CATALUNYA MAGICA EN HDR

9 Marzo 2010

La tecnología HDR, acrónimo de High Dynamic Range, está revolucionando el mundo de la fotografía digital. Cada vez más profesionales la usan para mostrar con todo lujo de detalles sus reportajes fotográficos. Así que era lógico que el próximo paso lo diera a la hora de ilustrar foto reportajes relacionados con los enigmas y misterios.

¿Pero en qué consiste exactamente el HDR que tanta expectación causa? Veamos lo que dice la Wikipedia al respecto: “Se trata de una tecnología de renderizado que imita el funcionamiento de la pupila en el ojo humano. El ojo humano se adapta de forma continua y con gran eficacia a las diferentes luminosidades de una misma escena abriendo o cerrando la pupila mientras se va integrando toda la información captada en el cerebro. De esta forma, este órgano es capaz de hacer ver de forma clara una escena con zonas con diferente iluminación. Las máquinas fotográficas no tienen esa capacidad de adaptación y lo que hacen por medio del fotómetro (medidor de luz) es tomar una media de las diferentes zonas y realizar la fotografía  con ésta, de forma que algunas zonas pueden quedar bien iluminadas pero a costa de que otras queden oscuras y otras demasiado blancas. Mediante las técnicas de HDR, se intenta subsanar este defecto de la fotografía consiguiendo iluminar correctamente todas sus zonas aunque contengan cantidades de luz muy diferentes”.

Ya nos hicimos eco de esta tecnología en un artículo sobre algunos parajes fantásticos de Catalunya. Pero ahora se pretender ir un paso más lejos. ¿Qué pasaría si se juntara esta fantástica metodología con otra de nueva llamada “fotografía panorámica”? Para entenderlo, lo primero que deberíamos saber es qué se conoce como imágenes panorámicas.

De nuevo acudimos a la Wikipedia para que nos lo aclare: “Una imagen panorámica es la que muestra un panorama (del griego pan, todo, y horama, vista), usualmente paisajístico o arquitectónico, y que se distingue por el amplio horizonte visual que cubre. Su elaboración ha ido cambiando a través del tiempo, desde los paisajes pintados en cuadros, pasando por la fotografía clásica y la digital, hasta la edición o incluso la creación completa de imágenes en el ordenador. Las posibilidades que el desarrollo tecnológico brinda a las imágenes panorámicas se han expandido hasta permitir la existencia de mundos virtuales tridimensionales, en los que se puede ingresar y desplazarse para observar diferentes puntos de vista de la escena.

¿Nos podemos imaginar lo que puede suceder si mezclamos fotografía HDR con imágenes panorámicas?

Para poner en prueba esta técnica hemos buscado cinco enclaves mágicos de Catalunya, poco conocidos y con historias relacionadas con el misterio, y éste es el resultado.

Castillo de Gardeny

En 1149, el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, iniciaba el asedio a la que había sido una ciudad musulmana hasta esa fecha, Lleida. Para la ocasión supo rodearse de los mejores caballeros de la época. Y cómo no podía ser de otra forma, allá estaban los templarios, los monjes guerreros que luchaban contra los infieles. Ya desde un comienzo estos pactaron dividirse la ciudad en dos partes, caso de ganarse la batalla. Así, la parte que daba a la colina de Gardeny, se entregaría a la Orden del Temple en agradecimiento a una posible victoria, como así sucedió después.

Castillo de GardenyCastillo de Gardeny

En 1152, fray Pere de Rovira y fray Pere de Cartellà, comienzan a construir la Casa de Gardeny, con las aportaciones de la nobleza, seducidas por el ideal del Soldado de Cristo. Hacia el siglo XII, la Casa de Gardeny se había convertido en uno de los centros templarios más importantes de la Corona de Aragón. Y en 1294 recibió la visita del Gran Maestre de la orden, Jacques de Molay, que más tarde sería condenado a la hoguera el 18 de marzo de 1314 por orden del Papa Clemente V.

A principios del siglo XIV, con la supresión de la Orden del Temple, lo que entonces ya era un castillo pasó a manos de la Orden de Malta, los Hospitalarios de San Juan. El castillo estuvo en manos de estos hasta convertirse en el siglo XVII en una construcción militar, con cañones en sus troneras que todavía pueden verse. En el siglo XX el ejército devolvió la fortaleza al Centro de Interpretación de la Orden del Temple para su recuperación histórica.

Castillo de GardenyCastillo de Gardeny

A pesar de los sucesivos expolios, este castillo conserva algo interesante. En su interior hay pinturas murales del siglo XIII, uno de los pocos testimonios templarios de Europa. Lo que no se ha podido descifrar hasta la fecha es qué dicen o significan todos esos extraños símbolos en los murales que decoran la Iglesia de Santa María de Gardeny dentro del fortín.

El dolmen de Vallgorguina

Este enclave comienza en un camino cercano a la población de Vallgorguina, próxima a Granollers.  Una de sus vías, antes de llegar al dolmen, enruta hacia el monasterio templario de Santa Eulalia de Tapioles, del que se tiene conocimiento histórico desde el 878. En el recinto hay una iglesia con un ábside del siglo XII, y un cementerio con todas sus tumbas profanadas en la actualidad.  Lo lamentable es que este idílico lugar se encuentra en total abandono, lleno de pintadas con invocaciones satánicas (cabe señalar que esta zona siempre estuvo relacionada con leyendas sobre brujería), y donde todavía se realizan ritos de esta índole, según cuentan los lugareños.

Dolmen de VallgorguinaDolmen de Vallgorguina

Siguiendo por este camino tropezamos con el dolmen de Vallgorguina, conocido popularmente como “La piedra gentil”, lugar en el que durante el solsticio de verano se producen rituales y aquelarres, y considerado como un centro energético para los amantes de la parapsicología.

El dolmen de Vallgorguina tiene 7 megalitos verticales, con una altura media de 1,53 metros. El bloque superior está aposentado en sus patas sin ningún tipo de argamasa.  La disposición de los megalitos es circular, con una distancia entre ellos de entre 20 y 39 cms; aunque hay una puerta de entrada hacia su interior. Como no hay documentación científica avalada, las constataciones de unos pocos interesados, la datan entre el 3.500 y 3.000 a.C.

Dolmen de VallgorguinaDolmen de Vallgorguina

Los lugareños cuentan que no está en su posición original, ya que en el siglo XIX se encontraba en el campo de cultivo de un agricultor. El propietario de la finca movió toda su morfología a su nuevo emplazamiento, manteniendo un fiel reflejo de la disposición original.

Una de las múltiples leyendas de brujas y demonios, cuenta que en 1887, según el historiador Josep Pellicer i Pagès, en cierta ocasión se vieron unas extrañas nubes sobre el dolmen, preludio de una tormenta. Lo curioso es que cuando unas brujas se subieron a la “piedra gentil”, al contacto con la piedra, salieron volando, lo que provocaba que los cirros las cargaran de fluidos y desataran rayos. Sólo los ensalmos de los labriegos consiguieron conjurarlas.

El moai de Olot

Antoni Pujador i Estany conocido también como Manuheuroroa  -que significa “Ave que vino de lejos”-, adoptó su nombre rapanui como segundo apellido firmando Antoni Pujador Manuheuroroa. Nació en Barcelona en 1948 y murió en 1993, descansando sus cenizas en el cementerio de Hanga Roa. Fue un estudioso apasionado de la isla de Pascua, miembro y portavoz del Consejo de Jefes de Rapa Nui.

Moai de OlotMoai de Olot

Piloto experto en aviación y director de exportación de firmas internacionales, visitó la isla de Pascua en distintas ocasiones desde 1974. Fundó la organización cultural “Taina Rapa Nui” (Amigos de Rapa Nui) con sede en Barcelona, y fue miembro de la Asociación Española de Estudios del Pacífico.

En 1975, junto al desaparecido Antonio Ribera, organiza la “Operación Rapa Nui” a la Isla de Pascua, en busca de misterios. Con ellos iban también Josep Mascaró Pasarius, Nöel Hermitte, Helge Willelms, Fernando Calderón y Francisco Mellén Blanco.

Moai de OlotMoai de Olot

En 1982 promueve el hermanamiento de su ciudad natal Olot con Hanga Roa, la capital de la isla, a petición de su alcalde Samuel Cardineli. Con este motivo invitó a un escultor rapanui para construir un moai con roca volcánica de la Garrotxa.

En 1985 publica en Barcelona el Mapa arqueológico-turístico de Rapa Nui junto con el chileno Pablo Teutsch y con Francesc Amorós y Gonell de la Universidad de Barcelona. Con motivo de la presentación del mapa a Thor Heyerdahl, éste les invita a participar en una expedición arqueológica a la isla de Pascua junto a expertos reclutados por el Museo Kon-Tiki de Oslo. La expedición se llevó a cabo en 1987 y antes de finalizarla fue nombrado miembro del Consejo de Ancianos o Jefes de Rapa Nui y su representante en el exterior.

El moai erigido por los rapanuis todavía puede verse en la plaza de la Isla de Pascua, en uno de los rincones del comienzo de Olot.

El yacimiento de dinosaurios de Coll de Nargó

En el 2005, un equipo de científicos de la Asociación de Amigos de los Dinosaurios de la comarca del Alt Urgell (Lleida) junto con la colaboración de universidades españolas y estadounidenses encontraron diez nidos de dinosaurios del grupo saurópodos, los últimos que habitaron la Tierra, en la comarca leridana de Coll de Nargó.

El mirador del Cretático donde esperan las huellas de homínidos junto a dinosauriosEl mirador del Cretático donde esperan las huellas de homínidos junto a dinosaurios

Los nidos encontrados fueron de finales del periodo cretácico, de hace más de 65 millones de años, y los huevos pertenecieron a los aurópodos, dinosaurios cuadrúpedos herbívoros bautizados como Tazoudasaurus Naimi (Titanosauario). En cuanto a los nidos, estos tenían un promedio de siete u ocho huevos -aunque han hallado uno con 13- y todos eran del tamaño de sandías y abiertos en su mayoría. Estas excavaciones, originadas a partir de la localización de fósiles, convirtieron el lugar en un yacimiento, el tercero más importante del mundo.

La explicación más simple para la extinción de los dinosaurios dicen que se debió a un impacto de meteorito ocurrido hace 65 millones de años. Los detalles exactos son mucho más complejos, y los investigadores están todavía intentando de determinar con precisión lo que ocurrió. El evento de extinción Cretáceo-Terciario (K-T) es como un antiguo tapiz que está sucio y enmarañado a causa del tiempo y de la negligencia. El primero y más importante de estos hilos de evidencia es una capa de arcilla que atraviesa las rocas de todo el mundo. Conocida como el Límite K-T, esta es una línea que ningún dinosaurio pudo cruzar según argumentan (aunque sus parientes, las aves, sí sobrevivieron).

Yacimiento de dinosaurios marcado en Coll de NargóYacimiento de dinosaurios marcado en Coll de Nargó

Pues bien, el museo de Coll de Nargó se llama precisamente Límite K-T, y se ubica en la antigua rectoría con dos plantas en las que apenas caben los pocos fósiles que se exhiben. Curiosamente, en las areniscas de “Ojo de Álamo” en la cuenca de San Juan de los Estados Unidos, se encontraron fósiles de dinosaurios posteriores al Límite K-T, en el Paleoceno, en el año 2009, y datados por palinología, lo que daría al traste con la hipótesis del meteorito.

El misterio se encuentra en la zona conocida por el Mirador del Cretácico, donde todavía no han podido ocultar las huellas fosilizadas de homínidos. ¿Hombres en la era Cretácica, hace 65 millones de años?

La historia de estas huellas junto a pisadas de dinosaurios parte de unos cazadores que en el 2008 dijeron haberlas visto en lo alto del Mirador del Cretácico. Lo cierto es que para llegar hasta allí hay que atravesar Coll de Nargó en dirección hacia Sallent, y en un camino forestal, hacia los 4 kilómetros de travesía, hay que dejar el vehículo, pues es imposible ir más allá. Otro camino que sube hacia las montañas del Mirador del Cretácico estaba cubierto de nieve en la época que fuimos. Volvimos a preguntar a unos cazadores de la zona, y estos nos confirmaron la presencia de huellas de hombres fosilizadas junto a estos animales, en lo más alto, a unas 4 horas andando desde la posición del primer yacimiento, afirmando que ellos mismos las habían visto. Sin poder acabar de verificar esta historia, habrá que esperar a los deshielos y al verano para poder ascender a esta sierra enorme que puede verse en las fotografías del reportaje. El misterio de estas pisadas sigue ahí, esperando ser encontrado.

Los cart ruts del Vendrell

Se conoce como ‘car ruts’ o surcos de carro unas extrañas formas en la Isla de Malta, como si fueran las huellas de unos carromatos sobre la roca caliza, raíles prehistóricos de datación incierta. Los arqueólogos mencionan que estos caminos son, en realidad, rutas hacia templos y estructuras megalíticas diseminadas a lo largo y ancho del archipiélago maltés. Su datación va más allá de los 5.000 años de antigüedad.

Car rut junto al Castillo de Santa Creu, en Calafell (HDR al máximo)Car rut junto al Castillo de Santa Creu, en Calafell (HDR al máximo)

Se cree que el paso constante de carros o arrastres debió degastar la piedra caliza, lo que unido a una acción oxidante posterior del agua, dieron forma a su imagen actual. Sin embargo, los caminos están creados sin orden ni concierto. Muchos de estos caminos quedan cortados en precipicios que no conducen hacia ninguna parte. Se sabe que algunos de ellos se adentran en el mar, alcanzando grandes profundidades.

Ateniéndonos a estos hechos, si en el pasado las aguas del Mar Mediterráneo eran más bajas, eso significaría tener en cuenta la última glaciación más reciente, la de hace 10.000 años, lo que nos daría una antigüedad mayor. Si tomamos en consideración que fueran carreteras, pero no producidas por el desgaste de carros, sino tomándolas por lo que parecen, calzadas construidas por el hombre, eso implicaría que hubo una civilización anterior desaparecida en las aguas del Mediterráneo por alguna catástrofe. Pues bien, los ‘car ruts’ se han localizado en la isla de Gozo, en Sicilia, en la costa francesa, y ahora viene lo mejor… también se encuentran junto al Vendrell, en Tarragona, en una población turística conocida como Segur de Calafell.

El Castillo de Santa Creu, en Segur de CalafellEl Castillo de Santa Creu, en Segur de Calafell

Documentado por primera vez en el 1037, el Castillo de la Santa Creu, en Segur de Calafell todavía se conserva. Fue destruido en el siglo XVII, aunque luego fue reconstruido. De la parte original sólo queda la iglesia del siglo XI, con tumbas antropomórficas, la prisión del siglo XV, y cisternas del siglo XV que servían para almacenar agua cuando eran asediados por los piratas. Al castillo se puede entrar por 4 euros, con visita guiada.

Ahora bien, lo mejor se encuentra alrededor del castillo. En dirección sur, en el mismo promontorio donde se alza este baluarte, comienzan a verse los ‘car ruts’. Sería lógico pensando en que estas carreteras que parten de la isla de Malta y se adentran en el mar, debieron llegar a alguna parte. Y la primera costa donde se localizan es en Calafell, como continuidad de los senderos.  ¿Qué hacen estos ‘car ruts’ en una zona playera? Pues parece que todo viene interrelacionado con los íberos, ya que aquí se encuentra la Ciudadela Ibérica de Calafell  nombre con el que se conoce el yacimiento arqueológico de Alorda Park, en Calafell, en plena costa de Dorada de Tarragona.

Según se cita en la Wikipedia: “Se trata de un yacimiento arqueológico excavado desde 1980 por los arqueólogos Joan Santacana y Joan Sanmartí. El asentamiento, frente al mar, es un recinto fortificado que se fundó a principios del siglo VI antes de Cristo, en época ibérica (segunda edad de hierro.) Se interpreta como la sede de un caudillaje de la tribu ibérica de los Cossetanos; en su interior y rodeado por potentes murallas con torres, hay un palacio y numerosas dependencias. Sufrió grandes reformas a finales del siglo IV y su final se relaciona con la crisis bélica de la Segunda Guerra Púnica, cuando el cónsul Catón el Viejo, aplastó la sublevación general de tribus ibéricas contra Roma”.

HDRHDR61 picturesFeb 1, 2009

La comunidad científica está totalmente desorientada y dividida al respecto de lo que puedan ser estos extraños surcos milenarios llamados ‘car ruts’ y que podrían estar relacionados con los todavía desconocidos íberos (siglo VI a.C.) que, según algunos investigadores como Ernesto Milá, corresponden a las migraciones de los atlantes que debieron buscar nuevos territorios cuando desapareció su territorio bajo las aguas.

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LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (y III)

24 Febrero 2010

La historia del mito de Rennes le Château empieza en 1969, cuando Henry Lincoln habiendo leído un libro de Gérard de Sède, titulado “Le trésor maudit” (El tesoro maldito), decide investigar la verdad por su cuenta. En la historia ficticia del francés, el tesoro al que hace alusión el título había sido hallado alrededor de 1891 por un sacerdote de esta localidad, después de descifrar unos documentos antiguos escondidos en la iglesia local. Henry Lincoln destapa la caja de Pandora con un documental titulado “El tesoro de los templarios”, emitido en varias partes, y donde se hace eco del tesoro y de ciertos descubrimientos alrededor de un pergamino cifrado. Esta serie televisiva se amplió en el libro “El enigma sagrado”, escrito conjuntamente con Leigh y Baigent, y que sirvió de inspiración al “Código Da Vinci” de Dan Brown.

El abad de Rennes le Château fue Bérenger Saunière, desde 1885. Lo extraño de su vida y que trajo consigo uno de esos enigmas históricos, es que su iglesia está consagrada a María Magdalena. Nada anormal, salvo que cuando llegó Saunière, la iglesia estaba casi en ruinas comenzando su restauración cerca de 1887, gastándose una enorme fortuna en ello.

Según la leyenda, al mover una pesada piedra que servía como altar, Saunière encontró que un pilar que sostenía la losa estaba hueco y contenía cuatro pergaminos (que debieron ser escondidos por los templarios, después de escapar con este secreto de Jacques de Molay). Dos de ellos mostraban una genealogía, mientras los otros dos presentaban grafías enigmáticas que, una vez descifradas por expertos en París, permitieron a Saunière conocer el secreto templario del que hemos hablado en este texto.

Nicholas Poussin

Uno de los mensajes cifrados en el pergamino decía: A Dagobert II Roi et a Sion est ce tresor et il est là mort (“Al rey Dagoberto II y a Sion pertenece este tesoro, y él está muerto ahí”). El mensaje aparecía después de juntar entre sí una serie de letras que sobresalían del texto, respecto a todas las demás.

Al mismo tiempo, en París, el sacerdote compró reproducciones de unas cuantas pinturas, incluyendo la famosa “Los pastores de Arcadia”, de Nicholas Poussin.

La pintura, fechada en 1640, muestra a unas personas de pie cerca de un sarcófago con la inscripción: Et in Arcadia Ego (“Y en Arcadia, yo”). Según puede leerse en la Wikipedia: La frase latina ‘et in Arcadia ego’ parece incompleta, al no aparecer expresamente ningún verbo. En realidad, el latín, como otros idiomas, permite estructuras elípticas omitiendo formas del verbo ’ser’ que se encuentran sobreentendidas. Este supuesto defecto ha llevado a algunos historiadores, pseudohistoriadores y novelistas a creer que representa algún mensaje esotérico en un código posiblemente anagramático, dentro de teorías conspirativas sobre el supuesto Priorato de Sión. ‘Et in Arcadia ego’ sería el presunto lema de la familia Plantard y del Priorato de Sión, según una reivindicación aparecida por vez primera en 1964.

Cabe recordar que Plantard apareció en el libro de Henry Lincoln como el Gran Prior del Priorato de Sión, los cuales se consideran a sí mismos como la línea sucesora de Jesús de Nazaret y María Magdalena, y los custodios del Santo Grial.

Se dijo que el sarcófago existió en realidad cerca de Rennes-le-Château y fue identificado al comparar el perfil de la montaña de la pintura con la verdadera. De igual forma, el lema como tal, también apareció en una tumba que Saunière intentó borrar. La pregunta que se hacía Lincoln fue el porqué el sacerdote quiso deshacerse de esta pista tan evidente en en jardín de su iglesia. A la vez, continuando el trabajo, se encontró otra losa de piedra en el piso, pero sólo Saunière tenía acceso a ella para ver lo que había debajo. El sacerdote empezó algunas búsquedas en los alrededores, con fondos que parecían ilimitados. Este dinero sirvió también para comprar tierras y para hacer una serie de construcciones alrededor de su parroquia, incluyendo una grotesca “Torre de Magdala” que honraba a María Magdalena. También llenó la iglesia con estatuas misteriosas y puso varias inscripciones latinas por todo el lugar, incluyendo una a la entrada de la iglesia que señalaba: Terribilis est locus iste (“Este lugar es aterrador”).

Además, se ha especulado con que la frase completa Et in Arcadia ego sum (que puede leerse en uno de los pergaminos descubiertos y que, en la actualidad, se encuentra en la caja tildada como “Archivos secretos del Priorato de Sión”, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, y que tuve la oportunidad de ver) es un anagrama de Arcam dei tango Iesu, que significa “He tocado la tumba de Jesús”. Esto implicaría que la tumba contendría el osario de Jesús de Nazaret. Es más, según los documentos de los archivos secretos del Priorato de Sión, y para complicar más esta historia, Nicholas Poussin, fue uno de los grandes maestres del Priorato; de ahí que incluyera el lema de esta organización en uno de sus cuadros, con una revelación oculta.

Los pastores descubren el lema del Priorato de Sión

Los pastores descubren el lema del Priorato de Sión

Por supuesto, en mi viaje a París, no perdí la oportunidad de ver el cuadro “Los pastores de Arcadia”, más de cerca, y que actualmente se expone en el Museo del Louvre, donde cualquiera puede contemplarlo.

El sitio exacto donde se podía encontrar el sepulcro pintado por Poussin se podía visitar hasta 1988, momento en el que la tumba fue destruida, pues los aldeanos estaban cansados de los buscadores de tesoros y peregrinos. Ahora bien, es importante señalar que cuando Poussin creó su pintura corría el año 1640, y la realidad es que la tumba luego derruida fue construida en 1933.

