CATALUNYA MAGICA EN HDR
9 Marzo 2010
La tecnología HDR, acrónimo de High Dynamic Range, está revolucionando el mundo de la fotografía digital. Cada vez más profesionales la usan para mostrar con todo lujo de detalles sus reportajes fotográficos. Así que era lógico que el próximo paso lo diera a la hora de ilustrar foto reportajes relacionados con los enigmas y misterios.
¿Pero en qué consiste exactamente el HDR que tanta expectación causa? Veamos lo que dice la Wikipedia al respecto: “Se trata de una tecnología de renderizado que imita el funcionamiento de la pupila en el ojo humano. El ojo humano se adapta de forma continua y con gran eficacia a las diferentes luminosidades de una misma escena abriendo o cerrando la pupila mientras se va integrando toda la información captada en el cerebro. De esta forma, este órgano es capaz de hacer ver de forma clara una escena con zonas con diferente iluminación. Las máquinas fotográficas no tienen esa capacidad de adaptación y lo que hacen por medio del fotómetro (medidor de luz) es tomar una media de las diferentes zonas y realizar la fotografía con ésta, de forma que algunas zonas pueden quedar bien iluminadas pero a costa de que otras queden oscuras y otras demasiado blancas. Mediante las técnicas de HDR, se intenta subsanar este defecto de la fotografía consiguiendo iluminar correctamente todas sus zonas aunque contengan cantidades de luz muy diferentes”.
Ya nos hicimos eco de esta tecnología en un artículo sobre algunos parajes fantásticos de Catalunya. Pero ahora se pretender ir un paso más lejos. ¿Qué pasaría si se juntara esta fantástica metodología con otra de nueva llamada “fotografía panorámica”? Para entenderlo, lo primero que deberíamos saber es qué se conoce como imágenes panorámicas.
De nuevo acudimos a la Wikipedia para que nos lo aclare: “Una imagen panorámica es la que muestra un panorama (del griego pan, todo, y horama, vista), usualmente paisajístico o arquitectónico, y que se distingue por el amplio horizonte visual que cubre. Su elaboración ha ido cambiando a través del tiempo, desde los paisajes pintados en cuadros, pasando por la fotografía clásica y la digital, hasta la edición o incluso la creación completa de imágenes en el ordenador. Las posibilidades que el desarrollo tecnológico brinda a las imágenes panorámicas se han expandido hasta permitir la existencia de mundos virtuales tridimensionales, en los que se puede ingresar y desplazarse para observar diferentes puntos de vista de la escena.”
¿Nos podemos imaginar lo que puede suceder si mezclamos fotografía HDR con imágenes panorámicas?
Para poner en prueba esta técnica hemos buscado cinco enclaves mágicos de Catalunya, poco conocidos y con historias relacionadas con el misterio, y éste es el resultado.
Castillo de Gardeny
En 1149, el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, iniciaba el asedio a la que había sido una ciudad musulmana hasta esa fecha, Lleida. Para la ocasión supo rodearse de los mejores caballeros de la época. Y cómo no podía ser de otra forma, allá estaban los templarios, los monjes guerreros que luchaban contra los infieles. Ya desde un comienzo estos pactaron dividirse la ciudad en dos partes, caso de ganarse la batalla. Así, la parte que daba a la colina de Gardeny, se entregaría a la Orden del Temple en agradecimiento a una posible victoria, como así sucedió después.
En 1152, fray Pere de Rovira y fray Pere de Cartellà, comienzan a construir la Casa de Gardeny, con las aportaciones de la nobleza, seducidas por el ideal del Soldado de Cristo. Hacia el siglo XII, la Casa de Gardeny se había convertido en uno de los centros templarios más importantes de la Corona de Aragón. Y en 1294 recibió la visita del Gran Maestre de la orden, Jacques de Molay, que más tarde sería condenado a la hoguera el 18 de marzo de 1314 por orden del Papa Clemente V.
