KUKULCAN, ¿MITO O REALIDAD?

9 Agosto 2012

Queda dicha la ida de Kukulcán, de Yucatán, después de la cual hubo entre los indios algunos que dijeron se había ido al cielo con los dioses (…) Y que después de su vuelta fue tenido en México por uno de sus dioses”. Diego de Landa. Relación de las cosas del Yucatán. He aquí que te presentamos las últimas investigaciones sobre la realidad o mito del dios blanco Kukulcán.

Mulchic es una ciudad perdida de los mayas, de la que muy pocos saben su ubicación, limitándose a la población maya yucateca como los únicos que conocen cómo llegar hasta ella.

Mulchic se encuentra en la región Puuc de la selva de Santa Elena, muy cerca del conocido yacimiento arqueológico de Uxmal. Se considera que esta ciudad fue un gran centro ceremonial entre los años 600 y 800 d.C.

Me encontraba en este lugar, después de haber recorrido cientos de metros de selva a golpe de machete, intentando geolocalizarla con el GPS para darlo a conocer a la Sociedad Geográfica Española, cuando observé los glifos de la serpiente emplumada y algunos cascabeles en estas ruinas. Por cierto que esta ciudad quedó referenciada en las coordenadas N20.33027, W89.65933.

La ciudad está totalmente devastada por la vegetación de la selva, contando con varias estructuras, entre ellas el enorme templo de 300 metros cuadrados que todavía sigue en pie. La crestería todavía está intacta y es posible ascender hasta ella, con representaciones en estuco de animales, dioses y figuras humanas en sus escalinatas.

El último registro arqueológico que se dio en este lugar fue hacia el 1960, cuando un grupo de arqueólogos, arrancó literalmente los frescos de sus paredes, donde se representaban escenas de sacrificios humanos y actos de guerra, trasladándose todo hacia el museo de Mérida. Desde entonces no se tiene constancia de más visitas a este lugar.

Con estas premisas me introduje en el interior del templo, inexplorable hasta la fecha, cuando contemplé de nuevo los signos de Kukulcán. Tan fascinado estaba observándolos que no me fijé en la enorme cantidad de avisperos que allí se hallaban, hasta que fue demasiado tarde. Cientos de avispas se dirigieron hacia mí, saliendo disparado del lugar, no sin antes haberme llevado cerca de 30 aguijonazos en mi espalda. Un dolor insoportable me tuvo todo el día masticando antihistamínicos.

La aventura mereció la pena, pero me dio qué pensar sobre el dios Kukulcán.

Para los mayas hablar de Tula es mencionar sus orígenes. En náhuatl, una de las lenguas de los aztecas, Tollan-Xocotillan fue la capital de los toltecas, que ellos llamaban Tula, y los toltecas Tolla. Se dice que los toltecas aparecieron en el siglo X, provenientes de una tribu Chimicheca procedente del norte, conducida por un rey llamado Miscoatl. Para los mayas, los toltecas eran los grandes artesanos, aparte de que ellos fueron quienes trajeron a la figura de Quetzalcoátl, al que luego los mayas denominarían Kukulcán.

Los toltecas fueron quienes comenzaron a introducir en la arquitectura de Teotihuacán los atlantes de 4,6 metros, y que también pueden verse en las ruinas de Tolla-Xocotillan.

Para la mitología mesoamericana Tollan fue la ciudad gobernada por Quetzcalcoátl, la llamada Serpiente Emplumada de la que luego hablaremos. Lo curioso es que los mayas ampliaron la historia de este extraño dios, argumentando que Kukulcán provenía de la ciudad de Tamoanchan, en el reino de Tollan, donde este dios y la diosa Quilatzli llevaron los huesos sagrados con los que se hicieron los primeros hombres.

La historia de Kukulcán es cuando menos interesante. Dios-hombre barbudo que vivía en el reino de Tollan (o Tula), donde se cultivaban algodones de colores y maíz de calidad, en eterna paz. Sin embargo, el dios rival Tezcatlipoca, lo embriaga con una bebida de pulque, lo que le lleva a cometer incesto con su hermana Xochiquétzal. Cuando se da cuento de lo sucedido, el propio Kukulcán, avergonzado, se exilia, prometiendo regresar en un día idéntico al que había nacido, en una fecha de katún, 1 Acatl.

El final de Kukulcán tiene diversas interpretaciones, según los glifos encontrados. La mayoría está de acuerdo en que se dirigió hacia el Atlántico, donde había estado su reino desaparecido, Tula, llegando hasta la desembocadura del rio Goassacoalco. Es aquí donde las tradiciones divergen, pues para algunos desapareció sin más, otros creen que se auto inmoló en una pira funeraria, y una tercera corriente habla de que embarcó en un “barco de serpiente” con los suyos y desapareció para siempre en el mar o el aire (pues también era dios de los vientos).

Dado que Quetzcalcóatl-Kukulcán anunció que en un día de katún vendrían hombres blancos y barbudos, iguales a él, llegados de Oriente, para vengarlo de Tezcatlipoca y así conquistar el país, la llegada de los conquistadores españoles confundió a Moctezuma que, al principio, los identificó como descendientes de Quetzcalcoátl-Kukulcán.

Sobre que el rey de los toltecas fue de raza blanca no hay duda para muchos arqueólogos. Fue él quien introdujo en dos decenios su cultura, fue él quien trajo el calendario de 365 días, fue él quien mostró a los toltecas cómo trabajar la cerámica (pues hasta ese momento no cocían el barro). Es decir, se trata de un personaje real que vino del este y se fue por el este. Queda excluida la posibilidad de un mito solar, pues si así fuera, el dios habría desaparecido por el oeste.

Jerónimo de Mendieta, en 1554, escribe sobre él, habiendo escuchado esta descripción a los indígenas: “Era hombre blanco, crecido de cuerpo, ancha la frente, los ojos grandes, los cabellos largos y negros, la barba grande y redonda…”. La misma descripción análoga que hará más tarde Pedro Cienza de León en su “Crónica del Perú” sobre el dios Viracocha.

El nombre le viene dado porque el quetzal es un pájaro centroamericano de plumaje verde. ¿Y lo de serpiente? Porque como hombre-dios que era lo asociaban a la serpiente cascabel, dado que era capaz de aniquilar y fulminar a cualquiera como si de una serpiente cascabel se tratase. A este respecto hay que acudir a los estudios de José Díaz Bolio, estudioso yucalteco, que opinaba que este animal, capaz de dar muerte con el menor esfuerzo, era reverenciado por los mayas, adoptándolo en formas de crótalo, la marca circular del chic-chan y su característico dibujo cruzado, y con el símbolo de los cascabeles en diversas formas estilizadas. Para Díaz Bolio la Piedra del Calendario azteca, donde el conjunto está abrazado por dos serpientes de cascabel, alude al dios Kukulcán, capaz de dar muerte a un simple gesto suyo. Para Díaz Bolio toda serpiente emplumada es, en realidad, una serpiente de cascabel (Tzab-cán para los mayas).

Las descripciones toltecas de Quetzcalcoátl-Kukulcán nos hablan de un hombre blanco, de elevada estatura, barbudo, donde para algunos lleva un enorme vestido blanco (similar al de los mayas, los huipiles), un poncho de cruces coloradas,  sandalias y un báculo en su mano. La versión más primigenia nos habla de un Quetzcalcoátl-Kukulcán con una casaca de tela negra y tosca, mangas cortas y anchas, y un casco ornamentado con serpientes en su cabeza.

¿Fue el único hombre blanco de su época? Pues no, Itzamná (o Zamná) fue mencionado por los mayas, como un extraño sacerdote, venido de Oriente. Dio a la población maya ritos, leyes, y escritura; y enseñó las artes medicinales de las plantas y cómo curar con ellas. Se estableció en Chichen Itzá hacia el 525 d.C. A esta migración de Itzamná y los suyos los mayas la conocen como “la primera bajada”. La “segunda bajada” en realidad tuvo lugar después, cuando una tribu extraña, llegó del sur.

Itzamná fundó ciudades como Ek Balam, Izamal, Motul y T’Hó (actual Mérida, fundada en 1542). Este dios blanco les mostró cómo trabajar el Ki, el henequén de México, para la confección de cuerdas, cordones, alfombras y tejidos.

Llegados a este punto cabe hacerse algunas reflexiones.

Los egipcios primero tuvieron un año de 12 meses con 30 días, al que posteriormente tuvieron que añadir 5 días complementarios o epagómenos, como así los llamaban los griegos, cuando se celebraban los nacimientos de Osiris, Isis, Horus, Neftis y Set. Esto se justificaba con el mito de Nut, la Diosa del cielo que había sido infiel a su esposo Ra, el dios del sol.

¿De dónde tomaron el calendario los egipcios? ¡De los caldeos! Curioso que la llamada Fuente Magna de Bolivia, descubierta en el siglo XX por un agricultor, a orillas del lago Titicaca, presente caracteres cuneiformes muy similares a los caracteres de la escritura protosumeria de Tell-Bruk en Irak.

Añadamos, además, que el calendario de los mayas, el Haab es de 365 días, dividiendo el año en 18 meses de 20 días (pues el sistema matemático de los mayas es vigesimal), dando un total de 360 días. Como faltan 5 días para completar el ciclo anual, los 5 días restantes los mayas los llamaban días nefastos (Uuayeb). Y este calendario, el Haab, fue traído del este por Kukulcán.

Otro dato interesante lo constituye el altorrelieve “La reina de la noche”, del imperio babilónico, bajo el reinado de Hammurabi, precursora de la diosa griega Atenea, que siempre se representaba tanto por babilonios y griegos con alas y acompañada de lechuzas y leonas.

La cabeza de lechuza de la cultura de San Agustín, en Colombia, fue el comienzo de un culto a una diosa acompañada de lechuzas. Pero es que los mayas parecen beber de fuentes griegas. Sentado en la selva de Santa Elena, sólo me cabe observar el cielo, distinguiendo en el cielo dos enormes estrellas, Cástor y Pólux, de la constelación de Géminis, los dioses dióscuros, hijos de Zeus. Los mayas los llamaron Hunahpú e Ixbalanqué, que nacieron del encuentro entre Hun-Hunahpú y la doncella Ixquic en las cavernas de Xibalbá. Y el mito es muy similar.

Chichen Itzá tiene en muchas de sus columnas dibujadas las figuras de guerreros que acompañaron a Itzamná con extraños cascos en sus cabezas y siempre son barbados. Parece ser que compartieron la ciudad con las itzaes. A estos insólitos guerreros los arqueólogos de Chichen Itzá los llamaron “chanes”. Los chanes llegarían a enfrentarse a los itzaes, que huyeron hacia el Petén, Guatemala, donde se refugiaron.

Tengamos siempre presente que según el libro de los mayas, el Popol-Vuj, el dios de la serpiente emplumada es anterior a la creación maya, que se sitúa en agosto del 3114 a.C. según la correlación de Thompson. Esta fecha coincide con el momento en que los sumerios usan la escritura cuneiforme, según las muestras datadas del templo de Uruk.

Sumerios y mayas concuerdan, de igual forma, en el mito del diluvio; en el caso que nos ocupa enviado por el dios Huracán para destruir a los primeros hombres que habían enfurecido a los dioses. Porque, cabe recordar: “Que Quetzcalcoátl ido que fue de Cholula, a pocos días sucedió la destrucción y asolamiento referido a la tercera edad del mundo, y entonces se destruyó aquel edificio tan memorable y suntuoso de la ciudad de Cholula, que estas gentes edificaban casi con los mismos designios, deshaciéndole el viento”. Aquí, apuntamos un párrafo de “Historia de la nación Chimicheca” de Fernando de Alva, en 1580, que nos recuerda a la historia de la torre de Babel, por la cual dios o dioses se habían enfadado con el hombre.

El diluvio universal está presente en las culturas más dispersas del mundo: escrituras védicas de la India, diluvio de Poseidón según los griegos, tradiciones de los indios amerindios mapuche, la escapada de los pascuenses huyendo de la inundación del continente de Hiva, los incas con un Viracocha que destruye a gigantes mediante un diluvio, la tribu moussaye africana del Chad, el dios Taino Yukiyu que crea una gran inundación para Puerto Rico, y tantos otros. Pero me dejo para el final una historia muy coincidente con la Quetzcalcoátl, la de la mitología guaraní de América del Sur y su dios Jeupié, que al cometer incesto, copulando con su hermana, fue castigado por los dioses con un gran diluvio.

No nos olvidamos de la segunda corriente de migración maya, que vino del sur, la cual pudo traer consigo algunas costumbres y nuevos mitos, y la mezcla de la raza de los polinesios con los toltecas.

Una reflexión final nos lleva hasta una conclusión que parece transportarnos a las diversas visitas de pueblos de raza blanca a Mesoamérica, procedentes del este, de ese lugar que reconstruyeron como Tula, y que parece ser el mítico reino de Platón en sus diálogos de Critias y Timeo. ¿Cómo se entiende  que a ambos lados del Atlántico, al igual que otras culturas, recuerden y compartan mitos similares adaptados, si no es que fueron compartidos en un pasado remoto? ¿No será que como bien decían los egipcios su procedencia partía del camino de Ptah, mientras que para los mayas ese reino de blancos fue conocido sencillamente como Tula?

LOS SACRIFICIOS HUMANOS

El fondo de la cuestión es la lucha entre una casta pacífica y culta, observante del rito y la cronología venusina, y enemiga de los sacrificios humanos, con la masa guerrera, inculta y sanguinaria que principalmente adoraba a la Luna (Tezcatlipoca), conservando muchas afinidades con los bárbaros chimichecas”. Este texto de Enrique Juan Palacios, arqueólogo, en 1920, nos viene a dar entender el hecho de dos facciones enfrentadas, la de Quetzalcoátl, que abogaba por el pacifismo, y su contrincante, Tezcatlipoca, que introdujo los sacrificios humanos.  Jerónimo de Mendieta añade: “Quetzacoátl nunca quiso ni admitió sacrificios de sangre de hombres ni de animales, sino solamente de pan y de rosas y flores, y de perfumes y flores”. Aquel hombre de raza blanca no aceptó los sacrificios humanos que, por desgracia, serían adoptados posteriormente por los mayas para su culto al dios Luna.

TENOCHTILAN

Los aztecas fundarían su civilización en la primera área pantanosa donde vieran un cactus arriba de una roca, y sobre él, un águila engullendo una serpiente.

Así después de vagar por todo el territorio del actual México, llegaron al lago Toxcoco, y se instalaron en el lugar que cumplía esta profecía, como el elegido por los dioses, fundando su capital, Tenochtitlan en el año 1325.

La región lacustre del Texcoco se convirtió en una zona fértil, gracias al ingenio de los aztecas,  que vieron grandes posibilidades para el desarrollo de la agricultura, de la pesca y del comercio.

Los aztecas introdujeron técnicas agrícolas asombrosas, destacando entre ellas la conocida como técnica de chinampas. Esta técnica de agricultura intensiva consistía en la construcción de islas artificiales por medio de cortezas que sujetaban extensiones de arena, tierra y cultivos, y cría de animales domésticos.

Al poco se adecentaron las orillas del lago, se construyeron islas artificiales para sostener cultivos, se construyeron calzadas, puentes y acueductos, así como un complejo sistema de canales para el traslado y comercialización de sus productos por todo el territorio.

Los aztecas siempre comentaron que todo lo habían copiado de sus ancestros, cuando Quetzacoátl les dejó escrito cómo se vivía en Tula.

Convertir este artículo en PDF

HISTORIA DE BARCELONA SIN MISTERIOS

21 Febrero 2012

En el año 575 los griegos llegan a las costas catalanas, estableciéndose estos en Emporión, conocido ahora como Empúries. Estos griegos se tropezaron ya entonces con los íberos, que trabajan en agricultura y ganadería, y en extracción de hierro, plata, cobre y oro. Los íberos acuñan monedas desde el siglo III a.C. con la inscripción Barkeno, refiriéndose al lugar que ahora ocupa Barcelona. Los íberos layetanos se despliegan desde la desembocadura del Llobregat hasta la población de Blanes, teniendo un alfabeto totalmente diferente al resto de los íberos, compuesto por 28 signos y escribiéndose de izquierda a derecha, todo lo contrario de las zonas meridionales españolas.

Sin embargo, el mito de la fundación de Barcelona se remonta a Hércules, cuando con Jasón y el resto de los argonautas, éste parte en busca del Vellocino de Oro hacia la Cólquide. La novena nave de esta flota (la barca nova o nona) se pierde en una tormenta cerca de la costa barcelonesa y Hércules descubre la embarcación de Cástor y Pólux, los gemelos dioscuros, en una bahía al lado de una pequeña loma, dando nombre a la ciudad, Barca Nona.

La realidad es que en el año 219 a.C. Aníbal Barca, cartaginés, celebró la victoria sobre Sagunto y sus combates contra los layetanos, fundando la ciudad de Barca Nova. En el 211 a.C. Escipión el Africano, hijo de Publio Cornelio, reconquista la Ciudad Condal de mano de los cartaginenses.

Bajo el dominio de César Augusto se fundan pequeñas colonias: Ilerda (Lleida), Baetulo (Badalona), Gerunda (Girona), Tarraco (Tarragona, inicialmente llamada Cese por los íberos costeanos). Hacia el siglo I a.C. los romanos se establecen junto a la montaña de Montjuïc y la desembocadura del río Lubricatus (actual Llobregat). La colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino se sitúa en el centro de una gran planicie de dimensiones no muy grandes, pero que puede defenderse bien. Colocan dos calles principales, el Cardus y el Decamanus, en las cuales entrecruzándose se instala el foro (actual Plaça Sant Jaume). Y junto a ésta un templo, no dedicado a la figura del emperador Augusto como mal se comenta, sino uno de 17 metros de altura y 35 de longitud, con 6 columnas principales.