La tumba destruida en 1988, en el escenario de Rennes-le-Château

Otros enigmas de Renne-le-Château tienen soluciones más simples. La inscripción que reza “Este lugar es aterrador” es en realidad una cita bíblica (Genesis 28: 17) que significa “Este lugar es maravilloso”. Otra inscripción que aparece en la base de un crucifijo, “Christus A.O.M.P.S. Defendit”, ha sido traducida por algunos como Christus Antiquus Ordo Mysticusque Prioratus Sionis Defendit (“Cristo defiende a la antigua orden mística del Priorato de Sión”). Pero en realidad se trata de una frase común usada en algunas inscripciones católicas, como la del obelisco del papa Sixto V en Roma: Christus Ab Omni Malo Plebem Suam Defendat (“Cristo defiende a su pueblo de toda maldad”). También es cierto que el sacerdote halló algunos artefactos valiosos durante las restauraciones de la iglesia. El abad anotó dicho descubrimiento en sus cuadernos y trató de mantenerlo en secreto para vender los objetos y juntar dinero. También realizó excavaciones en los alrededores de la iglesia, con la esperanza de encontrar más. Aunque no se sabe, a ciencia cierta, qué encontró después. Lo único cierto en la historia de Lincoln es que las iniciales P.S. de los pergaminos encontrados sí que parecen indicar una firma oculta, la del Priorato de Sión, pues la mayoría de documentos vienen firmados con esta rúbrica.

El autor del reportaje ante el extraño cuadro de Poussin

El autor del reportaje ante el extraño cuadro de Poussin

Todo lo anterior sirve para sembrar las dudas respecto a los descubrimientos realizados en la Biblioteca Nacional de Francia. Cuando parece que tienes un dato revelador, al siguiente hallazgo todo se viene abajo.

Me quedaba por preguntarle a J.A.R sobre todo ello. Estas fueran algunas de las respuestas que me dio el supuesto miembro de la orden del Priorato de Sión en España.

¿Existe el Priorato de Sión?

Sí, claro, sólo que ahora nuestra ubicación está en Suiza.

¿Es cierto que os consideráis los sucesores de Jesús de Nazaret?

Algo de cierto hay en todo ello, aunque yo sólo pertenezco a una parte de la orden que se encarga de ayudar a los grandes maestres, y no sé mucho más de ciertos datos.

¿Por dónde debería comenzar para averiguar si la historia del embarazo de María Magdalena es cierta?

Mensaje cifrado en los archivos secretos del Priorato de Sión encontrados en la Biblioteca Nacional de francia

Mensaje cifrado en los archivos secretos del Priorato de Sión encontrados en la Biblioteca Nacional de Francia

J.A.R. me miró fijamente y me soltó una frase que no olvidaré jamás: “Todo empieza y acaba en París”. Hubo una conversación larga que no me atrevo a reproducir por la fábula de su relato. Prefiero dejar las cosas así, y tal vez algún día me decida a revelar esta información.

Recapitulando… Todo comienza con las señales inequívocas de un embarazo de María Magdalena, en algunos de los retablos pintados por artistas relacionados con la Orden del Temple en la zona occitana de Catalunya. Este embarazo ya aparece en las leyendas provenzales de la Edad Media, citando que la de Magdala huyó con su descendencia hacia tierras francesas. Un pueblo del sur de Francia, Rennes-le-Château acoge un secreto; en uno de los pilares de su antigua iglesia se encontró una serie de pergaminos reveladores, durante la reconstrucción de su ermita. Estos documentos, conocidos como los “Archivos secretos del Priorato de Sión” acaban sus días escondidos en la Biblioteca Nacional de Francia. Después de una visita a la misma, y habiendo afrontado todo tipo de vicisitudes para obtener un permiso que diera acceso a los manuscritos, el que esto escribe los encuentra en uno de los sótanos. Los datos son abrumadores. En la caja que tengo ocasión de ver se encuentra: 1) libros de temática reciente; 2) facsímiles de documentos antiguos; 3) un documento cifrado en latín que revela la existencia del Priorato de Sión; 4) los estatutos del Priorato como asociación constituida en el siglo XX; 5) un mapa con la genealogía de la línea sucesora real entre Jesús de Nazaret y María Magdalena, que pasa por los reyes merovingios y llega hasta Jean Cocteau; 6) unos documentos en latín (con su correspondiente traducción al latín), sellados por grandes maestres templarios, que narra la historia de un Jesús que sobrevive a la crucifixión y que huye a Francia, junto a su esposa María Magdalena; 7) un mapa detallado que ubica la supuesta tumba de Jesús y María, junto a otro mapa que refleja una cueva donde se oculta parte del tesoro de los templarios.

Aunque la historia puede parecer fantástica, a excepción de la salvación de Jesús, todo lo demás ya ha sido recogido en algunos libros de gran tirada. Preguntados por estos hechos, los sucesores de la Orden del Temple (según un acta notarial conocida como “La carta de Larmenius”), en una entrevista que les realizo, estipulan no creer en esta leyenda y mucho menos que exista una organización actual llamada El Priorato de Sión. Sin embargo, un masón que conozco (la simbología de su anillo le delata), argumenta pertenecer a la misma.

Notas de Bérenger Saunière, poco antes de su muerte en 1917

Notas de Bérenger Saunière, poco antes de su muerte en 1917

¿Dónde está la verdad? ¿Por qué hay tantas lagunas al respecto?

Esta investigación conduce hacia la supuesta tumba de Jesús y María que se encuentra en Rennes-le-Château, destruida en 1988, y que fue pintada por otro de los supuestos maestres del Priorato de Sión, Nicholas Poussin. La tumba se puede ver en la obra “Los pastores de Arcadia” que todavía se expone en el Museo del Louvre de París.

Para concluir esta historia, obra en mi poder, unos mapas, fotografiados a escondidas en la Biblioteca Nacional de Francia, aprovechando un descuido de los vigilantes del edificio. En estos mapas se observa el Pech Cardou, una montaña sita precisamente cinco kilómetros al Este de Rennes-le-Château. Hasta ahí la sepultura conocida, pero en el segundo mapa se aprecia la entrada a una cueva, donde se albergaría el tesoro templario, sea lo que sea.

Tengo mis serias dudas sobre la realidad de estos documentos, aunque sé a ciencia cierta que en el futuro tendré que pisar Rennes-le-Château y verificar la veracidad de estos planos por mí mismo. Pero esa es otra historia que todavía está por desvelar y que, algún día, espero poder abordar. Tal vez, la historia pueda ser retomada por otros investigadores que, con un poco más de suerte, logren hacerse con todos los “Archivos secretos del Priorato de Sión” ocultos en algún lugar de la Biblioteca Nacional, en París.

Bibliografía:

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BAIGENT M,, LEIGH R., LINCOLN H. El enigma sagrado. Ed. Martínez-Roca. 2009. ISBN: 978-84-270-3098-5.
BAIGENT M,, LEIGH R., LINCOLN H. El legado mesiánico. Ed. Martínez-Roca. 2006. ISBN: 84-270-3205-6.
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PIÑEIRO A. Todos los evangelios. Ed. EDAF. 2009. ISN:978-84-414-2116-5.

Ver también:

LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (I)

LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (II)

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LAS CATACUMBAS PROHIBIDAS DE PARIS

17 Febrero 2010

A finales de enero del 2010 había acudido a París para realizar varios reportajes, entre ellos uno que englobaba la visita a las famosas catacumbas de la capital. Lo interesante de esta situación es que no sólo pensaba visitar la parte turística, sino que había contactado con un grupo de jóvenes anárquicos que conocían los pasadizos hacia las catacumbas prohibidas, en las que también quería penetrar.

¿Pero cuál es la historia de estas catacumbas por las que se hicieron famosas? Fue a finales del siglo XVII cuando se crearon las mismas. La cuestión es que en 1780 se cerraba el cementerio de los Santos Inocentes, el más popular de la época. Había un problema de salud pública que traía enfermedades continuamente. Cuando llovía, los cadáveres solían aparecer, ya que muchos de ellos ni tan siquiera se enterraban con un féretro.

Por decreto gubernamental, el 9 de noviembre de 1785, el Consejo de Estado ordenaba el traslado de todas las osamentas del cementerio de los Santos Inocentes, al nuevo emplazamiento de las catacumbas, en decenas de galerías excavadas bajo tierra.

El trabajo de las catacumbas se encomendó al servicio de canteras, que se había creado por decreto del rey de Francia, Luis XVI, el 4 de abril de 1777, para la protección y consolidación del suelo parisino. Se escogió como sitio designado el emplazamiento llamado “Tombe-Issoire”, y allí se fueron depositando los huesos de todos los cementerios de París hasta el año 1860. Es por eso que cuando se acude a otros cementerios de París, como el de Père-Lachaise (donde, entre otros, se encuentra la tumba de Oscar Wilde o Jim Morrison), no hay fallecidos previos a esta fecha.

Los esqueletos fueron colocados casi como un adorno, hacia el 1786, pues los reyes franceses nunca quisieron ver los huesos desperdigados o amontonados. Así que se hicieron pilas con un cierto orden, pegando osamentas y cráneos entre sí, para que hicieran de murallas. El trabajo de acondicionamiento del lugar se encomendó a Héricart de Thury (1776-1854), inspector general de las canteras.

Las catacumbas fueron accesibles al público, desde un buen comienzo, y atrajeron a cientos de curiosos y visitantes ilustres, como Francisco I, Emperador de Austria, que estuvo en visita oficial en 1814; o incluso Napoleón II, que descendió a ellas en 1860, junto a su hijo.

Actualmente una parte sigue abierta al público, de 10 a 17 horas, excepto lunes y festivos, con un recorrido de 2 kilómetros, que suele durar aproximadamente una hora. No hay guía, sólo vigilancia, y uno se tiene que hacer el recorrido andando por lúgubres pasillos con apenas iluminación. Está prohibido usar cámara con flash, y se supone que las bolsas se registran a la salida para que nadie se pueda llevar algún souvenir macabro, so pena de cárcel.

Armado con una linterna y ropa de abrigo comencé mi visita turística descendiendo a los avernos. Después de una escalera de veinte metros hacia el interior de la tierra, se llega a varios pasillos largos y estrechos, bajo la avenida René Coty. En las paredes se aprecian diversas inscripciones con los nombres de las calles de la superficie y sus fechas de construcción.

Después de las mismas aparece el taller, la antigua cantera compuesta de pilares cilíndricos y pilares segmentados, formado por piedras superpuestas. La curiosidad del recorrido llega después, con la obra tallada en la piedra del Puerto de Mahón, en Menorca. En realidad el artífice fue un cantero llamado Décure, veterano del ejército de Luis XV, que esculpió en la pared una maqueta de esta fortaleza, donde estuvo prisionero de los ingleses durante un tiempo.

El recorrido conduce a un lugar llamado “baño de pie de los canteros” y que se utilizaba para crear cemento, y a la entrada al osario, enmarcada por dos pilares con figuras geométricas blancas sobre fondo negro. En el dintel, unas letras alejandrinas advierten: “Detente, éste es el imperio de la muerte”.

A partir de aquí, uno se encuentra con los restos óseos de seis millones de parisinos, en 780 metros de galerías que pasan por debajo de la avenida René Coty, y las calles Hallé, Dareau y d’Alembert.

Entre tanta osamenta, uno ve la llamada fuente de la Samaritana, que todavía arroja agua para beber. O la cripta del Sacellum, que imita a una antigua tumba con altar, en donde una placa recuerda que los primeros traslados se efectuaron en abril de 1786, desde el cementerio de los Santos Inocentes.

La lámpara sepulcral es el primer monumento erigido en las catacumbas, una copa en la que los canteros mantenían encendida una llama permanente para activar la circulación del aire de las galerías. Luego se sustituyó este sistema por la excavación de pozos de servicio.

La tumba de Gilbert es una obra que encubre un sarcófago con versos del poeta Gilbert, fallecido a los 29 años, en 1780; aunque, por suerte, para él, no enterrado en este lugar.

Unas placas conmemorativas que vienen a continuación revelan importantes acontecimientos de la Revolución Francesa, como la manufactura de Réveillon el 18 de mayo de 1789, el malestar social que provocó un amotinamiento; y el combate en el castillo de las Tullerías, en 10 de agosto de 1792, la agitación antimonárquica que acabó en tragegia. Aquí sí que yacen los cuerpos de los fallecidos en ambos sucesos.

La lápida de François Géllain, un aventurero que estuvo encarcelado en prisiones como La Bastilla, Vincennes, Charenton y Bicêtre, le sigue a las placas anteriores, para pasar por la cripta de la Pasión, un macabro pilar revestido de cráneos y tibias, en forma de tonel. Cuenta la leyenda que este botijo enorme se creó el 2 de abril de 1897, a la medianoche y durante la celebración de un ritual de burgueses y bohemios parisinos, en un concierto clandestino, los cuales pudieron pasar gracias a la ayuda de dos obreros que hacía poco habían sido despedidos de sus trabajos.

La salida del osario lleva de nuevo a los túneles largos que acaban junto a una mesa de piedra y unas bóvedas. Se puede subir por las escaleras y salir definitivamente a la calle, o continuar (si está abierto) hacia unas galerías, mal llamadas ”educativas”, donde se aprecia la degradación de colores de las calizas de las paredes, y que sirven para demostrar la degradación de las canteras.

Pero la visita, para mí, no había terminado ahí. Me esperaba Frank, un joven parisino, que me conduciría hacia las catacumbas prohibidas. Me está prohibido revelar la entrada a esta otra parte, pero sólo diré que nos esperaban otros chicos en las vías del tren de Cercanías. Si el anterior espectáculo ya de por sí fue fascinante, el recorrido por éste me dejo sin habla: bóvedas de pasillos largos, caras y rostros de desconocidos tallados en las paredes, una maqueta de un anfiteatro romano esculpida en el suelo, mariposas compuestas de trozos de cerámica en los muros (como si se tratase del Parque Güell de Barcelona), bancos para sentarse, gárgolas, estalactitas, mucha agua… Aquí hago un inciso, pues afortunadamente, Frank, me prestó unas botas de agua que, de poco me sirvieron, pues hubo que pasar por una zona donde nos cubría hasta la cintura.

Lástima de graffitis y esculturas recientes, que rompían con la armonía del lugar. Me sorprendió encontrarme con muchos símbolos excavados en la roca, como tréboles, cruces y estrellas. Es como si alguna logia masónica hubiera estado en el lugar.

Y, por supuesto, había cientos de esqueletos desperdigados, ahora sí, sin ningún tipo de miramiento, amontonados sin orden alguno. Y la visita no cesaba: fuentes subterráneas, cables eléctricos que parecían en desuso, escaleras que subían y bajaban… Y, al final, una nueva salida hacia la vía del tren.

Por lo visto hay unos “cataflics”, como les llamaba Frank, que es como una especie de policía especial, y que rastrea de vez en cuando las catacumbas prohibidas en busca de intrusos como nosotros. Esta vez tuvimos la suerte de no dar con ellos, pero ya me veía en la Gendarmería dando todo tipo de explicaciones.

Catacumbas de ParisCatacumbas de Paris43 pictures Google Maps Location
catacumbas, paris
Feb 28, 2010

Las catacumbas de París son un espectáculo dantesco, que sirvió de inspiración a Víctor Hugo para su obra “Los miserables”; pero también son una aventura en torno a los miedos del individuo en relación a la muerte, y para todos aquellos que hemos tenido la ocasión de visitarlas, ya sea en su parte turística o en su zona prohibida.

Catacumbas de París
1 avenue de Colonel
Henry Roi-Tanguy
75014 París
Metro y RER (el equivalente a nuestro Cercanías): Denfert-Rochereau

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LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (II)

11 Febrero 2010

En la entrevista con el portugués, Fernando Pinto de Sousa Fontes, Gran Maestre y Príncipe Regente del OSMTJ (Orden Soberna y Militar del Temple de Jerusalén), la actual Orden templaria en el siglo XXI (disponen de su propia web) le formulé algunas de las cuestiones que ya se han visto mencionadas en esta investigación.

¿Con qué otras órdenes templarias mantenéis contactos?

Mantenemos contactos con algunas organizaciones que se hallan en sintonía con la filosofía de la OSMTJ. El tiempo da y quita razones; y el tiempo ha quitado ya muchas, nosotros simplemente intentamos avanzar con las que se sienten “de la casa” y además trabajan para el mismo fin.

El Gran Prior, Pinto de Souza, a la derecha de la imagen

El Gran Prior, Pinto de Souza, a la derecha de la imagen

¿La OSMTJ mantiene contactos con el Priorato de Sión?

(Risas).  Esa supuesta organización que, al parecer, en tiempos pretéritos, se denominaba Priorato de Sión, no existe ya, en la actualidad.

¿Cómo es de amplía la OSMTJ y la OSMTH en el mundo? ¿Podemos hablar de cifras de ingresados?

Podemos hablar del gran número de personas, adultas, formadas y con conocimiento de lo que hacemos, que solicitan la admisión cada año. Podemos hablar que la práctica totalidad de los países reconocidos por la ONU, con honrosas excepciones en África,  tienen prioratos o Grandes Prioratos de la Orden. Pero preferimos hablar de trabajo, del que realizamos y del que queda por hacer, que es mucho y por ello, sin que en ningún caso hagamos proselitismo, sí que quiero decir que para “esa gran mies” se precisa de muchas personas involucradas. De otra forma no podría hacerse.

Una curiosidad por el acrónimo de vuestro nombre y que hace referencia a lo militar… en caso de una supuesta Guerra Santa en el futuro, ¿cuál sería vuestro papel?

Las armas actuales del caballero son la palabra y la pluma. La palabra para difundir nuestros pensamientos y la pluma para dejarlos patentes en el tiempo.  La razón humana evitará que se produzca una gran guerra en el futuro y nosotros, con nuestras armas, lucharemos incesantemente para mantener la paz, para que se difunda en el mundo la creencia cristiana como base de nuestra cultura occidental. Y que haya el máximo respeto para otras religiones como esperamos conseguir respeto para nosotros. Todo ser humano debe poder dirigirse en público y privado a su ser superior sin ninguna restricción ni intolerancia.

Estando presente, Josep de Juan y Buixeda, actual Gran Prior y Legado Magistral para España, amablemente también accedió a responder algunas preguntas.

¿Qué conocimiento templarios han llegado hasta vosotros?Existe muy poca documentación directa escrita anterior al 1705. Pero sí hay documentos indirectos en archivos; hablamos de archivos conocidos, como el secreto Vaticano, Nacional de Francia, Corona de Aragón, etcétera. Y mucha documentación dispersa en pequeños archivos locales e incluso privados en la que constan donaciones, convenios, y otros. Estos hay que irlos rastreando con paciencia y con tiempo. A partir de Luis Felipe de Orleans, el archivo del Gran Magisterio está completo y se conserva. Pero los conocimientos no solamente pueden aprenderse en documentación, hay un importante legado que está escrito en “piedra”, en forma de construcciones; por ejemplo, con sistemas constructivos o de defensa no conocidos en la época y que fueron vigentes hasta casi la utilización de la pólvora, que desfasó la estructura defensiva altomedieval. Hay un importante legado en forma de documentos económicos que nos hablan de algo parecido a “cheques de viaje” en el siglo XIII, y hay cartas de navegación que implican rutas impensables en la época. Todo ello es conocimiento…

Josep de Juan y Buixeda, a la izquierda

Josep de Juan y Buixeda, a la izquierda

¿Podéis afirmar, categóricamente, que sois la línea sucesora de la Orden del Temple?

Sí, sin lugar a dudas. No se conoce otra organización templaria anterior al 1705 y con posterioridad a esa fecha, la línea de sucesión se halla documentada sin roturas.

¿Cómo es vuestra orden, la OSMTJ? ¿Cuál es su labor y a qué dedica su tiempo?

La Orden realiza las actividades que, salvando el tiempo, realizaban los templarios en Tierra Santa en su época de esplendor, es decir, salvaguardar a los peregrinos (en este caso a los cristianos en general) que habitan o se hallan en los Santos lugares y procurar que se mantengan allí. Esta es la labor básica. Mantener el espíritu cristiano en una Europa que se ha formado, precisamente, con esa base, es otro de los retos que tenemos planteados.

La OSMTJ actual ¿es una milicia cristiana católica? ¿Gnóstica?

La OSMTJ es  una entidad cristiana ecuménica.

¿Qué es para vosotros el Baphomet?

Entendemos que se trata de una representación de uno mismo. De la misma manera que en los conventos cartujanos y también de otras órdenes monásticas, en cada celda, cada monje disponía de una calavera que le ayudaba a meditar, a pensar en lo poca cosa que somos dentro de la obra de Dios y a la vez para orar en un estado de intensa compenetración con uno mismo, pensamos que cumplía la misma función ante los rudos monjes de la legión del Temple, que cada día pensaban que posiblemente el siguiente sería el último y daban gracias al Señor por permitirles dar su vida por la causa de la cristiandad.

¿Cuál es vuestra visión de obras como “El Código Da Vinci” de Dan Brown o “El enigma sagrado” de Baigent, Leight o Lincoln?

Son textos más o menos documentados que tienen por objeto principal la venta de ejemplares o que la gente acuda al cine.

¿Tiene algún fundamento la leyenda de los templarios como custodios del Grial, interpretado como el linaje de María Magdalena?

Es una leyenda. Las leyendas suelen transmitirse por tradición oral de generación en generación. Siempre hay una base más o menos histórica, pero no dejan de ser eso, leyendas.

Aparte de esa supuesta absolución de Clemente V, ¿la Iglesia Católica os ha hecho algún acercamiento para pediros perdón?

La Iglesia es una pesada maquinaria que, en muchas ocasiones, los mismos que la dirigen se encargan de hacer más lenta todavía. Tenemos muy buena relación con la Iglesia Católica, participamos en actos organizados por la misma, como miembros de la misma participan en actividades que nosotros organizamos. El hecho de hacer público el documento que exime a los antiguos de las acusaciones por las que fueron en muchos casos torturados y ajusticiados es ya un importante paso. Hay otros en privado y ha habido también en público… reducido. Lo importante es que existe coincidencia de intereses y de formas de actuación y esa vía no solamente nos permite a las dos organizaciones trabajar en paralelo, sino que los caminos se van juntando.

Copia de los estatutos originales del Priorato de los años 50

Copia de los estatutos originales del Priorato de los años 50

Aún albergaba algunas dudas, a pesar de las respuestas, pues habían contradicciones.  Pero el destino acudió en mi ayuda. No haría mucho durante un coloquio radiofónico en el que tuve la oportunidad de intervenir, conocí a J.A.R., del que sólo apuntaré las siglas por razones obvias. Dada mi amistad de más de 20 años con el locutor de esta radio, me lo presentó como perteneciente al Priorato de Sión, después de que les explicará los últimos asuntos en los que me encontraba inmerso.

J.A.R. era masón, sin duda. Sé reconocer la pertenencia a una logia desde hace bastante tiempo, ya sea por los ademanes, los símbolos o las conversaciones. Pero lo que no imaginaba era algo así; siempre había puesto en duda la existencia del Priorato por considerarlo una fantasía de Dan Brown y otros escritores.

