ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EGIPTO Y LOS SENSORES SUPER CCD
25 Junio 2009 · Imprimir este artículo
Ahora que este blog está tocando a su fin, ha llegado el momento de ciertas reflexiones. Por el momento cabe advertir a los lectores que en perspectiva sólo queda escribir una serie de artículos sobre Egipto y sus dioses para después de agosto, a mi regreso del Valle del Nilo, una vez haya grabado ciertos documentales que intentan demostrar, mediante pruebas físicas, que los dioses existieron realmente.
Para antes, y fuera del apartado de viajes, tengo previsto un artículo sobre los orígenes de los sumerios y la coincidencia de sus dioses con determinados sucesos bíblicos. La idea es acompañarlo de una presentación en Powerpoint que quisiera utilizar para una futura conferencia y que, si llega a tiempo, acompañará al artículo para la descarga de aquellos que quieran verlo.
También hay previsto alguna noticia, fotos y vídeo de la Primera Cumbre Europea de Exopolítica que tendrá lugar los días 25 y 26 de julio, en la ciudad mediterránea de Sitges, en Barcelona, donde autoridades de reconocido prestigio como Nick Pope, asesor del Ministerio de Defensa del Reino Unido en materia OVNI, Brian O’Leary, científico-astronauta de la NASA en el programa Apolo, o Robert Dean, antiguo sargento mayor de la OTAN y que tuvo acceso a material clasificado, darán su opinión sobre el asunto extraterrestre. Hay prevista la aportación de pruebas, como cráneos y huesos de gigantes, los nefilim bíblicos. Así que, opino, puede ser interesante ofrecer un reportaje sobre lo que ocurra en el congreso durante estos dos días en los que allí me encontraré.
Finalmente, el 30 de septiembre, sortearé varias brújulas digitales entre los mejores comentarios y aportaciones recibidas en cada entrada del blog, tal y como había prometido.
Será hacia finales de año cuando recopile los mejores artículos del blog, los cuales serán reescritos y transformados para su edición en un libro que aparecerá en todas las librerías españolas.
Y con ello creo que habré cumplido buena parte del objetivo de este blog que, ya no con esta periodicidad, se irá renovando con alguna nueva entrada en sucesivos meses.
No quisiera terminar esta entrada con una nueva aportación. Después de realizar pruebas con la fotografía HDR, de la que se habló en algunos artículos, quise averiguar el estado de desarrollo e implementación en equipos fotográficos. Cuál no fue mi sorpresa al descubrir que Fuji había desarrollado una cámara con un sensor especial CCD, emulando en parte la superposición de imágenes de la fotografía HDR. Me explico.
Por casualidad me tropecé con un interesante artículo de Guillermo Luijk en torno a la fotografía realizada con los sensores Super CCD EXR de Fuji, y que he resumido en el texto en cursiva de más abajo.
El sensor Fujifilm Super CCD SR que incorporan cámaras como la Fujifilm FinePix S3 Pro y S5 Pro, permite gracias a un diseño especial de dos sensores en uno obtener imágenes con un mayor rango dinámico que las cámaras de sensores convencionales como las Canon, Nikon,… y demás.
Para integrar en un solo dispositivo una estructura de este tipo se ha recurrido a una peculiar distribución de las celdas fotosensibles de modo que dos tipos diferentes de fotocaptores (S y R) comparten una misma retícula espacial aunque se trate de dos sensores funcionalmente independientes.
La disposición de los fotocaptores se vio optimizada en la versión II gracias a un ingenioso intercalado de los mismos de modo que los de un tipo se alojan en los huecos dejados por los del otro tipo.
Los sensores S son de mayor tamaño que los R, siendo los primeros más sensibles que los segundos. Es decir que a igual densidad luminosa incidente sobre el plano del sensor los fotocaptores S se saturarán antes que los R. Por el contrario los sensores R tendrán una peor relación señal a ruido y calidad general para un mismo nivel de señal generado en los mismos.
Por todo ello es claro el papel de unos y otros: los sensores S debido a su menor ruido están destinados a captar la mayor parte de la escena, en especial las sombras, mientras los sensores R están especializados en capturar las altas luces de la misma allí donde los primeros hayan alcanzado la saturación, dotando así a la cámara de una gran inmunidad frente a la sobreexposición: hay que ser muy bruto para quemar las altas luces en un Fuji Super CCD.
Podemos por tanto concluir que lo que implementa el sensor Fuji Super CCD es un mecanismo de HDR en la propia cámara: su sensor es capaz de captar un rango dinámico muy por encima del que registraría un sensor normal al permitir la fusión de dos tomas de muy diferente exposición, aprovechando la mejor relación señal a ruido de los captores más expuestos (S) para definir las sombras, y la menor exposición de los captores auxiliares (R) para registrar las altas luces de la escena.
A alguien puede chocarle que se emplee el término HDR en este caso. Por desgracia existe una gran confusión sobre el concepto de HDR, es decir, imagen de alto rango dinámico. Es constante encontrar aficionados que llaman así a todo lo que tenga ese irreal “aspecto HDR”, a la vez que no se considera HDR aquello que no presente dicha apariencia.
Lo cierto es que ni todas las imágenes HDR tienen porqué parecer irreales, ni todas las imágenes que presentan esa apariencia tan típica son en realidad HDR, ya que muchas de ellas ni siquiera representan escenas de gran rango dinámico. Pero este debate sería objeto de otro artículo.
Por ahoras diremos que, tanto la filosofía de funcionamiento como los resultados obtenidos con el sensor Fuji Super CCD, constituyen una imagen HDR en toda regla.
Por desgracia, parece ser que Fuji no seguirá investigando con este tipo de sensores CCD. No obstante, y aunque pase al olvido, me hice con una compacta, la FinePix F200 EXR, de Fuji, que incorpora el sensor Super CCD EXR para este próximo viaje a Egipto, con el fin de acompañar la serie de reportajes del país faraónico, con fotografías tomadas con este tipo de cámara.
