EGIPTO: ARQUEOLOGIA PROHIBIDA Y CIENCIA INFUSA (II)

29 Septiembre 2009

En pleno agosto el calor en Egipto se hace insoportable. Apenas son las 9 de la mañana y el termómetro superar los cuarenta grados centígrados en la meseta de Gizéh. Hay que levantarse temprano para ser uno de los afortunados que acceden a la Gran Pirámide, ya que no se permite la entrada a más de 500 visitantes diarios.

La Gran Pirámide, atribuida erróneamente al faraón Keops, está plagada de misterios. Conviene hacer un repaso a las teorías alternativas sobre su construcción, su antigüedad, y la finalidad de la misma.

De entrada, cabe señalar algo, jamás se encontró una momia en las pirámides de esta meseta; como tampoco hay jeroglíficos en las paredes de la Gran Pirámide. La versión oficial culpa de la inexistencia de difuntos a los ladrones de tumbas, para hacer encajar las piezas.

La idea de que fue construida por Keops proviene, entre otras cosas, de que este faraón estuvo construyéndola durante 20 años, en los 23 que duró su reinado. Así dice Herodoto, en sus “Nueve Libros de la Historia”:”En cuanto a la pirámide, se gastaron en la construcción veinte años…“.

Veinte años para que aquellos obreros (que no esclavos, como nos quiso hacer creer Cecil B. DeMille en algunas de sus películas) con precisión asombrosa, colocaran una sobre otra cerca de dos millones seiscientos mil bloques de piedra que, por término medio, cada uno debe pesar sobre las dos toneladas. Es decir, que cada año se debieron colocar 130.000, lo que suponen 360 bloques al día. Si hacemos un cálculo aproximado para la jornada laboral de la época (dando por sentado que trabajaban 12 horas), el resultado es que durante 20 años, sin conocer el hierro y la rueda, el arquitecto de la Gran Pirámide debió organizar un equipo de trabajo capaz de seleccionar la piedra en la cantera, cortar el bloque, transportarlo varios kilómetros, cruzar el Nilo, izarlo a cientos de metros y colocarlo milimétricamente; todo ello en el tiempo récord de ¡120 segundos! por bloque. Es decir, que según las explicaciones ortodoxas, aquellos artesanos, tan cercanos al Paleolítico, encajaron durante veinte años un bloque cada dos minutos.

Durante los últimos 1.500 años de la historia clásica egipcia, correspondientes al Imperio Nuevo, dinastías posteriores y ptolemaicas, se usaron cuatro millones de metros cúbicos de piedra. Tal cantidad de roca, es minúscula al compararse con las obras realizadas en el Imperio Antiguo. Sólo la Gran Pirámide tiene dos millones de metros cúbicos de piedra, cantidad similar a su vecina pirámide de Kefren. Es decir, se nos quiere hacer creer que en 20 años los obreros de Keops edificaron la mitad de lo que hicieron posteriormente sus colegas durante 1.500 años.

Al problema del peso y del volumen hay que añadir el enigma que suponen las máquinas empleadas en el transporte y en la subida de los bloques desde la cantera hasta su emplazamiento. En este caso, las palabras de Herodoto no son tenidas en cuenta, ya que afirma que se utilizaron mecanismos, así como hierro, en la construcción.

En un relieve de EI-Bershe, de la Dinastía XII, se ve cómo un grupo de 172 personas arrastran la estatua de Djejutijotep, de 60 toneladas, que descansa sobre un trineo. Esto, unido al descubrimiento de varias rampas que unen el Nilo con la base de algunas pirámides, da pie a la arqueología oficial a la única hipótesis que acepta: la fuerza muscular.

Pero entonces ¿cómo pudieron levantar tal cantidad de piedra? ¿Y por qué se dice que fue el faraón Keops quien la mandó construir durante 20 años?

Hay una teoría que habla de que las piedras pudieran tener una construcción artificial. En 1988 se editó en Estado Unidos el libro titulado “The Pyramids, An Enigma Solved“. En él se recogían investigaciones de un científico, el doctor Joseph Davidovits, fundador del Instituto Geopolimérico de París, profesor de la Universidad de Toronto y director del Instituto de Ciencias Arqueológicas Aplicadas de la Universidad de Barry en Florida, que junto a la doctora Margie Morris, de la Universidad de Minnesota, pusieron de manifiesto lo que revelaban los análisis químicos y microscópicos efectuados en rocas de la meseta de Gizéh.

Junto a los citados informes publicaron varias fotografías en las que puede apreciarse la presencia de pelos, uñas, fibras textiles y burbujas de aire en la estructura de las rocas calizas de la Gran Pirámide.

Anterior a la publicación de Davidovits ya se especuló con la posibilidad de las piedras prefabricadas del Antiguo Egipto. En el Segundo Congreso de Egiptología celebrado en 1979 en Grenoble (Francia) el Dr. Klemm, experto en petrografía, avanzó los resultados de sus análisis sobre piedras de la Gran Pirámide. De las 20 muestras estudiadas no encontró dos que tuvieran la misma consistencia homogénea. Parecía que cada una procediera de un lugar distinto, con la particularidad de que dicha consistencia era diferente en zonas de la misma piedra, con mayor densidad en la parte superior que en la inferior. También constató que las rocas de la pirámide contenían un porcentaje de humedad superior al que presenta la piedra natural. Su conclusión fue que los bloques no eran naturales, sino artificiales.

¿Es posible entonces que en la Gran Pirámide se emplearan moldes para construir piedras artificiales? Es una buena pregunta porque si, así fuera, explicaría entonces cómo levantar tal monumento fraguando piedras en cada hilada, sin necesidad de utilizar la fuerza bruta.

Ahora vamos a reconsidera una teoría absurda de la que no se ha hablado nunca en otros artículos o libros sobre la Gran Pirámide. Todo comenzó cuando me encontré con un texto singular, en el obelisco de 121 toneladas de la Heliópolis, erigido para el aniversario del faraón Sesostris, en el año 1942 a.C. El texto jeroglífico dice lo siguiente: “13.000 sacerdotes salmodiando delante de un espejo enorme bruñido en oro”. ¿Con que finalidad?

De repente me acordé de las investigaciones de Bruce Cathie sobre la antigravedad. Este autor de libros especializados cuenta que en 1939 un médico sueco llamado Jarl, estando en Egipto, recibió el requerimiento de un amigo para viajar al Tíbet a curar a un lama. Como sus remedios tuvieron éxito, los lamas le permitieron filmar ceremonias que hasta entonces se consideraban secretas.