La realidad es que Dan Brown tomó la inmensa mayoría de sus referencias de la voluminosa obra “El enigma sagrado”, escrito por el desaparecido Henry Lincoln, Michael Baigent, y Richard Leight, quienes aludían al malogrado Pierre Plantard, como Gran Maestre del Priorato, y al que habían tenido la oportunidad de entrevistar en sucesivas ocasiones.

En este libro se hacen eco, por  ver primera, de la hipótesis en la que Jesús de Nazaret se casa con María Magdalena, teniendo uno o dos hijos, que emigrarían al sur de Francia una vez comenzaran las persecuciones cristianas. En la Provenza, los descendientes de la sangre real llegaron a mezclarse con las sangres más nobles, dando lugar a la dinastía de los reyes merovingios. El Priorato de Sión se constituiría como una organización secreta,  sucesores de estos a su vez, y que reclamarían el trono de Francia para sí. La hipótesis de estos hechos es bastante larga. En resumidas cuentas viene a decir que fue el propio Priorato de Sión el que fundó la Orden del Temple, y que entre sus grandes Maestres han figurado ilustres personajes como Leonardo Da Vinci, Víctor Hugo o Jean Cocteau, hasta nuestros días. Según esto, el Vaticano habría intentado aniquilar al Priorato de Sión y los caballeros templarios, por su conocimiento de un linaje real y documentado entre Jesús y María.

La genealogía de los Reyes Merovingios de la Biblioteca de París

La genealogía de los Reyes Merovingios de la Biblioteca de París

Sin embargo hay elementos extraños en esta teoría. No hay duda de que una sociedad llamada El Priorato de Sión existió durante el siglo XX en Francia desde el 20 de julio de 1956. Yo mismo tuve la oportunidad de ver los estatutos originales, de primera mano, en la Biblioteca Nacional de Francia, tomados del Boletín Oficial de la República Francesa. Pero hasta ahí se remonta su antigüedad. Al parecer, los mismos autores de “El enigma sagrado” en su continuación, “El legado mesiánico”, comenzaron a advertir incongruencias en las declaraciones de Plantard. En 1993 fue arrestado, al declarar que Roger-Patrice Pelat, amigo del ex presidente François Mtiterrand, pertenecía al intrincado entrado del Priorato. En sus declaraciones ante la policía llegó a decir que el propio Priorato había sido un completo fraude pergeñado por él. Plantard desistió de promocionar por más tiempo el Priorato, y al poco, fallecía en el año 2000.

Conociendo esta historia, que alguien como J.A.R. se presentara como miembro activo del Priorato de Sión, cuya central, declaraba situarse en la actualidad en Suiza, era cuando menos sospechoso.

Los más escépticos podrán argüir que fue el propio gobierno francés el que obligó a Plantard a desdecirse de una verdad incómoda para ellos. Pudiera ser cierto. Aunque por culpa de ello la historia sobre los manuscritos encontrados por el abad Bérenger Saunière en Rennes-le-Château dejó de considerarse como tal, para pasar a ser otro fraude orquestado por Pierre Plantard y su amigo Philippe de Cherisey, mediante una serie de documentos falsificados.

No sabría qué decir, pues en este punto tengo que intercalar otra nueva historia. Había oído hablar de la existencia de documentos relacionados con el Priorato de Sión en la Biblioteca Nacional de Francia.

La Bibliothèque Nationale de France (su verdadero nombre, aunque también se la conoce con el acrónimo de BfN) nació en 1994 con la fusión de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca de Francia. Esta última fue creada por iniciativa de François Mitterrand y edificada en una nueva sede en Tolbiac, al borde del Sena. Los libros, las publicaciones periódicas y las colecciones audiovisuales se conservan en el nuevo edificio de Tolbiac, mientras que las colecciones de historia, arte e historia del arte han permanecido en la antigua sede.

Los estatutos del Priorato presentados a la Prefactura de Policía

Los estatutos del Priorato presentados a la Prefactura de Policía

Sus fondos resultaron de la unión de diversas colecciones. La Bibliothèque du Roi (Biblioteca del Rey), fundada en 1368 por el rey Carlos V, biblioteca que contaba con 917 manuscritos, y la Biblioteca de los Duques de Orléans fueron reagrupadas por Francisco I en su residencia real de Fontainebleau, para después ser transferidas a París por Carlos IX. Así fusionadas, y bajo el nombre de Bibliothèque Royal (Biblioteca Real), en 1666 fueron instaladas por Luis XIV en la calle Vivienne y se convirtieron en Bibliothèque Nationale (Biblioteca Nacional) en 1795. Posteriormente se unió a la colección la Biblioteca del Arsenal, que había sido creada en 1757 por Palmy d’Argenson, además de los fondos del conde d’Artois, futuro Carlos X, y los archivos de la Bastilla después de la Revolución francesa.

Para que nos hagamos una idea de su magnitud, toda la superficie de terreno que ocupa es de 2.900.000 metros cuadrados, rodeados de cuatro grandes torres de 79 metros, con 10 millones de libros y documentos encerrados en sus paredes.

Tonto de mí pensaba que sería coser y cantar localizar algunos escritos relacionados con el Priorato de Sión. En enero del 2010 me presentaba en sus instalaciones, pagando una cuota para acceder a la sala de Historia. En cuanto pregunté al bibliotecario por el “Prieuré de Sion” comenzó una odisea. No sabía ni a qué me refería. Al principio los consideraba como autores de algún libro, hasta que le mostré en la pantalla de su ordenador que se trataba de una sociedad secreta, a través de la web de la Wikipedia.

En la sala de las dos bolas del mundo, Biblioteca Nacional de Francia

En la sala de las dos bolas del mundo, Biblioteca Nacional de Francia

En su archivo digital, conectado a la intranet de la biblioteca, aparecieron unos títulos que me pusieron en alerta. En francés se leía: “Archivos secretos del Priorato de Sión”. Le dije que eso era lo que andaba buscando. Me imprimió las referencias, pero me anticipó que esos archivos se encontraban una sala más abajo de la sala de búsqueda. Y que ya, incluso para un extranjero como yo, sería complicado acceder a la citada sala. Como le indicaba que era prioritario para mí, me invitó a acudir a una “chambre” especial donde sería entrevistado por un responsable de la biblioteca para conocer mis intenciones.

Lo intenté, claro está. En una amalgama entre francés e inglés, intenté convencer a una señora que me hizo esperar más de una hora, que era muy importante para mí tener acceso a esa información.

- ¿Se puede saber para qué quiere consultar los archivos secretos del Priorato de Sión?

- Bueno… -le contesté-, sólo estoy buscando información, nada más.

¡Ya! –lanzó ella, en forma de exabrupto-. La pregunta es sencilla. ¿Para qué quiere usted acceder a esos archivos?

Todo ello sin perder la amabilidad y los modos. Los franceses, sin olvidarse nunca de la cortesía y las formas, son capaces de interrogarte sin escrúpulos y dejarte sin habla ante sus respuestas lacónicas. ¿Qué hacer? ¿Le decía la verdad o no? Era un momento crucial. Opté por arriesgarme y presentarle mi carnet de periodista.

Entiendo, un momento por favor, espere aquí.

Creí que allí se acabaría mi aventura. Pero no, al rato venía con unos formularios que me obligó a rellenar. Un contrato me obligaba a no revelar nada de lo que viera en esa sala. Lo firmé de todas formas. De esta guisa me fotografiaron para sus archivos y me entregaron un pase especial, que sólo podría utilizar en 3 ocasiones durante el período de 1 año.

Facsímil con los Archivos Secretos del Priorato de Sión

Facsímil con los Archivos Secretos del Priorato de Sión

No me lo podía creer. La primera barrera se había franqueado. Unos guardias de seguridad me acompañaron hasta las escaleras de lo que parecía un bunker. Descendiendo hasta unos sótanos, con paredes forradas de acero, me esperaba un nuevo interlocutor. Una nueva tanda de preguntas incómodas y me dejaban pasar a través de unas barreras de seguridad hasta una nueva sala. Debía sentarme en una silla de la que no podría moverme. Me correspondía el número L.85. Por lo visto éste era el mismo sistema usado en las salas de lectura, junto al jardín.

Debería esperar 45 minutos hasta que me entregaran una copia en facsímil de los documentos solicitados, ya que los originales no se podían tocar. Estaba tan inquieto que opté por pasear entre las librerías de cientos de libros esparcidos por allí, en un sistema de indexación que me vi incapaz de descifrar. El tiempo se alargaba y opté por irme a comer al piso superior, junto a las salas de lectura.

A la vuelta tuve que someterme de nuevo al interrogatorio oficial, y esta vez no me dejaron moverme de mi asiento. A lo sumo podía consultar un ordenador situado en una esquina, donde podría comprobar el estado de mi petición.

Impaciente por el asunto, a los pocos minutos acudía al ordenador. No acababa de entender qué pasaba, y la comunicación en mi paupérrimo francés me impedía saber más del asunto. En la pantalla del ordenador, después de introducir en una ranura mi pase especial, apareció un sorprendente “Arrive”. ¿Dónde? ¿Dónde estaban los “archivos secretos del Priorato de Sión”? Fui hasta un mostrador; por casualidad le pregunté a la chica “si me entendía en español”.

- Claro que le entiendo. ¿Qué quiere?

¡Aleluya! “Quiero estos archivos”, y le mostré la relación de ellos.

Un momento, por favor, que ahora se los traigo.

Al instante, apareció con unas cajas que me entregó en mano, advirtiéndome que nada de fotografías y nada de fotocopias.

Volví a mi sitio, preso de la emoción.

La cueva donde supuestamente están enterrados Jesús y María en Rennes-le-Château

La cueva donde supuestamente están enterrados Jesús y María en Rennes-le-Château

Lo que ví a continuación parecía sacado de una novela. Allí estaban los documentos, hojas sueltas en latín, los estatutos de 1956 del Priorato de Sión, libros en francés de los que nunca había oído hablar, panfletos con fotografías…

Las hojas sueltas en latín (que por suerte, tenían su correspondiente traducción al francés) mencionaban un tesoro extraído de Montsegur, y venían selladas por diversos caballeros, desde el siglo XII. Una especie de panfleto elaborado por la Prefactura de Policía mostraba una serie de fotografías tomadas a la entrada de una cueva en Rennes-le-Chateaû. Y junto a éstas había una declaración que decía: “La supuesta tumba de Jesús de Nazaret”.

¿Estaba leyendo bien? Las piezas parecían encajar. Si, como leía, el conocimiento de los templarios implicaba no sólo la existencia de un linaje entre Jesús y María Magdalena, cuyos descendientes parecían situarse en la Provenza, sino la realidad de un Jesús histórico que se salvaba de la cruz y optaba por huir a Francia, junto a su esposa, todo tenía sentido. Sería por ello que el propio Vaticano había asesinado a todos los templarios para defender el trono de San Pedro. Si Jesús jamás hubiera muerto en la cruz, la propia religión cristiana, ya sea católica, protestante u ortodoxa, no tendría razón de ser. Es más, este argumento de un profeta vivo había sido defendido durante siglos por los seguidores de Mahoma.

Inmerso en estas lecturas, uno de los responsables de la biblioteca, se acercó hasta mí y me arrebató algunos de estos documentos. Supongo que no tendría derecho a leerlos cuando la chica me entregaba el contenido completo de la caja. ¿Por qué se ponían tan nerviosos cuando oían hablar del Priorato de Sión? Si todo era un fraude, ¿a qué venía tanto misterio?

Aprovechando ese momento, y el que se despistaban de mí, cuchicheando y discutiendo entre ellos por el material que se me había entregado, aproveché para fotografiar con la cámara compacta todo lo que pude. Muchas de las fotografías salieron borrosas, tuve que poner la macro y no activar el flash para no llamar la atención. Pero es que las manos me temblaban. Sabía que me la estaba jugando.

Mapa con la situación exacta a la cueva en la que se alberga el secreto de los templarios en Francia

Mapa con la situación exacta a la cueva en la que se alberga el secreto de los templarios en Francia

Eran tales mis nervios que, entre lo que ya había visto y lo que tenía fotografiado, opté por salir del sótano. Quizás volviera en otro momento, mejor preparado, y con una de esas cámaras ocultas que te venden en “La tienda del espía”. Con todo, algunas de esas imágenes, que no todas, se reproducen en este reportaje de investigación. Siento mucho la calidad de las mismas.

Si Pierre Plantard era el artífice del engaño, ¿qué hacían esos documentos en la Bibloteca Nacional de Francia? ¿Por qué tanto secreto en verlos por los mismos responsables de la biblioteca? ¿A qué temían? Ni afirmo ni desmiento que esta historia sea cierta. Simplemente me limito a relatar estos hechos, tal y como sucedieron, y que sea el propio lector el que extraiga sus conclusiones.

Aún quedaba una última entrevista, con nuevos datos y las preguntas formuladas a J.A.R.

Continuará…


Ver también:

LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (I)

LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (y III)

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LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (I)

3 Febrero 2010

Virgen templaria negra

Nunca había tomado en serio las historias relacionadas con la novela “El Código Da Vinci” de Dan Brown. Me parecía demasiado surrealista como para ser cierta la historia de un supuesto linaje de Jesús de Nazaret… hasta que descubrí un retablo sobre María Magdalena en la Catedral de Girona.

Esta catedral consagrada a Santa María, se encuentra en el punto más elevado de la ciudad de Girona, iniciándose su construcción románica en el siglo XI. Cubierta de arcos diagonales, apoyados en grupos de columnillas, el interior es una enorme nave gótica con vidrieras de temática orientada a la Virgen, colocadas en el siglo XVI en el prebisterio. Hay un hermoso claustro por el que se puede pasear, pisando las tumbas relevantes de los obispos Bernardo de Pau, Vilamarí, y Berenguer de Anglesola, junto al Conde Ramón Berenguer II, y el arquitecto artífice Guillermo de  Villamar.

Sin embargo, lo que más llama la atención son las copias del Beato de Girona (que parecen calcadas del Beato de Liébana), el Tapiz de la Creación, algunas bulas papales del siglo VIII, retablos del siglo XI, relicarios, cruces, vestuario y otra orfebrería, y que forman parte del tesoro de la Catedral.

¿Pliegue del ropaje en el abdomen o indicios de un embarazo?

¿Pliegue del ropaje en el abdomen o indicios de un embarazo?

Entré a tropel en la sala capitular, cuando lo primero que ví fue una virgen negra. Por si alguno no lo sabe todavía, una virgen de piel oscura o tostada es una supuesta recreación de la Virgen María, según nos quiere hacer ver el Vaticano. Pero la realidad es bien distinta. Una virgen negra es una tradición gnóstica que siempre viene vinculada a lugares con una especial devoción por la figura de María Magdalena, efigie que además viene supeditada a la figura de los templarios. ¿Por qué? Porque cuando los caballeros de la Orden del Temple viajaron a Egipto se encontraron con la veneración a la diosa egipcia Isis, la diosa madre, principio femenino de la fertilidad y el conocimiento. De la presencia de los templarios en Egipto nadie duda, al margen de que ocuparan el Templo de Salomón en Jerusalén. Un vistazo al templo egipcio de la Isla de Philae te muestra decenas de cruces templarias en sus muros,  esculpidas por los propios caballeros.
La diosa Isis amamantando a Horus se puede contemplar en decenas de obras de arte del Medievo,  pero con la salvedad de que éstas se camuflan representando a una virgen, para evitar la herejía, como si la propia Virgen María estuviera dando el pecho al niño Jesús.

Si la Catedral de Girona tiene en exposición una virgen negra, eso no significaba otra cosa que la presencia de templarios en aquel lugar. Así que repasé todo el lugar ansioso de símbolos y, cómo no, allá estaba lo que buscaba. En uno de los rincones se podían apreciar ocho retablos de María Magdalena anunciados como tal y datados en el siglo XII. Sólo que, al contemplarlos más de cerca, aparecían escenas que rozaban la herejía.

¿Por qué esta escena con los reyes de Francia postrándose ante María Magdalena?

¿Por qué esta escena con los reyes de Francia postrándose ante María Magdalena?

Allí estaba la Magdalena en varias escenas. Y con algo a destacar, la prominencia de un embarazo que se camufla por la posición de los brazos. Uno puede pensar que el autor anónimo de estos retablos tenía en mente un canon de belleza donde las mujeres eran rollizas, y por tanto ese curva que asoma en la barriga no puede ser otra cosa. Pero había un detalle que suele pasarse por alto. En una escultura de la virgen que se esconde en el Claustro, ésta da de mamar a un niño. ¿La virgen María dando el pecho al niño Jesús? Pero esa virgen se representa con el cabello rizado, y su aspecto es muy similar al anunciado en los carteles de los retablos en clara referencia a María Magdalena. Es más, diríase que es ella. Incluso el niño tampoco es varón, sino hembra, haciéndose eco de la tradición que habla de una hija de María Magdalena. El autor de la escultura, para evitar la herejía, opta por tapar las partes pudendas de la niña con un paño, haciéndose difícil reconocer la identidad masculina o femenina de la escultura. Muy perspicaz.

Cuando más tarde quise contemplar los cuadros en la web de la Catedral de Girona, mi sorpresa fue comprobar que se podían visionar todas las obras de arte, menos las dedicados a María Magdalena. ¿Por qué? ¿Qué interés había en que pocos tuvieran conocimiento de unos cuadros sobre la Magdala en la Catedral de Girona? ¿Sería una elucubración mía? En la siguiente visita a la Catedral busqué entre los souvenirs de libros y postales para encontrar alguna foto de los retablos. Y de nuevo no vi nada. Me acerqué hasta la chica del mostrador que estaba en la entrada y le pedí si podía mostrarme alguno de los libros que estaban precintados y a la venta, aquellos que resumían la historia de la Catedral de Girona y sus tesoros. Fue mi amable y me sacó todos los ejemplares que había. Pero lo que me imaginaba era cierto: ni una sola fotografía de los ocho retablos dedicados a la Magdalena.

- ¿Sabes por qué no están fotografiados los retablos de María Magdalena? -le pregunté.

- Eso es imposible. Tenemos todo el tesoro de la catedral incluido en nuestros libros y postales a la venta.

Le contesté que no era así.

- Condúceme a esos retablos que comentas. No puede ser.

Al acercarse a ellos, dio un respingo.

- Ah, son esos -chilló-. No, no los tenemos.

¿Qué hace la reina de Francia de rodillas ante la figura de la prostituta que nos vendió la Iglesia?

¿Qué hace la reina de Francia de rodillas ante la figura de la prostituta que nos vendió la Iglesia?

Al preguntarle el motivo no me supo responder, pero le constaba que había órdenes explícitas de que no se vendieran postales de los mismos, y mucho menos se le ocurriera a nadie reproducirlos. Las fotografías, en la Catedral de Girona, están prohibidas.

Fijémonos detenidamente en los cuadros ahora. Los reyes franceses se postran ante María Magdalena, pues cuenta la leyenda que ésta llegó hasta la Provenza.  Incluso el Papa y otros líderes religiosos se quedan en segundo plano ante ella. En otra de  las imágenes se aprecia a la de Magdala con un niño en brazos, después de desembarcar.  Una galera se dinstingue detrás de la escena.  En otro de los retablos recibe la bendición del Papa, cuando ella llega al final de sus días y fallece. En la última escena, los ángeles recogen a la Magdalena y la suben a los cielos.

¿Ocho retablos dedicados a María Magdalena? ¿Pero no habíamos quedado que los Evangelios, o la interpretación católica de los mismos, hablan de ella como una prostituta? ¿Los reyes de Francia se postran ante una meretriz? ¿Por qué el mismo Papa la bendice al llegar su óbito? ¿Por qué los mismísimos ángeles vendrian a buscarla si sólo se tratara de una puta?  ¿Por qué tiene signos claros de embarazo? ¿Qué hace la mujer dando el pecho a una niña? ¿Quién es esta infante?

Si los templarios veneraban a la diosa madre con la forma de María Magdalena, si en sus representaciones pictóricas siempre se mostraba a “Nuestra Señora”, como ellos la citaban, dándole el pecho a uno o dos niños, ¿no sería que más allá del esoterismo como símbolo pagano del conocimiento trascendental había algo más? ¿Pudiera ser cierto que la orden del Templo de Salomón creía fervientemente que la de Magdala había sido la consorte del Nazareno y que, después de huir a Europa, tuvo descendencia? La leyenda narra cómo al llegar a Provenza, junto a Sara, tuvo dos niñas gemelas. ¿Tal vez por ello los reyes franceses se postraban ante ella como devoción ante su Señor?

¿Por qué de esta bendición ante la muerte de una supuesta puta, como siempre nos hicieron creer?

¿Por qué de esta bendición ante la muerte de una supuesta puta, como siempre nos hicieron creer?

Las piezas del misterio estaban allí mismo. Sólo había que comenzar a rascar en la superficie.

Al poco, rebuscando en una librería, tropecé por casualidad con un libros descatalogado, “El triunfo de María Magdalena”, escrito por José Luis Giménez. No me fue muy difícil dar con el autor. Las redes sociales y Facebook son una maravilla para localizar a aquellos a quienes buscas. Giménez resultó ser barcelonés; así que quedamos un día para vernos en una chocolatería, junto a la Catedral de Santa María del Mar, en Barcelona.

José Luis me mostró otros detalles que, en principio, me habían pasado desapercibidos. María Magdalena aparecía en otros retablos del Monasterio de Santes Creus, en el término de Aiguamurcia, en Tarragona, cedido a los monjes cistercienses. Se trata de un monasterio de tres naves de cruz latina, que alberga los cuerpos del rey Pedro III el Grande, Jaime II el Justo de Aragón, y Blanca de Napolés.  Todos ellos enterrados, junto al sepulcro de una tal Magdalena, que algunos han asociado a Magdalena Salbá, hermana del Abad Valls. Los reyes, como digo, se hicieron enterrar en la Capilla de l’Assumpta, donde se encuentra esta Magdalena. ¿Extraño? Sí, lo es. José Luis me contó de cómo lo templarios, después de la quema de Jacques de Molay, huyeron del Papa Clemente V y el rey francés Felipe IV, adentrándose en tierras catalanas, y trayendo consigo todas sus reliquias y tesoros. Integrándose en estas tierras y otras órdenes monásticas, llegaron a pasar desapercibidos.

Pero esa es otra. ¿Los templarios realmente habían sido barridos para siempre? ¿O permanecieron en el anonimato durante siglos, perviviendo hasta la actualidad? Esta historia será retomada en unos momentos, pues gracias a Internet di con las diversas órdenes del Temple que se consideran a sí mismas como línea sucesoria, y con los que tuve la oportunidad de entrevistarme.