Veremos cuáles son los resultados a mi vuelta. Aunque, a modo de conclusión, he querido terminar estas impresiones con fotografía 3D. Lo de más abajo es aquello que hoy en día podemos obtener con unas cuantas buenas imágenes proporcionadas por algunas cámaras y un programa informático para la manipulación de las mismas. Si sabes inglés te recomiendo eches un vistazo a este enlace para cónocer los principios de la construcción de fotografías 3D e ingresar en esta comunidad donde se comparten las mismas.
Piramides 3D en Giza










El nombre en español , Egipto , proviene del latín Aegyptus , derivado a su vez de la palabra griega ” Aigyptos” . El término fue adoptado en copto como Gyptios , y pasó al árabe como Qubt que todavía está en uso para referirse a la ciudad que era como puerta de entrada para Egipto desde el Mar Rojo y para designar a los egipcios cristianos en árabe. De ahí se transformó en copto al español. Se ha sugerido que el nombre Egipto es una corrupción de la frase egipcia het–ka–Ptah , que significa “casa del espíritu”,«Ka» de Ptah , el nombre de un templo a Ptah en Menfi.
Ptah representa al Dios creador que creó el universo, primero en su alma, después materializará el mundo y todo lo existente a través de la palabra. Para los antiguos egipcios, el templo simboliza el cosmos en pequeño y Egipto es una encarnación de este cosmos en grande. Conviene dar el nombre del templo de Ptah a Egipto entero.
Un saludo a ti, Carlos, desde El Cairo. A ver cuándo te veo de nuevo por aquí, hermano.
Una civilización grandiosa
Egipto constituyó una de las más antiguas y magníficas civilizaciones del mundo. Hace cinco mil años, los egipcios ya habían aprendido a hacer pan, cerveza y mezclar la pintura. Sabían fundir y trabajar el cobre, perforar abalorios, mezclar minerales para hacer cosméticos y lustrar la piedra y la superficie de recipientes de cerámica. Habían inventado la azada, el más antiguo instrumento de agricultura, y realizaban experimentos en la cría de animales y el cultivo de plantas. La civilización egipcia logró sobrevivir durante treinta siglos que dieron como fruto su escritura, calendario, la medicina y maravillosas obras arquitectónicas que hoy continúan desafiando el inexorable rigor del tiempo.
La civilización egipcia es el resultado de una serie de factores, tanto geográficos como humanos, que permitieron que se produjera una cultura original y grandiosa, cuyos caracteres principales pueden resumirse en: aislamiento, organización, religión, la gran importancia del Nilo y el hombre egipcio; quizá su característica más importante.
Es preciso indicar que la prosperidad del Antiguo Egipto se basaba casi en exclusiva en la capacidad desarrollada por sus habitantes para aprovechar las crecidas del Nilo en su beneficio económico.
Egipto ha tenido la rara suerte de irradiar su acción por setenta siglos y casi en cada época de este enorme lapso de tiempo ha seguido ejerciendo en algún campo su autoridad y su prestigio. Egipto ha sido la cuna de todas las civilizaciones; cuando el resto del mundo no había aún ingresado en la historia, Keops construía monumentos que ni siquiera el arte moderno ha logrado, por grandiosidad, superar. Tutmosis, Amenofis y Ramsés subyugaron a todas las razas humanas entonces conocidas.
Bajo los Griegos y los Romano, fue siempre Egipto el que dominó con las ideas, como antes lo había hecho con las arma . Y son las sectas filosóficas de Alejandría las que llevan a un momento de crisis suprema el gran movimiento espiritual del que surgirá el mundo moderno.
Uno de los factores de la civilización egipcia , ‘tierra fronteriza’.
Misr, el nombre oficial árabe de Egipto es de origen semítico, además de ser citado en el Corán cinco veces directamente relacionado con otras palabras semitas para Egipto, tal como el nombre hebreo (mitzráyim), que significa literalmente ‘los dos estrechos’ (una referencia a la separación histórica en el Alto y Bajo Egipto). Misr significaba originalmente ‘metrópoli’, ‘civilización’ y también ‘país’ o ‘tierra fronteriza’.
Egipto es una tierra aislada geográficamente, con fronteras muy definidas. Grandes desiertos se extienden de Este a Oeste. Al Norte se encuentra el mar Mediterráneo, al Sur había una impresionante barrera de roca ígnea. No obstante, dentro de estos límites definidos la tierra estaba dividida; el Alto egipto, que se extendía desde Aswan hasta un punto situado justo al sur de El Cairo actual. Y el delta o Bajo Egipto, que se extendía desde el punto en que el Nilo se abría en un triángulo de tierra fértil, a unos doscientos kilómetros del Mediterráneo. A través del Alto y el Bajo Egipto discurría la arteria vital el Nilo. En el sur, la primera catarata impide remontarlo navegando.
Las barreras desérticas proporcionan seguridad y actúan como protección natural frente a la entrada de otros pueblos. De hecho, todas las invasiones de pueblos extranjeros se adentraron desde la península del Sinaí, la zona de unión con Asia Occidental y única frontera desprotegida. Este aislamiento geográfico, esta tierra fronteriza o estas barreras invenetrables dieron como fruto a los egipcios un territorio seguro para meditar e inventar.
El monoteísmo en el Egipto antiguo
¿Se acuerden del principito francés? Es una obra literaria en la que el niño protagonista ve a su dibujo como si fuera una serpiente, una boa tragándose a un elefante. Aunque los demás ven el dibujo como un sombrero. Eso es lo mismo que pasa con nosotros cuando miramos los dibujos y imagenes de la cultura egipcia, teniendo la impresión de que los antiguos egipcios fueren politeístas.
Cualquier persona que esté fijándose en el cielo para calcular la medida o la fecha de las inundaciones del Nilo acabará con ser monoteísta. Además de las tres teorías de la creacion del universo buscaban una respuesta concreta, de qué o quién es el Dios creador del universo. Quien ha leído sobre el planteamiento judío–cristiano islámico, en cuanto a la creación del universo, sabrá enseguida que las tres teorías egipcias son sólo escenas distintas del mismo proceso de la creación del universo.