En una de ellas, una serie de monjes tibetanos, cantando y salmodiando, dispuestos en un arco de 90 grados que medía 63 metros, frente a una piedra pulida lisa, hacían uso de 13 tambores y 7 trompetas tibetanas. Por lo visto, lo que vio y oyó es cómo los monjes aumentaban el ruido de sus oraciones, hasta que un enorme bloque de piedra que se encontraba a sus espaldas, comenzó a mecerse. Al rato, el bloque de piedra levitó a una velocidad más que considerable, en dirección hacia una plataforma, enfrente de una caverna, a 250 metros de altura. Cada piedra, que debía pesar algunas toneladas, ascendía de la nada durante 3 minutos y luego aterrizaba en la plataforma. En definitiva, lo que los monjes hacían era transportar, de un modo controlado, decenas de bloques de piedra suspendidos en al aire, a una distancia de casi medio kilómetro. ¿Ocurrió este hecho realmente?

Puede que hayan escéptico que crean que tal hazaña no es posible. No he podido localizar la filmación original del incidente mencionado en el Tíbet, pero sí que he encontrado un vídeo que recrea un experimento de la NASA, donde se aplica una resonancia de 600 hertzios desde tres altavoces, que simularían coordenadas X-Y-Z. Ajustando la amplitud y fase, se consiguió que tres bolas levitaran en el espacio de un cubo. Y ahí radica la cuestión, pues la voz humana se comprende entre el espectro de frecuencias que van desde los 200 a los 600 hertzios. Quizás, entonces, una hipótesis de levitación de piedras de gran tamaño no debería tomarse a broma, teniendo en consideración que la ciencia todavía no comprende el potencial de los mantras.

La siguiente pregunta que uno se sigue planteando es cómo se construyó la Gran Pirámide. ¿Cuál es la hipótesis de trabajo más acertada?

Hace unos años, un arquitecto francés, Jean-Pierre Houdin anunció a la prensa que creía conocer cómo se había construido la Gran Pirámide, basándose en una teoría sobre que el ensamblaje se hizo desde dentro hacia fuera.

Houdin exponía que los egipcios subieron los bloques que sirvieron para su construcción por una rampa interna que formaba un túnel en espiral, en el interior de la estructura de su pared externa.

El arquitecto, que cree que ese túnel debe existir hoy, logró convencer a los posibles detractores con la ayuda de un programa informático, desarrollado por la compañía Dasault Systemes, donde se observaba una simulación tridimensional de cómo se fueron amontonando los grandes bloques de granito y piedra caliza.

El vídeo de esta simulación puede verse más abajo:

Houdin cree haber incluso resuelto el misterio de la cámara del rey: el porqué de sus cinco techos de granito en lugar de uno y el modo en que se levantaron los enormes bloques hasta esa altura.

Otra teoría sobre esta enigmática construcción, que reafirma la teoría de Houdin, es que se construyó una rampa exterior gigante para llevar las piedras hasta el punto más alto de la pirámide; pero una rampa de ese tipo tendría que tener una inclinación no superior a un 7 o un 8 por ciento, lo que significa que tendría que haber tenido más de 1,6 kilómetros de longitud.

Otra sugerencia es que pudo tratarse de una rampa que ascendía enroscada a la pirámide conforme ésta iba ganando altura, pero la rampa se habría desplomado de no haber estado firmemente anclada a la pirámide y no hay rastro alguno de puntos de amarre.

Tampoco lo hay de las enormes cantidades de material de desecho que debieron de quedar tras la construcción, y la explicación de Houdin es que ese material se quedó dentro de la pirámide al no haberse eliminado la rampa en espiral construida en el interior de la pirámide y sólo a unos metros de su pared exterior.

Mi teoría es que la construcción supuso dos desafíos: el primero consistió en construir el volumen de la propia pirámide y el segundo, construir la cámara del rey“, declaró el arquitecto francés. Según esa teoría, para la primera fase, hasta una altura de 43 metros, se utilizó una rampa externa tradicional, y sólo una vez completada ésta, se pasó a la siguiente, para la que se construyó la rampa interna en forma de espiral.

Era un túnel abierto a distintas alturas por las cuatro esquinas de la pirámide de forma que pudieran entrar por ellos los bloques de piedra“, explica Houdin.

Según sus cálculos, con una inclinación del 7 por ciento, una rampa de ese tipo tendría una longitud de 1,6 kilómetros desde su base hasta cerca de la cúspide de la pirámide, y los bloques de piedra serían subidos por ella por equipos de ocho o 10 hombres.

Una vez terminado el grueso de la pirámide, se taparon las esquinas, pero los túneles de la rampa siguieron utilizándose.

La prueba más importante a favor de la existencia de una red interna de túneles en espiral se deriva de una prueba de microgravedad llevado a cabo en 1986, en el que científicos franceses detectaron una anomalía: una estructura menos densa en forma de espiral dentro de la pirámide.

En cuanto a la tarea de levantar los bloques de granito de 60 toneladas hasta el techo de la cámara del rey, Houdin cree que se hizo con un sistema de contrapesos atados con cuerdas a aquéllos. “Conforme un equipo de 300 personas tiraban de los contrapesos, subían los pesados bloques de piedra“, sostiene Houdin, según el cual “el motivo de los cinco falsos techos por encima de la cámara del rey era el de impedir un exceso de peso sobre el arco de soporte“. Esta hipótesis tampoco se contradice con la forma de levantar las grandes piedras, si damos crédito a que tal vez fueron los sacerdotes quienes, mediante sus salmos, consiguieron tal hazaña.

Con todo, lo más discutible de la Gran Pirámide, parece ser su antigüedad. Quien más sabe sobre ello es Manuel Delgado, organizador de este viaje a Egipto y que nos acompañaba en todo momento. Así que dejaré que sean sus palabras las que vayan explicando este particular:

Una antigua inscripción jeroglífica denominada «La Estela del Inventario» narra cómo la Gran Pirámide estaba ya edificada en tiempo de Keops y era llamada «Templo de Isis». Los grandes dignatarios extranjeros visitaban el «monumento de los antepasados». La idea generalizada de que la Gran Pirámide es la tumba de Keops puede ser cierta, ya que la misma estela cuenta que el faraón se hizo enterrar junto a ella o dentro de ella. Además, existen pruebas que avalan la teoría de que el monumento fue habilitado por Keops con fines propios. A este respecto, hay que tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, se aprecian en la pirámide las manos de dos maestros de obras: uno de ellos, el arquitecto original, que trabajaba a la milésima de milímetro; el otro, menos minucioso, ha dejado su impronta en lo que bien pudiéramos considerar los trabajos de Keops dentro de la pirámide. Entre sus obras se encuentran las 28 entalladuras que recorren la Gran Galería, realizadas de un modo imperfecto, con prisas, apartándose de la meticulosidad con que está construido el monumento. Este número de entalladuras ha despertado la atención de los egiptólogos, ya que Keops era, precisamente, el vigesimoctavo rey después de Menes, según la correlación de dinastías de Manetón. Se desprende de ello que la Gran Galería sería un homenaje a los antepasados del faraón”.