Ampliación del retablo de María Magdalena embarazada en el Monasterio de Santes Creus, en Tarragona. (Fotografía cortesía de José Luis Giménez)

Ampliación del retablo de María Magdalena embarazada en el Monasterio de Santes Creus, en Tarragona. (Fotografía cortesía de José Luis Giménez)

José Luis me hice ver algo más. Primero, un fragmento de lo que la Iglesia antigua considera un evangelio apócrifo, y que sin embargo su traslación en el tiempo queda fuera de toda duda. En el Evangelio de Felipe puede leerse lo siguiente en la sentencia 120:

Hay un hijo del hombre y hay un hijo del hijo del hombre. El señor es el Hijo del Hombre, y el hijo del hombre es aquél que fue hecho por el Hijo del Hombre. El hijo del Hombre recibió de Dios la facultad de crear, él tiene también la de engendrar”.

Este evangelio gnóstico, descubierto en Nag Hammadi, consta de 143 sentencias, proverbios y parábolas. El evangelio fue copiado en el 320 d.C. por San Pacomio, y sus copistas pusieron en los pies de nota que el mismo se había copiado de un conjunto de apuntes del año 100 d.C. para iniciados en la Gnosis, que a su vez argüían que éste provenía del apóstol Felipe. ¿El evangelista creía en una descendencia de su Maestro?

En la sentencia 55 del aludido Evangelio de Felipe se lee:

Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Cristo la amaba más que a todos sus discípulos y solía besarla en la boca. El resto de discípulos se mostraban ofendidos por ellos y le expresaban su desaprobación. Le decían: ¿Por qué la amas más que a todos nosotros?”.

Cabe aclarar un particular sobre un dato polémico que aparece en “El Código Da Vinci”. Dan Brown opina que la palabra “compañera” debería traducirse como “esposa” desde el griego, lo cual le daría otro sentido a la sentencia 55 del Evangelio de Felipe. Es necesario hacer notar que el texto original se encontraba en griego, aunque el que se transmite en las copias de Nag Hammadi está transcrito del original en copto sahídico.
Con todo, el término “compañera” (koinônòs) no se traduce nunca como “esposa” en las referencias que se hacen en el Nuevo Testamento (véase MCKIBBEN, STOCKWELL, RIVAS, Nuevo léxico Griego-Español del Nuevo Testamento 19909; MANUEL GUERRA, Diccionario morfológico del Nuevo Testamento, Burgos 1988). En los mejores diccionarios de griego clásico y koiné, v. gr., en el Dictionnaire Grec-Français de A. Bailly y en el Liddell-Scott, no se recoge la de “esposa” entre sus acepciones. El Nuevo Testamento utiliza tres términos para “esposa”, entre los que no está koinônòs:

1. gynè: Mc 12, 19-20; Lc 20, 28-29; 1Cor 7, 29; 1Tim 5, 9; 1Pe 3, 1.
2. nýmphê: Jn 3, 29; Ap 18, 23
3. skeûòs: 1Tes 4, 4.

La afirmación de que Jesús “la besó repetidas veces”  hay que situarla en su debido contexto: el gnosticismo valentiniano. En el mismo Evangelio de Felipe, en su sentencia 31, leemos: “Los perfectos son fecundados por un beso y engendran. Por eso nos besamos nosotros también unos a otros (y) recibimos la fecundación por la gracia que nos es común” (traducción de Aurelio de Santos).

El beso, entre los gnósticos valentinianos, formaba parte de una ceremonia por medio de la cual los Perfectos recibían y transmitían, precisamente por medio de un beso, la simiente pneumática (=espiritual). Con respecto  a este beso, Aurelio de Santos comenta en una nota a pie de página (p. 721): “Prototipo de estos ósculos son los que recibía de Jesús María Magdalena”. Es de sentido común pensar que la predilección que Jesús manifiesta hacia María Magdalena en este texto es espiritual, no carnal.

María Magdalena en la escena al completo, donde se aprecia un cíngulo judío sobre su pecho, el sostén de las embarazadas.

María Magdalena en la escena al completo, donde se aprecia un cíngulo judío sobre su pecho, el sostén de las embarazadas. (Fotografía cortesía de José Luis Giménez)

Curiosamente, los Manuscritos del Mar Muerto, donde también aparecen revisiones del Nuevo Testamento, fueron escritos por los esenios. Y, según se sabe, los esenios no tenían por norma casarse; aunque Flavio Josefo, en sus obras, menciona un grupo que sí se casaban.

Por tanto, si Jesús hubiera formado parte de los esenios, ¿pudiera ser que estuviera casado? En la actualidad, pese a los detractores de uno y otro bando, la realidad es que no se sabe si esta afirmación es cierta o no. Lo que es seguro es que la Magdalena formaba parte de los apóstoles preferidos, que la Iglesia posterior trató de ocultar para no darle un notorio papel a la mujer. Si era su compañera o no es un dato por corroborar.
Lo que con toda probabilidad sí creían los templarios es que Jesús había tenido descendencia con María Magdalena. Pero esa es una opinión de la Orden del Temple y no significa que ello hubiera sucedido así realmente.

Se hacía preciso consultar otras fuentes para saber mas sobre este datos.

Siempre me he preguntado si alguien se ha tomado en serio las diversas órdenes templarias que en la actualidad existen, y que son fácilmente localizables por Internet. Muchas de ellas se autodesignan como línea sucesoria de sus maestros. Hasta ese momento desconocía si este particular sería para tomárselo en serio o no. Lo que sí me llamaba la atención es que estas asociaciones legales eran buenos caldos de cultivo para eruditos y estudiosos del Temple. Y quería saber su opinión sobre las leyendas referentes a María Magdalena.

No voy a redactar un resumen de lo sucedido a los templarios, pues para eso hay muchísimos libros y enciclopedias donde se documenta mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo, pero sí citaré unos datos poco conocidos.

En 1810 el abate Gregoire, menciona en un estudio que Jacques De Molay (el Gran Maestre, condenado a la hoguera durante la persecución de los templarios en 1307,) no podía seguir viviendo con la conciencia de haber deshonrado a la Orden con sus declaraciones y que no deseaba vivir preso toda su vida, sino morir habiendo rectificado. No podía hacerlo sin transmitir a un sucesor el maestrazgo, escogiendo a Larmenius, primado de la Orden, y comendador de Jerusalén, a través de una carta. Luego, rectifica públicamente y muere.

No hay datos fiables de quien pudiera ser “Larmenius”. Algunos han considerado que se trataba de un nombre iniciático o perteneciente a una región, ya que “L’Armenius” sería “el Armenio”.

Muchos historiadores rechazan la autenticidad de la carta, basando sus objeciones en la traducción del latín original ya que este documento es una trascripción que se basa en una clave geométrica de la cruz paté.

Veamos lo que dice la famosa carta de Larmenius:

Yo, el hermano Juan Marco, el armenio, de Jerusalén, por la gracia de Dios y por el grado más secreto del Venerable, y más santo Mártir el Gran Maestre de la Caballería temple, (a él honor y gloria). Confirmado por el Capítulo Ordinario de la fraternidad, siendo distinguido con el más alto y supremo maestrazgo de toda la Orden del Temple, para todos aquellos que vean estas cartas decretales deseo salud, salud, salud.
Sepan todos aquellos presentes y futuros que, debilitadas mis fuerzas por la avanzada edad, habiendo tomado conciencia de los graves asuntos y llevado a cabo el peso del gobierno, a mayor gloria de Dios, y de la protección y seguridad de la Orden, la fraternidad y los Estatutos, yo, el humilde Maestre de la Caballería del Templo, he determinado confiar el Supremo Maestrazgo a manos más fuertes.

Por tanto, con la ayuda de Dios y con el consentimiento de la Suprema Asamblea de Caballeros, he conferido mediante este decreto y confiero de por vida, al eminente Comandante y carísimo hermano Teobaldo de Alejandría, el supremo Maestrazgo de la Orden del Temple, su autoridad y privilegios, con poder, de acuerdo a las condiciones del tiempo y a los asuntos del momento, de conferir a otro hermano, que ostente la más alta distinción en nobleza de origen, logros, de carácter honorable, el más alto y Supremo Maestrazgo de la Orden del Templo, lo cual permitirá preservar la perpetuidad del Maestrazgo, la interrumpida serie de sucesores y la integridad de los Estatutos. Ordeno, no obstante, que el Maestrazgo no pueda ser transferido sin el consentimiento del Capítulo sea convocado. Cuando esto suceda que el sucesor sea elegido por votación entre los caballeros.

Pero, para que las funciones del Supremo cargo sean descuidadas, que haya ahora y de forma continuada cuatro Vicarios del Gran Maestre detentado el poder supremo, la eminencia y autoridad sobre la totalidad de la Orden, sin perjuicio del derecho del Gran Maestre. Estos Vicarios deberán ser elegidos entre los miembros más antiguos de la Orden, de acuerdo con el orden de profesión. Este estatuto se ha acordado por el juramento (encomendado a mí y a la hermandad) del muy santo, venerable y bendito Maestre, el mártir, a él honor y gloria. Amén.

Yo, finalmente, por decreto del Capítulo Supremo, por la suprema autoridad a mí encomendada, deseo, digo y ordeno que los templarios escoceses, desertores de la Orden sean malditos por anatema y que ellos y los hermanos de San Juan de Jerusalén, expoliadores de los bienes de la Caballería (de la cual tenga Dios misericordia), sean marginados del círculo del Temple ahora y en el futuro.

Yo he seleccionado signos desconocidos para que sean ignorados por los falsos hermanos y sean transmitidos oralmente a nuestros caballeros fieles y ya he pensado de que manera deben ser relevados para que se conozcan y guarden, el Capítulo Supremo. Esos signos solo serán relevados después de la debida profesión y consagración de caballero, de acuerdo con los Estatutos, derechos y usos de la Orden de los compañeros de la Caballería del Templo y que he enviado al ya sobredicho eminente Comandante, como llegaron a mis manos por el Venerable y muy sagrado Maestre, el Mártir, al él honor y gloria. Así sea y así se hará. Amén.

Yo, Johannes Marcus Larmenius, hice entrega del presente escrito el 18 de Febrero de 1.324.

A continuación le siguen una serie de firmas, que se irían añadiendo en siglos posteriores, y que son las siguientes:

Yo, Teobaldo, recibo el grado de Gran Maestre con la ayuda de Dios, en el año de Cristo de 1.324.
Yo, Arnaldo de Braque, recibo el grado de Gran Maestre con la ayuda de Dios en 1.340 d. J.C.
Yo, Juan de Clemont, recibo el grado de Gran Maestre con la ayuda de Dios en 1.349 d. J.C.
Yo, Beltrán Duguesclín&e. En el año de Cristo 1.357.
Yo, hermano Jean d’Armagnac &e. en el año de 1.381.
Yo, humilde hermano Bernard d’Armagnac, &e en el año de Cristo 1.392.
Yo, Juan d’Armagnac &e en el año de Cristo 1.418.
Yo, Juan Croviacensis &e. en el año de Cristo 1.451.
Yo, Robert de Lenoncoud &e. en 1.478.
Yo, Galeas Salazar, humilde hermano de la Orden del Temple &e. en el año de Cristo 1.496.
Yo, Felipe de Chabot… en 1.516 d. J.C.
Yo, Gaspar Cesenia Salsis de Choubaune &e. 1.544 d.J.C.
Yo, Enrique Montmorency … 1.574 d. J.C.
Yo, Charles Velasius (de Valois) … Anno 1.615.
Yo, Juan de Durfort de Thonass … Anno 1.681.
Yo, Felipe de Orleáns … 1.705.
Yo, Louis Augusto de Borbón de Maine … Anno 1.724.
Yo, Borbón Conde … 1.787 d.J.C.
Yo, Luis Francisco de Borobón-Conty … 1.741.
Yo, de Cosse-Brissac (Luis Hércules Timoleón)… 1.776 d.J.C.
Yo, Claudio Mateo Radix—de-Chevillon, maestre Vicario del Temple, víctima de grave enfermedad, en presencia de los hermanos, Próspero Miguel Charpentier de Saintot y Bernard Raymond Couchant, Magno Preceptor, entrego estas cartas decretales confiadas a mí en tiempos difíciles por Luis Timoleón de Cosse-Brissac, Gran Maestre del Temple, al hermano Jacques Philippe Ledru, maestre vicario del Temple de Messines para que en su debido momento haga uso de ellas con el fin de perpetuar la memoria de nuestra orden, según el rito oriental, 10 de Junio de 1.804.
Yo, Bernard Raymond Fabre Cardoal de Albi, habiendo obtenido el voto de aprobación de mis colegas los maestres vicarios y mis hermanos los Caballeros del Temple, acepto el grado de Gran Maestre el 4 de Noviembre de 1.804.

Según, el Gran Priorato de España, con los que tuve la ocasión de entrevistarme, la cronología seguiría de esta forma:

1838 - 1840 Conde de Moretón, Regente
1840 - 1850 Edward VII of Great Britain, George V of Hannover. En 1845 compartida con Jean Marie Raoul, Principe de Chinai
1850 Narcisse Valleray
1866 A. G.M. Vernois
1877 Félix Champion de Villeneuve

Luego llegó el establecimiento del Secretariado Internacional en Bélgica en 1884

1933 Theodore Covias
1934
Emile Isaac Vandenberg

Le sigue el traslado de la Secretaria a Portugal tras la ocupación nazi de Bélgica

1945 Antonio Campello de Sousa Fontes (tras la muerte de Vandenberg asume la Regencia)
1960 Fernando Pinto de Sousa Fontes (se convierte en Príncipe Regente tras el fallecimiento de su padre por el que había sido designado heredero)

Así que me dispuse a reunirme con Fernando Pinto de Sousa para formularle unas preguntas.

Continuará…

Ver también:

LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (II)

LOS TEMPLARIOS Y MARIA MAGDALENA (y III)

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EGIPTO: ARQUEOLOGIA PROHIBIDA Y CIENCIA INFUSA (y IV)

13 Octubre 2009

Remontar el Nilo es una de las experiencias más maravillosas que existen, desde el Nilo Medio, comenzando por Asuán, hasta el Nilo Inferior, el del delta, que aboca al Mediterráneo.

Subiendo la corriente del Nilo hicimos las últimas paradas en Abydos, Menfis, Dendera, Saqqara, y Dashur, terminando nuestra aventura en El Cairo, de nuevo, donde  pasamos la noche para amanecer cabalgando hasta Gizeh, en cuyo promontorio vimos uno de los amaneceres más precioso de nuestras vidas, con Ra apareciendo por el horizonte.

Abydos era el primero de los lugares sacramentales para el creyente egipcio, el equivalente al Jerusalén del cristiano, y donde se albergaba la tumba de Osiris, el dios de la muerte y de los muertos. Primero se interpretó como tumba del dios, y luego se convirtió en el sepulcro de Dier, de la Primera Dinastía

Desde tiempo inmemorial Abydos era el lugar de reposo de las almas de Sequem: los reyes tinitas, sus cortes, sus harenes, sus legiones de siervos. Allí se veían a cientos las estelas sepulcrales que señalaban sus últimas moradas. Abydos había sido para Thinis, la primitiva capital, lo que Sakkara para Menfis, cuando ésta no tenía aún la categoría de sede regia y balanza del país.

La elección de Abydos como centro del culto de Osiris se produjo ya durante el Imperio Antiguo, y de la fama de que gozaba como lugar santo en el Primer Período Intermedio tenemos pruebas en la “Doctrina para el Rey Merikaré”, en que la ciudad de los muertos fue asaltada y destruida por las tropas del Akhtoes III de Heliópolis, causando a éste una herida moral de la que nunca se recuperó.

Abydos es para mí uno de los templos más bonitos del antiguo Egipto, por sus piezas esculpidas sobre la pared. Si alguien cree que estos egipcios pintaban mal, por no saber recrear las figuras humanas, se equivoca. Su concepción del individuo de frente y de lado, sólo tiene que ver con simbología, y por eso se representaba así. En Abydos uno se da cuenta, viendo las paredes, que sus artistas nada tienen que envidiar a los grandes escultores de siglos posteriores.

Sin embargo, lo que sigue asombrando a propios y extraños es el palimpsesto de una de sus paredes. Se llama palimpsesto (voz griega que significa borrado nuevamente) al manuscrito o jeroglífico que todavía conserva huellas de otra escritura anterior en la misma superficie, pero borrada expresamente (o no) para dar lugar a la que ahora existe.

El palimpsesto de Abydos, de uno de sus dinteles, muestra a primera vista un helicóptero, un avión, un tanque y una especie de aeroplano. El propio Georgeos Díaz encontró la solución en 1995 y la publicó en el Número 1 de la revista española Arqueología y Enigmas de la Historia en Abril de 1996, así como en las revistas La Esfinge: Revista de Egiptología y la Revista de Egiptología: Osiris. Posteriormente, y por consulta de otros estudiosos, Katherine Griffis-Greenberg, de la Universidad de Alabama (Birmingham, EEUU), miembro del American Research Center in Egypt  y de la International Association of Egyptologists Special Studies, se corroboraron los resultados de Díaz.

En este palimpsesto se confunden los textos antiguos con los nuevos. En este caso se trata de una inscripción en bajo relieve. Para borrar el texto antiguo colocaron argamasa. Parte de esa argamasa cayó y así estaríamos en presencia de una superposición parcial de ambos textos. Díaz demostró que el viejo texto hacía referencia a Seti I con alguno de sus múltiples y largos nombres y fue cambiada por la de su hijo y sucesor Ramsés II, también a través de un seudónimo.

De allí pasamos a Menfis.

Junto al extremo sur del delta,  los primeros reyes tinitas levantaron una fortaleza denominada “el Muro Blanco” (Ineb hedy). Para Herodoto y Manetón, fue Menes el constructor de dicha plaza fuerte, aunque otros autores afirman que fue Andyib (quinto o sexto faraón de la I Dinastía  tinita). Sea como fuere, lo cierto es que los unificadores de Egipto comprendieron el interés estratégico de aquel emplazamiento, lugar en el que los dos rivales hallaban su equilibrio. “Horus y Set están en paz” -reza el Himno a Horus de la época de Shabaka (XXV Dinastía)-. “Están unidos los dos hermanos y no se combaten. Están en Het-Ka-Ptah, la balanza de las dos tierras, el punto donde los dos países se encuentran en equilibrio”. Actualmente se cree que sobre la vecina meseta de esta ciudad, fueron enterrados los primeros reyes tinitas, lo cual es cierto en lo que se refiere a los tres primeros reyes de la II Dinastía, cuya capital debía encontrarse por los alrededores.

Posteriormente, los reyes de la VI Dinastía establecerían sus pirámides y su capital muy cerca del “Muro Blanco”. Sin embargo, sería Pepi I quien daría a la capital el nombre de Menfis de una manera absolutamente casual: su pirámide, cercana a la ciudad, se llamó Men Nefer (que significa “Belleza permanente” o “estable en la Belleza”), palabra que los griegos traducirían por Menfis.

Dendera fue capital del nomo VI del Alto Egipto. La ciudad está situada en la ribera oriental del río Nilo, unos 70 kilómetros al norte de Luxor.

Dentro del templo hay doce criptas decoradas, y dos capillas funerarias de Osiris, de una de ellas procede el célebre “zodíaco” que se expone en el Museo del Louvre, en París.

Al sur del templo de Hathor, se halla el templo del nacimiento de Isis, decorado en tiempos de Augusto. En los “Misterios de Osiris“, Dendera fue una de las tumbas de Osiris, celebrándose allí la representación ritual de su resurrección.

En el templo se encuentran un conjunto de inscripciones y jeroglíficos, junto a enormes relieves y pinturas que no incluyen una sola palabra de texto, siendo dos los zodiacos que se encuentran allí, uno es circular (que es el mas conocido), y fue robado por Napoleón llevándolo a Francia en pedazos, encontrándose hoy en el Museo del Louvre, para el museo este calendario circular era un calendario astronómico.

El otro zodíaco, rectangular y menos conocido, está bellamente pintado con armoniosos colores, que aún se conservan, y ocupa una larga franja a todo lo largo del techo de la sala hipóstila.

Una característica que le brinda especial importancia al Zodíaco de Dendera es la relación que establece, con el nacimiento del la civilización egipcia a partir del éxodo de los atlantes, según la teoría de Albert Slosman, profesor de matemáticas y miembro del equipo de la NASA, que se ocupó de las sondas Pioneer a Júpiter y Saturno. De todo ello ya hablamos en este otro artículo dedicado exclusivamente al tema.

Saqqara es la primera manifestación de los avanzados conocimientos en todos los campos de los sacerdotes de la Escuela de Misterios de El Ojo de Horus, cuyas ruinas llegan hasta nuestro tiempo.

Allí se usaron por primera vez bloques modulares de piedra para construir un edificio, y se tallaron hieroglifos en los muros con los primeros textos religiosos de la historia. Allí se construyó un enorme complejo subterráneo. Doce pisos bajo tierra, con cámaras y galerías decoradas con las primeras baldosas de cerámica horneadas por el hombre. En estas cámaras, bajo tierra, se encontraron más de 40.000 urnas, cuencos y vasos de alabastro. ¿Para qué servían? ¿Qué lograrían al realizar con tanto esfuerzo túneles, cámaras y salones, 30 metros bajo tierra? ¿Iluminaron estos espacios con las bombillas a las que hemos hecho referencia? ¿Por qué las construcciones son volúmenes macizos de piedra sin ninguna utilidad aparente?

Saqqara es uno de los misterios más grandes de Egipto. Su historia nos revela las más increíbles respuestas, comenzando por el genio multifacético, el fabuloso personaje que la diseñó y de la que dirigió su construcción.

El arquitecto Imhotep, cuyo nombre significa el sabio que viene en paz, sumo sacerdote de La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus, tiene uno de los lugares destacados en la historia del hombre. Fue Primer Ministro, Gran Visir y Canciller del faraón Djoser, que reinó en la tercera dinastía alrededor del año 2800 antes de Cristo.