El rey gobierna en nombre de la escena, teoría más difundida por todo el país, rendiendo homenaje a sus símbolos, porque son muestras de la volutad del Dios creador. Así, estas muestras o atributos «neteru», mal traducida como dioses, deben ser respetadas y veneradas por todo el pueblo egipcio. Era tan evitable la unidad política si Egipto tuviera centenares de dioses.
La gran importancia del rio Nilo
Antes de que las aguas del Nilo fuesen controladas mediante técnicas modernas, las inundaciones anuales se vertían en esta llanura todos los años, depositando una gruesa capa de cieno y de benéfico limo. Puesto que en Egipto apenas llueve, el pueblo dependía totalmente del río para sus cultivos; así, la civilización del Antiguo Egipto se apoyaba básicamente en la fertilidad del suelo, teniendo en cuenta los labores del hombre egipcio para cultivar la tierra. El Nilo y el hombre egipcio han conseguido una simbiosis en la creación y el desarrollo de la civilizacion egipcia.
Los asentamientos del paleolítico tardío revelan que la economía , tanto de los nómadas como de los nativos, se basaba en la caza y la recolección. Al principio, los colonos permanecieron aislados y más tarde sus vidas se fueron vinculando gradualmente a las crecidas y decrecidas anuales del río. A pesar de sus diferentes orígenes, se agrupaban durante la época de abundancia y se dispersaban en grupos más pequeños durante los períodos de sequía.
La civilización egipcia está condicionada por la colaboración entre el hombre y el Nilo, por el trabajo de los hombres y mujeres egipcios que mantenían con cuidado incesante los canales. Por eso, desde fecha temprana, los egipcios rendieron homenaje al Nilo, designándosele con el nombre de Guehpy, Hapy. Este Nilo, el rey de los ríos, representado a menudo con forma andrógina, con cuerpo de hombre y pechos de mujer, con corona de plantas acuáticas y el delantal de los barqueros del Nilo, era el portador de la vida .
Aclaración del monoteísmo del antiguo Egipto
El rey gobierna en nombre de la escena, es decir ,de la teoría de la creacion del universo más difundida por todo el país, rendiendo homenaje a sus símbolos, porque son muestras de la voluntad del Dios creador. Así, estos atributos o muestras «neteru», mal traducida como dioses, deben ser respetados y venerados por todo el pueblo egipcio. Era tan evitable la unidad política si Egipto tuviera centenares de dioses.
Muerte y vida
Los egipcios observaron que la suerte de tener un valle irrigado de forma natural dependía de una doble fuerza: el sol y el río. Además de su fuerza creativa, el sol tenía poderes destructores. Sus rayos, que hacían crecer las cosechas, podían secarlas. Y el río, que enriquecía el suelo con sus depositos de minerales, podía arrastrar cualquier cosa que se pusiese en su camino. O si por el contrario, su cauce no subía lo suficiente, podía provocar el hambre.
Estos dos fenómenos impresionaban profundamente a la población por sus dos facetas, muerte y vida; el sol que moría al atardecer por el horizonte occidental, renacía por el Este a la mañana siguiente.
Dependía únicamente del río la fertilidad o renacimiento de la cosecha, después de la muerte de la tierra cada año. Esta natural teoría de renacimiento después de la muerte está en la base de la creencia de los antiguos egipcios en la vida de ultratumba. Tan inevitable como que el sol sale cada mañana es que el hombre vuelva a nacer después de la muerte. Cada año la crecida del Nilo fertilizaba la tierra y cada año se retiraba dejando sus campos vacíos, un ciclo que se repetía con una frecuencia y puntualidad asombrosa en el que la tierra nacía y moría, de la misma manera que Osiris, símbolo de la fertilidad, se enfrentaba con Seth, símbolo del desierto, para morir en sus manos y volver a nacer indefinidamente.
COMENTARIO Y RESPUESTA SOBRE EL MONOTEISMO EN EGIPTO
Escrito por Rafael Gómez Díaz y SAMIR AHMED ayer a las 21:42 | Nivel Básico
Estoy un poco cohibido porque eres Egipcio y experto en su historia; pero algo sé de este tema.
Antes que nada, felicitarte por tu nivel de español escrito. Te expresas muy bien.
Supongo que cuando hablas de los “antiguos egipcios” te refieres a la época de las Dinastías, desde la I (la Tinita, fundada por Menes), hasta la Dinastía Macedónica de los Ptolomeos. He sostenido en el foro de Historia (ahí soy muy conocido; aquí me estoy estrenando) que creo que el monoteismo nació en Egipto, con Amenothep IV (Akenathon), aunque sé muy bien que casi todo el mundo considera que nace con Abraham. La verdad es que son casi contemporaneos los dos, y pudieron influirse el uno al otro.
Pero, dicho esto, me sorprende enormemente tu manifestación, porque fueron los propios egipcios quienes terminaron rápidamente con Akenathon y con su culto a Aton, para reponer el politeísmo nuevamente a través de Amón.
Podría estar de acuerdo contigo, si se probara que la cantidad de dioses que había en Egipto, aparte de Amón, fueran equivalentes a lo que los cristianos consideran “santos”. Pero creo que no era así; es decir, que eran auténticos dioses, como los del Olimpo Griego y luego los romanos.
O sea, Samir, que me dejas perplejo con tu manifestación sobre el monoteísmo de los antiguos egipcios.
Muchas gracias por aportar tu visión que es casi la misma de mis profesores. Veo que eres muy sabio y con una mentalidad muy abierta porque me has aportado una visión importantísma en una sola palabra, al hablar de “santos”. Estoy totalmente de acuerdo contigo; si yo probara que la cantidad de dioses en Egipto, aparte de Amón, fueran equivalentes a lo que los cristianos consideran “santos”, así podrías estar de acuerdo conmigo .