Los egiptólogos identifican la construcción de la Gran Pirámide con la figura de Keops principalmente por tres razones. La primera de ellas es el testimonio de Heródoto. En segundo lugar estaría el entorno arqueológico que rodea al monumento, en donde se pueden ver cientos de tumbas pertenecientes a nobles vinculados directamente con este faraón de la IV dinastía. Y en último lugar está el hallazgo de las Cámaras de Descarga, cinco habitaciones de techumbre muy baja que discurren por encima de la Cámara del Sarcófago.

Su descubrimiento corrió a cargo en 1837 del mencionado Howard Vyse. Este coronel, dinamitó la célebre Cámara de Daidson, situada sobre la Cámara del Rey, descubriendo por encima de ésta cinco cámaras más. Si bien todos los descubrimientos en este monumento se habían caracterizado por la ausencia de inscripciones, Vyse no solo encontró cinco cámaras más, repletas de textos, sino que en varias de ellas aparecía escrito el nombre de lo que parecía ser el constructor de la pirámide: la esperada prueba arqueológica que vinculaba la edificación del monumento con el nombre del faraón Keops. Samuel Birch, egiptólogo del Museo Británico, señaló que aquellos jeroglíficos envueltos en el típico cartucho de los faraones eran auténticos, reconociendo además la posibilidad de que se tratase de los nombres de Keops.

En 1981, el investigador Zecharia Sitchin planteó la posibilidad de que las marcas de cantería descubiertas por Vyse en la Cámara de Campbell fueran en realidad una falsificación de su colaborador J.R. Hills.

Sitchin argumentaba su teoría, apoyándose en un artículo del propio traductor de los textos, Samuel Birch, en donde se daba a entender que los jeroglíficos descubiertos por Vyse estaban falsificados.

Sitchin añade que la falsificación fue realizada usando la gramática de John Gardner. En ella el nombre de Keops aparecía mal escrito. Según Sitchin, el nombre de Keops aparece en la gramática con un error en el primer ideograma. Al parecer, Gardner confundió el jeroglífico, el del círculo rayado, con el disco solar, otro círculo, pero con un punto en el centro.

Manuel Delgado va más allá, y afirma que el nombre del faraón Keops está escrito al revés o se trata de otro faraón, con un nombre muy similar al de Jufru. En cualquier caso, todo ello está por comprobar, pero si así fuera, estaríamos hablando de que deberíamos reescribir la historia para otorgar a la Gran Pirámide su fecha exacta de creación, aparte de que deberíamos intentar averiguar cómo se construyó realmente la misma, y quiénes fueron los que enseñaron a los antiguos egipcios este arte. No en balde, los textos de las pirámides mencionan constantemente que fueron los dioses quienes les sirvieron como maestros, dioses que aparecen en algunas de las estelas, anteriores en el tiempo a la cronología de los faraones.

En 1994 los investigadores Robert Bauval y Adrian Gilbert hacían público que tres de los cuatro canales de ventilación de la Gran Pirámide estuvieron orientados hacia estrellas concretas. Así, el canal norte de la cámara del Rey, miró hacia Alpha Draconis, el canal norte de la cámara de la Reina hacia la estrella más baja del cinturón de Orión (las tres estrellas centrales de la constelación), y el canal sur de esta misma cámara hacia Sirio.

Su particular descubrimiento les llevó a formular su aventurada “teoría de la correlación con Orión”, de la que se desprende que las pirámides de Gizeh son una réplica exacta del cinturón de Orión y que el Nilo, así como el resto de pirámides egipcias, ocupan los lugares correlativos a la Vía Láctea y otras estrellas importantes.

Pero hay más. La orientación de los canales de la Gran Pirámide corresponde (según Bauval y Gilbert) a la posición de las tres estrellas citadas en el 2450 a.C., aunque la ubicación de las pirámides marca el lugar del cénit donde estuvo Orión en el 10450 a.C.

Esto último corroboraría que la Gran Pirámide es más antigua de lo que nos quieren hacer creer, y que los textos de las pirámides estarían en lo cierto al afirmar que fueron los dioses venidos de las citadas estrellas, aquellos que les mostraron cómo construir pirámides y de los que heredaron su tecnología.

¿Descabellado? Tal vez, pero si abrimos la mente a esta posibilidad, es posible que se dé con la llave que proporcione las respuestas a todos los interrogantes del antiguo Egipto.

Una vez finalizada la visita a la Gran Pirámide nos dirigimos a la tienda de Gamal, en Gizeh, El Cairo. Experto en la elaboración de perfumes, esencias y aceites de plantas, convivió con los beduinos, donde aprendió Reiki. Combina éste con la aromaterapia, convirtiéndose así en una especie de sanador. Gamal es de los pocos que puede presumir que es capaz de visualizar el aura de cada persona, o al menos eso afirma él. Habla árabe, inglés, español y francés, y así se comunica en su tienda con quien viene a visitarle, donde se deja consultar sobre cuestiones espirituales y físicas. De hecho, cuando el grupo comenzó a preguntarle sobre cuestiones mundanas, sorprendía constamente, pues fue capaz de adivinar inquietudes de cada uno o aspectos de la vida personal. Es más, yo al principio pensé que estaba compinchado con alguien del grupo, pues no era posible que supiera tanto sobre la vida personal de cada uno. Pero no, Gamal, dentro de su humildad, demostró ser un auténtico maestro, con un gran amor por la Humanidad, y de una preparación intelectual y sabiduría sin límites, muy lejos de los falsos gurús que se dan a conocer últimamente. Gamal es, además, un experto en las esencias que vende, recomendando las más acertadas para cada persona. Estas mismas esencias son las que luego se usan, mezcladas con alcohol y otras sustancias, en los perfumes de gran calidad.

Después de una muy interesante charla sobre los chakras y cómo activarlos mediante aromaterapia, me atreví a preguntarle sobre mi destino.

Eres un gran maestro. Hay mucha sabiduría en ti. Tu camino consiste en escribir, dar a conocer a otros lo que descubres en el mundo. No te apartes de ese camino, pues ése es tu destino“. Como colofón final baste decir que “lo intento, maestro, lo intento“. Como siempre a digo a todo el mundo: “Yo sólo soy el mensajero“.