Las murallas de Barcino son de 8 y 10 metros de alto, con un foso situado frente al muro. Hay cerca de 78 torres que protegen esta muralla de contención. Pero ellas no pueden con los visigodos, cuando en el siglo V el mundo romano se viene abajo. Teodosio atraviesa Barcino en el 410. Maximo, el emperador, con capital en Barcino, es capturado y ejecutado. El rey godo Ataulfo entra en Hispania y la conquista por completo. Gala Placidia, hermana del emperador, se casa con Ataulfo. Le siguen a éste Sigerico, Alarico II (que funda el reino de Tolosa que será depuesto cuando el franco Clodoveo le derrota en una batalla), Amalarico, Teudis (que asesinará a su predecesor y llama a su nuevo territorio Septimanía), Teudisclo (que acaba con la vida de Teudis), Leogovildo (que convierte a Toledo en su capital), Recaredo, Wamba (que tiene que sofocar a los guerreros vascos que buscan su independencia), y el último de los grandes reyes visigodos, Witiza.

En el 711, por el río Guadalete, llega Tariq ibn Ziyad, que subiendo hasta Narbona, logra conquistar toda Septimanía en el 725. No obstante, Carlos Martel, el rey franco, logra derrotar a los musulmanes en la batalla de Poitiers, estableciéndose la Marca Hispánica como frontera de guerra.

El Califato de Córdoba se pierde cuando Abu Amir Muhammad ibn Abi Mir (llamado popularmente Almanzor) saquea Barcelona y se hace con ella en el 714.

Carlomagno emprende la conquista de Septimanía, conquistando previamente Carcassona y Narbona en el 800, atacando a continuación Lleida y Huesca. Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, conquista Barcelona ese mismo año.

Una vez consolidada Barcelona los francos optan por instaurar un sistema de condados. El nombre de Cataluña proviene de la gran cantidad de castillos que se alzan en este territorio durante los siglos IX y X. A principios del siglo XII la lengua catalana, proveniente del latín, ya se utiliza como forma de contacto, antes incluso de que se formara cualquier nación hispánica.

El primer conde de Barcelona es Bera (801), al que le suceden Sunifred (844), Guillem (848), Odalric (852) y Guifré el Pilós (878). Guifré II (897) se quedará sólo como conde de Barcelona y Girona, bajo la protección de los francos, mientras los musulmanes vuelven a recuperar todo el control de la Hispania.

Hacia el año 978 Suliman Almanzor ataca Barcelona y hacia el 982 Girona. Barcelona capitula en dos días de asedio. El Conde Borrel II la reconquista varias veces.

Le siguen a éste, en el 1017, el conde Ramón Berenguer I, y luego Ramón Berenguer II, que se enfrentará al Cid Campeador en su lucha por la conquista de Valencia. Su sucesor, Ramón Berenguer III, templario, se anexiona la Cerdaña.

Ramón Berenguer IV se casa con Petronila, hija de Ramiro II de Aragón, uniéndose bajo el dominio de la Casa de Barcelona y creándose un estado nuevo en el 1150. El primer conde-rey será Alfonso I de Cataluña, el heredero.

La unión entre Cataluña y Aragón queda resuelta con Jaime I, que llama a este estado Corona de Aragón y Cataluña. Antes de morir, Jaime I divide la corona entre sus hijos. Jaime II decreta el Privilegio de la Unión por el que se establece que la persona que sea rey de Aragón también lo será de Valencia y el condado de Barcelona.

Pedro el Grande se casa con la infanta Constanza de Hohenstaufen, princesa siciliana descendiente del imperio alemán, y añade Sicilia a la corona. En el 1266 Carlos I de Anjou había decidido anexionarse Nápoles, con el beneplácito del papa Martín IV. Este mismo Papa, cuando ve lo que su sucesor, Pedro el Grande, hace con su boda, excomulga al monarca y entrega la corona catalano-aragonesa a Carlos de Valois, hijo de Felipe III de Francia.

La pretensión de invadir Cataluña es frenada por el templario Roger de Llúria, en la bahía de Roses. Las fuerzas francesas se retiran a Perpiñán.

Pedro el Grande divide el reino para sus hijos. A Alfonso II le corresponde Aragón, Cataluña y Valencia; y su hijo Jaime II, Sicilia. No obstante, al morir prematuramente Alfonso II, el propio Jaime II se quedará con todo. A su muerte, el hijo, Alfonso III, se casa con Leonor de Castilla para restablecer la alianza con la corona castellana.

Pedro III, el Ceremonioso, será el último conde de Barcelona, enfrentándose en una guerra continua contra Castilla. Enrique II de Castilla acabará con Pedro I de Castilla. El Ceremonioso confisca el reino de Mallorca a Jaime III, su cuñado, en la batalla de Llucmajor, en 1349.

El sucesor será Juan I que a su vez no dejará descendencia, pasando los reinos a Martín I el Humano (1396-1410). Este rey será quien acoja a Benedicto XIII en Barcelona con el cisma del Concilio de Pisa en 1409. Martín el joven será enviado a Cerdeña a paralizar una rebelión y muere en el 1409 víctima de una enfermedad. El rey se casa con Margarita de Prades, pero no tendrá descendencia, y fallece sin dejar sucesor. Con él desparecerá la dinastía de Barcelona sobre la corona.

Tras las deliberaciones de Caspe, en marzo de 1412, Benedicto XIII nombra a Fernando de Antequera como rey de la Corona de Aragón con el nombre de Fernando I, desde 1412 a 1416. A la muerte de éste llegará Alfonso V el Magnánimo, desde 1416 al 1458. Juan II, el hermano, reinará desde 1458 a 1479 enfrentándose continuamente a su hijo Carlos de Viana; será éste quien se alíe con el rey francés Luis XI para asediar Barcelona y Girona que son contrarias a su poder. La Generalitat de Catalunya ofrecerá la corona a Pedro de Portugal.

Juan II pide ayuda a Castilla, y formaliza una alianza con el matrimonio de su hijo Fernando con la infanta Isabel de Castilla. Cuando muere Juan II en el 1479, después de recuperar Barcelona el 10 de octubre de 1472, Fernando II el Católico reinará en la Corona de Aragón desde 1479 al 1516. Fernando recuperará el Rosellón y la Cerdeña de manos francesas, y los territorios de Al-Andalus.

Cuando el 26 de noviembre de 1504 muere en Medina del Campo la reina Isabel de Castilla, Fernando se hace con el control total de los reinos, y aunque Juana había sido designada reina de la corona castellana, en el 1509 Fernando el Católico la encierra llamándola “la loca”. Fernando el Católico morirá el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo.

El siglo XV y XVI son los años de la decadencia de la Corona de Aragón, cada vez más castellanizada. Son los años de la peste, con una mortalidad del 45% de la población. Además de esto, en el 1620 la Corona reclama a Barcelona la quinta parte de los ingresos municipales. La Guerra del Rosellón contra los franceses origina que los catalanes se quejen de dar alimento a más de 12.000 soldados permanentes en la ciudad de Salses.

La corona hace prisionero al diputado Francesc de Tamarit por rechazar los planes de la Corona. El 22 de mayo de 1640 los Segadores del campo entran en Barcelona y liberan a Francesc de Tamarit. Comienza entonces la batalla “dels Segadors”, donde el famoso Cardenal Richelieu ofrece la formación de una república catalana en 1641, proclamando a Luis XIII de Francia conde de Barcelona y Cataluña.

En 1651 las tropas reales asedian Cataluña, pero un año después Barcelona se rinde ante Felipe IV. En 1659 se firma la paz de los Pirineos, donde se establece como frontera entre España y Francia las propias montañas de los Pirineos.

Los catalanes deciden entonces apoyar al archiduque Carlos de Austria en la sucesión de la Corona. El 22 de agosto de 1705 Felipe IV llega a Barcelona con 50 barcos ingleses. El 7 de noviembre de 1705, el archiduque rinde las tropas franco-españolas, y es nombrado conde de Barcelona con el título de Carlos III.

Felipe V se plantará con 25.000 hombres a las puertas de Barcelona el 2 de abril de 1706, y el 11 de septiembre de 1714 la Ciudad Condal capitula. Inglaterra, de todas formas, se quedará con Gibraltar, Menorca y la isla de Sicilia, que formarán parte del reino de Saboya. Menorca no se entregará a España hasta el Tratado de Amiens en 1802, con el fin de la guerra entre Inglaterra y Francia.

Felipe V reprime Barcelona construyendo una enorme Ciudadela militar, destruyendo un barrio entero para ello. Felipe V suprimirá la lengua catalana e impondrá el castellano como norma.

El 17 de octubre de 1897 se firmará el tratado entre la Corona española y Napoleón, conocido como el Tratado de Fontainebleau, por el que se permite el paso de las tropas francesas por el territorio español para la supuesta conquista de Portugal. Sin embargo, en 1808 se establecerán en Valladolid, Burgos y Barcelona. Fernando VII se hará con el poder, pero pronto renunciará a favor de José Bonaparte. Comienza la Guerra de la Independencia, que en Cataluña se conoció como la Guerra del Francés.

A inicios del 1812 el invasor francés retrocede, y en diciembre de 1813 firma el pacto de Valencia según el cual Fernando VII reina en España. Años después, el 7 de abril de 1823, los Cien Mil Hijos de San Luis (o sea el ejército francés al mando de Luis Antonio de Borbón) penetran en España por el Bidasoa y se reanudan las contiendas. Recuperada la corona por parte de Fernando VII, en el año 1829 se casa con María Cristina de Borbón, que se quedará como regente a la muerte de su marido, en mitad de la llamada revolución liberal (1833-1843). La cosa termina con un militar, Espartero, asumiendo la regencia en 1840.

Un último levantamiento contra Espartero, derrotado finalmente por Narváez, en 1843, hace que se exilie en Londres, declarándose a Isabel II mayor de edad y regenta de España, y proclamándose una nueva Constitución.

El 17 de septiembre de 1868, en Cádiz, el General Prim destrona a Isabel II. El 11 de septiembre de 1873 se proclama la Primera República Española, tras la abdicación de Amadeo I de Saboya. Pero en 1874 el General Pavía entra en las Cortes y se restaura la Monarquía. El 28 de diciembre de 1874 Martínez Campos realiza un pronunciamiento en Sagunto a favor del hijo de Isabel II, Alfonso.

El 9 de enero de 1875, el rey Alfonso XII llega a Barcelona para establecer el orden. Y el 7 de noviembre de 1893 los anarquistas colocan una bomba en el Liceo barcelonés.

En julio de 1909, durante el reinado de Alfonso XIII, y en protesta por el apoyo que se da con la plebe a las rebeliones cubanas, que cuentan con la ayuda de la Iglesia Católica, los movimientos populares dan lugar a la llamada Semana Trágica, con la quema de conventos e iglesias por toda Barcelona.

Ese mismo se envía tropas reservistas a combatir a la zona del Rif para contener a los marroquíes. El 6 de abril de 1914 se constituye el primer gobierno de la Mancomunitat de Cataluña, presidido por Prat de la Riba. Y el 11 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera lleva a cabo un golpe de estado.

Una vez en el poder, Primo de Rivera, después del éxito de la Exposición Universal de 1888, cree que una nueva exposición será beneficiosa para su gobierno, y él y la familia real inauguran una nueva Exposición Universal en Montjuïc, el 19 de mayo de 1929.

El 14 de abril de 1931, Alfonso XIII y su familia se embarcan en Cartagena hacia el exilio. Y se declara a continuación la Segunda República, con Lluís Companys, como alcalde de Barcelona. El 6 de octubre de 1934, Companys sale al balcón de la Generalitat de Cataluña y proclama el Estado Catalán de la República Federal Española. El 31 de octubre de 1937, Negrín traslada el Gobierno central a Barcelona. La Guerra Civil ya ha comenzado.

Entre 1937 y 1938, las bombas italianas de los aviones prestados por Mussolini al General Franco, destrozan el Barrio Gótico de Barcelona. El 26 de enero de 1939 Franco llega a Barcelona, evacuando Companys a todo su gobierno hasta Girona. La República se reunirá por última vez en Figueres el 6 de febrero. Se declara el final de la guerra un 1 de abril de 1939.

La muerte del almirante Carrero Blanco, por parte de ETA, el 20 de diciembre de 1973 acaba con las esperanzas de los franquistas de continuar su régimen. El 20 de noviembre de 1975 muere el General Franco.

Carlos Arias Navarro, Alfonso Suárez en la transición, y la recuperación de la Corona para Juan Carlos I, como nuevo rey de España, dan pie a que Josep Tarradellas vuelva a Barcelona un 23 de octubre de 1977 y se proclame Presidente de la Generalitat.

En 1980 ganarán las elecciones catalanas CIU, lo que coloca a Jordi Pujol en el poder. Y en octubre de 1983 se da por finalizada la transición española, llegando al poder el PSOE, con Felipe González como nuevo presidente.

El 25 de julio de 1992 se celebran la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, Y después de alternarse los gobiernos entre socialistas y derechistas, el último gobierno derechista se instaura en el poder en noviembre del 2011. Felipe de Borbón se prepara para convertirse en rey de España.

Convertir este artículo en PDF

¿POR QUE ASEGURAN QUE LA GRAN PIRAMIDE ES DE KEOPS?

5 Enero 2012

A estas alturas de la vida parece raro cuestionarse lo que representa la Gran Pirámide de Egipto. La versión oficial de la historia habla de que la misma fue construida en el 2500 a.C. por el faraón Keops para utilizarla como mausoleo. Este descubrimiento se achaca al Coronel Vyse que, en 1837, vio que podía introducir una caña por encima de la cámara de Davidson. Viendo que el tiempo se le echaba encima para acabar con sus investigaciones financiadas, trató de cincelar el granito superior, pero no pudo con ello; así que decidió dinamitarla, pese al peligro que entrañaba. Junto a la cámara nueva que surgió, descubrió tres superiores por encima de ésta. De abajo a arriba, se les denominan cámara de Davidson, de Wellington, de Nelson, de Lady Arbuthnot y de Campbell. Explorando estas cámaras, Vyse tropezó con unos supuestos cartuchos o jeroglíficos con los nombres reales de Keops y Kefrén.

La cámara de Davidson se conocía desde 1763, cuando el cónsul británico de Argelia, Nathaniel Davidson, descubre la cámara inferior, al darse cuenta de que su voz hacía eco en el extremo superior de la Gran Galería. Al encontrarse con un agujero de 40 centímetros ocupado por guano de murciélago, la abrió algo más para gatear 7 metros y medio por ello, hasta alcanzar una cámara de un metro de alto. Lo curioso es que en esta cámara jamás aparecieron jeroglíficos, lo cual no se entiende si todo el conjunto de las cámaras de descarga es idéntico.

¿Pero qué descubrió Vyse? Pues un cartucho donde se lee el nombre de Jufu (Keops) en demótico, en la cámara de Campbell. Lo malo es que cuando comparamos este nombre con el cartucho de Keops del período Antiguo vemos que no coincide. En el Imperio Antiguo se representa como una víbora entre dos codornices que miran a la izquierda, mientras que en la cámara el cartucho se contempla como una víbora entre dos Ibis que miran hacia la derecha. Los arqueólogos para enmendar el error aseguran que como es demótico por eso se representa de esta manera; además de asegurar que hay otro cartucho medio insertado entre bloques, con una descripción dada por los canteros, antes de trasladar el bloque a esta cámara. Y dicha traducción parece decir: “Qué poderoso es el equipo de la Gran Corona Blanca de Jnum-Jufuy”. Pues bien, no se cortan un pelo a la hora de asegurar que Jnum-Jufuy es otro de los nombres del faraón Keops.

¿Y ya está? ¿No hay evidencias claras de que Keops sea el constructor de la Gran Pirámide? ¡Pues no! Y encima algunos egiptólogos certifican que hay pruebas de Carbono 14 realizadas. Cuando me dispuse a buscar las mismas, encontré que las famosas pruebas se habían realizado en Djoser (1984), Unas (1984), y Saqqara (1995). Como se asegura que las primeras van de la Dinastía 3 a la 5, se supone que la Gran Pirámide pertenece a la cuarta dinastía, y que entonces las pruebas de Carbono 14 que engloban desde el 2691 a.C. hasta el 2498 a.C. también se aplican a la Gran Pirámide.

Nadie habla de la Estela del Inventario que se encontraba en el Museo del Cairo y que ahora ha desaparecido por culpa de los expolios habidos durante la Revolución Arabe de la primavera del 2011. En esta estela se leía como Keops reconoce que realizó una reconstrucción de la Esfinge y que la Gran Pirámide es un templo dedicado a la diosa Isis construido por sus antepasados. Esta estela fue descubierta por Mariette en uno de los templos adyacentes a la cara oriental de la Gran Pirámide, y esculpida durante el período de las dinastías XXI a la XXIII, basándose en una copia de otro documento más antiguo. Robert Schoch, geólogo de la Universidad de Boston, afirma en uno de sus informes de 1993 que: “La superficie de la roca que rodea el complejo de la Esfinge posee restos de una erosión producida por agua hace 9000 años, con lo que certifico geológicamente que su antigüedad no puede ser menor”.

