intentado, siendo quizás los pioneros en aplicar la tecnología HDR a este campo. Como luego veremos, nos fuimos hasta un castillo encantado, un fortín gótico repleto de historias sobre brujería. Y allí hicimos nuestras fotos.
Lo que se necesita
Para comenzar lo único que se necesita es una cámara digital que permita ajustar las exposiciones. Y un trípode para que no mueva ninguna de las tres o más tomas que realizaremos.
En algunas cámaras digitales existe lo que se llama “bracketing”, un modo por el cual al disparar una sola vez se realizan tres instantáneas, la normal, la subexpuesta y la sobreexpuesta.
El que una máquina fotográfica capture en formato JPEG o RAW es indiferente, aunque los expertos dicen que lo mejor es usar RAW, ya que así ni se pierde calidad ni información.
Para el procesado de la imagen se pueden usar diversos programas informáticos, desde Photomatix, pasando por Artizen HDR o el mismo Photoshop. No obstante, al final del artículo proporcionamos las direcciones de descarga, e incluso un sitio web desde el que es posible combinar HDR online.
Lo mejor es practicar realizado 3 instantáneas, la normal, la subexpuesta y la sobreexpuesta. Se puede comenzar con un día nublado para ver los efectos, todo ello sin mover la cámara (de ahí el trípode).
Los programas de combinación HDR piden las fotografías, permitiendo cierto alineado de las mismas (por si hubiera habido algún desplazamiento). Photomatix durante este proceso nos pide si queremos ajustar la tonalidad de las curvas. Si es así, estos ajustes deberán ser realizados por nosotros. Es en este punto donde podremos jugar con los botones de luminosidad, saturación del color, intensidad, y la acentuación de los detalles locales.
Y ya está. Así de simple obtendremos nuestro primer resultado. Lo mejor será experimentar con los controles y las fotografías, alcanzando diversas derivaciones, para ver con cuál nos sentimos más a gusto.
Las brujas del Castillo de Montsoriu
Con toda la tecnología a nuestro abasto, sólo nos faltaba probar la misma en algún lugar. Nos decidimos por el Castillo de Montsoriu, en el Montseny, Barcelona.
Este castillo se encuentra al sudeste de Arbúcies, en una colina a 650 metros de altitud, que separa las aguas del arroyo de Breda del de Arbúcies. En estos bosques y dentro del castillo, se esconden numerosas historias y leyendas.
Una antigua tradición dice que un general francés llamado Maus se perdió por estos bosques después de una batalla; llegó arriba de la colina y encendió una gran hoguera, vista por su criado, que fue a buscarlo. El general mandó construir este fuerte.
Por San Juan se dice que en el castillo de Montsoriu, mientras suenan las doce campanadas del reloj de Breda, se abre la cámara del tesoro.
En las noches de luna clara, se proyectaba la sombra de la Reina Guilleuma (Guillema de Montcada) y sus criadas colgaban la ropa, cantaban y tocaban música. Para que los vecinos de la población de Breda estuvieran tranquilos, el obispo de Breda fue a asustarlas y todas saltaron como si volasen del “Turó de Montcau” al “Gorg Negre”, una hoya siniestra, de misteriosas aguas y leyendas. Lo más parecido a un lago, donde recientemente se arrojó un excursionista que acabó ahogándose, ante la mirada atónita de un amigo.
Hacia Poniente hay una piedra muy grande y llana que se llama “Seia de la Bruixa”. Este nombre se debe al hecho que una bruja que huyó del castillo se sentó en ella antes de seguir su trayecto hacia el “Gorg Negre” de Gualba, donde dejó la huella de dos nalgas y cuatro huellas más: una de mujer, una de caballo, una de buey y una de perro. Estas marcas son las cuatro transformaciones de la bruja, en aquello en lo que podía convertirse. El Señor de Montsoriu se servía de las brujas y a cambio dejaba que permanecieran libremente por su territorio.
En la noche de San Juan, en el mismo instante de sonar las doce de la noche, en la torre más alta del castillo sale una Dama medio desnuda con la cabellera extendida, lleva una linterna en una mano y un cuerno grande en la otra. Hace sonar el cuerno, que se oye por los alrededores y pasados unos instantes suena otro tocado por un caballero, que se presenta por el “Coll Castellar” encima de un caballo negro que escupe fuego por la boca. Se dirige hacia el castillo, donde la Dama monta el caballo antes que suene la última campanada de las doce; hasta dentro de un año que se vuelve a repetir la escena. El ruido de los cuernos siempre ha sido oído por la gente de los pueblos de las Guilleries.