Imhotep nace un 31 de mayo, hijo del arquitecto Kanopher y de su mujer Kreduhuonc. Unas pocas estatuillas lo muestran como un ser sencillo, vestido con la sobriedad de un monje. Padre de la arquitectura, pasa de la madera y el barro cocido a los bloques modulares de piedra, diseña las primeras columnas talladas con flores de loto en el capitel, los más refinados detalles arquitectónicos…

Fue el primer filósofo de la historia del hombre; se dedicó a pensar y a analizar conceptos fundamentales, como espacio, tiempo, volumen, la naturaleza de la enfermedad, la existencia de Dios y de la inmortalidad. Expresa la base conceptual de la civilización egipcia, como el movimiento de la conciencia hacia Maat, hacia lo justo, lo recto, lo armónico y lo equilibrado. Platón nos dice que la historia que le contaron a Solón los sacerdotes egipcios sobre la Atlántida, se remonta a Imhotep. Astrólogo y astrónomo, realizó el primer registro sistemático de la bóveda celeste, dejando los primeros mapas de las constelaciones. Demuestra su conocimiento de la precesión de los equinoccios al usar los cambios de era para determinar las etapas de revelación en el desarrollo espiritual de la civilización egipcia. Pero fueron las grandes dotes de Imhotep como médico, las que le dieron su popularidad. Sólo 50 años después de su muerte, el faraón Micerinos le dedicó un templo, que fue sitio de peregrinación y curaciones milagrosas.

Los griegos que estudiaron en Egipto y que le cambiaron el nombre a todo, lo llamaron Asklaepios o Esculapio para marcar sus logros como médico. También lo llamaron Hermes Trismegistus, el tres veces grande, por sus dotes como filósofo y físico que reveló las bases de cómo funciona el universo. Imhotep fue el primero en recopilar información sobre cómo diagnosticar y curar muchas enfermedades.

Dashur es el extremo sur de la extensa necrópolis de Menfis, cuyo punto más al norte está constituido por la ciudad de Giza. Sin embargo, la relación que une a Dashur y a Giza no es sólo la gran urbe de la que formaron parte: en realidad, se dice que las pirámides de Dashur, ambas muy peculiares, fueron las antecesoras de las famosas pirámides de Giza, hoy símbolo del antiguo imperio egipcio.

Dashur es el hogar de una construcción piramidal única en todo Egipto. Conocida como la Pirámide inclinada (aunque también ha recibido otros denominativos, como desmochada, falsa o romboidal) fue construida por Snofru, faraón al que se le adjudica la edificación de muchísimos monumentos de la antigüedad.

Sin embargo, lo que más llama la atención de esta última parte del viaje, es una historia que nos contaron una noche sobre lo que aconteció en este lugar. El relato de más abajo, en cursiva, nos fue narrado por el guía que nos acompañaba, a dos de los que integrábamos el equipo de este reportaje.

Serían mediados de febrero de 1978 cuando un grupo de arqueólogos israelíes comenzaron las excavaciones junto a la gran pirámide de Snofru, en Dashnur. Hasta entonces ni esta pirámide ni las colindantes habían sido penetradas, ya que se encuentran en un campo de operaciones militares de Egipto. No obstante, como entonces reinaba un espíritu amistoso entre Egipto e Israel, el presidente Anwar Sadat concedió el permiso para abrir paso.

A unos 15 metros de profundidad al norte de la pirámide, la pata del trípode de una cámara de fotos topó con una cosa blanda. Se trataba de algo plástico, utilizado de relleno, que ante la presión y el peso de la cámara acabó cediendo, según las investigaciones.

El dueño del trípode se agachó a mirar por el hueco redescubierto y vislumbró una especie de caverna. Tras rastrear y limpiar toda la caverna, el hallazgo era evidente. Se trataba de un misterioso objeto de forma circular, de 120 centímetros de diámetro y 3 metros en el centro en la zona más grueso. El material podría ser metal suave y brillante.

Al principio, elucubraron en torno a los restos, pero observando la caverna con detenimiento pronto se percataron de que esto no eran restos egipcios. Dos de los arqueólogos descendieron a la caverna y allí encontraron equipos electrónicos en perfecto estado, lo cual suponía una gran dotación de sofisticadas y ultramodernas armas.

Los descubridores decidieron comunicar el hallazgo a su gobierno, pues de enterarse los egipcios del hallazgo, éste quedaría confiscado al  encontrarse en suelo propio. El fotógrafo dueño del trípode había tomado multitud de fotografías que llevaría hasta Tel Aviv y allí se las mostraría a las autoridades. Mientras tanto, el resto seguiría cavando bajo una lona para evitar se supiera nada acerca del descubrimiento. Un descubrimiento al que definieron como una nave espacial.

Una vez las autoridades israelíes y el grupo militar Zahal tuvieron las fotografías en su poder, decidieron llevar a cabo la “operación Entebbe”. La operación consistía en cómo hacerse con el objeto sin que los egipcios lo confiscaran.

Así pues, serían tres aviones Hércules 103 E, los aviones que utilizarían para transportar la nave espacial y un Hércules 103 H para cargar las 10 toneladas de un camión de arrastre. Uno de los tres 103 E se encargaría de trasladar todo a un hospital de campaña y el otro trasportaría armas ligeras, jeeps y cincuenta comandos cada uno. Por si fuera poco, un escuadrón de aviones F4 estaría dándoles la cobertura necesaria para la operación.

En la pirámide de Snofru, por su parte, esperarían los nueve jóvenes arqueólogos, que vieron llegar a los aviones sobre las 13 horas. El Hércules convertido en hospital de campaña sería el encargado de trasladar a estos hombres a Israel.

La otra orden establecida era idear un perímetro de defensa alrededor de la pirámide. El camión se introduciría en la caverna, mientras los comandos emplazaban cables y ganchos de la nave para asentarla en su nueva plataforma.

Posiblemente los israelíes debieron prever que sus aviones serían localizados mediante el radar, pero no le dieron importancia. Así, un contingente de egipcios se acercaría a los pies de la pirámide. La contienda estalló. Mientras, dentro de la caverna, se trabajaba duro en los ajustes de la nave sobre la plataforma, fuera, otro nuevo contingente egipcio, más poderoso que el primero, que había acabado retirándose con bastantes bajas, llegaba. Los israelíes habían venido bien equipados.

Una vez estando la nave en el camión, los jeeps la rodearon enarbolando sus ametralladoras calibre 50. Los F4 ayudarían a la hora de limpiar el campo de batalla, mientras los aviones israelíes intentaban despegar bajo una ingente lluvia de balas egipcias. Éstos fueron ganando terreno y posición, mientras que los egipcios resultaron con tres comandos heridos, cuando finalmente partieron. Los israelíes consiguieron hacerse con su preciado botín.

¿Leyenda urbana o realidad? Personalmente me parece demasiado fantástico para ser cierto, pero he aprendido a no aventurarme en lo que desconozco, y a no sacar falsas conclusiones, pues a veces la realidad supera a la ficción.

Nuestra aventura tocaba a su fin. La última noche amanecía en la meseta de Gizeh, después de cabalgar unos minutos, sólo para llegar a contemplar la salida del sol sobre las pirámides. Un espectáculo maravilloso, que impregnó mis retinas para siempre.

Quedan todavía muchas incógnitas por resolver. Por ejemplo: ¿hubo una civilización anterior a Egipto? ¿Realmente fueron los dioses quienes les enseñaron tecnología, tal y como aseguraban los egipcios? ¿Qué se esconde debajo de la Gran Pirámide? Y tantas dudas y más interrogantes que a uno le surgen, conforme se sabe más sobre esta gran civilización. Es una lástima que la arqueología oficial no esté más abierta hacia ciertas posibilidades, más allá de su empirismo de ciencia ortodoxa.

Con un pie en el avión que regresaba a Madrid, me despedí con lágrimas en los ojos de mis compañeros de viaje. Creo que no olvidaré las risotadas de Paloma, ni la bondad de Ana, o las explicaciones astrologicas de Mónica o los detalles sobre simbología que me ofrecía continuamente César. Fue un placer viajar con una gran iniciada como Mari Angeles, y con Socorro, Elvira, Julia y Maribel. Le doy las gracias a Diego por aguantarme como compañero de habitación, y mostrar mi admiración por compartir tiempo y espacio con un aventurero como él. Y mi más profundo agradecimiento al maestro, Manuel Delgado, sin cuyas explicaciones nada hubiera sido lo mismo. Como nos dijeron otros guías, en cierta ocasión: “Es una suerte viajar con Manuel, pues estáis con el mejor guía de Egipto“. Cierto, lo aseguro.

Nunca os olvidaré, amigos.

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EGIPTO: ARQUEOLOGIA PROHIBIDA Y CIENCIA INFUSA (III)

7 Octubre 2009

En Egipto toda está a la venta, como en cualquier otro país árabe. La verdad es que los árabes venderían a su madre, si fuera necesario. Suena mal decirlo así, pero quien haya estado en un país árabe sabrá de esta máxima. Un occidental para un árabe no es una persona, sino una máquina de hacer euros. A cada paso que das es raro que un árabe no te quiera vender algo. En Egipto ocurre cada cinco minutos, aproximadamente. Si vas a un templo, los vigilantes te muestran detalles sin importancia, pero te piden dinero a cambio. Los policías te piden dinero sin más. Los comerciantes te arrojan su mercancía a los brazos, para luego avasallarte pidiendo. Si quieres comprar algo, el arte del regateo se hace insoportable porque te pasarás varios minutos renegando de otros vendedores. Los niños se te acercarán, no con ánimo de saber de ti, sino por pedirte algo, lo que sea. Si un desconocido se te aproxima y entabla conversación, a los dos minutos te estará pidiendo dinero. Y aunque los guías intenten hacerte ver que la usura está prohibida, no son pocos los que se arriman para cambiar libras egipcias por euros, con unos redondeos de usurero y rastrero, que claman al cielo.

Sabiendo esto era fácil excavar en las proximidades de la Gran Pirámide. Tampoco voy a entrar en detalles, pero baste decir que un componente del equipo me hizo apartarme del grupo, para irnos un poco más allá de la pirámide de Micerinos, donde nos esperaba un harapiento musulmán. 20 euros para él y otros 10 más para que un policía hiciera la vista gorda fueron suficientes para escarbar en la tierra. Se llama expolio, sí, pero esta gente vive de ello. Y de allí se vinieron unas vasijas ptolemaicas a mi mochila, que luego, una vez en España, fueron datadas como tal por una amiga egiptóloga.

No fue el único lugar en que ejercí el arte del saqueo. Una vez en Luxor, una noche, en su zoco, nos tropezamos por casualidad con un puesto de figuras de madera, réplicas de dioses egipcios muy bien realizadas. Después de intercambiar impresiones con el vendedor, apareció por allí un compañero suyo; quería saber si estábamos interesados en la compra de objetos arqueológicos. ¿Auténticos?, le pregunté. ¡Por supuesto!, me contestó en un inglés de pacotilla.

Al parecer escondía tres baúles en un almacén próximo. Le dije a Diego, mi acompañante que me siguiera; no es cuestión de dejarse acompañar solo, por uno de estos árabes hacia callejones malolientes de los que nadie ha oído jamás hablar. Llegamos hasta un escondrijo, una caseta de la que salían ratas a la carrera. Como yo era su invitado me obsequió con un té. Esperé a que mi anfitrión bebiera primero, no fuera que contuviera veneno. Lo siento, pero no me fío de la supuesta hospitalidad árabe.

La ceremonia de mostrar piezas arqueológicas del antiguo Egipto y el regateo se preveía larga. Diego, mi acompañante y compañero de habitación, se perdió en el zoco mientras tanto.

Le pedí piezas de bronce. Como no soy un experto en arqueología, era lo más práctico. Mientras un recipiente de cerámica, por decir algo, se puede falsificar, es raro falsificar una pieza de bronce, ya que el material sólo tiene un precio elevado. En los baúles llegué a ver de todo, mármol esculpido, fragmentos de paredes de las pirámides, esculturas de granito… la arqueología de metal comenzaba a aflorar.

El bronce suele ser de color café, mientras el bronce es amarillo. El bronce se degrada lentamente, combinándose la aleación de cobre nuevamente con elementos de su ambiente (suelo, aire, etc.) para volver a sus estados naturales más estables, y tiende a corroerse como el mineral que fue. El resultado con el tiempo será una capa de sales de cobre sobre la superficie del metal o la pátina.

El estaño es relativamente inerte y es estable en aleación con el cobre, no se separará como puede ocurrir con la plata y el cobre.

El sulfato de cobre (antlerita) o sulfuros de cobre (novelita y calcocita) dan un color verde a azul verdoso a las piezas. El carbonato de cobre, la mayoría de las veces es una pátina verde (malaquita) y ocasionalmente azul (azurita y calconatronita). El carbonato de cobre es una reacción al óxido de cobre, no del cobre, y que sólo se formará sobre los óxidos de cobre marrones o rojos. Como el óxido de cobre es más estable que el carbonato de cobre, a veces se puede quitar sólo el verde, dejando la pátina original de color rojo o marrón. El acetato de cobre (cardenillo), es de color verde.

Digo esto porque por esos colores es fácil reconocer al cobre. Mi anfitrión quería darme a entender que algunas de aquellas piezas eran de bronce, cuando el color verdoso las delataba. Además, rascando con una moneda sobre la superficie de un ibis, apareció el color natural del cobre.

Sin embargo, enseguida pude apreciar un busto de bronce. El bronce suele ser una aleación de cobre y estaño, pero aquel busto pesaba demasiado, lo que implicaba que la aleación era de cobre y plomo, uno de los elementos usados durante la fabricación de monedas romanas. ¡Aquella pieza era auténtica! El busto, de unos 40 centímetros de altura, no era egipcio, sino que su barba denotaba la posibilidad de que procediera de alguna cultura mesopotámica (sumerio, hitita, babilonio) o bien, que fuera helénico. Cabe recordar que las dinastías ptolemaicas ocuparon Egipto desde la época de Alejandro Magno, coincidiendo con el período helenístico. De nuevo, mi amiga egiptóloga, a mi vuelta a Barcelona, me desvelaría esta incógnita, dándome la razón.

La oferta debió comenzar por los 600 euros, terminando en unos 60 euros, aproximadamente, no sin antes clamar a todos los dioses, renegar de Alá, y levantarme diez veces de la silla haciendo ademán de irme. Al final, todos contentos, y mi contraoferta final fue gustosamente aceptada. Diego llegó en los momentos finales, cuando el regateo estaba por concluir.

Me gustaría que el lector tomara nota de este nombre, Diego Cortijo. Viajero incansable, aventurero, e investigador de lo insólito, sin llegar a cumplir los 30, es un tipo de lo más admirable. Riguroso y serio en sus investigaciones como pocos, en su haber ha recorrido unos cuantos países, llegando hasta la Isla de Pascua. Estoy convencido de que, de aquí a unos años, habrá tomado buena nota y comenzará a escribir sobre todo lo que ha visto, que no es poco. Admirador de J.J.Benítez, es probable que se convierta en uno de sus sucesores. Y si no, el tiempo lo dirá.

Después del breve paso por la habitación de Manuel Delgado, donde el guía local nos vende unas cuantas joyas de plata, nos vamos a dormir. Hay que levantarse a las cuatro de la madrugada para coger un avión que nos llevará hasta Asuán.

Asuán es una ciudad enclavada en el margen derecho del Nilo, junto a la primera catarata. Se han construido en esta zona dos presas: la nueva Presa Alta de Asuán y la menor y más antigua, Presa de Asuán o Presa Baja de Asuán.

En 1956 el Gobierno Egipcio de Gamal Abdel Nasser anunció la construcción de una nueva presa en Asuán lo cual supuso una gravísima amenaza para los monumentos nubios.

El Nilo se desbordaba anualmente, cuando las aguas procedentes de Uganda y Sudán fluían hacia el bajo Nilo en verano. Desde la antigüedad, estas crecidas fueron las que convirtieron las tierras próximas al río en una fértil vega, ideal para la agricultura, al dejar un sedimento de nutrientes y minerales en el suelo, el limo. Sin embargo, la impredecible alternancia del nivel de las crecidas conllevaba la pérdida de cosechas enteras por anegamiento o sequía y la consiguiente hambruna en la población, por lo que se consideró necesaria la construcción de una presa que regulara el nivel de las inundaciones para proteger las tierras de labor y los campos de algodón.

La construcción fue iniciada por los británicos en 1899 y se concluyó en 1902. El diseño inicial tenía 1.900 metros de largo por 54 de alto y pronto se descubrió que era inadecuado, por lo que se procedió a aumentar su altura en dos fases: de 1907 a 1912 y de 1929 a 1933. Cuando la presa estuvo a punto de desbordarse en 1946 se decidió que, en lugar de aumentar su altura por tercera vez, se construyera una segunda presa ocho kilómetros río arriba. En 1958 comenzó la construcción de esta presa, con una tercera parte de su coste financiada por los rusos.

Las canteras de piedra del Antiguo Egipto se localizaron aquí y sobre todo la roca granítica llamada syenite. Estas piedras eran usadas para crear estatuas colosales, obeliscos y los lugares santos que están en todas partes de Egipto, incluyendo las pirámides; además aún se pueden observar en la piedra natural, los restos de los picapedreros que trabajaron en la zona hace 3000 años.

Es por esto que nos dirigimos a ver in situ el llamado “obelisco inacabado de Asuán”, otro de esos misterios aún no resueltos. Se trata de una escultura de 42 metros de alto, que pesa aproximadamente 1216 toneladas. Se lo conoce como el Obelisco inacabado, ya que la figura nunca terminó de ser acabada por completo, aunque se creé que comenzó a trabajarse hace más de 3000 años. Las excavaciones en el lugar permitieron descubrir jeroglíficos con instrucciones de famosos faraones de la antigüedad respecto a la construcción de colosos y obeliscos en granito, así como el puerto desde donde la piedra zarpaba rumbo a distintas ciudades a través del Nilo.

El problema de este obelisco es que no parece que esté tallado, sino moldeado, como si se trata de arcilla. Toda su superficie está tachonada de cucharazos, algo muy extraño. El obelisco se debió quedar allí, cuando sus constructores se dieron cuenta de que el mismo se había fisurado, lo que haría imposible su traslado. La pregunta que uno se hace es cómo pensaban trasladar más de mil toneladas hasta la orilla del Nilo, teniendo en cuenta que debían levantar esa piedra y levantarla en vilo para soslayar una cantera de varios metros de profundidad. El obelisco sólo puede pasar por encima de este agujero, ya que no hay otro sitio por donde llevarlo.

En este punto, permítaseme contar una historia. En los andes peruanos, sus lugareños insisten que hay una hierba de ramas y flores rojizas que crece entre la puna y las selvas orientales y que era utilizada por los incas para ablandar las piedras. Según éstos, sus antepasados, grandes observadores de la naturaleza, descubrieron que el pájaro llamado Pito utilizaba “la hierba del Pitu” para preparar sus nidos en las paredes rocosas, con cuya savia “derretía” las piedras y hacía agujeros redondos en los oquedales.

En 1954, Brian Fawcett, hijo menor del famoso coronel inglés Percy H. Fawcett (1867-1925), decidió publicar una obra de su ilustre padre, quien se perdió sin dejar rastro en las selvas del Mato Grosso (Brasil) cuando estaba buscando una ciudad perdida. El coronel Fawcett se hizo célebre a comienzos del siglo XX por sus expediciones a las regiones más remotas de América del Sur, donde viajaba constantemente, obsesionado por las leyendas doradas de los incas, como la del Paititi, la mítica ciudad perdida que nunca pudo alcanzar pero que estaba seguro existía. Percy Fawcett desapareció, sin dejar rastro, en la selva amazónica, justo a su hijo mayor, alimentando la leyenda de lo que pudo sucederle. El libro que recoge esta historia fue publicado en su día por Ediciones B.

En el libro que recoge las notas del diario del coronel, Percy Fawcett hace un pormenorizado memorial de sus aventuras por las selvas más remotas del mundo. Sus descubrimientos lo convencieron no sólo de la existencia de civilizaciones aún desconocidas en las profundidades de la floresta amazónica, sino también de un saber perdido y del hecho de que los incas no fueron los primeros en conocer la técnica de ablandar las piedras, ni tampoco los autores de muchas maravillas arquitectónicas que salpican toda la geografía andina. De este libro se han extraído algunos párrafos que son una verdadera sorpresa, y que reproduzco a continuación.

“Los Incas heredaron las fortalezas y ciudades construidas por una raza anterior y las restauró de la ruina sin mucha dificultad –escribe convencido Fawcett, al recordar sus viajes por el Perú—. Ellos construyeron con piedra en las regiones dónde éste era el material más conveniente; en cambio, para el cinturón costero ellos usaron generalmente el adobe. Los viejos constructores adoptaron las mismas e increíbles junturas que son características de los edificios megalíticos más viejos, pero los incas no hicieron ningún esfuerzo para usar la piedra grande, previamente amasada por sus predecesores. Yo escuché que los incas heredaron esta técnica y encajaron sus piedras gracias a un líquido que ablandó las superficies a ser unidas a la consistencia de arcilla.”

“¡Yo no lo creo!” – dijo un amigo que había sido miembro de la Expedición peruana de Yale que descubrió Machu Picchu en 1911.

“Yo he visto las canteras dónde estas piedras estaban cortadas -insistió-. Yo los he visto en todas las fases de preparación, y puedo asegurarlo, las superficies fueron trabajadas a mano y nada más!”
“Pero, otro amigo mío me contó la siguiente historia:

“Hace algunos años, cuando yo estaba trabajando en el campamento minero de Cerro de Pasco (un lugar a 14.000 pies (es decir, a 4.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. N. de VA), en los Andes del Perú Central), yo salí un domingo del campamento, con otros Gringos, para visitar algún viejo cementerio inca o Preinca, con la intención de ver si podíamos encontrar algo de valor. Tomamos la carretera a este lugar, y llevamos, claro, unas botellas de pisco y cerveza; y un peón, para que nos ayude a excavar en el cementerio.

Después de almorzar llegamos al camposanto, y el peón empezó a abrir algunas tumbas que parecían estar intactas. Trabajamos difícilmente, y aprovechábamos cada ocasión para tomar un trago. Yo no bebo, pero otros lo hicieron, sobre todo un muchacho que comenzó a beber demasiado pisco hasta emborracharse. Pero a pesar de tanto esfuerzo, sólo encontramos una vasija de barro, como de un cuarto de galón de capacidad, con un líquido espeso dentro de él.

“¡Yo apuesto la chicha!” -dijo el bebedor, totalmente fuera de sí—. “¡Lo probamos a ver qué clase de cosa bebió el inca!”.

“Probablemente nos envenenemos si lo hacemos” –observó otro.

“¡Entonces permitan que lo pruebe el peón!” -exclamó el borracho.

Entonces rompieron el sello y sacaron el tapón de la vasija, olfatearon el contenido y llamaron al peón para que pruebe el misterioso líquido.

“Tome un trago de esta chicha” -pidió el borracho-. El peón tomó la vasija, dudó, y entonces, con el miedo pintado en su cara, lo empujó en las manos del borracho y retrocedió.

“No, no, señor” –murmuró—. “Eso no”. “¡Eso no es ninguna chicha!” -exclamó-. Entonces, el peón dio media vuelta y escapó.