Doy el título de “la escena global ” a la teoría de la creación del universo en Menfis; Ptah representa al Dios creador que creó el universo, primero en su corazón, es decir, en su sabiduría, después materializará el mundo y todo lo existente a través de la palabra, es decir, a través del verbo; pues los antiguos egipcios, en cuanto a la creación del universo, poseían el mismo planteamiento monoteísta judíocristiano_islámico.
Ptah se define como el padre de los dioses y el más viejo de todos, incluidos aquellos que estaban al principio de los tiempos. Así, Ptah representa a aquel que estaba en el momento de la creación y que dio forma a todo lo que vino tras él. El padre de los “dioses”, aquí , la palabra dioses “neteru” está confusamente traducida, su sigular es “neter” significa señor o grande en sentido figurativo y es el equivalente de “santo”, porque aquí la grandeza es religiosa. Lo voy a explicar con detalle; los musulmanes son puros monoteístas, cuando mencionan el nombre de un santo o de un profeta dicen: nuestro señor Adán, nuestro señor Abraham, nuestro señor Moisés, nuestro señor Mahoma, nuestro señor Isa, nuestra señora María, nuestro señor Abu Bakeer, nuestro señor Omar. Quienes se estaban estrenando como traductores del idioma egipcio antiguo, sin darse cuenta y dada la falta de recursos linguísticos y de algún conocimiento de la cultura egipcia, hicieron sus interpretaciones al pie de letra. Los musulmanes quieren decir nuestro señor seguido, una señoría de seguimiento; nuestro señor seguido no adorado, seguido en aplicar la fe y practicar sus ceremonias religiosas, pues son “santos” y ejemplos a seguir. Los demás seres, la luna, el sol , los animales, las plantas, etc. son claros ejemplos de la obediencía del Dios. Esa que no se cesa ni de día ni de noche. Y son, al fin y al cabo, muestras de la voluntad creadora.
Por eso creo que estos seres eran también para los antiguos egipcios “santos”. Además de su antigüedad, el hombre fue fruto del matrimonio de Geb, la Tierra, con Nut, el cielo . Pues la Tierra era para el hombre egipcio como padre físico que está a su servicio y al mismo tiempo al servicio de las plantas. Y nunca aquel padre se ha quejado ni se quejará, mientras cumpla su deber, su adoración, su pura obediencia y su promesa. Estos seres, la Tierra, el Sol, la Luna, el Nilo, etc. son grandes santos.
Esta es la primera parte de mi respuesta . Espero que sea de tu agrado .
SAMIR AHMED GUIA TURISTICO EGIPTO
En Egipto se genera gran parte de los mitos recogidos posteriormente por los pueblos cercanos y por hebreos y cristianos en la Biblia, y más tarde esos mitos fueron elaborados en el Corán. Egipto es la cuna del génesis hebraico, es la primera cultura que trata de sintetizar la creación del mundo. Egipto es la cuna indiscutible del monoteísmo, del sucesivo dios único; desde Egipto, esta proposición sale hacia el noreste con los hebreos que vivían y trabajaban para los faraones; los cristianos la retoman y el Corán la elabora con nuevos datos, conservando el núcleo de los relatos bíblicos y añadiendo los elementos cristianos posteriores en su singular recopilación del relato de los libros santos.
También allí, con Set y Osiris, está el origen del mito de Caín y Abel. Más importante todavía, la vida después de la muerte, es otra de las grandes ideas, tal vez la fundamental, sobre las que gira el espíritu religioso egipcio, y esa promesa de vida eterna, más aún, de una mejor vida para los justos.
SAMIR AHMED HIWEG GUIA TURISTICO EGIPTO
Yo conozco a Samir Hiweg, era el primero del departamento de la lengua espanola de la Facultad de Idiomas. La verdad es que es un hombre muy noble, generoso y muy leído.
Adelante Hiweg.
Yasser
El Imperio medio comprende las dinastías unidécima y duodécima. Se caracterizó por el predominio de la clase militar, que llevó sus conquistas hasta el sur de Palestina, con objeto de prevenir invasiones. El predominio del atributo divino representado por Ra, fertilidad y renacimiento , cedió ante otro representado por Amón, fuerza militar y seguridad, que no obstante se identificó con el anterior como consecuencia natural de las circunstancias internas y externas y respuesta de las necesidades en orden, primero fuerza militar y seguridad, Amón, después fertilidad y renacimiento,Ra. Y de ahí Amón Ra, y la capital se trasladó a Tebas que fue siempre la ciudad de liberadores y guerreros.
La naturaleza del país, desarrollado en torno al Nilo, que lo baña y fertiliza, junto al casi total aislamiento de influencias culturales exteriores, produjo un estilo artístico que apenas sufrió cambios a lo largo de sus más de 3. 000 años de historia. Todas las manifestaciones artísticas estuvieron destinadas, básicamente, al servicio del Estado, la religión y el faraón. Desde los primeros tiempos, la creencia en una vida después de la muerte dictó la norma de enterrar al muerto con sus mejores pertenencias para asegurar su tránsito hacia la eternidad. La regularidad de los ciclos naturales, la crecida e inundación anual del río Nilo, la sucesión de las estaciones y el curso solar que provocaba el día y la noche formaron el marco intelectual y artístico a los habitantes de Egipto.
El pueblo egipcio no fue consciente de estar formando parte de la historia del arte, la idea de arte como expresión sublime de la belleza no existía, más bien, podría decir que su pensamiento estaba más bien cerca del concepto de arte funcional. Por lo tanto, el producto de los artesanos estuvo al servicio de un simbólismo bien político bien religioso.
Si el objeto tenía que cumplir su función mágica,“convertirse en realidad”, el artista lo que tenía que hacer era copiar aquellos rasgos más característico de la realidad, pero sin llegar a reproducirla totalmente. Y por este motivo, se desarolló un sistema de gran complejidad, en el que se utilizaron recursos “artísticos” como la perspectiva aspectiva, la idealización y la utilización de textos jeroglíficos a lado de imágenes para el reconocimiento de la figura.