Como si estas leyendas no nos bastarán para amilanarnos, enfilamos en dirección al castillo. Saliendo desde Barcelona hay que coger la carretera de La Roca y seguir por Cardedeu, Llinars del Vallès y Sant Celoni. Se sigue más adelante en dirección Girona hasta la población de Riells y Viabrea, donde deberemos desviarnos a mano izquierda en dirección Breda. Pasamos Breda siguiendo la carretera todo recto, e iniciaremos un pequeño puerto que se llama Coll de’n Orri. Justo al coronar hay un desvío perfectamente asfaltado a mano izquierda. Conviene resaltar que la carretera no viene en los mapas, a pesar de lo cual, el estado del asfalto es muy bueno. En todo momento queda a nuestra vista el castillo, que aparece majestuoso en la cima de la colina que estamos ascendiendo.
Llegados a este punto conviene decir que la carretera no llega exactamente al Castillo de Montsoriu, sino que llega hasta la Urbanización “Fogueres de Montsoriu”, dejando a mano derecha, a la altura del cuarto kilómetro de ascensión, un desvío por camino de montaña al Castillo de Montsoriu.
Las vistas son increíbles. Nosotros llegamos por la mañana, en un día nublado, y nos quedamos hasta prácticamente iniciada la noche, cuando comenzó a asomar una destacable luna llena.
Esta excursión quedó reflejada en las imágenes HDR que se pueden contemplar en este reportaje. Dejamos a la imaginación del lector lo que puedan evocar las imágenes, de una de las fortalezas medievales y góticas, mejor conservadas de Catalunya, y lo que en otros tiempos debieron interpretar los aldeanos como brujas, esperpentos y hechiceras, cuando no sabían discernir la realidad de algunas escenas.
Algunos consejos
Es imprescindible un trípode para que no se produzca el más mínimo movimiento. Otra forma de evitar el movimiento es usar un disparador remoto. En las primeras fotografías se recomienda no fotografiar árboles, ya que la oscilación de las ramas por el aire puede dar al traste con las pruebas.
Ajustar la sensibilidad ISO también es primordial. A menor ruido en las imágenes, más limpias aparecerán, ya que el ruido tiende a dispararse durante el procesado de los tonos.
Otra variante consiste en usar el color de las distintas horas del día. Si tuviéramos una cámara que pudiera estar un día completo en una escena, en lugar de usar el juego de las exposiciones, podríamos mirar de realizar tomas con distintas luces del día, al amanecer, al mediodía, a la tarde… Los contrastes serán mayores.
Ejemplo con Photomatix
La interfaz de Photomatix es bastante simple. Al abrir el programa nos encontramos con una ventana con las opciones más comunes del programa, con lo que es difícil perderse.
Vamos a utilizar la opción “Generate HDR Image”, el primer botón que aparece.
Al seleccionar esta opción, Photomatix nos pedirá las fotos que queremos fusionar. Pulsamos el botón “Browse” y seleccionamos las fotos que queremos utilizar en nuestra fusión. Una vez las hayamos seleccionado, pulsamos OK.
Lo siguiente es indicar cómo fusionar las imágenes.
Por un lado, debemos indicar si deseamos que Photomatix intente alinear las imágenes o no, y en caso de hacerlo, si deseamos que haga un corte de las zonas sobrantes.
Por otro, tenemos una opción para que Photomatix intente eliminar el ghosting. Este es el efecto producido cuando en diferentes imágenes hay elementos móviles y estos no coinciden entre fotos. Pueden ser personas o coches desplazándose por la escena, o el movimiento de las ramas de los árboles o las olas del mar por el viento.
A continuación Photomatix procesará las imágenes. Cuando acabe el proceso veremos una foto con un aspecto un tanto extraño. Nos fiaremos del programa y pulsaremos el botón que aparece con el texto “Tone Mapping”. A partir de aquí jugaremos con los controles hasta obtener una escena digna.
¿Por dónde comenzar?
Quizás no se sepa por dónde comenzar. Así que estos son nuestros enlaces recomendados:
Create HDR
Un sitio donde generar imágenes HDR a partir de una sola imagen. Este sistema crea 3 imágenes internas, con sus distintas exposiciones, a partir de un programa retográfico. El resultado no es el mismo (pues no interviene lo natural), pero es aceptable.
Photomatix Pro
Photomatix es, sin ninguna duda, el programa para HDR más extendido entre los usuarios.
Artizen HDR
Artizen es otra de las principales y más conocidas alternativas de software HDR de bajo coste. Cuenta con filtros de reducción de ruido o diferentes efectos como el efecto Orton.
Qtpfsgui
Qtpfsgui es la alternativa HDR del software libre. Soporta flujos de trabajo con formatos Tiff de 8 y 16 bits, además de RAW, y existen distintas versiones para Windows, Linux y Mac OS X.
Por Carlos Mesa
Fotos de Paolo Monzani











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