Nadie menciona que el Coronel Vyse también descubrió en 1837 los conductos de ventilación de 23 cm2 y más de 60 metros. Como Vyse quería ver si llegaban hasta el exterior, uno de sus ayudantes, Hill, subió a la superficie exterior de la pirámide y encontró aperturas similares donde estos conductos parecían terminar. Hill, desde el exterior del conducto, lanzó una piedra que cayó con tal fuerza que casi lesiona a los de abajo. Cuando Vyse limpió estos conductos comenzó a entrar aire al interior, manteniendo la temperatura constante a unos 20 grados.

Pero Vyse también localizó una placa de hierro de 30 por 10 centímetros de hierro en una junta de la sillería del conducto de ventilación sur de la llamada Cámara del Rey. La placa estaba encajada y oculta. Lo más significativo es que la placa es de hierro y que éste no comenzó a utilizarse en Egipto hasta el año 650 a.C. Por lo tanto, si la construcción de la Gran Pirámide es del 2500 a.C. ¿dónde encaja esta placa de hierro en la historia?

Y no sólo había una placa de hierro, sino una esfera de piedra desigual, un garfio de dos dientes y una vara de cedro de 12 centímetros de largo. Estos descubrimientos los realizó Waynman Dixon en 1872 en el conducto norte de la Cámara de la Reina. Se encuentran en el Museo Británico desde 1970, aunque comenzaron a exponerse al público en 1990, a excepción de la vara de cedro que ha desaparecido. Y es una lástima, porque ésta sí que es susceptible de datarse con Carbono 14 para averiguar su edad real.

Con lo que ahora sabemos, ¿todavía hay quienes sostienen que la Gran Pirámide es el mausoleo del faraón Keops? ¿Y las evidencias? Pues se las pasa uno por el forro y así encaja todo en una versión oficial.

Aceptando entonces que no es la sepultura de un rey, ¿qué es la Gran Pirámide?

Convertir este artículo en PDF

ARKAIM, LA CIUDAD DE LOS DIOSES (y II)

1 Diciembre 2011

Al sur de los Urales, cerca de la frontera con Kazaksthan, la ciudad de Arkaim sorprende a los arqueólogos por su estructura en forma de anillos concéntricos, su orientación astronómica, el culto a la esvástica, y su escritura en sánscrito védico.

Situada en los montes Urales, había leído bastante sobre esta ciudad prehistórica del 1700 a.C. y su culto a la esvástica. Lo malo de este tipo de informaciones es que vienen sesgadas por Internet y muy contaminadas por impresiones personales. Así que decidí averiguar la verdad sobre los descubrimientos y misterios que allí se encierran, y pronto acabé descubriendo por qué ningún español se había atrevido a hollar aquellas latitudes.

Rusia no es un país fácil. Hay que solicitar un visado que requiere una invitación procedente de este país, ya sea desde un hotel o un particular, aparte un seguro médico. Luego está el inconveniente del idioma; uno cree erróneamente que con el inglés se va a todas partes. Pero más allá de Moscú, al sur de la antigua Unión Soviética, una vez descendemos en el aeropuerto de Magnitogorsk y ponemos rumbo a la frontera con Kazaksthan, sólo se habla ruso; en el mismo aeropuerto pude comprobarlo. Con mi escaso ruso aprendido meses antes en una escuela de idiomas, llegó otro problema, hay que registrarse cada tres días en la Oficina de Visado del Servicio Federal de Migración, aparte de llevar contigo la tarjeta de inmigración con fecha de entrada y salida que te expiden nada más pisar la nación. El inconveniente estaba en que los poblados próximos a Arkaim, pues no hay ciudades, no cuentan con hoteles; así que tuvimos que hospedarnos en la casa de un conocido, convertida en nuestro hotel particular. Y sin hotel que nos registrara en el SFM eso significaba que un encuentro con la policía podía implicar la deportación del país y una cuantiosa multa. Ahora entendía por qué los españoles no se dirigían al sur.

Por su proximidad a Ufa, ciudad vetada a los extranjeros, ya que aquí se almacenan los útiles necesarios para proteger a la población de una hipotética Tercera Guerra Mundial, conviene no aproximarse por esta zona, si uno quiere visitar los asentamientos prehistóricos de los Urales sin llamar la atención de la policía.

Esta región, conocida como “Tierra de las Ciudades” se ciñe al período de la Edad de Bronce, contemporánea de otras culturas como la egipcia o la minoica. Fue descubierta en el 1987 por un equipo de científicos de Chelyabinsk, a las órdenes de Gennadi Zdanovich. Lo que localizaron les dejó impresionados, pues los utensilios y las cerámicas parecían corresponder a un puente entre Europa y Asia, una mezcla de civilizaciones, adoradora de la esvástica, o sea aria, bajo una única ciudad-estado que evoca las leyendas de la Atlántida de Platón.

La primera vez que los arqueólogos se encontraron con algo parecido fue en Sintashta, también próximo a Chelyabinsk, la ciudad de los carros, donde se creé erróneamente que se inventaron los mismos, para luego expandirse por Mesopotamia y Egipto. Pero la verdad es muy distinta, ya que en nuestra visita al desierto del Tassili, en Argelia, hace unos años, pudimos constatar la presencia de pinturas rupestres de carros con una datación isotópica anterior al 5000 a.C. Estos indoarios ya adoraban la figura de la esvástica, como así se aprecia en las cerámicas encontradas.

Pero lo más curioso de Arkaim es su disposición en forma de un asentamiento de cabañas, totalmente fortificado y circular, con anillos de agua (o canales) que la rodeaban. Hoy en día todo lo que quedan son sus ruinas, y desde que en los años 90 se abandonaron las excavaciones, la maleza ha vuelto a hacer acto de presencia, ocultando el lugar casi en su totalidad; solamente puede verse su forma geométrica a vista de pájaro.

Los artefactos de sus cementerios próximos revelan armas de bronce, y algunos extraños ídolos. Uno de los que encontramos sugiere un enorme falo con rostro, alusión probable a la fecundidad. Otro es harto más extraño, dado que muestra lo que parece un personaje en cuclillas observando las estrellas, de apariencia muy similar a los moai de la Isla de Pascua.

Los arqueólogos rusos no dudan en afirmar que la ciudad de Arkaim fue defensiva, al estar situada en el promontorio de las confluencias de los antiguos ríos Bolshaya Karaganka y Utyaganka. Sin embargo, el lugar no es propiamente una colina, sino una estepa despoblada, con algunas montañas a su alrededor, plagadas de cuevas, más adecuadas para la resistencia. No, lo que Arkaim parece a simple vista es una ciudad construida para aprovechar las crecidas de los ríos y abastecerse de peces, con dos anillos o canales de agua, uno de 150 metros de diámetro y otro de 85. Los muros debieron ser de 5 metros, con canales de 3 de metros de profundidad. Cada casa o cabaña situada en su interior contaba con una longitud máxima de 16 a 20 metros. Toda cabaña disponía de 2 plantas, de las que se cree que una servía para el ganado de cada familia.

Cabe insistir en los canales o círculos de agua, con torres y puertas que vigilaban cada muro; y alrededor de esa llanura, gigantescos canales rectos artificiales irrigaron toda la planicie. Si uno se fija bien en esta descripción, acaba uno advirtiendo que corresponde en cierta media al relato de Platón. ¿Procedían estas gentes del Occidente, recordando los relatos que mencionaban una ciudad-estado similar a la que luego construirían? Es extraño, pero a media que uno más investiga y explora la historia, se advierte rápidamente que los orígenes de la Humanidad no se remontan al África o lo que la paleontología llama “modelo de continuidad regional”, sino que los yacimientos arqueológicos son más antiguos al dirigirse hacia la zona del Atlántico, aunque quizás estén más dispersos. Según mi opinión, la dispersión no se debe a que hubiera menos civilizaciones al Occidente, sino más bien a que nuestra cultura se desarrolló aquí. Y después de tantos períodos de ocupación y guerras, es muy extraño topar con la prehistoria, mientras que en África es más fácil por su menor invasión de poblaciones. Ahora bien, explícale esto a un arqueólogo a ver qué te dice…

Los pocos signos pictográficos encontrados en Arkaim tienen otro extraño misterio, pues corresponden a los Rig Vedas, los himnos en sánscrito védico, dedicados a la alabanza de los dioses. Estos textos también nos hablan de las luchas entre los arios védicos y sus enemigos, los Dasa, una suerte de demonios que aparecieron de los cielos. Tal vez, por ese motivo, la estatuilla del hombre acuclillado mirando los cielos, se trate de un observador esperando la llegada de los Dasa para dar la voz de alarma. O simplemente podría tratarse de un hombre interesado en el Universo, por qué no.

Al darse estar curiosa coincidencia se comprende el culto a la esvástica dextrógira (la que gira en sentido de las agujas del reloj), que ya aparece en el hinduismo.

La conclusión a la que llegan los arqueólogos rusos es que Arkaim era sármata, los mencionados por Herodoto, invasores de los escitas, cuya tecnología militar influenció luego en otros pueblos; de ahí el supuesto uso del carro. Aunque nosotros creemos que no pueden tratarse de los mismos, ya que estos se situaban más hacia el Cáucaso.

Arkaim sigue deparando sorpresas. Cuando uno llega hasta el campamento base, los rusos que allí se congregan mencionan una segunda Arkaim en la que se notan los efectos de energías telúricas. En torno al campamento se congregan grupos new age, orando a los dioses del cielo y realizando laberintos con las pequeñas piedras del suelo. Reconozco que la primera vez que vi a estas personas no les di importancia, pero al segundo día de estar en el lugar, mi compañera observó que nuestros rostros estaban quemados, pese a que la temperatura del lugar no superaba los 17 grados. Junto a Arkaim, luego más tarde, dimos con un grupo de árboles caídos en fila india durante kilómetros, alternados entre sí, es decir, uno a la izquierda y otro a la derecha, como si un enorme rayo los hubiera partido con esa arbitrariedad. Cuando preguntamos a uno de los guías rusos de la zona, no dudó en hacernos saber que se trataba de los extraños rayos atmosféricos que en ocasiones destrozan todo a su paso por Arkaim.

¿Arkaim sería un caso aislado en la zona? Para comprobarlo había que localizar otros complejos prehistóricos por el cinturón de los Urales, con el fin de evidenciar si se trataba de una cultura aislada o había más asentamientos similares.

De esta guisa pasamos por las cuevas de Sakiyaz-Tamaksky, en Satkinksy, localizando petroglifos de la Edad de Bronce. También lo hicimos por Shulgan-Tash, las llamadas cuevas de Kapova, que representan una odisea para llegar hasta allí por caminos no asfaltados durante kilómetros de recorrido, con un conocido que nos hacía de taxista en un destartalado Lada. Habitadas hace 17.000 años nos introducimos cientos de metros en su interior para acabar descubriendo pinturas rupestres que exponen la vida de estas gentes y la caza de mamuts y coelodontes, o sea rinocerontes lanudos enormes con cuernos que superaban el metro de longitud. Lo más singular de las pinturas rupestres es su enorme parecido con las de Altamira o las de Lascaux en Francia, como si el patrón de belleza de la antigüedad fuera el mismo, o todos ellos hubieran estudiado Bellas Artes en la misma escuela. ¿Un indicio más de las migraciones de Occidente?

Paleolítico y la Edad de Bronce, la que va detrás del Neolítico, no tienen nada que ver. Por lo tanto, Arkaim, hasta la fecha, es un caso aislado. No se han dado más ciudades-estado en los Urales. Y las más próximas ya se concentran en el Danubio o en Mesopotamia.

Arkaim es una ciudad radial de dos anillos o canales fluviales, con 35 celdas con cabañas en su anillo exterior y 25 en el interior, situada en las coordenadas 52°37?37?N 59°33?40? y orientada hacia Orión; aunque todo cabe apuntarlo, cualquier edificio de la antigüedad parece estar situado hacia la Constelación de Orión ya que, tarde o temprano, en algún momento del día, ésta pasa por nuestras cabezas. Habría que observar si la ciudad cuenta con alguna puerta u orificio que nos apuntara unas coordenadas de fijación, con las que determinar si la alineación hacia Orión es precisa o una simple coincidencia.

El anillo interno a su vez fue construido con 27 habitaciones con puertas hacia la plaza central y mide unos 25 a 27 metros. La parte central era para rituales e incluía un canal cubierto. Cada una de las habitaciones contenía un sofisticado sistema de ventilación.

Según la investigación llevada a cabo por el arqueólogo Konstantin Bystrushkin, las pistas de Arkaim señalan 18 eventos astronómicos. Estos incluyen los atardeceres y amaneceres en los días del equinoccio y solsticio, así como los atardeceres y amaneceres de la Luna Llena y Nueva.

En su interior se encontraron hornos industriales, laboratorios artesanales, sistemas de comunicación y ventilación, así como espacios para ritos sagrados.

Para los arqueólogos, 2.500 personas habitaron esta singular ciudad de formas extrañas que parecen predecir acontecimientos astronómicos y con estatuillas que miran el cielo. ¿Por qué se construyó Arkaim y por qué es tan distinta al resto de culturas locales es un misterio que todavía está por desvelar?

El rompecabezas de nuestros orígenes

Siempre se dice que el problema de nuestros orígenes se debe a que no encontramos el llamado “eslabón perdido”. Hoy en día se sostiene que como no es localizable saber cuál es nuestro antepasado, la evolución humana tiene muchas ramas distintas, con un mismo final evolutivo. Y se basan en que el Australopitecus, que no era hombre, compartía con nosotros el andar a dos piernas y la fabricación de herramientas de piedra. Mientras que los Neardentales fueron paralelos al Homo Sapiens, con lo que se trataba de una raza diferente a la nuestra.

Los paleontólogos aseguran del Homo Ergaster que era bípedo para reducir la enorme cantidad de radiación solar que recibían los cuerpos, manteniendo una temperatura corporal inferior que les permitía cazar a las horas del Sol.

Con todo lo anterior, la solución propuesta pasa por afirmar que el Homo Sapiens es fruto de las distintas especies del Viejo Mundo, el Neardental (a pesar que era una raza paralela) y del Homo Erectus asiático. ¿Y luego los antropólogos se ríen de quienes argumentan teorías fantásticas sobre una evolución artificial? Pero si los antropólogos dan por válidas las pinturas rupestres y lo que describen, así como la escritura referente a la historia, ¿por qué no dan por ciertos los escritos que hablan de que fueron los dioses quiénes nos crearon? ¿Por qué unos escritos son válidos y otros no? ¿En qué se basan? ¿En qué los orígenes del hombre por parte de los dioses es una explicación demasiado irracional? ¿Acaso no lo es la teoría del eslabón perdido?

¿De dónde procedían los indoeuropeos?

Sólo examinando las lenguas, ya sean latinas, celtas, germánicas, itálicas, bálticas, eslavas, griegas, índicas o tocarías, apercibimos de ciertas similitudes entre palabras. Para la antropología ello significa que derivan de una misma lengua ancestral.

Si existió un idioma protoindoeuropeo ello conlleva que hubo una primera patria original. De ahí que la arqueología sostenga tres teorías diferentes sobre nuestros orígenes.

El primer modelo sugiere que los protoindoeuropeos podían encontrarse antes del Neolítico en la Europa central. No se acepta demasiado porque no explica el vocabulario compartido en la protolengua reconstruida a través de las largas migraciones.

En el segundo modelo las lenguas se expanden junto a la agricultura en la región de Anatolia, expandiéndose luego por Grecia y los Balcanes, para pasar luego hacia el Atlántico.

El tercer modelo sitúa a los primeros indoeuropeos en Asia, entre los mares Negro y Caspio. Se basan en la localización de pinturas rupestres de carros, lo que apunta a determinada movilidad, trasladándose luego al sudeste y centro de Europa. Pero esta teoría no tiene en cuenta los descubrimientos del Sáhara, en donde se han datado vehículos con ruedas más antiguas que los de las estepas.

¿Y si añadiéramos un cuarto modelo? Podríamos introducir un tipo donde las poblaciones partirían de la zona del Atlántico, ya que los yacimientos arqueológicos son más antiguos al aproximarse más hacia el Occidente, lo cual sería lo más lógico.

Convertir este artículo en PDF

HUBO GIGANTES EN NADOR

27 Mayo 2011

No hará más de un año leía la siguiente noticia en un blog cibernético: “Más recientemente, y en Marruecos también, se han hallado en una cueva de la región de Nador, en el norte del país, restos de tres esqueletos de niños pertenecientes a una raza desconocida de gigantes. Se trata de una zona próxima a las míticas columnas de Hércules, considerada patria del bíblico gigante Goliat”. La noticia se fue repitiendo hasta la saciedad en cientos de lugares, copiada tal cual. Y es que Internet podrá ser un buen lugar para dar a conocer noticias, e incluso de aquellas que nadie quiere hablar (como es el caso de las fugas de información de Wikileaks), pero nunca sabes si lo que lees es cierto o no.

Para mi desgracia compruebo que tal o cual persona cree a pie juntillas todo aquello que lee por Internet. Teniendo en cuenta que, algunas cadenas de televisión también se nutren de esta fuente, el problema se acrecienta.

Había que comprobar, una vez más, si la noticia era cierta o falsa. De modo que cogí la mochila y puse rumbo a Nador, junto a mi compañera infatigable de aventuras.