Continuará…

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CONFERENCIA SOBRE CIVILIZACIONES PERDIDAS EN NOVIEMBRE

29 Septiembre 2009

El salón Magic Internacional celebrará su 25 aniversario el próximo mes de noviembre. Sus 25 ediciones confirman su importancia como el evento europeo más importante en cuanto a temas de nueva espiritualidad, paraciencias y mundo alternativo en general. Dirigido por el psicólogo y periodista especializado Sebastián D’Arbó, pionero de estas temáticas en los medios de comunicación hispanos, se celebrará los días 6, 7 y 8 de Noviembre de 2009 en el Palacio de Congresos de la Feria de Barcelona.

Entre las ponencias de este año, el sábado 7, a las 20 horas, tendrá lugar la ponencia “Civilizaciones perdidas: arqueología hereje”, a cargo de los ponentes Carlos Mesa y Manuel Delgado.

La arqueoastronomía es el estudio de yacimientos arqueológicos relacionados con el estudio de la astronomía por culturas antiguas. También estudia el grado de conocimientos astronómicos poseído por los diferentes pueblos antiguos.

Poco a poco, vamos respondiéndonos a nuestras propias preguntas, a medida que el conocimiento, la tecnología y la ciencia avanzan, y ya estamos en condiciones de afirmar sin pudor, que la frase: “Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios (o los Dioses)”, no sólo es una frase bíblica del Génesis, sino un axioma metafórico científico veraz, tanto como la mismísima teoría de la gravedad.

La conferencia aporta pruebas concluyentes de civilizaciones antiguas, más avanzadas tecnológicamente de lo que la ciencia y la arqueología presupone, herederas de un pasado de dioses que nos visitaron. Los autores de la ponencia incluso aportarán pruebas de que el Yahvé bíblico fue tan humano como nosotros.

Carlos Mesa es periodista especializado en nuevas tecnologías, comenzó escribiendo sobre viajes relacionados con el misterio en revistas como Mas Allá, Año Cero, Primera Línea, y Próximo Milenio, donde todavía continúa colaborando para las tres primeras. Paralelamente fue el director de revistas especializadas en informática. Ha colaborado en publicaciones tan prestigiosas como Diario 16, MAN, Interviú, Tiempo, La Gaceta de los Negocios, por citar algunas. Ha trabajado en diversos programas de radio, en emisoras como Radio Nacional de España, Onda Cero, y la primera etapa de Flaix FM. Ha tenido incursiones televisivas en programas de televisión de Canal 25, TVE, Canal 24 horas, TVE Internacional, la 2 , Telecinco, y en el programa Cuarto Milenio, de Iker Jiménez, en Cuatro. Todos sus viajes y aventuras los suele plasmar en su blog personal: http://www.carlosmesa.com

Manuel Delgado es productor televisivo. Ha realizado cientos de viajes por todo el mundo, especializándose en el antiguo Egipto, donde ha estado más de cien veces. Sus documentales han aparecido en varias cadenas de televisión, y contó con su propia serie especializada en misterio, que fue publicada en la revista Año Cero. Para esta publicación sigue colaborando en la actualidad, aunque también lo estuvo haciendo para la revista Más Allá, en la época de su gran amigo Fernando Jiménez del Oso, con el que hizo innumerables viajes, junto a J.J.Benítez.  Con Benítez incluso colaboró en la serie televisiva “Planeta Encantado“. Suya es la obra “El secreto de la Gran Pirámide” que apareció bajo el sello de la editorial Edaf. Todos sus viajes y aventuras los suele plasmar en su blog personal: http://manueljosedelgado.wordpress.com/

El día 6 de noviembre, a las 16,45 horas, en la sala 7 del Palacio de Congresos de Montjuic de Barcelona, marco del lugar donde se celebra la feria Magic Internacional 2009, tendrá lugar una mesa redonda sobre “2012: las profecías mayas” en la que también participará Carlos Mesa.

Más información en: http://www.magicinternacional.com

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2012: LAS FALSAS PROFECIAS MAYAS (y II)

25 Septiembre 2009

Ya hemos visto que las fechas vaticinadas para las supuestas profecías mayas no existen o son incorrectas, pero aún así hay abundante material sobre lo que podría ocurrir a finales del 2012, basándose en estas pretendidas predicciones.

Eso quiere decir que los mayas debieron dejar escrito en alguna parte esta serie de pronósticos o augurios. Hasta la fecha se conocen cuatro códices mayas importantes, que se encuentra en Madrid, París, Dresde, Alemania y Nueva York. Todos estos códices llevan un encabezado, fechas del tzolkin (el calendario de 260 días), y cuentan con una serie de almanaques en los que se representan diversos períodos de medición del tiempo. Los de Dresden y Madrid contienen períodos de 520 y 720 días. Dresden está compuesto por 20 libros de 39 días.

El códice Groilier de Nueva York contiene amplios conocimientos astronómicos, 10 libros están dedicados a Venus, y 92 a otras áreas de esta ciencia. Como curiosidad, algunos de esos códices muestran cómo creían en la reencarnación. Aunque hay datos muy singulares. Aquí abajo, en rigurosa primicia, se encuentran los códices para verlos en su totalidad.

Códice Dresde

La mala noticia es que en los códices citados no hay profecías ni predicciones, solo hacían determinado tipo de vaticinios, como la posible llegada de la langosta, que podría estropear las cosechas del Yucatán. Otras predicciones de orden religioso-cosmogónico están estampadas en algunas estelas. Hay predicciones en algunas estelas que se hacen en los katunes (ciclos de 20 años dentro de la cuenta larga) para profetizar hechos futuros, sobre todo agrícolas y sociales.

La predicción de eclipses para ellos era importante, ya que representaba calamidades. Si los mayas sabían calcular eclipses futuros en base a un registro minucioso de tal fenómeno durante mucho tiempo, no es de extrañarse que lo utilizaran con fines astrológicos y supersticiosos. E l códice Dresde (que un autor reinterpretó como le dio la gana para escribir un libro inventado sobre profecías mayas) hace referencia a los ciclos de Venus, presentándolo asociado con el Sol, dada su importancia. Si Venus aparecía por la mañana garantizaba la salida del astro, si aparecía por la tarde garantizaba el cierre del ciclo. Su preocupación era en los períodos donde no se podía ver (conjunción inferior y superior) y por ello hacían sacrificios para garantizar su retorno, ya que Venus tenía también una connotación guerrera.

Como todavía habrá quien no se crea que no hay citas proféticas, más vale que se extraigan los únicos auspicios que se encuentran en el Chilam Balam de Chullamel, fragmento del códice Dresde.