El borracho puso la vasija sobre una piedra plana y corrió tras el peón. “¡Venga muchacho, agárrenlo!” –gritó—. Atrapamos al desgraciado hombre y lo llevamos a rastras de regreso; y de nuevo le exigimos que bebiera unos tragos de la vasija.

Pero el peón se enojó y en su resistencia todos forcejeamos violentamente con él, y en la pelea la vasija cayó al suelo, rompiéndose en mil pedazos. Y su contenido se derramó y formó un charco encima de la piedra plana.

Cada uno se rió. Era como un gran chiste, pero el esfuerzo de la excavación de la tumba nos había dejado exhaustos y sedientos. Y ellos fueron al saco dónde tenían guardadas las botellas de cerveza. Y comenzaron a beber.

Aproximadamente diez minutos después, yo me agaché sobre la piedra plana y por accidente examiné el charco del líquido derramado. Parecía que había más líquido derramado que antes; ¡Pero no era eso, la vasija entera dónde había estado el líquido, y la piedra bajo ella, eran tan suaves como el cemento fresco! Era como si la piedra se hubiera fundido, como la cera bajo la influencia del calor.”

Texto traducido y adaptado del libro: EXPLORATION FAWCETT, Percy H. Fawcett-Brian Fawcett (The Companion Book Club, London, 1954:317-318).

Aukanaw, en su texto dedicado al enigma del pájaro Pitiwe y la hierba que disuelve el hierro y la piedra, nos recuerda la existencia de una planta –considerada medicinal por los mapuche— que crece en las sierras andinas, desde Ecuador hasta el estrecho de Magallanes. Los botánicos la llaman Ephedra andina, y es una de las sospechosas de ser la famosa y tan buscada hierba de los incas.

No en vano, por instinto, los animales la evitan, pues ya se ha visto lo que les sucede cuando la ingieren: se conoce de pequeños mamíferos como zorros y cuyes, que han sucumbido con sus cuerpos hinchados y sus huesos deshechos por los jugos de las ramas y hojas. Los chamanes mapuche la aprecian mucho por sus propiedades medicinales y como elemento ritual. En Argentina la conocen también como Solupe, Sulupe, Punco punco, Suelda que suelda, Cola de caballo, Tramontana, Trasmontana, Pico de gallo o Pinko-pinko. En Perú recibe casi las mismas denominaciones que le han dado los mapuche de la Patagonia, además de otras autóctonas: Q’ero-q’ero, Cola de caballo, Condorsava, Likchanga, Pachatara, Pfinco-pfinco, Pinco-pinco, Pingo-pingo, Suelda con suelda, Suelda-suelda, Wacua…

Se trata de un arbusto densamente ramificado, con ramas junciformes, de hasta 40 centímetros; donde el tallo algunas veces se yergue, otras se postra. Sus hojas son escamiformes, verticiladas en los nudos. Las flores son verticiladas, dioicas, inconspicuas: las femeninas muy poco protegidas por brácteas imbricadas con la escama seminífera globosa; las masculinas con seis estambres.

Sabiendo esto, ¿no será que en la Antigüedad, egipcios e incas conocían la existencia de plantas, cuya esencia era capaz de ablandar piedras?

¿Fue así cómo se construyeron algunos de los grandes obeliscos, como éste inacabado en Asuán? Sólo hace falta mirar los contornos del Obelisco inacabado de Asuán para comenzar a intuir las posibilidades de una planta como la Ephedra Andina.

Después de la visita al Obelisco inacabado de Asuán, nos dirigimos a unos de los preciosos barcos de lujo que remontan la presa de Asuán. Nuestro destino estaba en Luxor.

Recuerdo este viaje como uno de lo más bonitos de mi vida, donde cada noche podía tumbarme en la cubierta superior, junto a la piscina, y contemplar aquel fabuloso cielo, con Orión mirándome de cerca.

De esta guisa pudimos visitar Abu Simbel, Amada, Edfu, Derr, Mit Rahina, Habu, Philae, Es-Subu, Al-Deir y Al-Bahari, Kom Ombo, y tantos otros templos nubios.

El espectáculo nocturno de luz y sonido en Abu Simbel te transporta a la época de los faraones, donde unas imágenes proyectadas sobre Abu Simbel te recuerdan, en perfecto español (hay unos altavoces gigantescos que se encargan de ello), la gran historia de amor entre Ramsés II y Nefertari, en la dintasía XIX. La encantadora música melodiosa, y sus imágenes proyectadas, te muestran cómo fueron los templos, y cómo se rescató Abu Simbel de quedar cegada bajo las aguas de la presa de Asuán.

El templo de Karnak, en Luxor, consagrado a Amón, es una de las construcciones más impactantes de Egipto. Su edificación se desarrolló a lo largo de siglos. Todos los grandes faraones de la historia quisieron manifestar su poderío y la grandeza del Imperio, erigiendo cada uno magníficos templos, muros, estatuas y todo tipo de monumentos en honor de los dioses.

Si bien la parte más antigua del Complejo de Templos de Karnak dificulta la determinación de las edades de muchos de los sectores que lo conforman, casi todos los especialistas coinciden en que el Patio del Imperio Medio es el que porta mayor antigüedad. La Cámara de los Antepasados, actualmente exhibida en el Museo del Louvre, en París, cuenta entre sus muchas inscripciones con una en particular, que sostiene que el Templo de Amón data de la Dinastía III.

Tutmosis I fue el primero en introducir modificaciones de importancia en el Templo. Rodeó al santuario primitivo con un muro. El acceso era posible a través de un Pilono de piedra arenisca, adornado con piedra caliza. Delante de este Pilono construyó una sala hipóstila con techos de madera. Un segundo muro fue erigido bajo su gobierno: éste rodea al anterior y da lugar a otro Pilono, frente al cual se construyen dos obeliscos. Sólo uno se conserva en la actualidad.

La Reina Hatshepsut instaló dentro del santuario la Capilla Roja, que cumplía la función de embarcadero sagrado.

Ramsés II construye la avenida de las esfinges, de la entrada actual, parte de la cual es atribuida por algunos estudiosos al período de Tut-anj-amon.

Los muros y las edificaciones del Gran Templo de Amón llevan inscritas las voces de la historia, hablan a los visitantes que se adentran en su laberinto de antiguos rituales y misterios remotos que hacen de Karnak un destino único.

En el Valle de los Reyes pudimos contemplar un lugar impresionante, donde aparece de repente un paisaje espectacular repleto de colinas desérticas y numerosos caminos que son los que nos permiten acercarnos hasta las tumbas.

En este lugar es donde se encuentran las tumbas de la inmensa mayoría de faraones del Imperio Nuevo (dinastías XVIII, XIX y XX), así como varias reinas, príncipes, nobles e incluso animales. Muchas de las tumbas han estado abiertas desde la antigüedad, pero otras han estado escondiendo sus secretos hasta hace poco tiempo. Uno de los principales descubrimientos, por no decir el mayor, se produjo en 1922, cuando se abrió la tumba de Tutankamón, el rey-niño de la dinastía XVIII. La tumba estaba repleta de tesoros impresionantes.

En la actualidad, el valle de los Reyes continúa siendo un lugar lleno de misterios en el que se sigue investigando. Eso sí, ya no se buscan tesoros, sino información de una civilización impresionante. De todas las tumbas que existen en este valle hay algunas que se pueden visitar por dentro y que contienen pinturas extraordinarias y lugares mágicos difíciles de olvidar. De entre todas las tumbas destacan tres, la tumba número 5, donde, al parecer, pudieron ser enterrados numerosos hijos de Ramsés II, y es la más grande de todas; la tumba número 55, que continúa siendo un auténtico misterio ya que no se sabe a quién perteneció; y la tumba número 63.

Nuestra visita, ese día, concluiría en el Valle de los Nobles, agotados ya por el intenso calor de agosto.

Sin embargo, aún nos quedaba la última parte del viaje, remontando el Nilo para regresar a El Cairo, donde aún nos aguardaba alguna que otra sorpresa en Abydos y Dendera.

Continuará…

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EGIPTO: ARQUEOLOGIA PROHIBIDA Y CIENCIA INFUSA (II)

29 Septiembre 2009

En pleno agosto el calor en Egipto se hace insoportable. Apenas son las 9 de la mañana y el termómetro superar los cuarenta grados centígrados en la meseta de Gizéh. Hay que levantarse temprano para ser uno de los afortunados que acceden a la Gran Pirámide, ya que no se permite la entrada a más de 500 visitantes diarios.

La Gran Pirámide, atribuida erróneamente al faraón Keops, está plagada de misterios. Conviene hacer un repaso a las teorías alternativas sobre su construcción, su antigüedad, y la finalidad de la misma.

De entrada, cabe señalar algo, jamás se encontró una momia en las pirámides de esta meseta; como tampoco hay jeroglíficos en las paredes de la Gran Pirámide. La versión oficial culpa de la inexistencia de difuntos a los ladrones de tumbas, para hacer encajar las piezas.

La idea de que fue construida por Keops proviene, entre otras cosas, de que este faraón estuvo construyéndola durante 20 años, en los 23 que duró su reinado. Así dice Herodoto, en sus “Nueve Libros de la Historia”:”En cuanto a la pirámide, se gastaron en la construcción veinte años…“.

Veinte años para que aquellos obreros (que no esclavos, como nos quiso hacer creer Cecil B. DeMille en algunas de sus películas) con precisión asombrosa, colocaran una sobre otra cerca de dos millones seiscientos mil bloques de piedra que, por término medio, cada uno debe pesar sobre las dos toneladas. Es decir, que cada año se debieron colocar 130.000, lo que suponen 360 bloques al día. Si hacemos un cálculo aproximado para la jornada laboral de la época (dando por sentado que trabajaban 12 horas), el resultado es que durante 20 años, sin conocer el hierro y la rueda, el arquitecto de la Gran Pirámide debió organizar un equipo de trabajo capaz de seleccionar la piedra en la cantera, cortar el bloque, transportarlo varios kilómetros, cruzar el Nilo, izarlo a cientos de metros y colocarlo milimétricamente; todo ello en el tiempo récord de ¡120 segundos! por bloque. Es decir, que según las explicaciones ortodoxas, aquellos artesanos, tan cercanos al Paleolítico, encajaron durante veinte años un bloque cada dos minutos.

Durante los últimos 1.500 años de la historia clásica egipcia, correspondientes al Imperio Nuevo, dinastías posteriores y ptolemaicas, se usaron cuatro millones de metros cúbicos de piedra. Tal cantidad de roca, es minúscula al compararse con las obras realizadas en el Imperio Antiguo. Sólo la Gran Pirámide tiene dos millones de metros cúbicos de piedra, cantidad similar a su vecina pirámide de Kefren. Es decir, se nos quiere hacer creer que en 20 años los obreros de Keops edificaron la mitad de lo que hicieron posteriormente sus colegas durante 1.500 años.

Al problema del peso y del volumen hay que añadir el enigma que suponen las máquinas empleadas en el transporte y en la subida de los bloques desde la cantera hasta su emplazamiento. En este caso, las palabras de Herodoto no son tenidas en cuenta, ya que afirma que se utilizaron mecanismos, así como hierro, en la construcción.

En un relieve de EI-Bershe, de la Dinastía XII, se ve cómo un grupo de 172 personas arrastran la estatua de Djejutijotep, de 60 toneladas, que descansa sobre un trineo. Esto, unido al descubrimiento de varias rampas que unen el Nilo con la base de algunas pirámides, da pie a la arqueología oficial a la única hipótesis que acepta: la fuerza muscular.

Pero entonces ¿cómo pudieron levantar tal cantidad de piedra? ¿Y por qué se dice que fue el faraón Keops quien la mandó construir durante 20 años?

Hay una teoría que habla de que las piedras pudieran tener una construcción artificial. En 1988 se editó en Estado Unidos el libro titulado “The Pyramids, An Enigma Solved“. En él se recogían investigaciones de un científico, el doctor Joseph Davidovits, fundador del Instituto Geopolimérico de París, profesor de la Universidad de Toronto y director del Instituto de Ciencias Arqueológicas Aplicadas de la Universidad de Barry en Florida, que junto a la doctora Margie Morris, de la Universidad de Minnesota, pusieron de manifiesto lo que revelaban los análisis químicos y microscópicos efectuados en rocas de la meseta de Gizéh.

Junto a los citados informes publicaron varias fotografías en las que puede apreciarse la presencia de pelos, uñas, fibras textiles y burbujas de aire en la estructura de las rocas calizas de la Gran Pirámide.

Anterior a la publicación de Davidovits ya se especuló con la posibilidad de las piedras prefabricadas del Antiguo Egipto. En el Segundo Congreso de Egiptología celebrado en 1979 en Grenoble (Francia) el Dr. Klemm, experto en petrografía, avanzó los resultados de sus análisis sobre piedras de la Gran Pirámide. De las 20 muestras estudiadas no encontró dos que tuvieran la misma consistencia homogénea. Parecía que cada una procediera de un lugar distinto, con la particularidad de que dicha consistencia era diferente en zonas de la misma piedra, con mayor densidad en la parte superior que en la inferior. También constató que las rocas de la pirámide contenían un porcentaje de humedad superior al que presenta la piedra natural. Su conclusión fue que los bloques no eran naturales, sino artificiales.

¿Es posible entonces que en la Gran Pirámide se emplearan moldes para construir piedras artificiales? Es una buena pregunta porque si, así fuera, explicaría entonces cómo levantar tal monumento fraguando piedras en cada hilada, sin necesidad de utilizar la fuerza bruta.

Ahora vamos a reconsidera una teoría absurda de la que no se ha hablado nunca en otros artículos o libros sobre la Gran Pirámide. Todo comenzó cuando me encontré con un texto singular, en el obelisco de 121 toneladas de la Heliópolis, erigido para el aniversario del faraón Sesostris, en el año 1942 a.C. El texto jeroglífico dice lo siguiente: “13.000 sacerdotes salmodiando delante de un espejo enorme bruñido en oro”. ¿Con que finalidad?

De repente me acordé de las investigaciones de Bruce Cathie sobre la antigravedad. Este autor de libros especializados cuenta que en 1939 un médico sueco llamado Jarl, estando en Egipto, recibió el requerimiento de un amigo para viajar al Tíbet a curar a un lama. Como sus remedios tuvieron éxito, los lamas le permitieron filmar ceremonias que hasta entonces se consideraban secretas.

En una de ellas, una serie de monjes tibetanos, cantando y salmodiando, dispuestos en un arco de 90 grados que medía 63 metros, frente a una piedra pulida lisa, hacían uso de 13 tambores y 7 trompetas tibetanas. Por lo visto, lo que vio y oyó es cómo los monjes aumentaban el ruido de sus oraciones, hasta que un enorme bloque de piedra que se encontraba a sus espaldas, comenzó a mecerse. Al rato, el bloque de piedra levitó a una velocidad más que considerable, en dirección hacia una plataforma, enfrente de una caverna, a 250 metros de altura. Cada piedra, que debía pesar algunas toneladas, ascendía de la nada durante 3 minutos y luego aterrizaba en la plataforma. En definitiva, lo que los monjes hacían era transportar, de un modo controlado, decenas de bloques de piedra suspendidos en al aire, a una distancia de casi medio kilómetro. ¿Ocurrió este hecho realmente?

Puede que hayan escéptico que crean que tal hazaña no es posible. No he podido localizar la filmación original del incidente mencionado en el Tíbet, pero sí que he encontrado un vídeo que recrea un experimento de la NASA, donde se aplica una resonancia de 600 hertzios desde tres altavoces, que simularían coordenadas X-Y-Z. Ajustando la amplitud y fase, se consiguió que tres bolas levitaran en el espacio de un cubo. Y ahí radica la cuestión, pues la voz humana se comprende entre el espectro de frecuencias que van desde los 200 a los 600 hertzios. Quizás, entonces, una hipótesis de levitación de piedras de gran tamaño no debería tomarse a broma, teniendo en consideración que la ciencia todavía no comprende el potencial de los mantras.

La siguiente pregunta que uno se sigue planteando es cómo se construyó la Gran Pirámide. ¿Cuál es la hipótesis de trabajo más acertada?

Hace unos años, un arquitecto francés, Jean-Pierre Houdin anunció a la prensa que creía conocer cómo se había construido la Gran Pirámide, basándose en una teoría sobre que el ensamblaje se hizo desde dentro hacia fuera.

Houdin exponía que los egipcios subieron los bloques que sirvieron para su construcción por una rampa interna que formaba un túnel en espiral, en el interior de la estructura de su pared externa.

El arquitecto, que cree que ese túnel debe existir hoy, logró convencer a los posibles detractores con la ayuda de un programa informático, desarrollado por la compañía Dasault Systemes, donde se observaba una simulación tridimensional de cómo se fueron amontonando los grandes bloques de granito y piedra caliza.

El vídeo de esta simulación puede verse más abajo:

Houdin cree haber incluso resuelto el misterio de la cámara del rey: el porqué de sus cinco techos de granito en lugar de uno y el modo en que se levantaron los enormes bloques hasta esa altura.

Otra teoría sobre esta enigmática construcción, que reafirma la teoría de Houdin, es que se construyó una rampa exterior gigante para llevar las piedras hasta el punto más alto de la pirámide; pero una rampa de ese tipo tendría que tener una inclinación no superior a un 7 o un 8 por ciento, lo que significa que tendría que haber tenido más de 1,6 kilómetros de longitud.

Otra sugerencia es que pudo tratarse de una rampa que ascendía enroscada a la pirámide conforme ésta iba ganando altura, pero la rampa se habría desplomado de no haber estado firmemente anclada a la pirámide y no hay rastro alguno de puntos de amarre.

Tampoco lo hay de las enormes cantidades de material de desecho que debieron de quedar tras la construcción, y la explicación de Houdin es que ese material se quedó dentro de la pirámide al no haberse eliminado la rampa en espiral construida en el interior de la pirámide y sólo a unos metros de su pared exterior.

Mi teoría es que la construcción supuso dos desafíos: el primero consistió en construir el volumen de la propia pirámide y el segundo, construir la cámara del rey“, declaró el arquitecto francés. Según esa teoría, para la primera fase, hasta una altura de 43 metros, se utilizó una rampa externa tradicional, y sólo una vez completada ésta, se pasó a la siguiente, para la que se construyó la rampa interna en forma de espiral.

Era un túnel abierto a distintas alturas por las cuatro esquinas de la pirámide de forma que pudieran entrar por ellos los bloques de piedra“, explica Houdin.

Según sus cálculos, con una inclinación del 7 por ciento, una rampa de ese tipo tendría una longitud de 1,6 kilómetros desde su base hasta cerca de la cúspide de la pirámide, y los bloques de piedra serían subidos por ella por equipos de ocho o 10 hombres.

Una vez terminado el grueso de la pirámide, se taparon las esquinas, pero los túneles de la rampa siguieron utilizándose.

La prueba más importante a favor de la existencia de una red interna de túneles en espiral se deriva de una prueba de microgravedad llevado a cabo en 1986, en el que científicos franceses detectaron una anomalía: una estructura menos densa en forma de espiral dentro de la pirámide.

En cuanto a la tarea de levantar los bloques de granito de 60 toneladas hasta el techo de la cámara del rey, Houdin cree que se hizo con un sistema de contrapesos atados con cuerdas a aquéllos. “Conforme un equipo de 300 personas tiraban de los contrapesos, subían los pesados bloques de piedra“, sostiene Houdin, según el cual “el motivo de los cinco falsos techos por encima de la cámara del rey era el de impedir un exceso de peso sobre el arco de soporte“. Esta hipótesis tampoco se contradice con la forma de levantar las grandes piedras, si damos crédito a que tal vez fueron los sacerdotes quienes, mediante sus salmos, consiguieron tal hazaña.

Con todo, lo más discutible de la Gran Pirámide, parece ser su antigüedad. Quien más sabe sobre ello es Manuel Delgado, organizador de este viaje a Egipto y que nos acompañaba en todo momento. Así que dejaré que sean sus palabras las que vayan explicando este particular:

Una antigua inscripción jeroglífica denominada «La Estela del Inventario» narra cómo la Gran Pirámide estaba ya edificada en tiempo de Keops y era llamada «Templo de Isis». Los grandes dignatarios extranjeros visitaban el «monumento de los antepasados». La idea generalizada de que la Gran Pirámide es la tumba de Keops puede ser cierta, ya que la misma estela cuenta que el faraón se hizo enterrar junto a ella o dentro de ella. Además, existen pruebas que avalan la teoría de que el monumento fue habilitado por Keops con fines propios. A este respecto, hay que tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, se aprecian en la pirámide las manos de dos maestros de obras: uno de ellos, el arquitecto original, que trabajaba a la milésima de milímetro; el otro, menos minucioso, ha dejado su impronta en lo que bien pudiéramos considerar los trabajos de Keops dentro de la pirámide. Entre sus obras se encuentran las 28 entalladuras que recorren la Gran Galería, realizadas de un modo imperfecto, con prisas, apartándose de la meticulosidad con que está construido el monumento. Este número de entalladuras ha despertado la atención de los egiptólogos, ya que Keops era, precisamente, el vigesimoctavo rey después de Menes, según la correlación de dinastías de Manetón. Se desprende de ello que la Gran Galería sería un homenaje a los antepasados del faraón”.

Los egiptólogos identifican la construcción de la Gran Pirámide con la figura de Keops principalmente por tres razones. La primera de ellas es el testimonio de Heródoto. En segundo lugar estaría el entorno arqueológico que rodea al monumento, en donde se pueden ver cientos de tumbas pertenecientes a nobles vinculados directamente con este faraón de la IV dinastía. Y en último lugar está el hallazgo de las Cámaras de Descarga, cinco habitaciones de techumbre muy baja que discurren por encima de la Cámara del Sarcófago.

Su descubrimiento corrió a cargo en 1837 del mencionado Howard Vyse. Este coronel, dinamitó la célebre Cámara de Daidson, situada sobre la Cámara del Rey, descubriendo por encima de ésta cinco cámaras más. Si bien todos los descubrimientos en este monumento se habían caracterizado por la ausencia de inscripciones, Vyse no solo encontró cinco cámaras más, repletas de textos, sino que en varias de ellas aparecía escrito el nombre de lo que parecía ser el constructor de la pirámide: la esperada prueba arqueológica que vinculaba la edificación del monumento con el nombre del faraón Keops. Samuel Birch, egiptólogo del Museo Británico, señaló que aquellos jeroglíficos envueltos en el típico cartucho de los faraones eran auténticos, reconociendo además la posibilidad de que se tratase de los nombres de Keops.