Nador es la capital del Rif, y está situada nada más atravesar la frontera con Melilla. Hay cerca de 450.000 habitantes e incluso dispone de un aeropuerto internacional en Al Aouri. Nador es fundamentalmente bereber. Como me comentó el amigo Mohamed, un ingeniero de la zona, la ciudad está dividida en dos partes: la pobre y la de los ricos, en una zona llamada Mar Chica, que dará mucho que hablar durante los próximos años, ya que se dice acabará convirtiéndose en un lugar turístico.

En 1934 todavía pertenecía al Protectorado español; fue aquí donde Franco reclutó sus tropas africanas en 1936. Por lo tanto, los rifeños hablan su propia lengua, así como el árabe; pero en casa, en el ámbito doméstico, suelen hablar español. El auténtico rifeño se reconoce enseguida porque su piel es blanca y tiene un color sonrosado en sus mejillas. El árabe es oscuro y como dicen los propios rifeños que se quieren diferenciar de sus hermanos árabes: “Tienen la piel azulada”.

Llegar hasta allí es relativamente fácil, buscar las zonas arqueológicas para rastrearlas en busca de los gigantes, ya es más complicado. Si añadimos el problema de alquilar un coche, ya que como uno se puede imaginar, es imposible llegar en taxi o autobús hasta una zona desértica, la cuestión se pone fea.

Logramos alquilar un desgastado Ford Fiesta que improvisamos como un todoterreno y al que conduciremos hacia pedregales y caminos sólo aptos para cabras montesas. Ubicar las zonas arqueológicas del Rif en un mapa cedido por el hotel de Nador es sencillo. Sólo hay estas ubicaciones datadas y reconocidas oficialmente como yacimientos prehistóricos: Saka, Monte Araoui en Nador, Hassi Ouenzga, Ifri n’Ammar y alguno más en Afsou. Nos decidimos por Hassi Ouenzga donde el ejército alemán de Rommel encontró restos prehistóricos e Ifri n’Ammar que, aunque desconocida casi por completo para los arqueólogos, es harto destacable por ser el lugar donde se tiene un mayor número de hallazgos de la llamada cultura ateriense.

En Hassi Ouenzga sólo hay pequeños pozos en mitad del desierto. Con el coche detenido, al avanzar entre dunas, aparece una kabash bereber. Esta especie de palacios fortificados con piedra, barro o ladrillos siempre han sido muy resistentes al paso del tiempo. El que vemos debe ser muy antiguo, ya que sólo es de barro reforzado con madera. Solían tener varias plantas o pisos, con una última terraza donde colgar la ropa. Del que vemos sólo quedan algunas de sus paredes en pie.

No sé por qué, pero cuando miro hacia las antiguas kabash enseguida establezco una comparativa con las casas de los Dogón, la tribu de Mali, en el Africa occidental que vive en la falla del Badiangará. Los Dogón se hicieron populares por la creencia en las tres estrellas de Sirio. Fue el antropólogo Marcel Griaule, en 1950, quien se dio cuenta de que esta tribu africana conocía la existencia del sistema estelar. Lo curioso es que, aunque se afirme entre los partidarios de la obra de J.J.Benítez que Sirio B es un descubrimiento reciente y que la ciencia no sabía de su existencia en 1950, no es cierto. Sirio B se conoce desde 1862, incluso en 1920 y 1930, algunos observadores decían haber localizado ya a Sirio C.

Sin saber a ciencia cierta si la tribu de los atrasados Dogón (que sigue practicando la mutilación femenina por su creencia en que los recién nacidos nacen con dos almas y dos sexos) es verídica o no, lo cierto es que sus casas de adobe son prácticamente similares a las kabash de los bereberes, como si hubieran aprendido de la misma fuente. La diferencia estriba en que las de los Dogón tienen menos plantas y está decoradas con tallas de reptiles y cráneos, vestigios de un pasado guerrero.

Casi tres horas después de la ascensión a pie hacia las montañas de Oulad Klouf, el camino, si se le puede llamar así, muestra varias plantas de hoja alocasia, lo que indica la presencia de acuíferos. No es de extrañar, pues estamos muy próximos a los lagos Afred y Tafret, restos de esa sabana abundante que debió estar presente en ese lugar antes de la última glaciación.

Por aquí y por allá nos saludamos con pastores bereberes que nos sonríen y nos muestran sus dientes cariados, indicándonos en un francés lamentable cómo proseguir hacia la cima. Los carneros, en su mayoría, dejan su traza por el cantizal. Una caravana de mulas, con su correspondiente carga bereber, nos traspasa, mientras sus jinetes nos miran con caras de incrédulos, preguntándose qué harán en aquel lugar inhóspito dos bárbaros blancos como nosotros.

Al llegar al pico penetramos en dos cuevas que dan justo a un acantilado, uno de esos lugares que no parece haber sido hollado por el hombre, por el riesgo que conlleva. Pero allí no hay nada, y el tiempo se nos echa encima; así que decidimos descender la montaña para coger el coche de nuevo rumbo a Ifri n´Ammar cuando, al dejar la mochila, comprobamos que el maletero ha sido forzado y está abollado por completo. Estos árabes no pierden el tiempo, aunque sea en mitad de un desierto. Un coche alquilado es demasiado tentador como para no abrirlo.

Ifri n’Ammar ofrece mejores perspectivas. Son ocho kilómetros de carrascal con el coche, destrozando los bajos. En la lejanía se divisa una montaña roja, signo inequívoco de tierra oxidada o muy antigua. Y cuando vemos ese color, siempre es indicio de un yacimiento prehistórico.

La alegría queda empañada cuando reparamos en que una cueva presente al final del camino, está cerrada a cal y canto, con una verja de hierro que la tapa por completo. Una pequeña puerta en su mitad con un enorme candado impide la entrada a los turistas, como nosotros. Mi compañera Cinthia, mucho más delgada que yo, logra pasar por debajo de la misma, después de escarbar con las manos y retirar algunas piedras del suelo.

Cinthia logra alcanzar el interior. Dice estar viendo una superficie cubierta de sacos de arena, con un peso aproximado de 50 kilos cada uno. Al intentar retirar uno de ellos, se vislumbran huesos y fósiles aún por desenterrar. Un poco más allá hay unas entradas a pequeñas habitaciones excavadas en la pared. Es imposible ir más allá, ya que están cegadas con cemento, impidiendo el paso.

¿Qué es esto? ¿Por qué ocultan esta excavación del público? ¿Quién está detrás de este yacimiento?

El que los propios árabes entierren su pasado no tiene ningún sentido, salvo que lo descubierto revolucionara lo ya establecido. Aunque bien pensado, supongo que lo que estamos viendo debe servir para proteger del expolio de los vandálicos o mejor aún, ellos que tan bien conocen a su pueblo, saben perfectamente que los árabes son capaces de vender su patrimonio a los europeos con tal de obtener beneficios económicos. Lo único que se pretende allí es proteger la zona de los saqueos, si uno intenta pensar en que no hay nada extraño en ello. ¿O sí?

Lo que se ve supera lo imprevisible. Estamos ante un yacimiento arqueológico, pero no uno cualquiera; a la vuelta comprobaríamos que lo que estaba enterrado en esa cueva ya había sido datado por los franceses, con unas cifras en el C-14 que tiraban por tierra cualquier teoría aceptada: ¡175.000 años atrás en el tiempo!

Da que pensar.

Si se acepta la hipótesis de que el Homo Sapiens partió de África hay cosas que no encajan. En esta gruta hay piezas afiladas para la caza; sólo el Neardental sabía cazar, y sí que coincide en el tiempo con este descubrimiento, salvo que el Neardental sólo habitó Europa. En este lugar se han hallado adornos como pendientes y collares, realizados con nowtilus, lo que evidencia que se trata de un hombre pensante y no un simio. El Homo Sapiens Sapiens partió de Etiopía y Sudáfrica, según lo aceptado, hace 195.000 años. De igual forma, la expansión de la humanidad se argumenta que surgió desde África hacia Eurasia hace 70.000 años. Y la teoría desde África es la más comúnmente aceptada. Pero algo no encaja en el rompecabezas.
El resto de algún que otro hombre de Kibish en Etiopía no es indicio de una población masiva. Los aterienses del norte de Marruecos constituyen una población abundante. Es como si el origen de todo partiera de algún lugar en Occidente.

Repasemos algunas inconveniencias no aceptadas por la antropología; por ejemplo, los guanches, canarios, de los que no sabe a ciencia cierta cuál es su origen. Aunque se ha querido ver semejanzas con el pueblo vikingo, la teoría más aceptada es que provienen del Norte de África, del pueblo bereber, curiosa coincidencia. Los guanches eran altos, de ojos azules (otra providencia con el pueblo tuareg) y con una media de entre 1,75 y 1,82 metros. Si aceptamos que son del siglo V a.C. como estipula la antropología podríamos hablar de gigantes en la antigüedad, pues la media de esos siglos no alcanzaba esas tallas. La lengua guanche es, hoy por hoy, indescifrable en las Islas Canarias.

Me viene a la mente una de las tres famosas rutas de las que hablaba Herodoto para alcanzar Egipto. Comentaba que para llegar hasta el valle del Nilo se podía hacer desde Libia a través del Sáhara. Esta vía es considerada una fantasía, como siempre ocurre cuando algo no encaja en las teorías oficiales, porque cabe recordar que siempre se nos ha dicho por parte de la arqueología que la civilización proviene de Oriente. Absurdo por cuanto los egipcios ya mencionaban su origen desde un país primigenio, el Amenti, la región escondida de Ptah para otros.

Ilógico sí, porque nos tratan de convencer de que arqueológicamente hablando no hay ninguna conexión en las pinturas rupestres de los desiertos de Argelia, Libia o Marruecos. Pero el que esto escribe tuvo la oportunidad de acudir al desierto del Tassili, al sur de Argelia, que curiosamente, valga la redundancia, significa “tierra de gigantes” en targuí, la lengua de los tuaregs. Y en estos lugares se aprecia la conexión perdida. Mientras que en la Isla de Palma se vislumbra en algunas rocas unas extrañas espirales, en las montañas del Tardrat, al sur del Tassili, vuelven a verse las famosas espirales. Sin entrar en detalles sobre el significado de los cabezas redondas del Tassili, las pinturas rupestres muestran carros egipcios o personajes portando el ureo, el tocado egipcio, o el faldellín masculino propio de los egipcios. ¿Vestimentas egipcias junto a pinturas rupestres datadas en el 9000 a.C. cuando el Sáhara fue habitable? ¿Pero no se supone que Menes, el primer faraón egipcio, reinó en el 3050 a.C.?

¿Y qué decir de Playa Nabta? Situada en el desierto de Nubia, ochocientos kilómetros al sur de El Cairo, destaca por localizarse en la misma evidencia de un culto prehistórico con sacrificios de ganado, en torno al siglo VI a.C. Detalle a tener en cuenta es que el astrofísico Thomas G. Brophy sugirió que los megalitos dispuestos en este lugar, a modo de crómlech, muestran seis piedras centrales orientadas a la constelación de Orión. De nuevo surge aquí el referente de la teoría de la correlación de Orión de las tres pirámides del valle de Gizá, propuesta por Robert Bauval y Graham Hancok.

Hemos hecho mención de la cultura sumeria, como probablemente la primera civilización conocida si nos atenemos a los cánones establecidos. Se dice que este pueblo llegó a Mesopotamia en la era del Calcolítico o Edad de Bronce, durante el período U. También se nos intenta convencer de que la rueda fue inventada por este pueblo en Ur, Erec o Warka, según la religión, en torno al 3500 a.C. Pero ya hemos visto que eso no es posible, pues se localizaron pinturas rupestres en el Tassili con ruedas, seis mil años antes de este hecho. Dado que los sumerios no eran semitas, ni camitas, ni indoeuropeos, las nuevas teorías oficiales sugieren que éste fue un pueblo itinerante que parecía provenir de algún otro lugar. De hecho, en la misma zona, durante la época del Neolítico, a partir del 8000 a.C., encontraron restos de la cultura de Jarmo (6000 a.C.), Hassuna-Samara (5500 a.C.), El Obeid (5000 a.C.) y otras, con una antigüedad mayor a la de los sumerios; si bien estos asentamientos sí que fueron semíticos. Por cierto que aunque se especifica que los sumerios se llamaban a sí mismos sag-giga, traducido casi siempre como “pueblo de las cabezas negras”, otra acepción en su traducción es “gigantes de algún lugar”.

En alguna ocasión he mencionado un interesante descubrimiento al que pocos parecen prestarle atención, la cultura Vinca que se extendió a lo largo del Danubio, allá por el sexto milenio antes de Cristo. Descubierta en 1908 por el arqueólogo serbio Miloe W.Vasic, se añade que esta gente provino del Neolítico. Lo más destacable son sus extrañas figuras de barro con rostros de ave para los arqueólogos (según ellos fantasías de drogas que debieron injerir) y para otros caras esculpidas de sus dioses presentes. Otra de esas poblaciones itinerantes vinculadas a la “tell culture”, culturas desconocidas de las que se desconoce su procedencia.

Todo ello conduce a un único lugar. ¿Por qué se nos insiste hasta la médula que las primeras civilizaciones provienen de Oriente? ¿Por qué, pese a todas las evidencias, se nos quiere hacer ver lo que a todas luces está claro? Las civilizaciones antiguas más conocidas tienen su origen en Occidente, hacia las columnas de Hércules, dado que más allá no había tierra conocida. ¿O sí?

En Nador, en una solitaria cueva, testigo invisible de algo que se oculta, siguen esperando a ser desenterrados los huesos de unos homínidos de hace 175.000 años, conscientes de que su descubrimiento y catalogación hacen muy difícil ubicarlos en la cronología oficial de la humanidad.

La cultura Ateriense

De la cultura ateriense se tiene poca constancia, apenas unos registros. Se sabe que surge a finales del Paleolítico, en la zona del Magreb y el Sáhara, lo más próximo a lo que se conoció en el pasado como las Columnas de Hércules.

Se le considera la primera cultura civilizada de África. Algunos afirman que los íberos nacieron de esta cultura. Su expansión territorial pasa por el Paralelo 18.

El problema viene dado por la cronología. Oficialmente esta cultura (pues no sólo hacen herramientas de caza, sino adornos de belleza, entre otros) se origina en el 38.000 a.C. No se tenían registros anteriores.

Para los arqueólogos franceses de la excavación de Ifri n’Ammar, los restos localizados son aterienses. No obstante, las pruebas de C-14 determinaron que esos huesos se remontan a 175.000 años atrás en el tiempo. No hay nada más antiguo en África, salvo que consideremos que en lugar de aterienses fueran achelenses. El problema es que estos últimos sólo se ubicaban en la región de Turkana, en Kenia. Y los objetos que encontraron en la cueva de Nador no tienen nada que ver con los llamados achelenses.

Entonces, si los humanos de Ifri n’Ammar no son aterienses o achelenses, ¿quiénes fueron?

Las malas mediciones de los gigantes

En algún lugar de la red de redes se ha llegado a leer que los gigantes de Nador eran de 2,25 metros. Alguno se atrevió a decir que eran los esqueletos de unos niños con esa talla. ¿Pero de dónde salen semejantes memeces? ¿Y cómo es que luego se dan por válidas, copiándose de sitio web en sitio web hasta la saciedad?

Quizás porque algunos de los cadáveres encontrados en Ifri n’Ammar miden 22,5 centímetros. Es decir, alguien debió confundir las mediciones, dándoles por válidas. Y como la información que circula por Internet no se contrasta de ninguna de las maneras, lo que uno escribe como cierto se toma como dogma de fe después de circular en forma de rumor. Para nuestra desgracia, así funciona Internet, y así es cómo deben verse muchas de las noticias que pululan por el ciberespacio.

Por cierto, que un esqueleto aún no formado de 22 ó 23 centímetros implica que esa es la talla que se obtiene durante las semanas 18 a 20 de un embarazo humano. Por tanto, estaríamos observando los indicios de algún aborto natural o no en la prehistoria.

Convertir este artículo en PDF

ARKAIM, LA CIUDAD DE LOS DIOSES (I)

16 Mayo 2011

La primera vez que oí hablar de Arkaim no daba crédito a lo que leía. Una ciudad perdida en los montes Urales donde se explicaba, en las noticias que circulan por Internet, sobre lo singular de este paraje, muy similar a Stonehenge, y en donde se habían recuperado restos de algo caído de los cielos. No muy lejos de allí, una cueva dice acoger las tallas de piedra de dioses que bajaron de las nubes.

Una vez más ese lugar debía verlo con mis propios ojos, una vez más me debía desplazar hacia la zona para verificar un situ aquello de cierto en esta historia. ¿Pero por dónde comenzar? Además estaba el problema del idioma, porque los rusos hablan ruso. Muchos creemos, erróneamente, que con el inglés nos basta para viajar; pero los rusos de los pueblos  soviéticos sólo conocen su lengua.

Coincidiendo con una estancia que tenemos que realizar en Polonia, para asistir a la boda de un gran amigo en Poznan, la quinta ciudad más importante de este país, tal vez fuera un buen punto de partida.

Desde Poznan, aparte, se puede ir a visitar el poblado de Biskupin, un emplazamiento arqueológico de un poblado Grod de la Edad de Hierro, perteneciente a la Cultura Lusaciana; un poblado fortificado de 100 casas y 11 calles, con cajas de troncos de 3,5 metros que la rodean.  450 metros de largo en 8.000 metros cuadrados.

Por fortuna, hemos podido hacer una reserva para finales de julio, desde Poznan a Moscú, pasando por escalas en Varsovia (la capital del país) y Kiev (capital de Ucrania). Los viajes hasta Moscú suelen ser caros, pero los que transcurren por la antigua Unión Soviética son bastante baratos.