Arderá la tierra y habrá círculos blancos en el cielo. Chorreará la amargura, mientras la abundancia se sume. Arderá la tierra y arderá la guerra de opresión. La época se hundirá entre graves trabajos. Cómo será, ya será visto. Será el tiempo del dolor, del llanto y la miseria. Es lo que está por Venir.

Lo que se desentraña de este Katún, Padre, entendedlo así, ya está viniendo. No será arrollada otra vez la estera del Katún, Padre, cuando ya vendrá en gran demasía el peso del dolor. Vendrá del norte, vendrá del poniente. En los días que vamos a tener, ¿qué Sacerdote, qué Profeta dirá rectamente la voz de las Escrituras?

Padre, dentro del Noveno Ahau –entendedlo así todos los que pobláis esta tierra– todas las almas selladas de grandes y feos pecados.

“¡Ay, dulce era el poderoso tiempo que pasó!” dirán llorando los Señores de esta tierra. ¡Entristeced vuestros espíritus, Itzaes!

En los días que vienen, cuando se detenga el tiempo, Padre; cuando haya entrado en su señorío el Cuarto Katún, se acercará el verdadero conductor del día de Dios. Por esto se amarga lo que os digo, Padre, hermanos del mismo vientre; porque el que os visitará, Itzaes, viene para ser el Señor de esta tierra cuando llegue.

Esto viene de la boca de Nahau Pech, Sacerdote. En tiempo del Cuatro Ahau Katún, Padre, como hormigas irán los hombres detrás de su sustento; porque como fieras del monte estarán hambrientos, y como gavilanes estarán hambrientos, y comerán hormigas y tordos, y grajos, y cuervos, y ratas.7

El verdadero Dios [Hahai Ku, "Verdadera-Deidad"] de esta tierra, el que esperáis que aparezca, Padre, vendrá traído en hombros de dolorosos días. Dad meditación en vuestro entendimiento a su palabra, y la debida cordura. Vuestras almas la recibirán verdaderamente.

¡Hastiados de lo que adoráis, Itzaes! ¡Olvidad vuestros caducos dioses, todos vuestros dioses perecederos! Existe el Poderoso Señor, creador del cielo y de la tierra.

Duele a vuestro espíritu que os lo diga, Itzaes de los mayas. No queréis oír que existe Dios. Creéis que lo que adoráis es verdadero. Creed ya en estas palabras que os predico.

Y suma y sigue, todo va en esta línea. Por tanto, insisto, ¿dónde están las profecías mayas? ¿En qué códice? ¿En qué estela?

Los que vaticinan éstas dicen que no existen porque los códices que anunciaban las profecías mayas fueron quemados por los conquistadores españoles. Ergo las 7 profecías mayas ¿de dónde salen? Y aquí es donde aparece un autor, Alberto Beuttenmüller, que las recogió en un libro, argumentando que habían sido recogidas por unos aventureros, poco después de la llegada de los españoles. Y de esa fuente tan “rigurosa” apareció el resto. El autor del libro llama a ese códice oscuro, donde los aventureros encontraron las supuestas profecías mayas, el códice K.

¡Demonios! Esto es como tomarse en serio “El Código da Vinci” de Dan Brown, y creer a pie juntillas en los reyes merovingios y el linaje de Jesús de su inventada boda con María Magdalena. No tiene ni pies ni cabeza, pero hay quien se lee una novela y se la toma al pie de la letra.

¿Y qué dice Alberto Beuttenmüller de su obra?  El mismo lo aclara en su presentación:

“…es una novela que presenta ciertos conocimientos, en la cual se funden la ficción y la realidad. El personaje principal es la cultura maya y sus misterios. Los mayas jamás se equivocaron al hacer una profecía, y también acertarán, con seguridad, el vaticinio que se expone aquí para el 2012.”

Muy prosaico, la verdad. No obstante, si mezcla ficción con realidad, ¿de dónde se sacó el autor las profecías? ¿Eran inventadas o plagiadas?

Aquí es donde entran los indios hopi que ahora se reseñan. Los hopis pertenecen al grupo de antiguos habitantes de la meseta central de los EE.UU., de unos 10.000 individuos, muchos de los cuales viven en Arizona en la reserva federal Pueblo Navajo. Existen fricciones entre los grupos hopi y navajo, que derivan de la invasión navaja de las tierras hopis en el pasado. Su cultura es similar a la de los zuñis, aunque hablan una lengua uto-azteca. Son uno de los pocos grupos aborígenes que mantienen su cultura hasta la actualidad; sus poblados son antiguos, algunos con una historia de 1.000 años. Tienen fama por su elaborada cestería y las miniaturas que esculpen. Son propietarios y operadores de un centro cultural, un museo y un complejo hotelero.

Pues bien, los indios hopi siguen conservando sus profecías. Y, curiosamente, hay una más que sospechosa similitud entre las supuestas 7 profecías mayas y las adivinaciones de los hopi. Veamos que dicen estos al respecto de su futuro.

La siguiente recopilación de profecías hopi son del doctor Allen Ross:

El fin de todo el ceremonialismo Hopi vendrá cuando una “Kachina” se quite su mascara durante una danza en la plaza ante los niños no iniciados [el público general]. Durante un momento no habrá más ceremonias, no más fe. Luego, Oraibi será rejuvenecido con su fe y ceremonias, marcando el comienzo de un Nuevo ciclo de vida Hopi.

Los Estados Unidos serán destruidos, tierra y personas, por bombas atómicas y radioactividad. Solamente los Hopis y su tierra hogar serán preservados como un oasis hacia el cual huirán los refugiados. Los abrigos de bombas son una falacia.

“Solo son las personas materialistas quienes buscan hacer abrigos. Aquellos que están en paz en sus corazones ya están en el gran abrigo de la vida. No hay abrigo para la maldad. Aquellos que no toman parte en la división del mundo por ideologías están listos para reasumir vida en otro mundo, ya sean de raza negra, blanca, roja o amarilla. Todos ellos son uno, hermanos.”

La guerra será: “un conflicto espiritual con asuntos materiales. Los asuntos materiales serán destruidos por seres espirituales que permanecerán para crear un mundo y una nación bajo un poder, aquel del Creador.”

Ese tiempo no es tan lejano. Vendrá cuando el Saquasohuh (Estrella Azul) Kachina baile en la plaza y se quite su máscara. El representa una estrella azul, muy lejos y todavía invisible, la cual hará pronto su aparición. El tiempo es anticipado por una canción cantada durante la ceremonia Wuwuchim.

“Éstos abarcan las nueve más importantes profecías de los Hopis, conectadas con la creación de los nueve mundos: los tres mundos previos en lo cuales vivimos, el presente Cuarto Mundo, los tres futuros mundos que tenemos todavía que experimentar, y el mundo de Taiowa, el Creador, y su sobrino, Sotuknang.”