En 1981, el investigador Zecharia Sitchin planteó la posibilidad de que las marcas de cantería descubiertas por Vyse en la Cámara de Campbell fueran en realidad una falsificación de su colaborador J.R. Hills.

Sitchin argumentaba su teoría, apoyándose en un artículo del propio traductor de los textos, Samuel Birch, en donde se daba a entender que los jeroglíficos descubiertos por Vyse estaban falsificados.

Sitchin añade que la falsificación fue realizada usando la gramática de John Gardner. En ella el nombre de Keops aparecía mal escrito. Según Sitchin, el nombre de Keops aparece en la gramática con un error en el primer ideograma. Al parecer, Gardner confundió el jeroglífico, el del círculo rayado, con el disco solar, otro círculo, pero con un punto en el centro.

Manuel Delgado va más allá, y afirma que el nombre del faraón Keops está escrito al revés o se trata de otro faraón, con un nombre muy similar al de Jufru. En cualquier caso, todo ello está por comprobar, pero si así fuera, estaríamos hablando de que deberíamos reescribir la historia para otorgar a la Gran Pirámide su fecha exacta de creación, aparte de que deberíamos intentar averiguar cómo se construyó realmente la misma, y quiénes fueron los que enseñaron a los antiguos egipcios este arte. No en balde, los textos de las pirámides mencionan constantemente que fueron los dioses quienes les sirvieron como maestros, dioses que aparecen en algunas de las estelas, anteriores en el tiempo a la cronología de los faraones.

En 1994 los investigadores Robert Bauval y Adrian Gilbert hacían público que tres de los cuatro canales de ventilación de la Gran Pirámide estuvieron orientados hacia estrellas concretas. Así, el canal norte de la cámara del Rey, miró hacia Alpha Draconis, el canal norte de la cámara de la Reina hacia la estrella más baja del cinturón de Orión (las tres estrellas centrales de la constelación), y el canal sur de esta misma cámara hacia Sirio.

Su particular descubrimiento les llevó a formular su aventurada “teoría de la correlación con Orión”, de la que se desprende que las pirámides de Gizeh son una réplica exacta del cinturón de Orión y que el Nilo, así como el resto de pirámides egipcias, ocupan los lugares correlativos a la Vía Láctea y otras estrellas importantes.

Pero hay más. La orientación de los canales de la Gran Pirámide corresponde (según Bauval y Gilbert) a la posición de las tres estrellas citadas en el 2450 a.C., aunque la ubicación de las pirámides marca el lugar del cénit donde estuvo Orión en el 10450 a.C.

Esto último corroboraría que la Gran Pirámide es más antigua de lo que nos quieren hacer creer, y que los textos de las pirámides estarían en lo cierto al afirmar que fueron los dioses venidos de las citadas estrellas, aquellos que les mostraron cómo construir pirámides y de los que heredaron su tecnología.

¿Descabellado? Tal vez, pero si abrimos la mente a esta posibilidad, es posible que se dé con la llave que proporcione las respuestas a todos los interrogantes del antiguo Egipto.

Una vez finalizada la visita a la Gran Pirámide nos dirigimos a la tienda de Gamal, en Gizeh, El Cairo. Experto en la elaboración de perfumes, esencias y aceites de plantas, convivió con los beduinos, donde aprendió Reiki. Combina éste con la aromaterapia, convirtiéndose así en una especie de sanador. Gamal es de los pocos que puede presumir que es capaz de visualizar el aura de cada persona, o al menos eso afirma él. Habla árabe, inglés, español y francés, y así se comunica en su tienda con quien viene a visitarle, donde se deja consultar sobre cuestiones espirituales y físicas. De hecho, cuando el grupo comenzó a preguntarle sobre cuestiones mundanas, sorprendía constamente, pues fue capaz de adivinar inquietudes de cada uno o aspectos de la vida personal. Es más, yo al principio pensé que estaba compinchado con alguien del grupo, pues no era posible que supiera tanto sobre la vida personal de cada uno. Pero no, Gamal, dentro de su humildad, demostró ser un auténtico maestro, con un gran amor por la Humanidad, y de una preparación intelectual y sabiduría sin límites, muy lejos de los falsos gurús que se dan a conocer últimamente. Gamal es, además, un experto en las esencias que vende, recomendando las más acertadas para cada persona. Estas mismas esencias son las que luego se usan, mezcladas con alcohol y otras sustancias, en los perfumes de gran calidad.

Después de una muy interesante charla sobre los chakras y cómo activarlos mediante aromaterapia, me atreví a preguntarle sobre mi destino.

Eres un gran maestro. Hay mucha sabiduría en ti. Tu camino consiste en escribir, dar a conocer a otros lo que descubres en el mundo. No te apartes de ese camino, pues ése es tu destino“. Como colofón final baste decir que “lo intento, maestro, lo intento“. Como siempre a digo a todo el mundo: “Yo sólo soy el mensajero“.

Continuará…

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EGIPTO: ARQUEOLOGIA PROHIBIDA Y CIENCIA INFUSA (I)

18 Septiembre 2009

Misterios Egipto

El Cairo, mes del Ramadán. Hace un calor asfixiante en esta ciudad. Acabamos de llegar al hotel Piramisa y alguien propone ir a cenar a un Pizza Hut cercano.

No aparece en los libros, pero El Cairo cuenta con una población que supera los 20 millones de personas actualmente; siendo una de las ciudades más contaminadas del mundo, en gran medida porque hay 5 millones de automóviles corriendo a todo trapo por la metrópoli. Téngase en cuenta que el litro de gasolina en este país árabe cuesta igual que un litro de agua; por tanto no es extraño que la población disponga de un vehículo destartalado con el que moverse.

Hablando de coches, lo de esta gente con la circulación da auténtico terror. No respetan las señales de tráfico, ni las líneas continuas, ni los semáforos, ni los transeúntes… nada. De hecho, el guía nativo que nos acompaña durante el viaje, Amir, nos señala que es habitual esta forma de conducir y que nos vayamos acostumbrando. Cuesta un poco al principio, la verdad, porque para desplazarnos entre pueblos contábamos con un mini autobús que brincaba por los socavones de las calzadas y al que, de tanto en tanto, le daba por realizar adelantamientos indebidos que te tenían el corazón en un puño. Al producirse la maniobra de adelantamiento, cuando otro vehículo se aproximaba de frente, no se retiraban, sino que ambos aguantaban hasta que al final alguno de ellos se tenía que lanzar a la cuneta para esquivar la colisión.

Una de las anécdotas del viaje, relacionado con el tema, fue al volver de Jan el Jalili, el gran bazar o centro comercial donde se vende de todo, la carne cuelga de las paredes, y hay inmundicia allá donde pises. Al regresar al hotel de noche, subidos a uno de esos taxis negros con luces de Navidad (les encanta que sus coches parezcan burdeles de carretera), el taxista con las luces de cruce apagadas (no las usan nunca) y tocando el claxon constantemente (es el lenguaje que utilizan para comunicarse entre conductores, pues un bocinazo significa algo, dos “que te den”, tres es algo así como “aquí estoy”, etcétera), nos pide un dinero por llevarnos hasta el hotel, y se lanza a la carrera. Sí, tal cual, porque está desesperado por llegar. El tipo se salta todos los semáforos, y al llegar a una rotonda, se dispara el flash de un poste que le fotografía (y yo pensando que aquí no había radares). A todo ello que unos agentes del orden ven la infracción, y se limitan a insultarle en árabe. Como el taxista tiene prisa por salir de la rotonda, no mira quién viene al salir de la curva, y una vieja con un burka negro se interpone en nuestro camino. La vieja sale disparada por los aires, después de pasar por encima del capot; una de sus babuchas se queda colgando en el parabrisas. El conductor baja la ventanilla a mano, y le vilipendia a la mujer, mientras gesticula con las manos. Observo a la mujer caminar poco a poco, cojeando. El taxista le arroja un último insulto con un “Alá” intercalado, y arranca el coche a toda prisa. Llegamos a la puerta del hotel no sé cómo.

Esto es El Cairo, con sus vetustos coches, insalubridad por todas partes, tiendas abiertas las 24 horas del día, taxistas locos, contaminación que no te deja ver el horizonte, autobuses atestados por gentes que los cogen en marcha, bocinas de vehículos resonando a todas horas, llamadas a la oración sonando por los altavoces de las mezquitas, bueyes tirando carros por la ciudad, personas comiendo en la calle después de las seis de la tarde y en platos compartidos con sus vecinos, y muchísimos vendedores y no vendedores intentando pedirte o colarte algo por un euro a cada paso que das.

Nada más despertar, el equipo que me acompaña se dirige a visitar la fortaleza de Saladino, reminiscencia de aquel mundo árabe que destacó por encima del occidental y del que nada queda. Aunque el guía que nos acompañe se empeñe en que miremos al frente, yo observo a la derecha, y sólo distingo un barrio al que llaman la Ciudad de los Muertos y que me llama poderosamente la atención.

La Ciudad de los Muertos es un gigantesco cementerio que en su día, tras la ocupación del Sinaí por parte de Israel en la Guerra del Yom Kipur en 1973, fue utilizado por miles y miles de desplazados egipcios como vivienda. Actualmente varias decenas de miles de personas viven allí y sus hogares están en las mismísimas tumbas. Esta necrópolis habitada padece una extrema pobreza, una gran insalubridad y un más que peligroso índice de delincuencia. En la Ciudad de los Muertos, en las que se encuentran Mausoleos Reales de la época de los mamelucos, las mujeres tienden las ropas entre las lápidas, los niños buscan comida entre la basura frente a símbolos mortuorios, las bandas urbanas revolotean donde un día cientos de familias lloraron y rezaron por sus seres queridos. Este cementerio o barrio ya, parece irse comiendo poco a poco a la capital egipcia. Personas que no existen en los censos, gente que vive con los muertos, gente que vive y hace el amor aquí.

La fortaleza de Saladino está situada en el monte de Mokattam, en El Cairo, evoca recuerdos de su fundador, el gran Salah Eddín Al-Ayubi, más conocido como Saladino. Fue construida entre 1176-1182 al estilo de las fortalezas medievales. Para su construcción se utilizaron piedras de monumentos antiguos. La fortificación proporciona una vista panorámica de la ciudad. Fue la residencia de califas, sultanes, visires y pashas hasta los tiempos de Muhammad Ali, en el siglo XIX. Se divide en tres sectores principales: la fortaleza y muros del Este fueron construidos en época de Salamino (1176); del siglo XIX son la parte Sur, con los palacios y establos, y el sector que desciende la ladera por el Oeste, donde están la puerta principal y la mezquita del sultán Hassan. Otros monumentos de la Ciudadela son el museo de armas, el pozo Bir Usef, la mezquita Sidy Sariah y el Qasr al-Ablaq; este último fue mandado construir por el sultán al-Nasir en 1313, siendo destruido en 1824 por una explosión. El museo de armas es, con toda seguridad, el museo más cutre que haya visitado jamás, con apenas instrumentos visibles, y sólo una docena de fotografías que quieren aportar la sensación de una época dorada, pero que traslucen la decadencia actual.

Desde allí nos trasladamos al Barrio Copto. Entre los siglos IV y VII el Cristianismo se difundió por Egipto generando una importante tradición religiosa y artística. La expansión del Islam, a partir del siglo VII, provocó un drástico descenso del número de fieles cristianos en Egipto. Los árabes adoptaron el término “copto” para referirse a la minoritaria comunidad de egipcios cristianos. El idioma copto, heredero del lenguaje egipcio de tiempo de los faraones (que en vez de jeroglíficos utilizaba el alfabeto griego para su escritura), sobrevivió hasta el siglo XIII, cuando fue reemplazado por el árabe.

En el Barrio Copto de El Cairo se puede recorrer las estrechas callejuelas y visitar las hermosas iglesias, entre las que se destacan: la “Iglesia Colgante” el-Muallaqa (el templo cristiano más antiguo de El Cairo construido en lo alto de una puerta romana y plagado de huesos de mártires expuestos en vitrinas), San Jorge, Santa Bárbara, y San Sergio. Esta última ubicada donde, según la tradición, vivió la Sagrada Familia durante su huída a Egipto. Lástima que aunque los árabes promulguen su tolerancia con otras religiones, esto no sea del todo cierto. Durante nuestra estancia en la capital, 150 cristianos coptos fueron detenidos por fumar o comer en la calle, durante el mes del Ramadán. La multa por este delito es de 500 libras egipcias; para que nos hagamos a la idea, 7 libras egipcias son 1 euro. Esta intransigencia viene de muy antiguo, ya que fueron los árabes, después de la ocupación en el año 642, los que impusieron el Islam y su idioma, acabando con el egipcio copto y una posible interpretación de los jeroglíficos, hasta su redescubrimiento por parte de Champolion. Es más, como el Islam prohíbe el alcohol, fueron los árabes quienes arrancaron todas las vides de Egipto, acabando con la cosecha de vinos, las más populares en el mundo antiguo.

Raudos nos dirigimos al Museo de El Cairo. Este museo encierra algunos misterios, de los que no se cuenta nada en libros de historia, y que voy a comenzar a enumerar.

helice mastaba Sabu

Junto a la sala de las momias, hay una vitrina en la que se expone un disco circular que se asemeja a la hélice de algún vehículo. Fue descubierta en la Mastaba de Sabu (100-3000 aC) , durante las excavaciones de Walter B. Emery en enero de 1936. Todo ello está al norte de Saqqara, a unos 1,7 kilómetros al norte del Paso de la Pirámide de Djoser.

Sabu fue un alto funcionario o administrador de una ciudad o una provincia, durante el reinado de la Dinastía I. El interior de la mastaba era una subestructura de siete habitaciones ubicadas en un hoyo a una profundidad de 2,55 metros en el sustrato de grava y roca caliza. Las habitaciones estaban separadas por paredes de ladrillo de barro negro.

En la primera sala se encontraron intactas paredes de barro con restos de yeso y un techo de planchas de madera. La sala se llenó con 96 navíos de cerámica, algunos de los cuales llevaban el nombre del rey Den y de Sabu.

En la segunda sala fueron encontrados huesos de buey y restos de cerámica. En la tercera sala había 71 naves sin impresiones. En la cuarta sala fue encontrada la habitación casi vacía; solo se encontraron fragmentos de vasos de piedra y cerámica. La quinta sala era la sala funeraria. Contenía los restos de Sabu, y ésta fue la primera vez que un noble de la Dinastía I se encontró en la posición que originariamente se había colocado en el momento del entierro. Lo malo es que su tumba fue saqueada en algún momento de su historia.

Los objetos que se encontraron eran de cobre, sílex, 77 barcos de cerámica, cajas de marfil, huesos, flechas, piedras y vasos. Fueron encontrados, además, 48 navíos de piedra en la cámara funeraria, aunque estaban rotos.

Sobre una de las barcas se encontró un disco, junto a los sellos del rey Anedjib. El disco o hélice tiene un diámetro de 61 centímetros y una altura de 10, según las mediciones de Emery, con un tubo de casi 10 centímetros de diámetro en el centro. Emery sugirió que el artefacto podría haber sido tallado como imitación de una parte del navío, con un agujero central que originalmente fue diseñado para encajar en un pedestal. Fue tallado en esquisto, un mineral tan fuerte como el cemento y que se usaba en la construcción.

Vista superior Hélice Mastaba Sabu

William Kay sugirió que la hélice formaba parte de un ritual como lámpara de aceite con mechas. Curiosa interpretación. Dentro de la típica política de los arqueólogos y egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal de algún candelabro.

Ahora bien, si fue encontrado junto a un navío parecería lo que es, una hélice, o algún sistema de refrigeración de algo. ¿Pero de qué?

Pero los sustos no se acaban aquí. Ahora sí, expuesto a la vista de todos, aunque estuvo mucho tiempo en los sótanos del museo, en una de las vitrinas se observa el llamado “Planeador de Saqqara”, un objeto hallado en una tumba de la antigua ciudad egipcia de Saqqara que parece un avión en miniatura aerodinámico, tallado en madera.

Clasificado como “objeto de culto” por sus descubridores, este artefacto podría considerarse un “oopart”, un objeto imposible que no debería estar ahí. Su forma aerodinámica y sus detalles lo hacen parecer similar a un planeador moderno, lo que da lugar a especulaciones sobre la verdadera tecnología del antiguo Egipto.

Planeador de Saqqara

Dado que el aeroplano era un artefacto aún desconocido en la época del hallazgo, esta pieza fue archivada en una caja que se etiquetó como “modelo de madera de un pájaro”. Luego quedó almacenada en los subsuelos del museo de El Cairo. Fue redescubierta por el Dr. Khalil Messiha, cuando estudiaba modelos hechos por los antiguos egipcios. El descubrimiento fue considerado tan importante por el gobierno egipcio, que se estableció un comité especial de científicos para estudiarlo. Como resultado de sus hallazgos, se instaló una muestra especial en el hall central del museo, con el pequeño modelo de madera como pieza central. Fue etiquetado como “modelo de aeroplano”.

Para dilucidar las razones de la decisión del comité, sin precedentes en el campo de la arqueología, debemos considerar algunos aspectos del modelo. Tiene las proporciones exactas de una forma muy avanzada de “planeador a motor”. Este tipo de planeador tiene las alas invertidas, lo que se llama un ala “Reversedihedral”. Un tipo similar de alas curvadas se utilizó en el Concorde, y son ellas las que le dan a este avión un máximo de capacidad de elevación sin frenarlo.

Ahora bien, para probar la teoría del vuelo, Martin Gregorie, constructor y diseñador de planeadores de vuelo libre, construyó una maqueta a partir del Planeador de Saqqara para intentar probar sus posibilidades de planeo. Este alegaría, en sus conclusiones, que el Planeador de Saqqara nunca voló, al ser totalmente inestable y al no disponer de un estabilizador. El modelo pudiera ser una veleta, ya que apunta directamente y de manera constante con el viento, y no gira de un lado a otro. Martin Gregorie concluiría que el aparato no es otra cosa que un juguete o la citada veleta.

No obstante, el Dr. Kahlil Messiha construyó otro modelo para probar su eficacia aerodinámica. Su modelo era seis veces más grande que el original y le colocó un estabilizador horizontal. Con estas modificaciones significativas, Messiha pudo hacer volar su modelo.

Las sorpresas no se acaban ahí. Uno de los sarcófagos, escondido en unos de los rincones del museo, muestra unos increíbles agujeros de 20 centímetros de diámetro, totalmente circulares y que traspasan de parte a parte los asideros del sepulcro de piedra. Uno se queda estupefacto pensando en si será cierto que los antiguos egipcios disponían de enormes taladros mecánicos. Es más, estos mismos agujeros de broca los volvimos a ver en el templo de Karnak, días más tarde, junto a unos cortes de sierra totalmente rectos, en algunos de los bloques del tabernáculo.

Vamos a ver posibles explicaciones racionales, que afirman este particular, basándonos en las explicaciones de los egiptólogos, pues dicen estos que los sarcófagos y obeliscos de diorita fueron modelados con herramientas de cobre. ¿Cómo pudieron los egipcios trabajar cantos como la diorita, cuya dureza está un punto por debajo de la del diamante?

La verdad es que existen dioritas relativamente blandas y otras más duras y ricas en cuarzo. Las dioritas, al igual que los granitos, son rocas volcánicas (magmáticas) y guardan un parecido con estos, encontrándose siempre su dureza por debajo del siete en la escala de Mohs (cabe recordar que en esta escala el siete es el cuarzo). Pues bien, el sarcófago del museo tampoco está compuesto por diorita, sino por granito.

Actualmente se manejan distintas escalas de dureza y cada una tiene su propio ensayo y definición (las de Brinell, Knoop y sobretodo las de Vicker y Rockwell), pero la más famosa es precisamente la peor y la que encima suele tratarse como única: la escala de Mohs, que compara 10 minerales de dureza creciente, pone al talco en el 1 y al diamante en el 10; dando la falsa impresión de que éste es sólo 10 veces más duro que el talco, cuando en realidad lo sería más de 36 veces.

Aun con todo, ¿cómo fue posible esculpir en materiales duros estatuas tan perfectas como las del antiguo Egipto con herramientas de cobre?

Rocas del tipo diorita-granito, junto con calizas como el mármol y otras, han sido elegidas desde la antigüedad para la realización de esculturas, por su belleza y por su facilidad para “saltar en pedazos”. La fragilidad de estas rocas puede ser una ventaja para un buen artista, que con maestría las modela sin que se desmoronen. Y un cincel de cobre es una herramienta perfectamente útil para este fin, aunque otros metales puedan resultar mejores. El cincel tiene como misión principal el comunicar el impacto a la roca, que producido en el lugar oportuno (sólo con las vibraciones no controladas se podría destruir por completo la roca más dura), hace que se desprendan los trozos que el escultor desea eliminar. No importa demasiado que el cincel sea blando, es hasta necesario si se quiere alisar una superficie, eliminando los salientes con cuidado y sin rayarla.

El proceso de elaboración en la piedra, parece ser que se realizaba de la siguiente forma. La primera fase se realizaba en la misma cantera, en ella se perfilaba la forma aproximada. Esta fase era quizá la más peligrosa, ya que al martillearlas algunas se quebraban y terminaban siendo abandonadas allí mismo. Después se refinaban a mazo y cincel. El trabajo más delicado de los detalles era elaborado mediante raspado, normalmente con una azuela, para terminar con el pulimentado con arena o polvo de rocas igual o más duras (la cuarcita por ejemplo), aplicado mediante frotamiento con cuero.

Al pulimentarla, por muy dura que sea una roca, siempre se puede obtener polvo de esa misma roca y utilizarlo. Además al aplicarlo, se obtiene más polvo y más fino, con lo que a medida que trabajaban, obtenían mucha más y mejor materia prima para proseguir con el pulimentado hasta dejarlo, como se suele decir, “a punto de espejo”.

Existían multitud de tipos de taladros, de innumerables formas y tamaños. Cierto, aunque parezca todo lo contrario, los egipcios conocían las brocas.

La herramienta era tan común y utilizada desde las primeras dinastías que hasta palabras como arte (hemet), artesanía, artesanos y muchas otras, estaban constituidas por el signo de la barrena (berbiquí o taladro). Algunas de estas formas están representadas en la escritura jeroglífica, en las palabras de los dioses. Es curioso que leyendo el libro “El enigma de la piedra”, un egiptólogo como Christian Jacq, asegure que hay ideogramas de los jeroglíficos que no sabe lo que simbolizan, y muestra como ejemplo un símbolo que parece un taladro.

Pues bien, había taladros para rocas, para agujerar cuentas de collares de perlas, para hacer fuego e incluso vasos de piedra u otras aplicaciones. Con los pequeños taladros se utilizaba una especie de arco para hacerlos girar a gran velocidad de forma cómoda.