Después de una noche en Sheremetyevo, el aeropuerto base de la línea aérea Aeroflot, toca saltar de nuevo en el mapa, para dirigirse en avión hacia Magnitogorsk, la ciudad perteneciente al óblast de Cheliábinsk, en los Montes Urales, donde se construyeron muchísimos de los tanques soviéticos usados durante la Segunda Guerra Mundial.

Encajar todos estos vuelos con sus escalas no ha sido nada fácil. Conseguir no sólo los trayectos en avión a precios interesantes, sino el visado turístico, la invitación o Visa Tourist (expedido en teoría por el mismo hotel donde te alojas), y el seguro médico para moverse por Rusia, no es sencillo. Por fortuna, en este país todo funciona con dólares o euros. Por Internet es sencillo obtener una de estas invitaciones, pues hay empresas especializadas en enviártelas por menos de 30 euros y en el plazo de un mes. Lo que sí es conveniente es registrarse en el hotel donde te alojas, a veces con una comisión añadida, ya que en todo momento debes indicar dónde te encuentras para evitarte problemas con los controles policiales; evitando así que te expulsen del país.

El curso acelerado de ruso en el Centro Pushkin de Barcelona va a resultar providencial, ya que desde Magnitogorsk hay que llegarse hasta el único albergue próximo a Arkaim, en taxi y a altas horas de la noche.

Dos son las semanas que permaneceremos en Arkaim y sus alrededores antes de regresar de nuevo a Moscú para alojarse dos días más en esta ciudad, donde partiremos al final hacia Barcelona.

Arkaim está integrada en la llamada cultura aria de hace 4.800 años. Lo descubierto hasta ahora menciona que conocían el bronce. Los arios “proto indoeuropeos”, de los Urales rusos son descritos por el arqueólogo del museo Arkaim, Guennadi Zdanovich como un pueblo tranquilo, gentil, como lo dice su nombre, buenos ingenieros que observaban el sol y la luna, y por tener elevados conocimientos del cosmos.

Lo extraño de Arkaim es su observatorio astronómico circular construido antes de las famosas pirámides de Egipto (según la cronología oficial) y que no hay protoescritura por parte alguna, al menos en teoría.  Arkaim se ubica en los montes Urales, a 8,2 kilómetros al noroeste de Amurski, y a 2,3 kilómetros al suroeste de Alexandrowski, ambos pueblos de Rusia. Fue inaugurado en el verano de 1987, y en 1991 fue declarado territorio protegido, gracias a lo cual se salvó de ser una zona inundada por las represas de agua.  Sus asentamientos ocupan unos 25 kilómetros, con una organización en círculos muy inteligente.  Los círculos de construcciones son de unos 170 metros de diámetro. Hay casas entre los círculos y dentro de los círculos.

Las construcciones eran de adobe con cornisas de madera. Los muros reforzados con ladrillos de arcilla de material incombustible de unos 5 metros de espesor y unos 8 metros de alto, tipo fortaleza.

El asentamiento era circundado de un foso de agua protector de unos dos metros de profundidad y había cuatro entradas siendo la principal hacia el oeste.

En su interior se encontraron hornos industriales, laboratorios artesanales, sistemas de comunicación y ventilación, así como espacios para ritos sagrados.

La construcción se estructura en dos anillos, uno interno y otro externo, entre los cuales hay una calle circular que da a la plaza central. El anillo externo tiene entre 39 a 40 habitaciones. El anillo interno a su vez fue construido con 27 habitaciones con puertas hacia la plaza central y mide unos 25 a 27 metros. La parte central era para rituales e incluía un canal cubierto. Cada una de las habitaciones incluía un sofisticado sistema de ventilación.

Según la investigación llevada a cabo por el arqueólogo Konstantin Bystrushkin, las pistas de Arkaim señalan 18 eventos astronómicos. Estos incluyen los atardeceres y amaneceres en los días del equinoccio y solsticio, así como los atardeceres y amaneceres de la Luna Llena y Nueva.

Se comenta que 2.500 personas habitaron esta ciudad y, curiosamente, hay signos de la esvástica por todas partes.

Al margen de los datos prehistóricos, los amantes del misterio comentan que ésta es una de las zonas de Rusia donde más objetos luminosos se aprecian en el cielo nocturno. Los peregrinos vienen aquí durante todo el año para conseguir un poco de agua que cura, desde el río Bolshaya Karaganka, y en el verano se cubren con arcilla. Dicen que ayuda a tratar las enfermedades de la piel.

Las montañas que rodean la fortaleza son también inusuales. La más famosa es Shamanka (traducido del ruso como “montaña negra”). Se dice que la gente sube a su cima para reponer energías positivas, rezar o meditar. Las personas en situación médica grave van a la montaña para sanar. ¿Qué demonios puede haber allí para que se desplacen? Según se comenta, importantes niveles de radiación.

El crecimiento de los árboles en la montaña Grachinaya es inaudito. Al parecer los troncos de abedul se encuentran retorcidos y muchos de ellos quemados. Dicen que la gente no puede permanecer allí por mucho tiempo, pues regresan a sus casas con grandes quemaduras en su piel y trastornos de ubicación. ¿Qué ocurrió allí? Tampoco se sabe demasiado, salvo que según algunos es otro de esos lugares donde se repitió un fenómeno parecido al de Tungunska. ¡Algo cayó del cielo!

Una civilización prehistórica avanzada, coetánea de la sumeria, con extraños signos como la esvástica, en muchas de sus casas; una montaña que desprende radiación; árboles retorcidos y quemados por la caída de un meteorito o vete tú a saber; luces que aparecen en cielo nocturno; centro energético y espiritual para los habitantes de la zona… y cueva, la de Kapova, en Bashkiria, otro de esos sitios plagados de pinturas rupestres de hace 15.000 años con extraños dioses de ojos almendrados y caras alargadas, tallados en piedra.

En cualquier caso, parece que se hace más que del todo necesario estar allí presentes. Un mes fuera de casa, en la Rusia de los Urales bien merecerá la pena, por cuanto son pocos, por no decir ninguno, los investigadores del misterio que se han acercado hasta esta zona.  Comentaré todo ello a mi regreso, en este mismo blog, y en revistas como AÑO CERO y ENIGMAS.

(Continuará)

Convertir este artículo en PDF

LA CULTURA VINCA

11 Abril 2011

¿Fue realmente la civilización sumeria la primera que hubo? ¿O hubo otras civilizaciones anteriores más avanzadas que esta civilización mesopotámica? La llamada Cultura Vinca estaría tanto o más civilizada que la sumeria, compartiendo unos dioses que decían llegar del espacio. Pero es que lo curioso de esta gente es que sus dioses guardan un extraño parentesco con esos extraterrestres grises a los que nos hemos acostumbrado. ¿Realmente los vieron así y como tal los esculpieron? ¿Eran ésas las caras de los dioses?

Un siglo de excavaciones en el yacimiento neolítico de lo que se entiende como cultura Vinca, la primera cultura prehistórica de Europa, todavía no ha ofrecido respuestas a algunos enigma de hace más de 7.000 años.

El yacimiento de Vinca está a 14 kilómetros al sureste de Belgrado, a orillas del Danubio, en el llamado centro de las comunicaciones de hace 7.000 años, cuando los valles de los ríos eran las principales vías de contacto. Este lugar se encuentra en en un cerro de 10 metros de altura, formado por los estratos culturales de los que ocho metros corresponden a la cultura Vinca del neolítico.

La ciudad de Vinca fue durante un milenio una verdadera metrópoli, con tres mil habitantes, y centro de una civilización que abarcaba el sureste europeo, la región desde los Cárpatos hasta la llanura de Skopje, abarcando el río Bosna, en el oeste, hasta Sofía, en el este. Como se desconoce el nombre de esta civilización lo que se hace es heredar el nombre de la ciudad de la que parece partir todo.

Los habitantes de Vinca edificaban casas sobre vigas de madera, con paredes de paja y barro, el mejor aislamiento térmico que hay, con techos de capas de caña gruesas y suelos de tablas de madera.

Las casas, sin patios y con varias habitaciones, disponían de muebles como sillas y camas. No hubo jamás guerras en esta civilización, pudiendo decirse que fue uno de los momentos de más paz del pasado.

Los comerciantes de Vinca viajaban por todo el mundo entonces conocido para vender mercancías, hallándose brazaletes y collares elaborados con conchas del Mediterráneo.

La ciudad de Vinca contaba, en sus cercanías, con algunos de las materiales de más valor en aquella época, como el cinabrio, del que se obtiene el color bermellón. Mientras que en los Cárpatos contaban con la obsidiana, un mineral volcánico utilizado para hacer instrumentos cortantes, como cuchillas de afeitar, y que todavía se utiliza en la cirugía actual.

Se dedicaban también a diseñar tejidos, a pescar, a la agricultura y la construcción de joyas de cobre.
Taladraban y pulimentaban piedra, de la que obtenían objetos para todo tipo de usos, desde hachas hasta morteros para moler cereales.

Los anzuelos de huesos de animales y de cuernos son de un aspecto similar a los nuestros. También fabricaban  figuras de cerámica, recipientes y objetos de diferentes tamaños y formas  estéticas.

Su principal misterio radica en los símbolos de su escritura que figuran en numerosos objetos de cerámica y que algunos interpretan como su alfabeto.

Finalmente, la ciudad de Vinca desapareció en un gran incendio, como todavía se aprecia en los restos arqueológicos, pero aún es un enigma por qué sus ciudadanos no permanecieron en esa zona o dónde fueron; es como si el incendio formará parte de una hecatombe final, una forma de acabar con la vida de todos sus ciudadanos, porque la arqueología no sabe dónde fueron todos ellos o hacia dónde se dirigieron.

Es ésta una época de producción artística, con grandes estatuas, adornos corporales, y pintura de vivos colores en cerámica, con telas y todo tipo de útiles y objetos. Se nota que hay un elevado grado de expresividad artística, sugerencia, y simbolismo, especialmente en cerámica y estatuillas, que nos ofrece características sobre el tipo de ropa o en el modo de vida. Sólo en este yacimiento de Vinca, la arqueóloga Marija Gimbutas desenterró más de dos mil estatuillas del sexto milenio antes de Cristo.

Y aunque parezca mentira, recientemente se ha descubierto que usaban navegación por vela. En varias vasijas del sexto milenio antes de Cristo aparecen los barcos de vela dibujados. Gracias a los yacimientos de las islas del Egeo se sabe que el comercio marítimo era ya abundante.

Y cómo no podía ser de otra manera, se conoce la existencia de una escritura un tanto extraña. Y aunque no se han encontrado largos textos como en el caso de las posteriores tablillas cretenses, mesopotámicas, o egipcias, sí se han localizado numerosos objetos con inscripciones que no han podido ser descifradas. Los más antiguos han sido datados entre el 5500 y 5300 a.C.

La cultura de Vinca aparece en las orillas de Danubio, como se ha mencionado, a 14 kilómetros de Belgrado, donde yace uno de los más grandes y más importantes asentamientos neolíticos  de Europa Oriental, descubierto en 1908 por el equipo arqueológico de Miloje M. Vasic, el primer arqueólogo de Serbia.

Gracias a los esfuerzos de Vasic, se excavó la parte central  entre los años 1908 y 1934. La labor de Vasic fue interrumpida varias veces por las guerras mundiales, aunque por fortuna fue ayudado por el Instituto Arqueológico de Rusia Imperial. Vasic logró desenterrar una gran colección de objetos de arte prehistórico que actualmente se encuentran en los museos y universidades en todo el mundo, siendo el de Prijna, en Kosovo, el que tiene la colección más importante de piezas de la cultura Vinca.

Por aquel tiempo, tanto los arqueólogos yugoslavos como los rumanos creían que la cultura de Vinca había surgido alrededor de 2700 a. C. Sin embargo, la datación por radiocarbono determinó la fecha de aparición de esta cultura antes del 4000 a.C. Aunque, para algunos otros historiadores, todavía la sitúan más lejos, sobre el 5200 a.C.

Los elementos más característicos de la cultura de Vinca son las cerámicas oscuras, con decoración acanalada en relieve, así como sus idolillos de barro y piedra con rostros de cabezas extrañas. Y digo bien cabezas extrañas, pues estos ídolos y máscaras que ellos habían esculpido tomando a sus dioses como referentes, tienen caras alargadas, narices aguileñas, ojos oblicuos y bocas pequeñas. Son la misma estampa del estándar de extraterrestre gris que tantas veces se ha visto en el caso Rosswell.

La cultura Vinca, por tanto, es coetánea a la de la civilización sumeria. De hecho, al igual que el pueblo de las cabezas negras, dejaron por escrito que sus dioses llegaron del cielo, de la zona de las Pléyades, y que esos dioses llegaron a convivir con ellos. Por extraño que parezca, incluso uno de sus dioses principales, Mardek, comparte características con el Marduk sumerio, como si se tratara del mismo individuo.

Dado lo avanzado que estaba esta civilización, como hemos podido comprobar, y dada su similitud con la cultura sumeria tantas veces analizada por el desaparecido Zecharias Sitchin, la gran pregunta que uno se hace es: ¿quiénes enseñaron a estas gentes el uso de herramientas, la siembra, o el arte? ¿Cómo pudo una civilización así estar tan avanzada en lo que se consideraría una civilización? ¿Por qué desaparecieron de la noche a la mañana? Y por último, ¿sería verdad que esculpían los dioses que compartían cama y comida con ellos, tal y como los veían, en esos ídolos y máscaras de barro?

Difícil dar respuesta todavía, pero la incógnita del misterio sigue estando ahí.

EL MISTERIO DE LA PROTOESCRITURA VINCA

El sistema de signos de la escritura Vinca es, para algunos autores, la más antigua forma de escritura (o protoescritura) conocida, anticipándose en siglos a la grafía cuneiforme mesopotámica.

Como la mayoría de los sistemas de escritura medio descifrados o no descifrados todavía, la escritura Vinca ha atraído la atención de lo estudiosos. El arqueólogo serbio Radivoje Pešic propone en su s obras que todos los símbolos etruscos se encuentran en lae escritura Vinca. Esta visión no es aceptada por los arqueólogos, pero lo que intenta decir Pešic es que, incluso antes de la escritura cuneiforme sumeria, la cultura Vinca debió ser la primera de todas, y que de alguna forma fue imitada por el resto de culturas florecientes.

DETALLES DE LA EXPANSIÓN NEOLÍTICA DE LAS CULTURAS DEL DANUBIO

Las nuevas formas de vida neolítica se difunden por la vía del Danubio.

•    Los nuevos asentamientos (4500-4300 a.C.) se cree que representan la colonización agrícola procedente del Sur, aunque sus orígenes son imprecisos.
•    Aparece de forma súbita con cerámica, plantas cultivadas y animales domésticos.
•        Asentamientos uniformes de grandes casas construidas con vigas de madera, indicando una forma de vida campesina, con agricultura y ganadería.
•        Cerámica: decorada con bandas con incisos (punzón o peine) y con variaciones estilísticas a nivel local y cronológico. Las formas de los recipientes suelen ser de cuenco, ollas y vasos esféricos con cuello.
•    Agricultura: actualmente se tiende a pensar que las áreas cultivadas no eran muy extensas, siendo cultivadas durante más tiempo, pudiendo incluso haber estado cercadas.
•    Ganadería: la especie más importante parece haber sido el buey, seguido por el cerdo y los ovicápridos. Esto exigía estabulación, sedentarización y campos cerrados no lejos del pueblo.
•    Enterramientos: eran individuales, con el cuerpo contraído, rociados con ocre y con ajuares donde como lujo aparecían conchas marinas (indicando contactos con el mediterráneo o el Egeo).
•    Extensión por Alemania, Austria, Chequia y Eslovaquia.
•    Grupo oriental de la cerámica de bandas: este del Danubio, Transilvania y Eslovaquia oriental.
•    Grupo occidental: relacionados con la cerámica pintada de los Balcanes (cultura de Starcevo e inicios de Vinca). La penetración se produjo por dos vías: la que llega a Baden-Wurtemberg a través de la Baja Austria y Baviera; y la que llega a Hesse y la Baja Sajonia a través de Bohemia y Alemania del este.
•    Estructuras arquitectónicas: Casas rectangulares con postes de madera, ramas y barro. Los pozos de los que se sacaba el barro después se utilizaban como basureros. También hay silos de almacenamiento (desinfectados anualmente mediante fuego).
•    Aparecen las primeras necrópolis, con variaciones en los rituales funerarios.
•    En algunos yacimientos hay solo inhumaciones con cuerpos flexionados, en otros hay inhumaciones flexionadas y alargadas, y en otros hay inhumaciones e incineraciones indistintamente.

Convertir este artículo en PDF

LA IGLESIA DE LOS MISTERIOS

3 Marzo 2011

Escondida en la ciudad de Barcelona, la iglesia de los santos Justo y Pastor, en el Gótico de la Ciudad Condal, esconde muchos secretos inconfesables: una virgen negra que en realidad es una diosa egipcia, la auténtica Moreneta lejos de la réplica del Monasterio de Montserrat, la tumba del último rey visigodo, arrianos, vírgenes embarazadas junto a tumbas masónicas… el escenario ideal para el complot de una buena novela de conspiraciones.

No es necesario ser creyente o desarrollar una sensibilidad extrema para tener una sensación de tranquilidad y protección al estar dentro de esta iglesia. Respirar en estas fechas el aire frio y vivir por unos instantes la vida  es como retroceder más de mil años atrás en el tiempo.