El arte egipcio es un medio propagádistico al servicio del concepto de realeza religiosa. Por lo tanto, entre el arte, el poder político y la religión se establece un triángulo tan sumamente interrelacionado que en el momento en que una de estas partes falla las otras dos se resienten como pasó en cada uno de los periodos intermedios.
Por lo tanto, su arte no se preocupaba de las variaciones cambiantes de lo externo para un mayor encanto visual, e incluso sus agudas observaciones de la naturaleza (evidentemente, pintadas de memoria) estaban sujetas a unas formas estandarizadas que muchas veces se convertían en símbolos.
SAMIR AHMED HIWEG GUIA TURISTICO EGIPTO
En Egipto la organización política surgió de la necesidad de administrar, eficazmente, la construcción de canales de riego para el cultivo. El primer rey fue a su vez el primer constructor de diques y embalses. Tras las inundaciones periódicas se debían trazar de nuevo los límites de las tierras. Era el rey quien personalmente marcaba las líneas y cavaba la tierra, tal como se advierte en la escritura de los monumentos más antiguos.
El mayor rango social lo ostentaba el rey, quien estaba dotado de los poderes que garantizaban la prosperidad del territorio. Tras la unificación de las Dos Tierras y la concentración de autoridad monárquica, fue necesaria la delegación de cargos que hiciesen efectiva la administración. Los representantes directos del rey en los asuntos civiles eran los visires, uno por cada Tierra. Los sacerdotes eran los delegados para el servicio diario religioso en los templos. Se organizó un aparato burocrático con un cuerpo de funcionarios, estrictamente jerarquizado, y se creó una amplia red administrativa, que articulaba todas las actividades del estado. No quedó práctica alguna que no estuviese bajo una fórmula de control administrativo.
La vida del rey (faraón) estaba regida por un ceremonial fastuoso. Era la encarnación suprema de Horus. La idea cosmogónica de la creación, mediante la intervención de un espíritu que ordenaba la materia, fue transferida al faraón, quien personificaba el orden del cosmos frente al caos. El mantenimiento del ciclo vital, entendido como una sucesión temporal repetida hasta el infinito, quedaba garantizado por el rey “que su elección fue legítima y divina”. Con cada nuevo reinado empezaba el «año uno», un nuevo período que restauraba tres acontecimientos fundamentales: el restablecimiento del orden, el triunfo de Horus sobre el enemigo, el bien sobre el mal, y la unificación de los dos Egiptos.
Las diversas representaciones ideológicas eran una forma de justificar la relación asimétrica, presentándola bajo el aspecto de un intercambio recíproco: el faraón reclamaba impuestos y la realización de prestaciones forzosas a cambio de seguridad y prosperidad. El rey ofrecía la imprescindible mediación ante todos los atributos divinos, representando en conjunto o por separado al gran creador, para alejar de sus súbditos las distintas amenazas. Y les daba la abundancia y paz necesaria para producir las rentas necesarias que agradecían la generosidad del faraón, quien presentaba ofrenda a un atributo divino determinado, que antes hacía falta, para agradecer la abundancia y asegurar la continuidad de su ayuda en el futuro.
El faraón ocupa una posición ambigua. Mantiene relaciones estrechas y privilegiadas con los representantes de atributos divinos pero sin ser plenamente uno de ellos. Por ejemplo, en varias representaciones se puede ver al faraón siendo amamantado por representantes de atributos divinos o ser sometido a un complejo ritual para convertirse en representante de un atributo divino.
Entonces, ¿era un representante de un atributo divino, un símbolo divino o un rey? Quizás sólo puede ser considerado un profeta o un mensajero en la medida que no haya otro ser capaz de mediar entre ellos y los humanos. Sin duda posee un carácter religioso y, si bien tiene una posición ambigua, puede ser considerado el delegado de dios como rey en la Tierra y desdoblamiento de Horus. El faraón es la cabeza del cuerpo humano y los egipcios son las otras partes del mismo cuerpo. Por eso nunca los sacerdotes se animaron a sustituir completamente la figura del faraón.
El carácter religioso-político del rey, se expresaba a partir de sus títulos de Horus, Horus de Oro e Hijo de Ra, en tanto que la naturaleza de su poder estuvo en concordancia con la concepción dual del reino como totalidad y se expresó a través de una serie de títulos dobles: Dos Señoras, Dos Señores, Rey del Alto y Bajo Egipto.
Dentro de la cultura egipcia la realeza faraónica fue concebida como uno de los elementos esenciales y necesarios en la integración del orden universal. El faraón tenía como función principal el mantenimiento de Maat y actuaba como un verdadero órgano de integración cuya naturaleza especial le permitía cumplir, dentro de la sociedad humana, el rol de armonización entre lo divino y lo terrenal. El monarca era un hombre muy distinguido, encarnación suprema de Horus, y su poder alcanzaba la totalidad del país.
Los reyes en vida pertenecían a la categoría más alta y restringida de la jerarquía social. El ka del faraón fue formado en parte por la esencia de todos los representantes de atributos divinos y la de los antepasados reales, marcando una gran diferencia con el resto de la población.
Todos tenían su propio ka, pero estaba condicionado por la protección del Ka del faraón. El ka real existía a la par de la vida del monarca, que era su manifestación terrena y confería a éste su legitimidad. La fusión del faraón con Horus y toda la representación escénica que se llevaba a cabo tenía como consecuencia fijar límites entre la política y el mito: la línea de sucesión real podía fallar por completo, incluso alguien podía tramar asesinar al faraón y suplantarle por otro, pero tras la realidad visible había un edificio con una enorme solidez, de mitos, fiestas y marcos arquitectónicos que podía absorber y suavizar las irregularidades. Y que podía transformar a los usurpadores en modelos de legitimidad y tradición.