Los Hopi y otros que fueron salvados de la Gran Inundación hicieron un convenio sagrado con el Gran Espíritu, de nunca apartarse de él. El hizo un juego de tablillas sagradas de piedra, llamadas Tiponi, en las cuales él respiró sus enseñanzas, profecías y advertencias. Antes de que el Gran Espíritu se escondiera de nuevo, el colocó ante los líderes de los cuatro diferentes grupos raciales, cuatro diferentes colores y tamaños de maíz; cada uno debía escoger cual sería su comida en este mundo. Los Hopi esperaron hasta el final, y escogieron la espiga más pequeña de trigo.

Ante esto, el Gran Espíritu dijo: “Está bien hecho. Ustedes han obtenido el verdadero maíz, ya que todos los demás son imitaciones en las cuales están escondidas semillas de diferentes plantas. Ustedes me han mostrado su inteligencia; por esta razón yo colocaré en vuestras manos estas tablillas secretas de piedra, Tiponi, símbolo de poder y autoridad sobre toda tierra y vida, para que la guarden l protejan y sostengan en confianza para mi hasta que yo regrese a ustedes, en un día más tarde, pues yo soy el Primero y el Último.”

El Gran Cacique del Clan del Arco guió a los fieles a esta nueva tierra, pero el cayó en malos caminos. Sus dos hijos lo regañaron por su error, y después de que el murió, ellos asumieron las responsabilidades del liderazgo. Cada hermano fue dado un juego de Tiponi, y ambos fueron instruidos a acarrearlos a un lugar al cual los dirigió el Gran Espíritu.

Al hermano mayor [de la noche resplandeciente] de dijeron que fuera inmediatamente al este, hacia el sol naciente, y al llegar a su destino para comenzar inmediatamente su regreso, que viera a su hermano menor, quien permanecía en la Isla Tortuga [el continente de los Estados Unidos de América].

Su misión era la de ayudar a su hermano menor a causar el Día de la Purificación, a cuyo tiempo todos los hacedores de maldad serían castigados o destruidos, después de lo cual, una paz real, hermandad y una vida eterna serían establecidos. El hermano mayor restauraría toda la tierra a su hermano menor, de quien el Maligno entre los hombres blancos le había quitado. El hermano mayor [de la luz resplandeciente] también vendría a ver las tablillas Tiponi y cumplir la misión dada a el por el Gran espíritu.

Al hermano menor le dieron las instrucciones de viajar a través de la tierra y marcar sus pasos mientras caminaba alrededor. Ambos hermanos fueron dichos que una gran estrella blanca aparecería en el cielo; cuando esto sucediera, todas las personas sabrían que el hermano mayor había alcanzado su destino. Al suceder esto, toda la gente debía instalarse dondequiera que se encontraran en ese momento, y que se quedaran allí hasta que regresara el hermano mayor.

A los Hopi les dijeron que después de un tiempo, Hombre Blancos vendrían y les tomarían su tierra y tratarían de guiar a los Hopi a caminos de maldad. Pero a pesar de todas las presiones en su contra, a los Hopi les dijeron que ellos debían sostener su Antigua religión y su tierra, aunque siempre sin violencia. De tener éxito, les prometieron que su gente y su tierra serían un centro desde donde despertaría el Verdadero Espíritu.

Se dice que después de muchos años, el hermano mayor podría cambiar el color de su piel, pero su cabello permanecería negro. El tendría la habilidad de escribir, y el sería la única persona capaz de leer el Tiponi. Cuando él regresará a encontrar a su hermano menor, el Tiponi sería colocado lado a lado para mostrar a todo el mundo que son verdaderos hermanos. Luego tendría lugar el Gran Juicio, puesto que el mayor le ayudará al hermano menor a obtener justicia real para todos los hermanos Indios que han sido cruelmente maltratados por el hombre blanco desde que éste llegó a la Isla Tortuga.

El hermano mayor transformado, el Verdadero Hermano Blanco, usará una bata roja o una gorra roja, similar al patrón en la parte posterior de un sapo con cuernos. El no traerá más religión que la suya propia, y traerá con el las tablillas Tiponi. El será todo-poderoso; ninguno será capaz de resistir contra el. El vendrá rápidamente, y en un día ganará control del continente entero.

Se ha dicho: “Si el viene del Este, la destrucción no será tan mala. Pero si viene del Oeste, no se levanten en los techos de sus casas para ver, porque el no tendrá misericordia.”

El Verdadero Hermano Blanco traerá con el dos grandes ayudantes, poderosos e inteligentes, uno de los cuales tendrá un signo de swastika (el símbolo masculino de pureza), y el signo del sol. El segundo gran ayudante tendrá el signo de una cruz celta con líneas rojas (representando la sangre femenina) entre los brazos de la cruz.

Cuando esté cerca la gran purificación, estos ayudantes sacudirán la tierra primero por un corto período en preparación. Después de haber sacudido la tierra dos veces más, se les unirá el Verdadero Hermano Blanco, quien se volverá uno con ellos y traerá el Día de la Purificación al mundo. Los tres ayudarán al “hermano menor” (el Hopi y otras gentes de corazón puro) para hacer un mundo mayor. En las profecías, los dos ayudantes son designados por la palabra Hopi para “población”, como si fuesen grandes grupos de gente.

Los Hopi fueron advertidos que si estos tres grandes seres fallaban, terrible maldad acontecería en el mundo y grandes números de gente serían muertos. No obstante, también se dijo que tendrían éxito si suficientes Hopi permanecían fieles al antiguo espíritu de su gente. El Verdadero Hermano Blanco y sus ayudantes les mostraría a la gente de la tierra un nuevo gran plan de vida que conduciría a la vida eterna. La tierra se volvería nueva y bella de nuevo, con una abundancia de vida y alimento.

Aquellos que se salven compartirán todo por igual. Todas las razas se mezclarán y hablarán una lengua para ser una familia.

Las profecías de los hopi son tantas que no se pueden reproducir en estas páginas, pero las aquí recopiladas nos dan una idea de su contenido. Curiosamente, algunas de estas profecías son calcos de los textos publicados por Alberto Beuttenmüller.

Ya tenemos la primera de las coincidencias. La siguiente pregunta que uno puede hacerse es ¿existe algún indicativo de que algo puede ocurrir en el terrero de las astrología o lo astronomía?