Los taladros de cobre eran “impregnados” del agente abrasivo (por ejemplo polvo rico en cuarzo depositado sobre la roca a taladrar), y tanto éste, como la forma y tamaño finales, dependían del destino que se les diera. Para taladrar también se mojaban en aceite o grasas, lo cual facilitaba enormemente el trabajo.

¿Cómo puede penetrar el taladro tan rápido en una roca tan dura, a veces hasta 2 milímetros por vuelta, como aseguran algunos investigadores?

La respuesta es simple, no es cierto que penetraran hasta 2 milímetros por vuelta. En las pruebas recogidas hasta la fecha se muestra que las marcas no son totalmente paralelas, que empiezan y terminan de forma aleatoria, ya que el tamaño de los surcos depende sólo del tamaño de grano del abrasivo (normalmente polvo de cuarcita). Cuando unos se rompían o desgastaban, entraban en acción otros (de ahí que los surcos tengan principio y fin, sean desiguales en tamaño y no sean realmente paralelos siempre). Lo que las penetraba era esencialmente el cuarzo contenido en cualquiera de las rocas trituradas empleadas como abrasivo. También se ha demostrado en los ensayos experimentales que esas marcas aumentan cuando se usan aceites o grasas a la vez; es decir, los taladros se lubricaban también. Sin lubricación las marcas son mucho más pequeñas, por tanto, más rozamiento trituraba el abrasivo y el agujero quedaba más suave, pero destruía más rápidamente el taladro.

Para muestra un botón, así que lo mejor será que el lector busque los ideogramas o jeroglíficos que representan a los taladros. Es más, existen representaciones de trabajadores egipcios usando taladros gigantes en las paredes de los templos. Vamos, que sí existieron los taladros y las brocas. Falta únicamente saber si estos se manejaban mediante algún ingenio manual o bien estaban conectados a alguna especie de batería rudimentaria.

La verdad es que, a medida que uno se adentra en el Egipto faraónico, la idea de algún tipo de electricidad primaria no parece tan descabellada. Larry Brian Radka, en su obra “The Electric Mirror of the Pharos Lighthouse” demuestra que la cantidad de combustible que se necesitaría para encender el famoso faro de la isla de Faros, o sea el Faro de Alejandría, no se hubiera conseguido ni reuniendo todo el carburante de Egipto. E importarlo habría resultado prohibitivo económicamente. Radka sostiene que el faro debía estar provisto de una lámpara con un arco entre electrodos de carbón, donde una simple chispa eléctrica saltaba entre los extremos afilados de unas barras cargadas con positivo y negativo, produciendo una luz intensa y cegadora. Radka asegura que la fuente debía ser una pila de líquido, conocida como pila de Lalande en el siglo XIX, realizada a base de vidrio, cobre, mercurio y lejía. Si se juntaban varias baterías de este tipo, en serie, bastaría para suministrar el voltaje adecuado y la corriente necesaria para alimentar un faro. Científicamente hablando, este tipo de pila no requiere fuentes energéticas externas, sino que basta con reemplazar componentes internos, cuando se gastan, para retomar su rendimiento.

En la obra “Edipo Egipcíaco” escrita por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565, describe parte de un documento hindú con los pasos para construir una batería eléctrica. Aquí se lee lo siguiente: “Colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz”. También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lampara perpetua” y así lo escribió en el Siglo I.

Podría parecer absurda esta teoría, si no fuera porque en Oriente Próximo se descubrió la llamada Pila de Bagdad, por parte del arqueólogo Wilhelm Koening, en 1938, en Khujut Rabu, a las afueras de Bagdad (de ahí el nombre heredado por el ingenio). La tinaja de loza que encontró estaba dotada de un tapón de asfalto, atravesado por una barra de hierro, con la sección inferior interna rodeada de un cilindro de cobre. Determinados zumos, hacían que esta pila generara voltaje. Incluso Arne Eggebrecht, un científico alemán, consiguió realizar galvanizaciones, al aplicar una pequeña corriente eléctrica, a partir de una pila de Lalande, para derretir y adherir una fina capa de algún metal, como el oro, sobre la superficie de otro, como la plata. Y ahora viene lo curioso: las joyas que se encontraron en la tumba de Tutankamon, y que vimos expuestas en una de las salas del Museo del Cairo. Lo extraño es que nadie se haya preguntado cómo es que hay un galvanizado electrolítico en las joyas de este faraón, cuando es imposible unir el oro y la plata, si no es con este método. Es más, algunas de las estatuas macizas de oro de esta época, se ha demostrado que en realidad sólo llevaban un baño de oro, lo que indica el uso de esta tecnología.

Que los antiguos egipcios conocían la electricidad y la aplicaban, no hay duda. La Pila de Bagdad parece ser la reminiscencia de un pasado remoto, en unos tiempos olvidados en la que la tecnología era mucho más avanzada. El Faro de Alejandría, curiosamente, tenía una altura de 280 codos reales del antiguo reino, la misma altura que la Gran Pirámide, construidas ambas con los mismos principios de geometría sagrada.

Los llamados “Textos de las Pirámides” mencionan constantemente “luces que nunca se apagan”. Christian Jacq, en una de sus obras, alude a ellas y apunta a que los egipcios desconocían cómo funcionaban estas lámparas, pues no se recargaban como los candiles. Los antiguos egipcios afirmaban, sin rubor, que las lámparas habían sido un regalo de los dioses.

Las lámparas, como no podía ser de otra manera, aparecen en el templo de Dendera. Nuestro grupo las vio en los subterráneos del templo, un lugar en el que apenas se puede respirar, y al que debes descender mediante unas escaleras de madera, totalmente precarias. También se podían apreciar en algunas marquesinas, en los techos. El mismo tejado, al que no pudimos subir, por estar protegido por vigilancia, cuenta con una serie de canales o pozos con restos de sustancias de los compuestos de las mencionadas pilas.

En los documentos de Deir El Medina, los que hacen referencia a la contabilidad diaria de todo el instrumental utilizado durante cada jornada de trabajo en la construcción y decoración de las tumba de los reyes, se hace especial hincapié en la necesidad de llevar a cabo una contabilidad estricta de las lámparas utilizadas diariamente en el trabajo. El sentido plural del término hace entender que eran varias las que se gastaban en un día y el balance exacto de las mismas, llevado a cabo por los escribas y los oficiales. Eso quiere decir que estas lámparas no eran candiles, y que se tenía mucho cuidado de las mismas.

El célebre templo de Dendera, consagrado a la diosa Hathor, como hemos dicho, conserva estas bombillas en sus paredes. Las imágenes esculpidas sobre la pared muestran dos individuos enfrentados. Cada uno de ellos carga con una especie de cristal de vidrio, en cuyo interior se observa una serpiente, que nace de una flor de loto. Uno de los tallos o cable va a dar a una caja o batería. En otro lugar del mismo templo de Dendera se repiten las bombillas, pero con la particularidad de que, en esta ocasión, son vigiladas por unos babuinos.

La flor de loto que aparece en la base de las “bombillas” es interpretada como luz. Desde el punto de vista simbólico, en el antiguo Egipto la flor de loto, seshen, debe ser entendida como una alegoría del sol y de la creación. La serpiente que aparece en el interior de estas bombillas pudiera ser el símbolo de la energía por antonomasia, aunque se sabe que la serpiente, Apofhis, era el símbolo del mal y que su ocupación habitual se centraba en hacer la vida imposible al dios sol Ra, para impedir que cada mañana lograra volver a iluminar la tierra de Egipto. Por lo tanto, su lugar de operaciones era la noche; las doce horas que tardaba el sol en aparecer otra vez sobre el horizonte. Uno de los integrante sdel equipo, César, me hace saber que la serpiente, en simbología esotérica, tiene la connotación de sabiduría, que también se requiere para minpular cargas eléctricas.

Lo que sí es seguro es que uno de los símbolos, que hay junto a la entrada a sala del zodíaco de Dendera, contiene dos de estas bombillas, y que una de ellas parece estar conectada a una jarra o tal vez a una de estas pilas. Cuando le pregunté por ello a un entendido, éste me respondió que era agua volcada desde una jarra. Ahora bien, es cierto que ese símbolo representa el agua, pero hay dos marcas quebradas en lugar de una, como si se tratara del positivo y el negativo de dos cables. Y también es cierto que ese símbolo significa “energía” para los antiguos egipcios.

¿Todas estas pruebas no bastan a los escépticos? ¿Todavía puede haber alguien que dude de algún tipo de electricidad básica en el Egipto faraónico? En el mismo Museo del Cairo se puede ver una barcaza o arca de la alianza, una de las muchas que usaron los egipcios, como si se tratara de pilas transportables. Tengo mi propia teoría sobre el arca de la alianza de los judíos, ya que Moisés, no olvidemos, fue egipcio. Quizás algún día me atreva a seguir investigando sobre ello para demostrar que el arca perdida no era otra cosa que una batería.

Las sorpresas no terminaron aquí. El viaje a Egipto sólo acababa de empezar.

Continuará…

[Dedicado a mi maestro y mentor, Manuel Delgado, quien nos mostró a todos los integrantes del grupo que investigó este reportaje, las maravillas de esas ciencia olvidada en el Egipto faraónico.]

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LUGARES MEDIEVALES DE LEYENDA

22 Junio 2009

Originalmente escrito para una publicación de gran tirada, este reportaje presenta una serie de lugares relacionados con leyendas y mitos, con la sola intención de divertir y de crear cierta curiosidad en aquellos que quieran visitar los sitios mencionados. Idóneo para excursionistas que quieran rutas dominicales.

Con la fotografía HDR se pueden obtener instantáneas asombrosas, sin necesidad de recurrir al retoque fotográfico. El acrónimo de esta tecnología quiere decir “High Dymanic Rage”, o alto rango dinámico. Lo curioso de esta técnica es que busca imitar el comportamiento de la pupila en el ojo humano. ¿Alguien se puede imaginar las consecuencias de algo así aplicado a la fotografía relacionada con el misterio?

El ojo humano lo que hace en su búsqueda de información es adaptarse a las distintas luminosidades de una escena, abriendo o cerrando la pupila para ello, captando de esta forma distintas iluminaciones para un mismo acto. Una máquina fotográfica es incapaz de hacerlo igual, ya que sólo busca mediante el fotómetro una zona bien iluminada, y a partir de aquí saca la instantánea, dejando zonas mejor y peor definidas, más oscuras o más blancas.

Pero imaginemos una forma de obtener fotografías donde todas las zonas quedaran bien iluminadas, aunque las cantidades de luz recogidas sean demasiado evidentes o exageradas. Pues bien, eso es la tecnología HDR.

Básicamente lo que hay que hacer es combinar varias fotografías con diversas exposiciones. Y esto es muy importante, pues es lo único que se puede variar. No podemos hacer distintas tomas con valores diferentes de diafragma, ya que se apreciarían diferencias en la profundidad de campo.

Al captar instantáneas con variadas exposiciones se recogen luminosidades reales, optimizadas para cada rango. A partir de este número de tomas usaremos un programa informático que haga la combinación de las fotos. Y esto es importante señalarlo: el programa no hará retoque fotográfico alguno, simplemente se limitará a combinar las imágenes, tomando como referencia una reproducción central, lo que ordena que el número sea impar. Lo mejor en estos casos es realizar tres fotografías, una con exposición normal, otra sobreexpuesta (+1) y otra subexpuesta (-1).

El resultado de todo ello son escenas planas (nunca con movimiento) y que parecen irreales, en las que se destaca el llamado contraste fino de forma indiscriminada, produciendo unos efectos sorprendentes.

La galería de imágenes que acompañan a este artículo, han sido tomadas mediante la tecnología HDR. Todos los lugares mencionados tienen alguna leyenda medieval detrás, ubicada en territorio catalán.

Las brujas del Castillo de Montsoriu

Este castillo se encuentra al sudeste de Arbúcies, Girona, en una colina a 650 metros de altitud, que separa las aguas del arroyo de Breda del de Arbúcies. Una antigua tradición dice que un general francés llamado Maus se perdió por estos bosques después de una batalla; llegó arriba de la colina y encendió una gran hoguera, vista por su criado, que fue a buscarlo. El general mandó construir este fuerte.

Castillo MontsoriuCastillo Montsoriu

Por San Juan se dice que en el castillo de Montsoriu, mientras suenan las doce campanadas del reloj de Breda, se abre la cámara del tesoro.

En las noches de luna clara, se proyectaba la sombra de la Reina Guilleuma (Guillema de Montcada) y sus criadas colgaban la ropa, cantaban y tocaban música. Para que los vecinos de la población de Breda estuvieran tranquilos, el obispo de Breda fue a asustarlas y todas saltaron como si volasen del “Turó de Montcau” al “Gorg Negre”, una hoya siniestra, de misteriosas aguas y leyendas.

Hacia Poniente hay una piedra muy grande y llana que se llama “Seia de la Bruixa”. Este nombre se debe al hecho que una bruja que huyó del castillo se sentó en ella antes de seguir su trayecto hacia el “Gorg Negre” de Gualba, donde dejó la huella de dos nalgas y cuatro huellas más: una de mujer, una de caballo, una de buey y una de perro. Estas marcas son las cuatro transformaciones de la bruja, en aquello en lo que podía convertirse. El Señor de Montsoriu se servía de las brujas y a cambio dejaba que permanecieran libremente por su territorio.

En la noche de San Juan, en el mismo instante de sonar las doce de la noche, en la torre más alta del castillo sale una Dama medio desnuda con la cabellera extendida, lleva una linterna en una mano y un cuerno grande en la otra. Hace sonar el cuerno, que se oye por los alrededores y pasados unos instantes suena otro tocado por un caballero, que se presenta por el “Coll Castellar” encima de un caballo negro que escupe fuego por la boca. Se dirige hacia el castillo, donde la Dama monta el caballo antes que suene la última campanada de las doce; hasta dentro de un año que se vuelve a repetir la escena. El ruido de los cuernos siempre ha sido oído por la gente de los pueblos de las Guilleries.

El conde vampiro de Llers

En el Ampurdán, Girona, en una villa llamada Llers, próxima a Francia, se dice que habitó el Conde vampiro de Estruc, que falleció asesinado en el 1173 y regresó a la vida convertido en un noble seductor y joven.

Castillo de LlersCastillo de Llers

En la época del rey Alfonso II, éste enfrentaba a problemas de normalización religiosa en su territorio; temía que los seguidores del paganismo, aún comunes entre las gentes que vivían en el Pirineo, pudiesen cooperar con los musulmanes del sur para derrotar a los señores cristianos. En colaboración con el Obispo de Barcelona, Guillem Torroja, pidieron al Conde Guifred Estruch que lanzase una campaña de persecución de pobladores no cristianos en la comarca del Ampurdán, para lo que le cedió el castillo de Llers. Guifred Estruch estaba muy bien considerado en la Corte de Barcelona desde los tiempos de Ramón Berenguer IV, pues había triunfado contra el rey moro de Valencia, y colaborado decisivamente en la toma de Tortosa en 1148, y las de Lleida y Fraga en 1149. La traición del capitán de su ejército Benach, quien le envenenó por despecho de Nuria, hija de Estruch, fue a su vez continuado por el asesinato de varias personas acusadas de brujería. En el proceso, el conde asesinado se habría convertido en un no-muerto.

Este vampiro era muy seductor, las mujeres caían rendidas entre sus brazos y otros órganos más viriles, quedándose embarazadas y pariendo monstruos al cabo de los nueve meses reglamentarios, que fallecían nada más nacer. El escalofrío duró hasta que una anciana religiosa encontró su sepulcro y le dio muerte. El vampiro desapareció de las comarcas y no se volvió a levantar por las noches de su tumba. Otras versiones dicen que fue un judío que rompió el hechizo, pero aún así la leyenda perduró durante siglos. En 1991 apareció una novela dedicada a este vampiro, Estruch de Salvador Sáinz y varios cuentos más del mismo autor, que cedió al dominio público.

La habitación 712 del Parador de Cardona

El castillo del Parador de Cardona existe desde al siglo IX y ocupa la cima de un cerro que tiene 154 metros de altura, en la población minera de Cardona, en Barcelona.

Parador de CardonaParador de Cardona

El castillo fue el hogar de los duques de Cardona. Construido en el 886 por Wilfredo el Velloso. En 1714 claudicó después de que las tropas de Felipe V destruyeran sus murallas. Y en el año 1976 se tomó la decisión de reconstruirlo para convertirlo en un parador nacional.

Como si de una película de terror se tratara, varios trabajadores empezaron a informar de la presencia de un fantasma o ente sobrenatural que los llenaba de miedo. Algunos mencionaron otros fenómenos como ruidos extraños, voces, y golpes, siempre en la habitación 712.

Otros vieron a una bella doncella salir por las noches y lamentarse entre sollozos de alguna desgracia, vestida con ropas medievales, acompañada en ocasiones de un caballero.

Tal es el convencimiento incluso de los que allí trabajan, que estos tienen permiso expreso de la dirección del hotel para subir siempre en compañía y nunca hacerlo solos.

La historia castillo del Parador de Cardona se remonta a muchos años atrás, donde sus paredes fueron testigos de muchos asesinatos y torturas de prisioneros.

La habitación 712 nunca se alquila a los visitantes, salvo que se pida expresamente.

Gigantes en Rupit

Rupit es una fantástica puerta de entrada para descubrir el Collsacabra. El pueblo situado en las peñas que rodean una serpenteante riera al norte de Barcelona, conserva el espíritu de antaño.

RupitRupit

Dice la leyenda, que en la zona de Guilleries, próxima a Rupit, vivía un gigante. Se cuenta que el gigante puso un pie sobre el Avenc y otro sobre la montaña de El Far. Al poner todo su peso sobre el pie que descansaba en el Avenc, partió su extremo quedando una roca que recibió el nombre de la Agullola. Aún puede verse la roca partida, tal como la dejó el gigante.

Los bosques que envuelven el pueblo de Rupit están llenos de Aloges, Goges o Donas d’ aigua (mujeres de agua, en catalán) que viven cerca de las rieras y las fuentes, y que cantan con dulce voz. De estas sirenas se dice que si alguien les roba una pieza de ropa tendida, obtendrá un gran poder. Las Aloges suelen vivir en una cueva cercana al agua. Rupit esta llena de ellas: La Cova dels Encantats de Casadevall o la Cova del Cingle de l’ Avenc son los hogares de “los otros”, los que pertenecen al submundo,y pueden interferir en los asuntos terrenales.

Se dice que desde el castillo de Rupit se podía llegar hasta la Vall d’Aro, pasando por un túnel que empezaba en la Torre del Moro. También se comenta que un gato utilizaba la mina para llevar los peces que pescaba a los asediados del castillo, en tiempos de guerra.

Rupit es tierra nebulosa y misteriosa. Cuenta una leyenda que la niebla que cubre a menudo Rupit surge de unos agujeros que hay en algunos lugares, como por ejemplo en el Far. Lo cierto es que estos agujeros existen en las rocas de los senderos, pero la realidad es que se utilizaron como tumbas antropomórficas.

Aquelarres en Viladrau

En marzo del 2008, Laia Aguilar escribía una novela en catalán, “Las brujas de Viladrau”, basada en los sucesos que tuvieran lugar en este pueblo catalán, de la provincia de Barcelona, en el año 1620. Según se cuenta la villa fue objeto de acciones que se asociaron con la brujería, llegándose a descubrir unas supuestas brujas que habitaban los bosques colindantes. Estas pobres desgraciadas fueron condenadas a la hoguera por la Santa Inquisición.

Plaza de ViladrauPlaza de Viladrau

Para hacerse una idea, la cacería de brujas que tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII mandó ejecutar a 8 personas en Perpiñán, 14 en Viladrau, 8 más en Granollers, 12 en Caldes de Montbui, o 3 en Andorra. Estas cifras son sólo un ejemplo de la locura desatada en torno a la brujería.

Lo cierto es que Viladrau fue uno de esos lugares que acogieron aquelarres, festividades paganas que ocultaban orgías sin desenfreno. La novela de Laia Aguilar recoge muy bien uno de estos aquelarres, siguiendo las descripciones de “El Grimorio del Papa Honorio”,  la anti Biblia de 1760, donde se describe con todo lujo de detalles una batahola de este tipo.

La plaza de Viladrau fue el escenario de las hogueras, donde tuvo lugar la quema de las condenadas por la Inquisición.

El Barrio Judío de Barcelona

Las juderías surgieron en principio como resultado de la intolerancia practicada por los cristianos y del deseo por parte de los judíos de mantener su unidad y exclusividad.

Antigua sinagoga judía en el Call de BarcelonaAntigua sinagoga judía en el Call de Barcelona

Call , como se les conoce en catalán, y  del hebreo kahal es la palabra utilizada en para designar las juderías o barrios judíos. Sólo hace referencia al espacio físico, en ningún momento se utiliza este término como sinónimo de comunidad judía.

El Call de Barcelona estaba en el actual Barrio Gótico, en los alrededores de la catedral. Era el call más grande, con una población de unas 5.000 personas. Entre la plaza de Sant Jaume y la calle de Sant Honorat se encontraba una de las dos puertas de la judería. La actual calle de Sant Domènec del Call era la arteria principal del barrio. Debe su nombre a la destrucción del mismo, que tuvo lugar a consecuencia de un linchamiento el 5 de agosto de 1391, festividad de santo Domingo. El saqueo duró dos días, durante los cuales fueron asesinados 200 judíos y expulsado el resto.

¿Por qué fueron perseguidos hasta tal punto de producirse linchamientos en toda Europa? ¿Qué ocurrió en Barcelona?

Una de las causas de la crisis agraria de la Edad Media puede ser la disminución de la cosecha de cereales que sería, a su vez, consecuencia -por ejemplo- del periodo de malas condiciones climatológicas persistentes (sequías, lluvias a destiempo, agotamiento de los terrenos, crisis de subsistencias…).

Una gran cantidad de epidemias que sufrió Europa en el siglo XIV son conocidas como Peste negra.  En general, la Peste negra se achacaba a algún tipo de castigo divino, predominando las explicaciones supersticiosas y llenas de prejuicios, como quienes propusieron que un cometa envenenó el aire; pero la mayoría echó las culpas a las minorías no cristianas: moriscos y, sobre todo, judíos.

El mito de la profanación de la hostia por parte de los judíos surgió del mismo ritual cristiano, que traduce simbólicamente el vino en sangre y la oblea en carne de Cristo. No fueron pocos los que vieron en ella manchas de sangre, atribuyendo este hecho a los judíos (a los que se acusaba de punzar la hostia para que manase sangre.), cuando posiblemente, se tratase de un fenómeno de putrefacción por la acción de un bacilo.

Fotografías de Paolo Monzani

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