Sant Just i Pastor es una de las iglesias más antiguas y, posiblemente, la mejor conservada; fue el primer templo consagrado al “verdadero” Dios. Desde el año 65 se sabe que los fieles ofrecían los divinos sacrificios,  celebraron los Sagrados misterios y recibiendo los Santos Sacramentos.

La iglesia se levanta muy cerca del anfiteatro donde eran martirizados los cristianos. Las creencias populares indican que bajo el recinto actual existía un laberinto subterráneo donde se reunían los primeros fieles. Los cristianos acudían allí, bajo el suelo, que recogía la sangre y las cabezas de los mártires, con el fin de rezar por las almas de los muertos.

La cripta fue hallada en 1723, momento en que se construyó la sepultura para depositar los cadáveres de los beneficiados de Sant Just, según la descripción del rector D. Francisco Gloria y Bosch. El pavimento de la cripta era un mosaico de piedras blancas y azules. Cabe explicar que tras la persecución  y la muerte de los fieles, cuando transcurría el año 324, con la conversión del emperador Constantino, se pudo comenzar a construir en aquellos lugares donde tiempo atrás los feligreses se habían reunido en secreto.

Los mártires serían los cimientos de la Iglesia triunfante, un consuelo para los vivos y un monumento  en honor a los muertos. Siendo la iglesia de Sant Just el único templo construido sobre las criptas, cabe suponer que fuera el primer templo construido dentro de los muros de Barcelona, durante los cinco primeros siglos de la Iglesia.

Sant Just i Pastor o Iglesia de la Santa Cruz

Sobre estos datos, algunos autores infieren que la iglesia de los Santos Justos y Pastor no puede ser tan antigua como la Catedral. No obstante, en base a una sumaria información de 29 de Octubre del año 1578, enviada por el Rector de la iglesia, y con la ayuda de seis testigos que afirmaban: “Ser tradición constante y fama pública, que la iglesia de los Santos Justos y Pastor fue la catedral de Barcelona y Sede de sus Obispos”,  se tiene constancia de que debió ser el templo principal de la Ciudad Condal.

Un argumento más en esta línea es la tradición de haberse dado en ella el culto a la milagrosísima imagen de Nuestra Señora de Montserrat, figura que fue colocada en su altar mayor por San Paciano, y que, tiempo después con la invasión musulmana, fue escondida en el interior de la Santa Cueva de Montserrat, a fin de evitar su profanación.

En el archivo de la Parroquia consta, que en el cementerio de la iglesia de los Santos Justos y Pastor, antes de la entrada de los musulmanes en Barcelona, se hallaba construida una capilla bajo el titulo de San Félix y Santa Cruz.  En la crónica de “San Pere de les Puelles” la fundación de la iglesia se atribuye  a Ludovico Pio en el año 801 o 839. A favor de esta capilla consiguió de su padre el Emperador Carlomagno tres privilegios al altar de San Félix: el de Testamento Sacramental, el de Batalla Juzgada y el Juramento de los Judíos; privilegio confirmado en el capítulo 48 del volumen 2 de las Constituciones de Catalunya.

La historia de la Batalla Juzgada cuando menos es curiosa, ya que en caso de existir un litigio entre caballeros, donde faltaran pruebas suficientes para que un juez pudiera emitir sentencia, se apelaba a la batalla juzgada o juicio de Dios, por la cual se daba la razón al caballero vencedor. Los litigantes acudían a la iglesia de San Just i Pastor, y con la mano sobre los evangelios prestaban solemne juramento, comprometiéndose a utilizar solo las armas utilizadas y no pudiendo hacer uso de armas encantadas o piedras mágicas.

En el caso de existir disputa entre un cristiano y un judío, era éste último el que debía jurar solemnemente que diría la verdad ante el altar de San Félix. El juramento se formalizaba sobre los diez mandamientos. El judío debía contestar Amén (que así sea) a las aterradoras amenazas que le agravarían en caso de ser mentira lo que allí juraba.

El tercer privilegio era el del Testamento sacramental, el cual permitía a los ciudadanos de Barcelona, en peligro de muerte, expresar a los testigos su última voluntad. Dicho testamento  tendría validez en el caso de que los testigos, en un plazo no superior a seis meses, jurasen ante el altar de San Félix, en presencia de un notario y del rector,  la última voluntad del difunto.

Al derruirse la pequeña capilla románica exterior que tenía las advocaciones de San Felix y Santa Cruz, estos cultos y el beneficio de San Félix, pasaron en 1333  a la Capilla de los Santos Justos y Pastor.  La larga tradición del testamento fue derogada por obsoleta en 1991, aunque parezca mentira que algo así llegara a nuestros días.

Patrocino religioso

Desde el siglo IV se cree que la iglesia tiene el mismo patrocinio religioso. Fue en los años 390-392 cuando se dedicó a los santos Justos y Pastor la pequeña iglesia situada en esta colina cercana al decamano principal (principal arteria de una ciudad romana), lugar en el cual yacían los restos de un templo romano.  Los Santos Justo y Pastor, también conocidos como los Santos Niños, nacidos en Tielmes (Madrid) fueron unos supuestos mártires hispanorromanos de 7 y 9 años, ejecutados en el 304 en Alcalá de Henares por orden del gobernador Daciano, por negarse a abjurar del cristianismo.

Algunos autores afirman que el mito de los santos Justo y Pastor no es otra cosa que la cristianización del culto a Cástor y Pólux, lo cual podría suponer otro indicio en cuanto a lo que se adoraba antiguamente en este lugar.  Cástor y Pólux se hallaban muy unidos y, según parece, se querían mutuamente con un amor fraternal inmenso. Destacaban por sus habilidades físicas las cuales fueron evidentes cuando Jasón emprendió junto a los Argonautas (entre los que se hallaban algunos personajes importantes como Heracles) la expedición en busca del vellocino de oro. Los dos hermanos no se negaron a acompañarlo y, durante el transcurso de la misma, Pólux hizo gala de sus amplias dotes como pugilista, llegando a matar en medio de un combate a un soberano.

Sin embargo, los Dióscuros no vivirían hasta la vejez, Cástor resultó muerto durante la expedición en busca del vellocino de oro, ya que el joven hijo de Leda lo era también de Tindáreo y, a causa de esto, no gozaba de la inmortalidad. Pólux, por tanto, estaba condenado a contemplar morir a su hermano, para después vivir eternamente mientras el alma de Cástor permanecía en el Hades. Fue entonces cuando Pólux tomó entonces una decisión que nos da una verdadera lección de amor fraternal: suplicó a su padre Zeus que le permitiese compartir su inmortalidad con Cástor. De esta manera, mientras uno de los hermanos permanecía en el Hades, el otro ocupaba el puesto de divinidad.

A ambos se les rindió culto en Grecia y en Roma (en el Foro de esta última había un templo cuyos restos aún hoy pueden contemplarse). En la constitución de Géminis-Gemelos- las dos estrellas más brillantes reciben el nombre de Cástor y Pólux, aunque Cástor en realidad es un conjunto de varios astros, que contados hacen un total de 13. Pues bien, la iglesia de Sant Just i Pastor, en su techo, muestra 13 escudos con aguas simbólicas. Curiosamente, al unirse los 13 escudos entre sí, de forma imaginaria, nos aparece ¡la constelación de Géminis!

El enigma Witiza

Como consta en el libro de óbitos parroquial del  19 de marzo de 1736, fue descubierta en excavaciones del pavimento de la iglesia una lápida de los Witiza-Akhila del año 899; la original se encuentra hoy depositada en el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona y dentro de esta basílica (junto a la pared izquierda de la entrada principal) puede consultarse la copia.  La traducción literal dice:

Aquí reposa Witiza hijo de Teodoredi. Perdónele Dios amén. Era 938 de la Encarnación de Dios años 890 segundo reinado Carlos rey día 13 se murió.

La Arquitectura gótica del templo se cimentó y elevó en 1342, sobre el terreno de los antiguos templos paleocristianos y románicos, del cual aún se conservan además de la LAUDA DE WITIZA elementos visigóticos como son las pilas para el agua bendita, junto a la entrada, a mano derecha.

Las dos pilas están vaciadas sobre dos capiteles recuperados, y están labradas en mármol exteriormente  por tres caras que simbolizan la Trinidad; la escritura es de derecha a izquierda y está grabada en forma invertida. Las letras son griegas por influencia bizantina, y en los extremos de la cruz cuyos brazos ata un círculo se lee BARK, es decir Barcino, como la conocían los romanos. En la otra pila, con las tres cruces también del siglo VI, y que se encuentra tras el altar, se lee la inscripción NIKA en griego, que quiere decir “Victoria”.

Este misterio contrasta con la versión oficial, ya que al comienzo de la calle Hércules, donde da la propia iglesia, se lee en un cartel del ayuntamiento: “Basílica del siglo XIV”, cuando la lápida ya demuestra que sus anteriores propietarios eran visigodos. A todo ello, hay que sumar que oficialmente el emperador Witiza está enterrado en Toledo, cuando fuera de los libros de historia se puede comprobar que su sepulcro está aquí mismo.

La virgen negra

El interior de esta iglesia acoge el altar mayor de 1832, con seis columnas monolíticas de mármol de Tarragona en hemiciclo y media cúpula, de estilo neoclásico. Aquí se venera la imagen de la Virgen María de Montserrat, y la tradición indica que la imagen que se reverencia en Montserrat hubiera sido adorada en esta iglesia hasta que fue escondida en la montaña para salvarla de la invasión musulmana.

Dice la leyenda que la Santa Imagen fue obra del Evangelista San Lucas, y que San Pedro la trajo a España en el año 50, siendo entregada al Obispo de Barcelona. Pero esto sólo puede tildarse de leyenda, ya que las vírgenes negras no aparecerán hasta los finales del arrianismo.

En fecha 22 de abril del año 718 fue escondida en la montaña de Montserrat, donde fue hallada  cien años después de forma milagrosa por unos pastores, cambiándosele el nombre de Jerosolimitana, que es como se conocía, por el de la mítica montaña.

La leyenda cuenta que en el año 880, un sábado al atardecer, unos chicos pastores vieron descender del cielo una gran luz, acompañada por una bella melodía, que se ponía a media altura de la montaña. A la semana siguiente volvieron con sus padres y la visión se repitió. Igualmente sucedió a las semanas siguientes con la compañía del rector de Olesa de Montserrat. Enterado del acontecimiento, se presentó el obispo de Manresa; entonces encontraron una cueva en la que restaba la imagen de esta virgen negra. Cuando el obispo supo la noticia, intentó trasladar el ídolo hasta Manresa, pero no se pudo hacer puesto que la estatua pesaba demasiado. El obispo lo interpretó como el deseo de la Virgen María de permanecer en el lugar en que se la había encontrado, y mandó que construyeran la ermita de Santa Maria, origen del monasterio actual.

La virgen negra que se venera actualmente es una talla románica del siglo XII, de madera de álamo. Representa, en teoría, a la Virgen María con el niño sentado en su regazo y mide unos 95 centímetros de altura. En la mano derecha sostiene una esfera que simboliza el universo, para unos, mientras que para otros es un símbolo de que el mundo es redondo como sostenían los sacerdotes egipcios. El niño Jesús tiene la mano derecha levantada en señal de bendecir, mientras que en la izquierda tiene una piña. Excepto la cara y las manos de Maria y del niño Jesús, la imagen está pintada de dorado, aunque no siempre fue así. La Virgen María, en cambio, es de color negro, hecho que le ha valido el apodo popular de Moreneta. El ennegrecimiento de la talla del siglo XII, dice la leyenda, es debido de al humo de las velas que durante siglos han ido quemando a sus pies en señal de veneración. Se ennegrecieron con el paso del tiempo, por la acción de los cirios, por enterramiento o por cualquier otro agente exterior. Pero esta teoría no se sostiene por ninguna parte, ya que la virgen, al pasársele un trapo, no destiñe ni puede ser lavada. Esta virgen es negra de origen, como todas las vírgenes negras traídas a Europa por parte de la Orden del Císter o los templarios.

Es difícil establecer una relación detallada de las estatuas que existieron en los siglos XII y XIII, pero es seguro que las más veneradas en aquella época fueron precisamente las que nos ocupan. Y ello hasta tal punto que la mayor parte de los sitios más destacados de espiritualidad medieval en Francia albergaban una Virgen Negra, tanto si se trataba del Mont-Saint-Michel, como del Puy, de Chartres, de Rocamadour, de Sion-Vaudemont o de muchos otros lugares…

Según nos deja escrito Jacques Huynen, en su libro “El enigma de las vírgenes negras”, el culto a las vírgenes negras aparece en el mundo cristiano durante la etapa del medievo, en torno a los siglos XI y XIII. En realidad, no es más que la adaptación a los cánones del cristianismo del culto egipcio a la diosa madre Isis como símbolo de la tierra y la fertilidad (cuyo antecedente lo encontramos en las Venus del paleolítico), tal y como hicieran en su momento los griegos con Démeter, los celtas con Belisana o los romanos con Ceres.
Se tiene constancia también del culto pagano a Diana-Artemisa en Éfeso -ciudad de Asia Menor situada en la actual Turquía- como diosa negra de la tierra, siendo venerada en un templo octogonal concebido como santuario donde habitaba el espíritu de la deidad.

Muchos de los recintos donde reciben culto estas vírgenes negras, están cargados de gran fuerza telúrica y fueron antaño lugares donde se practicaban rituales iniciáticos, algunos de carácter secreto. Curiosamente, la iglesia de Sant Just i Pastor, parece cumplir con estos cánones.

La tradición cuenta que el eremita San Antón veneraba en su Egipto natal a una Isis del periodo alejandrino como si de una imagen de la Virgen María se tratase, y que, al ser traída dicha efigie a Europa, comenzó en el viejo continente el culto a tan sugestivos iconos marianos. Ello debe tener cierto fundamento si tenemos en cuenta que la Isis egipcia fue venerada en varios puntos de Francia como una madona cristiana, caso de la propia capital París, cuyo nombre se debe a los Parisii, adoradores del popular mito egipcio.

Las vírgenes negras aparecen mencionadas en el Cantar de los Cantares: “nigra sum sed formonsa filiae Hierusalem sicut tabernacula Cedar sicut pelles Salomonis“. Precisamente, la Orden del Temple, autorizada en el año 1118, tuvo su primera residencia en las ruinas del templo de Salomón, una construcción octogonal cedida por el rey Balduino de Jerusalén, el mismo monarca que dio carta blanca a la congregación.
Tenemos constancia empero que la Moreneta sería una de estas vírgenes negras, adoración pagada de la diosa Isis que, como hemos mencionado, se localizó en la Cueva Santa de la montaña de Montserrat.

A la Santa Cueva se accede a través del Camino de la Santa Cueva, que está excavado en la montaña, a lo largo del Macizo de Montserrat; fue construido entre 1691 y 1704 gracias al mecenazgo de Gertrudis de Camporrell, marquesa de Tamarit. La construcción de la capilla se produjo entre 1696-1705, gracias al patrocinio nuevamente de Gertrudis de Camporrell. Hay que destacar el emplazamiento vertical de la capilla a la pendiente de la montaña, que le da una sensación de estar suspendida al aire; es un bello ejemplo de integración entre arquitectura y naturaleza.

Conocido esto, echemos un vistazo al aspecto de la Moreneta, tal y como está descrita en distintas crónicas de la historia.

“El libro de la historia y milagros de la Virgen de Montserrat”, que se vendía en el monasterio, en el 1550, dice lo siguiente: “La bendita imagen de nuestra Señora le pone la mano izquierda sobre su hombro izquierdo [del niño Jesús] y saca su mano derecha por el costado derecho, tanto que el niño puede verla”. Quiere eso decir, que en el siglo XVI la virgen no contaba con una bola u orbe en su mano, sino que fue un añadido posterior.

Fray Antonio de Yepes escribió en 1660: “Teniendo a nuestro Señor con una sierra”. Quiere esto decir que el propio niño Jesús sostenía esta herramienta, lo cual es otra novedad iconográfica.

En la noche de la Santísima Trinidad de 1691, mientras los monjes cantaban los maitines, se prendió fuego en el camarín y la virgen quedó envuelta en llamas, desapareciendo su vestido inicial. Después de este suceso y después de que los franceses abandonaran el monasterio, tras las guerras napoleónicas, se procedió a restaurar la imagen. Estamos hablando del año 1812. Un monje escribió lo siguiente: “Por motivos que todos sabemos se retocó el rostro de Nuestras Señora y manos, el cual se echó de ver que era de un color regular, y asimismo se pintó el rostro del Niño de un moreno claro, según estaba antes”.

En 1823 la Moreneta fue traída a Barcelona, después de habérsele quitado las joyas (que nunca más volverían a verse), y colocaron la imagen en el altar de la Catedral, trasladándose luego a la parroquia de San Miguel. En el Portal del Angel, número 1, se procedió en aquel entones a restaurar la virgen, colocándole una nueva talla del niño Jesús, y le pusieron manos nuevas la virgen. La imagen se colocó sobre una peana cuadrada de molduras de perfil académico, pintándose todas las encarnaduras y policromías de la virgen de color negro, incluyendo el orbe, a excepción del trono donde está sentada, que aún conserva la primera decoración románica a base de arcadas.