En el primero parece que muchos astrólogos se ponen de acuerdo en que algo va a ocurrir. Mi amiga, Mónica Carretero, astróloga, me relataba lo siguiente: “Mientras Neptuno sigue pasando por el mundo moderno, Urano abandona el mundo antiguo y se instala en Fuego (Aries). A su vez Plutón, el dios de los Muertos y de las transformaciones profundas a través del dolor y la muerte, se instala en el signo de Capricornio, que implica las estructuras rígidas  y los conceptos disciplinarios antiguos y trasnochados que no sirven para nada”. Pero, ojo, ésa es su interpretación, y la astrología no es una ciencia que se tomen muy en serio aquellos que se basan en la experiencia y en la percepción.

¿Y en el campo de la astronomía?

Como las cosas no están claras pregunté a unos amigos de Astroseti, sobre si es cierto que en el 2012 se producirá un alineamiento de la Vía Láctea respeto al Sol (como así auguran los catastrofistas) y esto fue lo que me contestaron:

Puedes pensar en el movimiento del sistema solar como una órbita circular alrededor del centro de la galaxia contenida en el plano galáctico. El período son unos 220 millones de años. Luego, existen desviaciones mínimas de esta órbita circular. Estas hacen que el sistema solar se mueva perpendicularmente al plano galáctico y también de forma paralela a él con una velocidad propia superpuesta a la velocidad de traslación de la órbita circular. Las causas de estas desviaciones son básicamente dos. Por un lado el hecho que el potencial gravitatorio de la galaxia es asimétrico y no de simetría esférica, y por otro lado la gravitación ejercida por estrellas circundantes.

El movimiento vertical respecto del plano galáctico es periódico con un periodo de unos 70 millones de años. En el plano galáctico es donde se encuentra la mayor cantidad de medio interestelar y nubes por lo que el sol entra y sale de nubes durante su trayecto. En general una galaxia consiste de una estructura con forma de “queso gruyer”: el medio interestelar es expulsado por vientos estelares y supernovas formando burbujas que quedan casi vacías con poca densidad pero con un gas muy caliente en su interior.

Dentro de estas burbujas a su vez y especialmente en sus paredes se pueden formar nubes de material. Fuera de ellas la densidad de nubes es mucho mayor. Estas son nubes moleculares y de polvo, muy frías y de densidad más alta. El sistema solar se encuentra actualmente dentro de una burbuja de esas, desde hace unos 3 millones de años. Esta burbuja, denominada “burbuja local” no se mueve con el sol, sino que se creó, el sol entró en ella y saldrá de ella en el futuro. De hecho, en sus más de 4000 millones de años de existencia el sistema solar ha debido pasar por muchas burbujas de este tipo.

En este paso por el medio interestelar puede ocurrir que entremos en una u otra nube molecular. Esto en principio no es problema alguno, ya que la heliosfera creada por el viento solar apantalla la entrada de medio interestelar dentro del sistema solar. Lo que puede ocurrir es que la heliosfera se vea algo modificada y con ella la generación de rayos cósmicos anómalos. Hay modelos sobre esto pero a mí no me consta que haya conclusiones claras.

En definitiva, algo está ocurriendo. Y eso algo, llámese “rayos cósmicos anómalos” o no, está produciendo alteraciones en el Sol que pueden repercutir en el llamado “calentamiento global”.

Algunos otros apuntan que el 6 de Junio de 2012 será el último tránsito de Venus de este siglo, los siguientes serán en el 2117 y en el 2125. Este es un alineamiento bastante raro, y solamente se han visto seis de estos eventos desde la invención del telescopio (1631, 1639, 1761, 1769, 1874 y 1882).

El 21 de Diciembre del 2012 será el día  del solsticio de invierno, el día más corto del año en el hemisferio Norte.

Se espera que ocurra el citado pico de flujo magnético solar, relacionado con las manchas (tormentas) solares, en 2012. Este tipo de actividad intensa se observó anteriormente en 1958, con auroras vistas hasta en México, y se espera que la siguiente cause alguna interrupción de servicios de GPS, teléfonos celulares, y transmisiones de satélites.

Aquí se acaba todo. No hay más predicciones científicas para el 2012.

Ya tenemos todos los componentes del cóctel. Pongamos en esta coctelera una mala interpretación del calendario maya, supuestas profecías mayas que no existen, un códice maya K que proviene de una novela, los augurios de los indios hopi, y diversos acontecimientos galácticos relacionados con la astronomía y la arqueología, y ya tenemos el circo montado. Ríos y ríos de tinta en torno al 2012, libros, vídeos, documentales, películas catastrofistas, y un enorme elenco de pseudo-estudiosos del tema que se presentan ante las masas para hablar de aquello que no entienden ni han comprobado.

No me extraña que luego se ridiculice a todos aquellos que creen en algo más que la ciencia, historia y arqueología oficial, entre los que me encuentro, porque ante fenómenos como el circo del 2012 sólo cabe sonrojarse.

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2012: LAS FALSAS PROFECIAS MAYAS (I)

24 Septiembre 2009

No iba a escribir sobre ello, pero son muchos los que me preguntan sobre las profecías mayas y el supuesto fin del mundo en el 2012. Así que me dispuse a averiguar la verdad sobre esta historia. El resultado tiene bastante de malo, puesto que en lo esencial parece que hay mucho bulo, si bien es cierto que algunas fuentes apuntan sobre ciertas profecías que nada tienen que ver con los mayas. Por honor a la verdad es conveniente escribir sobre ello, pues de otra forma es lógico que la ciencia más empírica trate de charlatanes a los catastrofistas y proféticos. Además, no hay que esperar a fechas concretas para ver el llamado cambio de conciencia global, porque el paradigma de la nueva conciencia ya se está produciendo en estos momentos.

¿De dónde ha salido esta locura sobre el final de los tiempos? De entrada, el citado armagedón no tendrá lugar el 31 de diciembre de 2012, sino el 21 de diciembre, partiendo de un supuesto año 0 de los mayas, del que luego hablaremos. ¿Y por qué esta fecha apocalíptica? Pues porque a alguien se le ocurrió decir que así finaliza el calendario maya.

El mentado calendario fue creado por una civilización avanzada, los Mayas, de los cuales se tiene noticia desde el 1.000 a.C hasta el 1.687 d.C. Pruebas del imperio maya se extienden por la mayor parte de los estados sureños de México y por localizaciones de Guatemala, Bélice, El Salvador y parte de Honduras.

Los habitantes del imperio maya dominaban la escritura y tenían una asombrosa habilidad para construir ciudades y la planificación urbana. Probablemente los mayas son más conocidos por sus pirámides y otros edificios intrincados y magníficos, ejerciendo un gran impacto en la cultura de América Central, no sólo en su civilización, sino también en otros pueblos indígenas de la región. Un número importante de mayas vive actualmente y mantiene sus antiguas tradiciones, habiendo hasta un total de 44 dialectos diferentes derivados de la lengua maya original.