El faraón, como Horus viviente, era el nexo de unión entre los hombres y los representantes de atributos divinos; muestras de la facultad creadora o seres creados antigua y materialmente antes del hombre. Todos nosotros hemos sido creados de una vez por ALLA en su sabiduría.
El faraón aseguraba el orden cósmico, sin el cual, retornaría el caos original, concepto que se esclarece con las leyendas sobre la creación que se comenzaron a elaborar en el Imperio Antiguo y que explican las líneas generales del origen egipcio. Por consiguiente, había que mantener con ellos las mejores relaciones posibles. Ése era el cometido del faraón, considerado, a su vez, como un mensajero en la tierra, como el Horus (rey de la realeza) viviente, y el único que podía entrar en contacto directo con los representantes de atributos divinos en la intimidad del templo.
Los egipcios tenían muy presentes en su vida a los representantes de atributos divinos, conocidos equivocamente como dioses. El mejor ejemplo que tenemos de ello son los numerosos templos que nos han dejado. Los templos egipcios siempre están formados por los mismos elementos. En algunos casos, varios faraones consecutivos decidieron ampliar un templo ya existente, como sucedió en Karnak. Lo que se hacía entonces era repetir alguno de los elementos ya existentes como los pilonos o las salas hipóstilas.
Lo primero que uno veía al llegar a un templo egipcio era el embarcadero, construido junto a la orilla y desde donde partían y a donde llegaban los barcos que transportaban la figura sagrada en donde se encarnaba la esencia de un atributo divino del único dios durante las procesiones. En el embarcadero nacía una calzada que conducía hasta la entrada misma del templo. Este camino podía estar decorado a ambos lados con esfinges de piedra, es decir, estatuas de león con cabeza de carnero o de ser humano. La función de estas estatuas era proteger mágicamente el acceso al templo. En diversos puntos de la calzada solía haber lo que se conoce como quioscos, que son más unas pequeñas habitaciones de piedra con dos entradas. En ellas se detenían a descansar los sacerdotes que cargaban con la figura sagrada durante las procesiones. Entraban por una fachada y salían por la otra, ¡así no tenían que hacer maniobras!
El primer elemento del templo propiamente dicho es el pilono. Una gran fachada en forma de trapecio (un rectángulo con la parte de abajo más larga que la parte de arriba) con una gran puerta en el centro. La fachada estaba decorada con relieves de los representantes de atributos divinos y el faraón y con cuatro grandes mástiles de madera con un gallardete de tela en el extremo. Justo delante del pilono podía haber estatuas gigantes u obeliscos, esas grandes agujas de piedra con jeroglíficos en los lados.
Al cruzar la puerta se penetra en un patio a cielo abierto, pero rodeado por un pórtico con columnas. Esta zona es la única donde podían entrar las personas normales. El resto del templo estaba destinado sólo a los sacerdotes.
Al fondo del patio había otra puerta, que conducía a la sala hipóstila, una palabra que significa «llena de columnas». En este caso la habitación sí tenía techo, pero con unas pequeñas ventanitas en el techo para dar un poco de luz. Al fondo había otra puerta, que daba paso a la última parte del templo, la más sagrada. Allí estaba el sanctasanctórum, rodeado por unos pequeños almacenes donde se guardaban los elementos utilizados en el culto. La figura sagrada del atributo divino se encontraba dentro de un armario de piedra llamado naos. Todos los días, el sacerdote principal del templo, el único que podía entrar allí, abría las puertas y lavaba, vestía, maquillaba y presentaba ofrendas a la figura sagrada para que se encarnara en ella el atributo divino que por el cual fue construido el templo. Al terminar, el sacerdote sellaba las puertas del naos y salía del sanctasanctórum.
Un detalle curioso de los templos egipcios es que, según se va penetrando en ellos, el suelo se va alzando y el techo va descendiendo (siempre en horizontal), al mismo tiempo que disminuye la cantidad de luz que penetra en las habitaciones. El extremo del templo, donde estaba la figura sagrada, era oscuro, silencioso y lleno de misterio.
El Cairo, la “madre de todas las ciudades”, se extiende a lo largo de las orillas del Nilo por 40 kilometros, lo que la convierte en la mayor metrópoli del continente africano. ” El que no haya visto El Cairo, no habrá visto el mundo”. El Cairo fue fundado cuando los romanos reconstruyeron una antigua fortaleza persa junto al Nilo, en lo que hoy en día es el Viejo Cairo, en el año 116 después de Cristo. El Cairo antiguo está justo enfrente de la isla de Rodas, en el extremo sur de la ciudad. La zona es conocida por los egipcios como Masr al-Qadima y se extiende hasta la zona sur llamada El Cairo copto.
Algunos egiptólogos creen que hubo aquí un asentamiento en el siglo sexto antes de Cristo. Más tarde los romanos reconstruyeron una fortaleza persa. Algunas de estas murallas romanas siguen aún hoy existiendo. Siglos después se convirtió en una fortaleza cristiana, con unas veinte iglesias construidas dentro de un espacio de una milla cuadrada. Hoy en día quedan sólo cinco en pie, junto con la primera mezquita construida en Egipto. Después de la caída de Jerusalén, alrededor del año 70 después de Cristo, la zona se vio influenciada por la presencia de judíos, quienes construyeron también la más antigua sinagoga del país.
La mayor parte del Egipto faraónico es una pequeña reliquia del universo de religiones del antiguo Egipto. Y es que, esta zona de El Cairo está bellísimamente representada por las tres religiones monoteístas. La zona copta es la más antigua de El Cairo. El Cairo está ubicado en las riberas e islas del río Nilo, al sur del delta. La ciudad actual tiene su base en cuatro construcciones sucesivas musulmanas: Al-Fustat (El Campamento en árabe ?) también llamado Fustat y Misr al-Fustat, fue el núcleo original y la primera capital del Egipto árabe.
