LAS IMAGENES NO SON LO QUE PARECEN
20 Marzo 2009
Es curioso. Ultimamente vengo asistiendo a programas de televisión donde se intenta demostrar si tal o cual fotografía, catalogada como paranormal, es real o ha sufrido algún tratamiento informático. En definitiva, si ha sido manipulada con Photoshop.
Veo a expertos hablando sobre si la luz que incide sobre el ángulo tal demuestra que si esto o lo otro…
La realidad es más sencilla que todo eso, puesto que estamos hablando de informática. Todos parecen haber olvidado que todas las imágenes digitales incluyen una etiqueta EXIF, el equivalente a nuestro ADN, pero en el mundo digital.
EXIF es una abreviación de “Exchangeable Image File Format”. En pocas palabras, es una estandarización de la información sobre el formato de la imagen o de un archivo de sonido (sólo nos centraremos en el de la imagen). El EXIF, que se encuentra dentro del mismo archivo, contiene toda la información acerca de la imagen: su estructura, tamaño, su codificación, fecha de creación, entre muchísimos otros atributos. Esta
estandarización permite que los distintos softwares y scripts puedan leer e interpretar esta información para la manipulación de la imagen.
Sabiendo esto, ¿por qué no usamos algún programa que sea capaz de leer imágenes e interpretar lo que dice la etiqueta EXIF?
Completamente portátil hay una utilidad llamada JPEGSnoop, que no tiene ni que instalarse en el disco duro, y que puede leer las llamadas “etiquetas EXIF” grabadas en una imagen JPEG.
Una función muy importante de este programa es la de determinar si la imagen que estamos viendo es original, o si antes pasó por algún editor fotográfico, como Photoshop. Hoy en día la cantidad de imágenes alteradas que hay en la red es impresionante. El programa posee cuatro niveles de detección para comprobar si una imagen fue editada. Pero tal y como dice su desarrollador, no existe una forma que garantice un 100% de exactitud a la hora de demostrar la procedencia de una imagen, así que se maneja con datos estimados.
Se da el caso también de que algunas cámaras digitales realizan alguna clase de “post-procesado” de la imagen tras ser tomada; es decir, se edita sobre la marcha para reducir el tamaño. Esto se da, sobre todo, en cámaras digitales integradas en el teléfono móvil.
Si el programa detecta algún editor de imágenes en la etiqueta EXIF se puede llegar a la conclusión de que la imagen fue modificada. Varios de estos programas modifican el EXIF sin mucho remordimiento, por lo que quedan completamente expuestos ante una herramienta como JPEGSnoop. Otras funciones más avanzadas del programa implican leer y modificar las tablas de cuantización de algunos programas, especialmente en los encargados de realizar digitalizaciones. Los detalles de ello pueden encontrase en la página del programa.
Para terminar diré que no siempre una foto real puede pasar como fotomontaje. En mi caso, por ejemplo, muchas de las imágenes de este blog han sido tomadas personalmente por mí. Sin embargo, dado que el tamaño de las mismas es elevado, suelo reducirlas, con lo cual ya sufren un tratamiento informático. No obstante, ello no implica que las mismas sean un fraude. En este caso, deberá ser el lector o usuario quien delimite si una fotografía puede ser real o no; aunque, cuando menos, ya cuenta con una herramienta para disponer de más información.
Descarga del programa JPEGSnoop








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