El 12 de junio de 1824 emprendió de nuevo viaje hacia el Monasterio de Montserrat hasta el 25 de junio de 1834 que se escondió de nuevo por un cambio de gobierno. Ya en 1931, se retiró la imagen del camarín y se dejó una copia, por el temor del inicio de la Guerra Civil. La imagen fue a parar a la Iglesia de Sant Just i Pastor, donde parece ser estuvo escondida hasta finalizar la guerra.

Sin embargo, aquí es donde parece que encontramos el gran dilema porque la Moreneta del Monasterio de Montserrat sostiene un orbe en sus manos de color dorado, mientras que el original debió ser negro, como así atestiguan las crónicas y el archivo histórico de la Ciudad Condal, tal y como hemos constatado con anterioridad. Además, la Moreneta de Sant Just i Pastor, no sólo mantiene en su mano un orbe de color negro, sino que su estampa muestra una virgen de facciones negras pintadas, lejos de la uniformidad actual de la que supuestamente debería ser la oficial. A todas luces parecería que la auténtica Moreneta no es la que se alberga en el Monasterio de Montserrat, sino ¡la que se encuentra sobre el altar de la iglesia de Sant Just i Pastor!

Todo lo anterior viene dado por una pista. Un joven Gaudí acudía todos los días a este iglesia, sin conocerse un motivo cierto. Cabe recordar que Gaudí fue masón hasta la médula, y de eso no hay ninguna duda. Gaudí, como buen católico practicante, le rendía honores a la Moreneta todos los días.

Aparte lo anterior y para echar más leña al asunto, nada más entrar a la iglesia, a mano izquierda, a los pies de una virgen embarazada, se aprecia lo que a simple vista parece una tumba masónica.

Un vistazo a la misma sirve para advertir que las letras “A”, son del tipo masónicas, ya que forman un compás y escuadra. El número 17 y 26 ó 1726 en principio no dice nada, salvo si tomamos separadamente el 17 y el 26; entonces, el inverso del 17 es el 71 o la Junta del Sanedrín más el Sumo Sacerdote; y el 26, es uno de los números del nombre de YHWH. Y quien se halla debajo, se ampara de la FM, el Sanedrían y Dios (= YHWH).  Dentro del recuadro de la lápida se ve un triángulo, un escoplo y un compás. Con el primero y el último nos volveríamos a acercar a la FM. Sobre el recuadro hay una cenefa que podría equivaler al murciélago, lo que nos llevaría a un símbolo bien divulgado por la aristocracia catalana, pero también simbolizaría al Iniciado.

Uniéndolo todo, nos aparece la tumba de un masón, hebreo, que busca el amparo del Sanedrín y de YHWH.

Uno de los aspectos que más sorprenden de la Orden del Temple es la presencia de la figura octogonal en todas sus construcciones. Hay bastantes octógonos en esta iglesia, junto a un lema harto interesante en la entrada, acerca de que “ésta es la casa del señor y las puertas del cielo”, nos dan nuevas pistas sobre la presencia de templarios en este lugar. Lo cierto es que la iglesia de Sant Just i Pastor no deja de sorprender por sus misterios. ¿Cuántos más quedarán por desvelar entre sus paredes?

Artículo escrito en colaboración con Cinthia Volpe

Convertir este artículo en PDF

LAS ESFERAS DE PIEDRA QUE NADIE QUIERE

2 Marzo 2011

Enormes esferas repartidas por todo el mundo y que ninguna cultura remota reivindicó para sí.  ¿De dónde salieron? ¿Por qué nadie las reclamó para sí? ¿Cuántas esferas de éstas hay por todo el mundo y dónde están?

Corría el año 1939 cuando la empresa norteamericana United Fruit Company comenzó a sembrar plantas de banano en el delta del Diquis, en Costa Rica.  Toda la selva tropical sufrió el exterminio de cientos de especies vegetales y animales, taladas a golpe de hacha, sierra y tractor, una demoledora deforestación que dejaría al descubierto los tesoros arqueológicos de esta zona.

De repente, en medio de la nada, empezaron a florecer unas extrañas piedras gigantescas totalmente esféricas. Pero no una ni dos, sino cientos de ellas, ciclópeas, de más de dos metros de diámetro y con pesos que superaban varias toneladas.

El patrón de estas excavaciones, George P. Chittenden, ordenó llevarse algunas de estas esferas, trasladándolas de lugar. El trabajo de desescombro se hizo tan mal que muchas de aquellas esferas se partieron, hasta que la arqueóloga Doris Stone le suplicó a Chittenden que no moviera ni una más hasta que ella llegara a la zona.

En abril de 1940 alcanzaba la arqueóloga estas fincas. Sorprendida por el descubrimiento fue incapaz de datar las esferas ni esclarecer a los artífices de la manufactura de las mismas. En 1943 publicaría sus observaciones en varias revistas científicas, argumentando que las piedras debieron estar acompañadas de esculturas humanas y animales, algo totalmente incierto. Los aficionados a la astroarqueología se lamentaron el desplazamiento de las mismas, pues con ello se perdía la observancia de su posición con respecto al sol y los planetas y una posible utilidad como calendario astronómico.

Lo más curioso es que ya la doctora Stone se percató que en la zona del Diquis no existía el material del que estaban compuestas las esferas de piedra, a saber granodiorita y gabros.

Años después, en 1948, otro arqueólogo, Samuel K. Lohtrop, llega hasta el Diquis, invitado por la doctora Stone. En 1963, el museo Peabody de Cambridge, en Massachussets, Estados Unidos, propaga el resultado de sus investigaciones bajo el título “Archeology of the Diquis Delta Costa Rica”. Y aunque no decía nada sobre quiénes pudieron ser sus constructores, estipuló cuatro características que le dotaban de artificialidad, no pudiendo ser naturales. A saber:

1.   La enorme cantidad de esferas que imposibilitan su casualidad.
2.   El enorme tamaño de las mismas y su gran esfericidad.
3.   Superficies lijadas.
4.    Y conjuntos de esferas que, a veces, se alinean formando figuras que parecen geométricas.

Lothrop creyó, de forma errónea, que estas esferas de piedra sólo se podían encontrar en Costa Rica. Y así lo dejo escrito.

En 1990, el Museo Nacional de Costa Rica, se embarca en el proyecto “Hombre y ambiente en el Delta del Diquis” para arrojar luz sobre los constructores de las esferas y averiguar por qué las crearon. Sus conclusiones fueron que las enormes piedras fueron obra de una civilización amerindia desconocida, instalada en el Delta del Diquis desde tiempos inmemoriales.  Según ellos, esta cultura debió estar sumamente organizada y usaron unas técnicas de esculpido y pulido muy perfeccionadas, que llevaron varios siglos. Su fabricación se dio, siempre según el museo citado, 200 años antes de Cristo, continuándose de forma ininterrumpida hasta la llegada de los conquistadores españoles.

Aún hoy en día, los costarricenses lo siguen creyendo. Durante mi visita a esta zona me confirmaron que en la escuela se les enseña que las populares esferas debieron ser obra de los mayas. Y digo yo… ¿y entonces quiénes construyeron las esferas de piedra de Bosnia o Nueva Zelanda, entre muchas otras?  ¿Los mayas se fueron hasta lo que hoy conocemos como Bosnia?

Para nuestra desgracia, estas gigantescas esferas de piedra fueron a parar a los jardines de las familias de más abolengo, como ornamentos del césped de estas personas adineradas. Y así se ven en la actualidad en los jardines de muchos lugares. Por lo visto se convirtieron en un emblema de poder económico, político y social durante la década de los 60. Aparte, claro está, algunas de ellas fueron vendidas a coleccionistas de todo el mundo que las colocaron en sus mansiones, dejando pocas de ellas en su situación original.

La gran pregunta que uno se formula, a tenor de lo visto, es ¿cómo los amerindios del Neolítico desarrollaron unas esferas tan perfectas? ¿Con qué técnica? ¿Con qué herramientas?  A no ser que la respuesta sea tan obvia como que no fue una civilización precolombina, sino otra civilización más antigua, de la que nada conocemos, y que pudo estar emparentada con otras civilizaciones artífices de las otras esferas de piedra repartidas por todo el mundo.

La siguiente vez que vi esferas de piedra fue en Nueva Zelanda, en la playa de los Moeraki, al norte de Dunedin y a 40 kilómetros al sur de Oamaru, descubiertas por W.B.D. Mantell en 1848; y consideradas por los indígenas como piedras sagradas.

Aquí la versión oficial varía respecto a la de Costa Rica. Oficialmente estas esferas están compuestas por restos de calcio cristalizado de un sedimento mineral que se encuentra en todo el acantilado y que tiene 60 millones de años. La erosión de las olas ha sido la que ha dejado al descubierto las paredes verticales de KoeKohe, y por ende, la playa de los Moeraki, liberando a las piedras de su aprisionamiento. O sea, vamos, que son obra de la naturaleza.

Lo singular es que estas piedras mostraron que estaban huecas, que sus interiores son de barro y cieno, y se cimentaron con una calcita magnética (yo mismo pude colocar un objeto metálico que se quedó imantado en la roca).

Populares por los polémicos descubrimientos de Semir Osmanagic en torno a las supuestas pirámides bosnias en el 2005, las esferas que se encuentran en Zavidovici, una población de la Bosnia central, fueron descubiertas en 1938, justo un año antes que las de Costa Rica. Por lo visto se delimitaron por culpa de una tormenta que provocó que el río de la ciudad se desbordara y abriera un enorme surco en la montaña, floreciendo las piedras hasta entonces ocultas.

Trasladadas para decorar algunas fuentes del pueblo, durante mi estancia en Visoko, Bosnia, fui a verlas personalmente. Después de llegar hasta tan inhóspita zona y convencer a un fortuito taxista para que me condujera a las mismas, fueron localizadas, no después de haber tenido que introducirme en un bosque de minas abandonadas, donde cada dos por tres tenía que ir soltando bastonazos para no topar con una de estas minas.

Aquí, la comunidad internacional también se prestó a dar su propia versión oficial de los hechos. Según los geólogos, éstas se habrían formado por la fuerza de los ríos desde altas pendientes, que en su descenso chocan y se friccionan, provocando esa redondez de las mismas. La exfoliación o pérdida de capas, aunados con los cambios de temperatura, habrían provocado que las capas cóncavas se desprendieran, dejando superficies redondeadas.

Para que lo anterior se dé es necesario que el material sea volcánico o por cristalización de lava incandescente. El problema viene cuando no observamos volcanes en esta zona, ni en ninguno de aquellos lugares donde se encuentran las esferas de piedra repartidas por el planeta.

Y si ésta no es la solución, ¿cuál es? Otros expertos, ante este dilema, creen que la naturaleza engendra esferas a partir de concreciones de calcio y carbonatos a desde un núcleo mineral que, con el transcurso de las edades, hace que se adhieran otras partículas, formando capas como las de una cebolla. Este proceso puede durar varios millones de años. Vamos, que lo que nos quieren decir es que las capas se crean solas, pegándose unas a otras como por arte de magia. Una solución demasiada trillada para ser cierta y demasiado evasiva de una realidad molesta.

Pero los hallazgos no se limitan a estos lugares, en el 2007 la maquinaría que se estaba usando en construir una carretera en la provincia china de Hunan, desveló esferas de piedra por doquier, más altas que una persona.

En Sierra Ameca, México, las hay de entre 60 y 335 centímetros, y también se consideran manufacturadas por obra de la cristalización de cenizas volcánicas.

En el parque geopaleontológico de Ischigualasto, en Argentina, declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el llamado Valle de la Luna, se encontraron manifestaciones de arte rupestre junto a las populares esferas de piedra.

Ya en Cartago, fundada por los fenicios a mediados del siglo IX a.C. se encontraron esferas líticas de pequeño tamaño, de unos 40 centímetros. Aquí sí que la arqueología fue unánime, dictando que las piedras son artificiales. Se les conoce como piedras cañón o piedras de fuego y hay quien cree que son artificiales porque debieron servir como arma de las catapultas.

Durante el 2000, un investigador de lo insólito, Jiri Matekja, dejó constancia de que en la República Checa habían aparecido las grandes bolas de piedra.

Ya en el 2008, en Onoto, en el condado de Anzoátegui, en Venezuela, la tierra de los Cumanogotos, volvieron a observarse bolas de piedra de 2 metros de diámetro. Descubiertas durante las excavaciones de una presa en la cuenca del río Unare, el hallazgo no fue reportado a los arqueólogos del país, de modo que oficialmente no existen.

En Piauí, Brasil, en la desembocadura del río Paranahyba, en el estado de Piauhy, el coronel ruso Pavlovich Braghine, publicó en 1938 un libro donde se menciona la presencia de las esferas en esta zona, sin saber que ya existían en Costa Rica.

Algunas de ellas ya no pueden ser halladas, como las que debieron estar en Cuba, y así constatadas por el conquistador López de Gomara, en su Historia General, y que dice así: “Hay una cantera de piedras redondísimas, que sin repararlas más de cómo las sacan, tiran con ellas arcabuces y lombardas”. Gonzalo Fernández de Oviedo también las menciona en su libro sobre la Isla Fernandina: “Hay un valle en la isla de Cuba que dura cuasi tres leguas entre dos sierras o montes, el cual está lleno de piedras redondas, como de lombardas, guijeñas, e de género de piedra muy fuerte, e redondísimas en tanta manera, que con ningún artificio se podrían hacer más iguales e redondas,  cada una en el ser que tiene”.

Se cuenta que en la Isla de Pascua también hay cantos rodados gigantescos, traídos allí por los colonizadores de las islas Marquesas en el año 600, encabezado por Ariki Hotu Matu’a, fundando el linaje de las tribus que dominaron Rapa Nui.

Con todo sigue sin haber una respuesta plausible a este fenómeno. ¿Son las piedras naturales o artificiales? Caso de que fueran artificiales, que así lo parecen, quiénes las crearon o con qué cometido. Digo bien lo de piedras artificiales, pues si no fueran adulteradas, no hace falta ser demasiado sabio para darse cuenta de que la lava solidificada apenas pesa, mientras que la media de estas enormes esferas de piedra es de 16 toneladas. Además, las bombas volcánicas, al caer al suelo suelen partirse, y estas esferas están completas, sin roturas.

Por tanto, sigue quedándonos la duda, ¿quiénes crearon las esferas de nadie? ¿Y por qué están repartidas por todo el planeta?

Las cuevas del Toll

El complejo de las cuevas del Toll se encuentra a unos seis kilómetros de Moià, en dirección a Vic, en Cataluña, por la carretera N-141-C, y a unos dos kilómetros antes de llegar al pueblo de Collsupina.

Descubiertas en 1952 se encontraron en las mismas bastantes restos de la era cuaternaria e indicios de presencia humana en el Paleolítico medio. Hay restos del Neolítico y de entierros en este período.

La parte visitable de las cuevas es de 158 metros, divididos en dos sectores, la galería sur de 108 metros, ocupada por el hombre prehistórico; y la galería este de 50 metros. O sea, un total de 1.600 metros. Las cuevas son públicas y gratuitas, y están abiertas durante el día todo el año.

Hay una cueva del complejo no abierta, llamada la cueva de las Toixoneras, que se encuentra en estos momentos en proceso de excavación arqueológica. Lo significativo es que en esta cueva se han encontrado unas pequeñas esferas de 40 centímetros, que sí parecen diseñadas por el hombre Neolítico. Las esferas están muy mal pulidas, lo que da una idea de cuál era la tecnología y las herramientas o utensilios que debió manejar el hombre prehistórico. Y si hasta ahí podían llegar, ¿cómo es que oficialmente la arqueología se empeña en hacernos ver que las enormes esferas repartidas por todo el mundo y de varias toneladas de peso son obra de los habitantes del Neolítico?

Convertir este artículo en PDF

LAS PIRÁMIDES BOSNIAS

17 Enero 2011

El reciente descubrimiento de unas estructuras similares a pirámides en Bosnia ha puesto en una situación extraña a la comunidad científica, por cuanto se afirma que esas pirámides son anteriores a la civilización egipcia o sumeria. Si esto fuera así, ¿habría que dejar de autodenominar a la “egiptología” como la ciencia de las pirámides?

El viaje hacia la colina de Visocica (cuyas coordenadas son 43°59′20.10?N, 18°10′12.97?E), en la población de Visoko en Bosnia-Herzegovina, al noroeste de Sarajevo, se convirtió en foco de atención internacional en octubre de 2005 después de que se afirmase que bajo estas montañas se enterraban unas pirámides.

En realidad, esta colina de una altura de 213 metros tiene una forma bastante simétrica que la asemeja a una pirámide cuando se le mira desde ciertos ángulos. La idea de que constituye una construcción artificial fue publicada inicialmente por el empresario bosnio Semir Osmanagich, cuyas tareas de excavación han puesto al descubierto lo que él afirma es una meseta de entrada pavimentada y varios túneles, así como también algunos enormes bloques de piedra.

Las informaciones que describían las pirámides bosnias comenzaron a extenderse a finales de 2005, y las excavaciones empezaron en abril del 2006, con un equipo internacional de arqueólogos de Australia, Austria, Bosnia, Escocia y Eslovenia.

Dado que parece que son varias las pirámides por destapar, la fundación que está tras Semir Osmaganich ha patentado los nombres de Pirámide Bosnia del Sol, Pirámide Bosnia de la Luna, Pirámide Bosnia del Dragón, y Valle de las Pirámides de Bosnia, para autodenominar a todo el conjunto.