A principios del siglo XIV, con la supresión de la Orden del Temple, lo que entonces ya era un castillo pasó a manos de la Orden de Malta, los Hospitalarios de San Juan. El castillo estuvo en manos de estos hasta convertirse en el siglo XVII en una construcción militar, con cañones en sus troneras que todavía pueden verse. En el siglo XX el ejército devolvió la fortaleza al Centro de Interpretación de la Orden del Temple para su recuperación histórica.
A pesar de los sucesivos expolios, este castillo conserva algo interesante. En su interior hay pinturas murales del siglo XIII, uno de los pocos testimonios templarios de Europa. Lo que no se ha podido descifrar hasta la fecha es qué dicen o significan todos esos extraños símbolos en los murales que decoran la Iglesia de Santa María de Gardeny dentro del fortín.
El dolmen de Vallgorguina
Este enclave comienza en un camino cercano a la población de Vallgorguina, próxima a Granollers. Una de sus vías, antes de llegar al dolmen, enruta hacia el monasterio templario de Santa Eulalia de Tapioles, del que se tiene conocimiento histórico desde el 878. En el recinto hay una iglesia con un ábside del siglo XII, y un cementerio con todas sus tumbas profanadas en la actualidad. Lo lamentable es que este idílico lugar se encuentra en total abandono, lleno de pintadas con invocaciones satánicas (cabe señalar que esta zona siempre estuvo relacionada con leyendas sobre brujería), y donde todavía se realizan ritos de esta índole, según cuentan los lugareños.
Siguiendo por este camino tropezamos con el dolmen de Vallgorguina, conocido popularmente como “La piedra gentil”, lugar en el que durante el solsticio de verano se producen rituales y aquelarres, y considerado como un centro energético para los amantes de la parapsicología.
El dolmen de Vallgorguina tiene 7 megalitos verticales, con una altura media de 1,53 metros. El bloque superior está aposentado en sus patas sin ningún tipo de argamasa. La disposición de los megalitos es circular, con una distancia entre ellos de entre 20 y 39 cms; aunque hay una puerta de entrada hacia su interior. Como no hay documentación científica avalada, las constataciones de unos pocos interesados, la datan entre el 3.500 y 3.000 a.C.
Los lugareños cuentan que no está en su posición original, ya que en el siglo XIX se encontraba en el campo de cultivo de un agricultor. El propietario de la finca movió toda su morfología a su nuevo emplazamiento, manteniendo un fiel reflejo de la disposición original.
Una de las múltiples leyendas de brujas y demonios, cuenta que en 1887, según el historiador Josep Pellicer i Pagès, en cierta ocasión se vieron unas extrañas nubes sobre el dolmen, preludio de una tormenta. Lo curioso es que cuando unas brujas se subieron a la “piedra gentil”, al contacto con la piedra, salieron volando, lo que provocaba que los cirros las cargaran de fluidos y desataran rayos. Sólo los ensalmos de los labriegos consiguieron conjurarlas.
El moai de Olot
Antoni Pujador i Estany conocido también como Manuheuroroa -que significa “Ave que vino de lejos”-, adoptó su nombre rapanui como segundo apellido firmando Antoni Pujador Manuheuroroa. Nació en Barcelona en 1948 y murió en 1993, descansando sus cenizas en el cementerio de Hanga Roa. Fue un estudioso apasionado de la isla de Pascua, miembro y portavoz del Consejo de Jefes de Rapa Nui.
Piloto experto en aviación y director de exportación de firmas internacionales, visitó la isla de Pascua en distintas ocasiones desde 1974. Fundó la organización cultural “Taina Rapa Nui” (Amigos de Rapa Nui) con sede en Barcelona, y fue miembro de la Asociación Española de Estudios del Pacífico.
En 1975, junto al desaparecido Antonio Ribera, organiza la “Operación Rapa Nui” a la Isla de Pascua, en busca de misterios. Con ellos iban también Josep Mascaró Pasarius, Nöel Hermitte, Helge Willelms, Fernando Calderón y Francisco Mellén Blanco.
En 1982 promueve el hermanamiento de su ciudad natal Olot con Hanga Roa, la capital de la isla, a petición de su alcalde Samuel Cardineli. Con este motivo invitó a un escultor rapanui para construir un moai con roca volcánica de la Garrotxa.