La ciudad fue construida entre la fortaleza romana y el río por el general Amr ibn al-As inmediatamente después de la conquista árabe de Egipto en el año 641, fortificándola y construyendo en ella la mezquita de Amr, la primera erigida en Egipto y en África. Fue el centro administrativo de Egipto desde el que se impuso el uso del árabe como lengua administrativa. La ciudad fue quemada por los cruzados que entraron en Egipto a través del río Nilo desde el Mediterráneo en 1168 después de Cristo. Forma parte del llamado Cairo antiguo.
Saleh Ben Aly, gobernador de Egipto por delegación de los abasíes, fundó junto a Al-Fustat la ciudad de Al-Askar (El Ejército) o Los Soldados, como asentamiento militar. En esta parte de la ciudad se levantó el palacio de gobierno.
Ahmad ibn Tulun edificó la ciudad de Al-Qatta’i, con su correspondiente palacio y mezquita, en lo que actualmente es el barrio de Tulun. De esta ciudad solo ha llegado a nuestros días la mezquita que lleva su nombre.
A partir de finales del siglo noveno en adelante, una sucesión de gobernantes árabes dejaron su huella en el país: Ibn Tulun construyó su ciudad real de el-Qattahé y los fatimíes construyeron la ciudad amurallada de el-Qahira, de la que toma el nombre El Cairo. En el siglo décimotercero, los mamelucos, una casta de soldados de origen turco y ciscarciano, se hicieron con el poder. Fueron sucedidos posteriormente por los otomanos, por los franceses bajo Napoleón y finalmente por los británicos.
El nacimiento de El Cairo moderno tuvo lugar en 1863, cuando el gobernante Ismaíl llevó a cabo la ampliación de la capital a lo largo del Nilo al estilo de las grandes ciudades europeas. Tras la devolución de la soberanía a los egipcios en 1952, El Cairo se convirtió rápidamente en la capital del mundo árabe. El Cairo es también llamado la “ciudad de los mil minaretes” y es su exótico perfil surcado por imponentes minaretes y hermosas cúpulas lo que cautiva al visitante.
El Islam llegó a Egipto con la conquista liderada por el general Amr Ibn Alas. Hacia el año 642, los nuevos gobernantes ya habían establecido una base al norte de las murallas de la fortaleza romana de Babilonia. Este campamento, llamado Fustat, fue precursor de El Cairo. Desde entonces, la historia de Egipto se identifica casi totalmente con la de esa ciudad. A partir de la llegada del Islam, las antiguas capitales de Egipto {Menfis, Tebas, Alejandría} entraron en decadencia.
En el joven Islam había facciones y dinastías escindidas. En el año 658, los omeyas, dinastía árabe radicada en Damasco, fueron califas de todo el mundo musulmán, incluido Egipto. Les sucedieron los abasíes de Bagdad, cuya influencia también se extendió a las tierras del Nilo en el año 750. Los califatos no dejaron gran huella en Egipto, provincia alejada de las sedes del poder. La excepción se debió a un ambicioso gobernador llegado de Bagdad que hizo del país su feudo independiente y lo adornó con grandes palacios, desaparecidos ya hace mucho tiempo, y la espléndida mezquita de Ibn Tulun, bautizada con su nombre y que todavía se conserva. Los cambios radicales se produjeron con los fatimíes, {dinastía procedente del norte de Africa que fundó un califato opuesto a los abasíes}, cuando conquistaron Egipto en el año 969 e hicieron del Cairo su capital.
Como hicieron Alejandro y el ejército árabe, los fatimíes no basaron su autoridad en ninguna ciudad preexistente, sino que delimitaron un territorio al norte de Fustat y Al Askar. La ciudad fortificada que levantaron formó el núcleo de Al Qahira. ‘La Victoriosa’ nombre que más tarde los comerciantes europeos convertieron por deformación en {El Cairo}. Pero los fatimíes no fueron unos gobernantes populares y guardaron las distancias con los nativos egipcios, a los que mantuvieron fuera de las murallas. La división todavía fue mayor debido a que los fatimíes eran chiítas, una facción política enfrentada al sunismo ortodoxo tradicional de Egipto y el Oriente Mediterráneo.
Por aquella época, los cristianos de la Europa occidental se alzaron en armas contra los ejércitos árabes que conquistaron los lugares sagrados de Palestina, y en 1099 alcanzaron su primer objetivo; arrebatar Jerusalén a los musulmanes. En 1168, tras arrasar Palestina, los cruzados se adentraron en Egipto, llegaron con algunos de sus naves hasta Al Fustat y regresaron enseguida. Fueron repelidos por los selyúcidas de Damasco en el delta, en la ciudad de Al Mansura {La Victoriosa}. Los selyúcidas, dinastía poderosa de guerreros a la que los fatimíes habían pedido ayuda. Los selyúcidas, musulmanes sunitas, al llegar a El Cairo no tardaron en dorrocar a los mismos chiítas a quienes habían ido a ayudar y enviaron a los fatimíes al exilio.
Salah Ad Din Al Ayyoubí, conocido por los cruzados y más tarde en occidente como Saladino, restauró el gobierno sunita, fue soberano de Egipto y fundó una nueva dinastía, los ayyoubíes {1171__1250}. Soldado ante todo, Saladino dejó su impronta en El Cairo rodeando la ciudad con una gran muralla defensiva y levantaba la ciudadela que todavía hoy caracteriza el perfil de la ciudad. Los ayyoubíes tuvieron sólo cuatro soberanos, pués un terrible periodo de conspiración y traiciones llevó al poder a un grupo de antiguos esclavos guerreros, los mamelucos.
SAMIR AHMED HIWEG
Akenaton era un poeta, un soñador sensible a la belleza, la humanidad y la justicia. En su reinado, todos los templos de Egipto fueron cerrados al culto, excepto el recién creado, dedicado a Aton, el disco solar. Estos cambios fueron producidos por Akenaton, ya que fue borrado de las listas de reyes de Egipto y considerado como rey hereje.