Semir Osmanagich ha sido ampliamente criticado por un sector de la comunidad científica por afirmar que estas supuestas pirámides fueron construidas alrededor del año 12.000 a.C., o alegar que las pirámides bosnias tenían poderes curativos debido a los efectos “bioenergéticos”. Los científicos aseveran que durante esa época transcurrió el paleolítico superior y las únicas construcciones eran chozas; aunque si ese es el fruto de la discusión, los críticos tienen poco que decir al respecto, pues hay una verdad infalible. Otra cosa distinta es que Osmanagich hable de todo ello, sin saber a ciencia cierta qué está descubriendo y la datación arqueológica de sus descubrimientos.

Y la verdad es que razón no les falta a los críticos, pues cuando un servidor se presentó en las excavaciones, pude constatar algunas anomalías. Lo cierto es que me presenté como voluntario para trabajar en las tareas de desescombro, durante 12 días, a cambio únicamente de techo y comida, con el fin de poder operar desde dentro y así tener una visión más global de lo que se estaba llevando a cabo.

Lo primero que me sorprendió es que el llamado método Wheeler, aplicado a la arqueología, y el más habitual en este tipo de cárcavas, brillaba por su ausencia. Para los no iniciados, cabe recordar que el método de Mortimer Wheeler consiste en realizar una excavación estratigráfica a través del uso de testigos. Es decir, la excavación se realiza mediante un sistema de cuadrículas con unos testigos (fragmentos de tierra - del propio yacimiento-) entre cuadricula y cuadricula. Actualmente en cualquier excavación del mundo, se lleva a cabo algo similar, pero con diagramas temporales y cuerdas para separar las cuadrículas.

Lo que el equipo de voluntarios de Semir Osmanagich está haciendo es zanjar en diversas prospecciones, llamadas sondas, pero sin seguir ningún criterio o metodología. Se cava por excavar, a base de pico y pala, sin tener presente si eso puede afectar o no a algún objeto encontrado o al propio ecosistema. Cuando pregunté por este particular, el capataz de los voluntarios, me comentó que lo único que se perseguía era acceder al interior de lo que Osmanagich creé que es una pirámide, a cualquier precio. De ahí el que se cave a destajo.

Otro dato añadido es que a finales de septiembre, durante mi estancia en Visoko, tuve la oportunidad de entablar conversación con el doctor Mokhtar Saidin, geólogo del Centre for Global Archaeological Research (CGAR) de Malasia, quien tuvo a bien responder a algunas de mis preguntas. Su opinión es que la tierra analizada en la sonda que él y su equipo estaba excavando aparte del resto de voluntarios, bajo una metodología clara y divisible, había datado la tierra en torno al año 4.500 a.C. Este hombre discrepaba de las cifras dadas por Semir Osmanagich, pues la capa de sedimentos cubría las losas verticales que se habían ido encontrado en lugares muy concretos.

Los análisis que hemos realizado –me indicaba-, en esta área indican que la civilización de este valle se extendió sobre un área mucho más grande de lo que se creía anteriormente“.

Un personaje polémico

¿Quién es Sam Osmanagich? ¿Cómo se ha convertido en un personaje nacional en la herencia de Bosnia, y cómo ha logrado que estas supuestas pirámides tengan tanta fama?

Veamos su curriculum. Originalmente de Sarajevo, Osmanagich dejó Bosnia poco antes de la guerra de 1992–1995 en busca de mayores oportunidades económicas. Terminó en Houston, cambió su primer nombre de Semir a Sam, y trabajó para una compañía de fabricación de metal, convirtiéndose finalmente en propietario parcial de la misma.

Una visita de vuelta a Bosnia en 2005 cambió su vida. Mirando a la cima de las colinas que se ciernen sobre la ciudad de Visoko, Osmanagich reconoció la forma que había visto tantas veces cuando visitaba Latinoamérica. Ésta no era una formación natural, pensó, sino una pirámide, exactamente igual que las pirámides mayas que le habían llenado de asombro. Osmanagich, que dice tener varios títulos de economía y ciencias políticas, pero carece de formación como arqueólogo, concluyó que esta pirámide era tan antigua que se había oscurecido por capas de tierra y vegetación acumuladas desde la Edad del Hielo, hace 12 000 años.

Tras su revelación, Osmanagich encordó partes de la colina y comenzó a excavar. Reunió un equipo que incluía publicistas y diseñadores de sitios web y se vio con grandes hombres de negocios bosnios y figuras políticas. Entonces presentó a numerosos periodistas internacionales las pirámides, que para entonces no era sólo una pirámide, sino un complejo de dos (ahora cuatro, la Pirámide del Sol, la Pirámide de la Luna, la Pirámide del Amor, y la Pirámide del Dragón) pirámides conectadas por una red de túneles subterráneos.

Las noticias que describían las pirámides bosnias comenzaron a extenderse a finales de 2005. Un informe de la BBC describía a Osmanagich como un arqueólogo bosnio que había estudiado las pirámides de Latinoamérica; y caracterizó sus afirmaciones como apoyadas por sustanciales evidencias. Unos días más tarde, un artículo de Associated Press titulaba: “Expertos encuentran pruebas de una pirámide bosnia” que fueron repetidos por la CBS, el Boston Globe, el Washington Post, y otros puntos de información.

La controversia viene dada por cómo se ha llevado el asunto. Ningún arqueólogo  ortodoxo se ha tomado en serio este descubrimiento. Brian Stewart, de la Universidad de Cambridge, afirma sin haberlas visto,” que las fotografías que muestran algún tipo de pavimento artificial en forma de acera, son trucajes realizados por los voluntarios”. La verdad sea dicha es que, si bien es cierto que se ha vendido la piel del oso antes de cazarla, otros detalles no se pueden achacar de falsos. Tuve la oportunidad de ver el estado del pavimento de la llamada “Pirámide de la Luna” y de intervenir en ese lugar, ampliando el desescombro de la zona, y el empedrado seguía apareciendo. Luego es real  y artificial, por lo que se ve. Otra cosa muy distinta es que se trate de una pirámide o no, pues pasa algo muy curioso con las excavaciones. Conviene aclararlo. Si este pavimento forma parte de una pirámide escalonada, se supone que si uno escarba cien metros más allá, siguiendo la horizontal, debería volver a surgir el mismo. Pero no asoma nada, sólo tierra. Lo mismo ocurre en la llamada “Pirámide del Sol”, donde lo que se presenta son losas verticales, como si se tratara de un conglomerado artificial. Pero a la que uno zanja un poco más allá, no se ve nada, sólo tierra y más tierra. No hay una uniformidad en estas mal llamadas pirámides. Aparte está que la mayoría de la montaña está cubierta por árboles de gran tamaño, que deben contar con grandes raíces. Y eso implica que no puede haber nada artificial que impida el paso de las cepas. Sólo en aquellos lugares donde no hay árboles, y que son muy escasos, emergen losas verticales o pavimento artificial, dependiendo de la montaña.

Una fortaleza medieval

En el pasado de Bosnia, uno de los personajes históricos más renombrados fue Stjepan Kotromanic, que en 1322 inició una etapa de hegemonía bosnia desde el río Sava hasta el mar y del Cetina al Drina. Su sucesor, Tvrtko I (1353-91), se autoproclamó rey de los serbios y de Bosnia. Pero en 1386 los turcos invadieron Bosnia; tres años después los serbios sufrieron una espantosa derrota en la batalla de Kosovo, los que obligó a Tvrtko a mirar hacia el oeste ampliando sus territorios con Split, Trogir, Sibenik y varias islas, alcanzando su máximo poder como rey de Serbia, Bosnia, Dalmacia, Croacia y Primorje. A su muerte, su reino se desintegró en pequeños dominios, uno de los cuales, Hum, quedó en manos de Stefan Vukcic bajo la protección del Sacro Imperio Romano. Vukcic tomó el título de herceg -duque-, dando así nombre a la actual Herzegovina.

Pues bien, muchos científicos y arqueólogos incrédulos afirman, sin ningún miramiento, que lo que Osmanagich está descubriendo o destapando no son pirámides, sino los restos de alguna fortaleza medieval de Kotromanic. Y de nuevo hay parte de verdad en lo que se comenta, pues es cierto que cuando se asciende a la cúspide de la mal llamada Pirámide del Sol, irrumpe una de estas fortalezas medievales, cuando lo que debería haber en la cima es un piramidón o algo similar. Aunque como muchos historiadores saben, antiguamente se edificaba en lugares ya ocupados, para ocultar un templo o lugar sagrado con otra edificación más reciente. De esto el Cristianismo sabe mucho.

Ahora bien para enmarañar más este asunto, en el 2008 se descubrió un curioso artefacto en la excavación que se realizaba en Donje Mostre, el valle bosnio donde descansan las pirámides de Osmanagich.

El artefacto ha sido fechado en época neolítica, entre el 5.000-3.000 a.C. y se presenta como una pirámide con extraños símbolos en su superficie. El descubrimiento fue realizado por estudiantes de la Universidad alemana de Kiel, el 23 de Septiembre de 2008 y se hizo público por Kujundzic Zilke, quien curiosamente ha sido siempre uno de los principales opositores a la teoría de la pirámide de Bosnia, presentando cientos de documentos para que las excavaciones se detuvieran, alegando que las pirámides eran falsas. Este objeto, para desgracia de todos los arqueólogos, ha desaparecido en manos de Zilke, que no lo quiere donar a un museo para su estudio.

Osmanagich sigue en la suya, afirmando sin rubor que se trata de pirámides de hace 12.000 años, por algunas apreciaciones personales. Si la mal llamada Pirámide del Sol está orientada casi perfectamente a los cuatro puntos cardinales, es que debo serlo. Y si se unen tres de las llamadas pirámides entre sí en un plano (Sol, Luna, y Amor) se dibuja un perfecto triángulo equilátero. Por tanto, su conclusión es que son pirámides. Y el pueblo de Visoko se frota las manos de satisfacción, pensando en el turismo que podría llegar a esas tierras.

Pero lejos de conclusiones precipitadas, y sin echar por la borda el que haya algún tipo de construcción artificial, sopesemos algunos datos nuevos.

La cultura Vinca

No se han realizado dataciones de Carbono 14 en estas montañas, aunque sí ha habido toma de muestras de sedimentos por parte del equipo del doctor Mokhtar Saidin y Stephen Chia, profesor asociado al Centro Archaeological Research Malaysia,, que arrojan resultados en torno al 5.000-4.000 a.C.

Una característica destacable es que Osmanagich, después de haber localizado un túnel a medio excavar por parte de Rotary Club (una pretendida asociación que actúa en beneficio de la humanidad), dos kilómetros más allá de la supuesta Pirámide del Sol, continuó con el corredor, y con la fuerza de los voluntarios, se llegó a la cota de 400 metros excavados. El túnel permanece ahora cerrado hasta la temporada de excavaciones del año 2011.

En el mismo se encontró escritura que Osmanagich rápidamente se prestó a testificar que era totalmente desconocida. La escritura se aprecia perfectamente en algunas losas, objetos y otras piedras localizadas en el túnel.

Interesado por la misma, tuve la ocasión de hablar con otro arqueólogo allí presente, el doctor Ezra Rubow, de la Universidad de Buffalo en Nueva York. El arqueólogo reconoció la escritura de inmediato. Se trataba de la cultura Vinca, que floreció en torno al 5.000-4.000 a.C. Y ahí si comenzaron a encajar las piezas de este puzzle.

La cultura de Vinca (Vincha) fue la cultura más temprana de Europa (entre el VI y III milenio a. C.), y se encontraba a lo largo del Danubio en Serbia, Bosnia, Kosobo, Rumanía, Bulgaria  y Macedonia; aunque huellas de esta cultura se pueden encontrar en los Balcanes, varias zonas de Europa Central y Asia Menor.

La cultura de Vinca obtuvo su nombre del pueblo de Vinca, ubicado en las orillas de Danubio, a 14 km de Belgrado, donde yace uno de los más grandes y más importantes asentamientos neolíticos  de Europa Oriental, descubierto en 1908 por el equipo arqueológico de Miloje M. Vasic, el primer arqueólogo de Serbia.

Gracias a los esfuerzos de Vasic, se excavó la parte central y al mismo tiempo la parte más importante del Vinca prehistórico entre los años 1908 y 1934. La labor de Vasic fue interrumpida varias veces por las guerras y los problemas económicos, pero también fue ayudado por el Instituto Arqueológico de Rusia Imperial, así como por el patrón británico, Sir Charles Hyde. Vasic desenterró una gran colección de objetos de arte prehistórico que actualmente se encuentran en los museos y universidades en todo el mundo.

Por aquel tiempo, tanto los arqueólogos yugoslavos como los rumanos creían que la cultura de Vinca había surgido alrededor de 2700 a. C. Sin embargo, la datación por radiocarbono determinó la fecha de aparición de esta cultura antes del 4000 a.C. Aunque, para algunos otros historiadores, todavía la sitúan más lejos, sobre el 5.200 a.C.

Los elementos más característicos de la cultura de Vinca son las cerámicas oscuras, con decoración acanalada en relieve, así como sus idolillos de barro y piedra con rostros de cabezas extrañas. Y digo bien cabezas extrañas, pues estos ídolos y máscaras que ellos habían esculpido tomando a sus dioses como referentes, tienen caras alargadas, narices aguileñas, ojos oblicuos y bocas pequeñas. Son la misma estampa del estándar de extraterrestre gris que tantas veces se ha visto en el caso Rosswell. Pero esa es otra historia de la que algún día hablaremos en estas páginas.

En Vinca había muchísimos motivos para que la ciudad perdurara. Ante todo, la ubicación geográfica  hacia posible  un control excelente del Danubio y sus orillas,  ser centro de los Balcanes y  desarrollar  comercio y comunicación. El suelo fértil y rico en materias primas  y en abundante flora y fauna hacia fácil  la producción de alimentos, la cacería y una vida cómoda.  Buscando la respuesta a la pregunta de qué fue lo que contribuía a la riqueza material  de esta gente que vivía en unas poblaciones organizadas como ciudadelas, los científicos  se dieron cuenta que el secreto se llamaba cinabarita, un pigmento obtenido de la mina cuyo yacimiento se encontraba en el cercano monte de Avala. Habitantes de Vinca comerciaban este pigmento  de uso medicinal  e importante en  producción de tintes.

La cultura de Vinca  dominaba conocimientos  relativos al procesamiento de metales en la época conocida en Oriente Próximo  como el período que culminó con el tratamiento de los metales. Según  informó hace poco tiempo un equipo de arqueólogos de Gran Bretaña, Alemania y Serbia,  en un congreso celebrado en Vancouver,  esta era la más avanzada cultura de Europa de aquel entonces.

Lo más curioso de los habitantes de la llamada Cultura Vinca es que nunca hicieron la guerra entre sí ni contra otros.

Con este dato entre las manos, el haber localizado la cultura que estuvo detrás de estas edificaciones, volví a consultar con el doctor Mokhtar Saidin. exponiéndole la siguiente teoría. ¿Y si en lugar de pirámides estuviéramos encontrado túmulos o restos de construcciones artificiales que, con el paso de los siglos, la erosión, las lluvias y glaciaciones, se hubieran desplazado montaña abajo? ¿Y si estas construcciones hubieran estado en la cima? Tal vez, debido a ello, no había uniformidad alguna, y sí era posible localizar estos restos desperdigados de forma arbitraria. El doctor Mokhtar Saidin estuvo de acuerdo en que esa hipótesis sería la más probable.

Las conclusiones bien pudieran ser éstas. No existen las pirámides bosnias, pero sí que se encuentran fácilmente restos de la cultura Vinca por estas latitudes. Quizás sería una buena idea que las autoridades bosnias y la comunidad científica internacional, hiciera algo para preservar este patrimonio, antes de que Osmanagich y los suyos destrocen este lugar, ofreciendo su particular visión de unas pirámides que nunca han existido.

Cronología del descubrimiento

Año 2005. Descubrimiento de unas supuestas pirámides por parte de Semir Osmanagich durante su visita a Visoko, en la Bosnia central. En agosto de ese mismo año Osmanagich descubre el túnel a medio excavar que hizo en su día la asociación Rotary Club. En octubre de ese mismo año Osmanagich lanzará su libro “La pirámide del Sol bosnia” con sus conclusiones new age que tanta polémica causaron.

Año 2006. Geólogos y arqueólogos de diversos países se acercan a esta población para reconocer in situ la veracidad del descubrimiento. Osmanagich encuentra tres nuevas supuestas pirámides en la zona. La CNN, ABC, BBC y otras televisiones mundiales se hacen eco de la noticia.

Año 2007. Se localizan dos entradas nuevas al túnel que supuesta conduce al interior de la Pirámide del Sol. Un equipo de egiptólogos, capitaneados por el Doctor Nabil Swelin, llega hasta Visoko para acabar descubriendo algunos túmulos funerarios.

Año 2008. Se hallan las primera piezas serigrafiadas con escritura en los túneles. Tiene lugar la primera conferencia internacional sobre las llamadas Pirámides bosnias en la ciudad de Sarajevo.

Año 2009. Comienzan a llegar los primeros voluntarios que trabajarán en las obras de desescombro, a cambio de comida y alojamiento compartido en habitaciones de cuatro personas en el único motel de Visoko.

Año 2010. Siguen llegando voluntarios a Visoko. Únicamente serán dos los españoles que se acerquen hasta Visoko para trabajar como voluntarios. Un equipo de geólogos de Malasia alcanza la zona, tomando muestras de todo, y anuncian que los resultados de sus dataciones se darán a conocer a finales de noviembre del 2010 ante la comunidad internacional.

Convertir este artículo en PDF

Página siguiente »