En 1985 publica en Barcelona el Mapa arqueológico-turístico de Rapa Nui junto con el chileno Pablo Teutsch y con Francesc Amorós y Gonell de la Universidad de Barcelona. Con motivo de la presentación del mapa a Thor Heyerdahl, éste les invita a participar en una expedición arqueológica a la isla de Pascua junto a expertos reclutados por el Museo Kon-Tiki de Oslo. La expedición se llevó a cabo en 1987 y antes de finalizarla fue nombrado miembro del Consejo de Ancianos o Jefes de Rapa Nui y su representante en el exterior.
El moai erigido por los rapanuis todavía puede verse en la plaza de la Isla de Pascua, en uno de los rincones del comienzo de Olot.
El yacimiento de dinosaurios de Coll de Nargó
En el 2005, un equipo de científicos de la Asociación de Amigos de los Dinosaurios de la comarca del Alt Urgell (Lleida) junto con la colaboración de universidades españolas y estadounidenses encontraron diez nidos de dinosaurios del grupo saurópodos, los últimos que habitaron la Tierra, en la comarca leridana de Coll de Nargó.
Los nidos encontrados fueron de finales del periodo cretácico, de hace más de 65 millones de años, y los huevos pertenecieron a los aurópodos, dinosaurios cuadrúpedos herbívoros bautizados como Tazoudasaurus Naimi (Titanosauario). En cuanto a los nidos, estos tenían un promedio de siete u ocho huevos -aunque han hallado uno con 13- y todos eran del tamaño de sandías y abiertos en su mayoría. Estas excavaciones, originadas a partir de la localización de fósiles, convirtieron el lugar en un yacimiento, el tercero más importante del mundo.
La explicación más simple para la extinción de los dinosaurios dicen que se debió a un impacto de meteorito ocurrido hace 65 millones de años. Los detalles exactos son mucho más complejos, y los investigadores están todavía intentando de determinar con precisión lo que ocurrió. El evento de extinción Cretáceo-Terciario (K-T) es como un antiguo tapiz que está sucio y enmarañado a causa del tiempo y de la negligencia. El primero y más importante de estos hilos de evidencia es una capa de arcilla que atraviesa las rocas de todo el mundo. Conocida como el Límite K-T, esta es una línea que ningún dinosaurio pudo cruzar según argumentan (aunque sus parientes, las aves, sí sobrevivieron).
Pues bien, el museo de Coll de Nargó se llama precisamente Límite K-T, y se ubica en la antigua rectoría con dos plantas en las que apenas caben los pocos fósiles que se exhiben. Curiosamente, en las areniscas de “Ojo de Álamo” en la cuenca de San Juan de los Estados Unidos, se encontraron fósiles de dinosaurios posteriores al Límite K-T, en el Paleoceno, en el año 2009, y datados por palinología, lo que daría al traste con la hipótesis del meteorito.
El misterio se encuentra en la zona conocida por el Mirador del Cretácico, donde todavía no han podido ocultar las huellas fosilizadas de homínidos. ¿Hombres en la era Cretácica, hace 65 millones de años?
La historia de estas huellas junto a pisadas de dinosaurios parte de unos cazadores que en el 2008 dijeron haberlas visto en lo alto del Mirador del Cretácico. Lo cierto es que para llegar hasta allí hay que atravesar Coll de Nargó en dirección hacia Sallent, y en un camino forestal, hacia los 4 kilómetros de travesía, hay que dejar el vehículo, pues es imposible ir más allá. Otro camino que sube hacia las montañas del Mirador del Cretácico estaba cubierto de nieve en la época que fuimos. Volvimos a preguntar a unos cazadores de la zona, y estos nos confirmaron la presencia de huellas de hombres fosilizadas junto a estos animales, en lo más alto, a unas 4 horas andando desde la posición del primer yacimiento, afirmando que ellos mismos las habían visto. Sin poder acabar de verificar esta historia, habrá que esperar a los deshielos y al verano para poder ascender a esta sierra enorme que puede verse en las fotografías del reportaje. El misterio de estas pisadas sigue ahí, esperando ser encontrado.