En el interior de las tumbas de El Amarna, se observaba que no estaban representados los dioses como era costumbre, sino un solo dios, Aton, el disco solar, considerado como nombre colectivo de todos los dioses; representantes de atributos divinos.
El arte en la época de Amenofis IV refleja la revolución política religiosa promovida por el faraón que unificó todas las representaciones de atributos divinos de Egipto en una casi abstracta, renovada y simbólica; Atón, el disco solar, el espíritu que alentaba la vida en la Tierra. Amenofis imaginó y proyectó una línea artística encaminada hacia esta nueva dirección, es decir, a eliminar el hieratismo tradicional del arte egipcio y el poder de los sacerdotes.
Fue educado en la tradición religiosa heliopolitana, y nombrado sucesor y heredero oficial después de la muerte prematura de su hermano, Tutmosis.
El arte de la guerra había evolucionado con el uso de carros de combate, por lo que el Imperio se extendía desde Sudán hasta Turquía.
En la época de Ajenaton, el papel de los sacerdótes era más importante que el del ejército para conseguir victorias; la figura sagrada de algún atributo divino se encontraba dentro de un armario de piedra llamado naos. Todos los días, el sacerdote principal del templo, el único que podía entrar allí, abría las puertas y lavaba, vestía, maquillaba y presentaba ofrendas a la figura sagrada para que se encarnara en ella el atributo divino que por el cual fue construido el templo. Claro que los sacerdotes ya habían conseguido poder, prestigio, confianza, riqueza,etc. , debido a las victorias consecutivas. El pueblo egipcio tenía plena confianza de que los sacerdotes no escatimaban esfuerzo para que se encarnara el atributo divino Amón en la estatua y por consiguiente en todo el pueblo egipcio que estaba disfrutándose del botín de las guerras. Todo se trataba de un dogma que influía sobre los acontecimientos históricos.
Amón Ra había ganado terreno en el compo religioso desde El Imperio medio que se caracterizó por el predominio de la clase militar, que llevó sus conquistas hasta el sur de Palestina, con objeto de prevenir invasiones. El predominio del atributo divino representado por Ra, fertilidad y renacimiento , cedió ante otro representado por Amón, fuerza militar y seguridad, que no obstante se identificó con el anterior como consecuencia natural de las circunstancias internas y externas y respuesta de las necesidades en orden, primero fuerza militar y seguridad, Amón, después fertilidad y renacimiento,Ra y de ahí Amón Ra, y la capital se trasladó a Tebas que fue siempre la ciudad de liberadores y guerreros.
Para los antiguos egipcios, el sentido de religión difería de cómo la vemos ahora nosotros. Para ellos sus dioses no eran más que las respuestas a fenómenos naturales provocados por un poder supremo, de los cuales el más importante era el Sol, fuente de la vida, representado como Amon-Ra, dios de dioses en la época.
Cada dios tenía su templo, sus sacerdotes, y su culto diario. Los templos eran ricos y la clase sarcedotal tomaba cada vez más poder. Esto pudo influir en Amenofis IV a la hora de decidir su revolución religiosa.
Su padre fue un diplomático. Su reinado se caracterizó por la ausencia de conflictos bélicos, y el Imperio era bastante estable. Sus contactos comerciales se extendían por Babilonia, Mitanni, Hatti, Siria, y Chipre, entre otros.
Su madre era la princesa semítica Tiy. La capital religiosa era Tebas, y el culto iba dirigido a numerosos dioses.
Cuando Amenofis IV ascendió al trono tendría alrededor de 20 años y estaba casado ya con Nefertiti, que no tenía ascendencia real, con la que tuvo varias hijas y un varón; Tut Anjaton.
Al poco tiempo de ser faraón, implantó el culto a Aton, disco solar, representado unas veces como un sol que baña con sus rayos al rey, y otras veces con forma humana y cabeza de halcón subrayando la legitimidad del rey.
Tres años después de su coronación, realizó su primera fiesta sed, reservada al 30 aniversario de reinado. Durante el jubileo, aprovechó para inaugurar el primer templo dedicado exclusivamente a Atón. En él lo representaba como un sol, cuyos rayos eran manos que dan la vida al faraón.
Durante los primeros cinco años de su reinado, su capital estaba en Tebas, pero poco a poco fue distanciándose del clero de Amon, cambiándola a El Amarna.
Los sacerdotes de Amon, en Tebas, se dieron cuenta de que su poder estaba siendo amenazado.
Fue un profundo cambio religioso y social. Quedó también representado en el arte. Se abandonaron las figuras rectas a favor de líneas muy redondeadas y femeninas. El hecho de crear un arte tan particular, puede ser debido a su deseo de romper con el pasado o más bien de declarar que en él y su familia se encarnaban los atributos de Atón. En sus representaciones, Akenaton aparece con el cuerpo deformado, la cara y cuello muy alargadas, y las caderas excesivamente anchas.
SALUDOS
SAMIR AHMED HIWEG GUIA TURISTICO_ EGIPTO
Hola Samir soy Ligia Stella, creo que por fin te encontré. LLevó varios años tratando de comunicarme contigo o establecer contacto con alguien de tu país para poder llegar a ti. Hoy decidí no acostarme hasta encontrarte, entré al internet colocando tu nombre, país y además agregué: guía en español, encontré una página con comentarios de personas que habián viajado al Cairo - Egypto; dos artículos en especial me llamaron la atención y parecía que te estaba escuchando, y de inmediato supe que eras tú, también te escribí en esta página, seguí buscando hasta que encontré tu dirección y ahora estoy más segura que nunca que no estoy equivocada. Estoy feliz. Aún tengo la agenda con todos los datos, hiciste de ese viaje el más maravilloso de mi vida y a través tuyo conocí mucho de Egipto, de la cultura árabe y tengo un gran amor por todo lo que ello significa, escucho música egipcia y también árabe, mi nombre lo llevó en un cartucho con jeróglificos egipcios (cadena). Recuerdo tu gusto por la música española.