Los cart ruts del Vendrell
Se conoce como ‘car ruts’ o surcos de carro unas extrañas formas en la Isla de Malta, como si fueran las huellas de unos carromatos sobre la roca caliza, raíles prehistóricos de datación incierta. Los arqueólogos mencionan que estos caminos son, en realidad, rutas hacia templos y estructuras megalíticas diseminadas a lo largo y ancho del archipiélago maltés. Su datación va más allá de los 5.000 años de antigüedad.
Se cree que el paso constante de carros o arrastres debió degastar la piedra caliza, lo que unido a una acción oxidante posterior del agua, dieron forma a su imagen actual. Sin embargo, los caminos están creados sin orden ni concierto. Muchos de estos caminos quedan cortados en precipicios que no conducen hacia ninguna parte. Se sabe que algunos de ellos se adentran en el mar, alcanzando grandes profundidades.
Ateniéndonos a estos hechos, si en el pasado las aguas del Mar Mediterráneo eran más bajas, eso significaría tener en cuenta la última glaciación más reciente, la de hace 10.000 años, lo que nos daría una antigüedad mayor. Si tomamos en consideración que fueran carreteras, pero no producidas por el desgaste de carros, sino tomándolas por lo que parecen, calzadas construidas por el hombre, eso implicaría que hubo una civilización anterior desaparecida en las aguas del Mediterráneo por alguna catástrofe. Pues bien, los ‘car ruts’ se han localizado en la isla de Gozo, en Sicilia, en la costa francesa, y ahora viene lo mejor… también se encuentran junto al Vendrell, en Tarragona, en una población turística conocida como Segur de Calafell.
Documentado por primera vez en el 1037, el Castillo de la Santa Creu, en Segur de Calafell todavía se conserva. Fue destruido en el siglo XVII, aunque luego fue reconstruido. De la parte original sólo queda la iglesia del siglo XI, con tumbas antropomórficas, la prisión del siglo XV, y cisternas del siglo XV que servían para almacenar agua cuando eran asediados por los piratas. Al castillo se puede entrar por 4 euros, con visita guiada.
Ahora bien, lo mejor se encuentra alrededor del castillo. En dirección sur, en el mismo promontorio donde se alza este baluarte, comienzan a verse los ‘car ruts’. Sería lógico pensando en que estas carreteras que parten de la isla de Malta y se adentran en el mar, debieron llegar a alguna parte. Y la primera costa donde se localizan es en Calafell, como continuidad de los senderos. ¿Qué hacen estos ‘car ruts’ en una zona playera? Pues parece que todo viene interrelacionado con los íberos, ya que aquí se encuentra la Ciudadela Ibérica de Calafell nombre con el que se conoce el yacimiento arqueológico de Alorda Park, en Calafell, en plena costa de Dorada de Tarragona.
Según se cita en la Wikipedia: “Se trata de un yacimiento arqueológico excavado desde 1980 por los arqueólogos Joan Santacana y Joan Sanmartí. El asentamiento, frente al mar, es un recinto fortificado que se fundó a principios del siglo VI antes de Cristo, en época ibérica (segunda edad de hierro.) Se interpreta como la sede de un caudillaje de la tribu ibérica de los Cossetanos; en su interior y rodeado por potentes murallas con torres, hay un palacio y numerosas dependencias. Sufrió grandes reformas a finales del siglo IV y su final se relaciona con la crisis bélica de la Segunda Guerra Púnica, cuando el cónsul Catón el Viejo, aplastó la sublevación general de tribus ibéricas contra Roma”.
La comunidad científica está totalmente desorientada y dividida al respecto de lo que puedan ser estos extraños surcos milenarios llamados ‘car ruts’ y que podrían estar relacionados con los todavía desconocidos íberos (siglo VI a.C.) que, según algunos investigadores como Ernesto Milá, corresponden a las migraciones de los atlantes que debieron buscar nuevos territorios cuando desapareció su territorio bajo las aguas.


















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