Los mayas utilizaron muchos calendarios diferentes y concibieron al tiempo como un engranaje de ciclos espirituales. Si bien los calendarios tenían usos prácticos (social, agrícola, comercial y administrativo) también contenían un elemento religioso muy importante. Cada día tenía un espíritu protector, lo que significa que cada día tenía un uso específico. Esto esta en abierto contraste con nuestro moderno calendario gregoriano, que fija sobre todo las fechas administrativas, sociales y económicas.

Los mayas usaron tres sistemas de calendario diferentes (y algunas variaciones dentro de los sistemas). Los tres sistemas se conocen como el tzolkin (el calendario sagrado), el haab (el calendario civil) y el sistema de la cuenta larga.

El tzolkin es un ciclo de 260 días y el haab es un ciclo de 365 días, de los que luego hablaremos. Si se combinan el ciclo del tzolkin y el ciclo del haab se produce un ciclo de 18.980 días, conocido como la ronda del calendario, es decir 18.980 días que son algo menos de 52 años solares. Así los mayas no podrían usar simplemente una fecha del tzolkin-haab para identificar un día en un periodo de varios cientos años, ya que habría varios días dentro de este periodo con la misma fecha del tzolkin-haab.

Los mayas superaron este problema usando un tercer calendario que les permitió identificar un día singular dentro de un periodo de varios miles de días. Para hacer esto usaron un sistema vigesimal (con base 20) de número de lugar-valor, análogo a nuestro sistema de número de lugar-valor decimal.

Los mayas usaron un único sistema vigesimal para contar objetos, aunque modificado al contar los días. En un puro sistema vigesimal cada lugar en un número está ocupado por un número de 0 a 19, y ese número se entiende que debe ser multiplicado por 20. Según este sistema, he aquí un ejemplo:

2.3.4 = 2*20*20 + 3*20 + 4*1 = 864

Al contar días, sin embargo, los mayas usaron un sistema basado en la posición, en donde el primer lugar (como de costumbre) tenía un valor de 1; el segundo lugar el 1, tenía un valor de 20; pero el tercer lugar no tenía un valor de 400 (20*20), sino de 360 (18*20). Esto podría deberse al hecho que con el 360 están cerca de la duración del año en días, que luego se variaba sumando días con el transcurrir de los años. El valor de cifras mas grandes continuaría de esta forma: 7.200 (20*18*20), 144.000 (20*20*18*20), etc. Según este sistema tendríamos:

1.3.5.7 = 1*20*18*20 + 3*18*20 + 5*20 + 7*1 = 8.387

Una fecha de la cuenta larga maya es un número vigesimal modificado (como se describió anteriormente) compuesto de cinco lugares, ej. 9.11.16.0.0, e interpretado como una cuenta de días con base en alguna fecha. Hay muchas fechas de la cuenta larga inscritas en las estelas y escritas en los codices. El cálculo del equivalente decimal de una cuenta larga equivale a una cantidad en días. Este se considera como un número de días contados a partir de un determinado día en el pasado. Se supone que el número de días comienza desde el día 0.0.0.0.0. Pero la pregunta obvia es: ¿qué día se usó como la fecha base? ¿Y qué día fue ese en términos del calendario Occidental?

Los mayas tenían nombres para períodos que constan de 20 días, 360 días, 7.200 días, por ejemplo, de acuerdo con su sistema vigesimal modificado de contar días. Un día es denominado como Kin. Veinte Kines hacen un Uinal, 18 uinales un Tun, 20 tuns un Katun ,y 20 katunes un Baktun. Así queda la cosa:

  • 1 kin = 1 día
  • 1 uinal = 20 kines = 20 días
  • 1 tun = 18 uinales = 360 días
  • 1 katun = 20 tunes = 7.200 días
  • 1 baktun = 20 katunes = 144.000 días

Los números en los cinco lugares del calendario de la cuenta larga son como sigue:

baktunes . katunes . tunes . uninales . kines

Así, por ejemplo, 9.15.9.0.1 implica una cuenta de 9 baktunes, 15 katunes, 9 tunes, ningún uinal y 1 kin, o en otras palabras, 9*144.000 + 15*7.200 + 9*360 + 0*20 + 1*1 días, o bien 1.407.201 días. Se trata de una cuenta de días que comienza desde la fecha base maya del 0.0.0.0.0.

La mayoría de las fechas de la cuenta larga que se encuentran en las inscripciones de piedra tienen una fecha del baktun de 9. El periodo 9.0.0.0.0. hasta el 10.0.0.0.0, del periodo maya Clásico, es considerado hoy por los arqueólogos como el periodo (aproximadamente) del 436 D.C. hasta 829 D.C. Hay, sin embargo, algunas anomalías extrañas. Se descubrieron dos fechas de la cuenta larga (encontradas en Palenque) como 1.18.5.4.0 y 1.18.5.3.6 (14 días antes) que son unos 2.794 años solares antes de 9.0.0.0.0. ¿No habiendo evidencia de la existencia de los mayas hasta el 1.000 a.C., ¿qué podrían estar significando estas antiquísimas fechas de la cuenta larga ?

Podríamos esperar una siguiente unidad después del baktun consistente en 20 baktunes, y efectivamente existe y se llama pictun. Sin embargo, ninguna fecha de la cuenta larga se ha encontrado con una cuenta de más de 12 baktunes, excepto 13.0.0.0.0. Y aquí es donde los catastrófistas se amparan para afirmar que el sistema de la cuenta larga maya 13.0.0.0.0 marca el principio de un nueva era, y que éste, no se sabe por qué razón, equivale a 0.0.0.0.0.

Vayamos a otro calendario, el tzolkin, a veces conocido como el calendario sagrado, un ciclo de 260 días, donde cada día del tzolkin es denominado por una combinación de un número del 1 a 13 y un nombre de la serie de veinte, en el orden: lmix, lk, Akbal, Kan, etc.

El día corre a través de los números y a través de los nombres, independientemente. La sucesión de días del tzolkin funciona así :

1 Imix

2 Ik

3 Akbal

4 Kan

. . .

13 Ben

1 Ix (aquí repetimos los números)

2 Men

3 Cib

4 Caban

5 Edznab

6 Cauac

7 Ahau

8 Imix (se repiten los 20 días)

9 Ik

10 Akbal

. . .

Hay 260 fechas diferentes en esta sucesión. Esto es porque 260 es el mínimo común múltiplo de 13 y 20. Así el ciclo de (13) números de días del tzolkin combinados con (20) los nombres de días del tzolkin se repite cada 260 días.

Para explicar este calendario de 260 días, se ha especulado que los mayas escogieron este número de días porque su conocimiento astronómico admirablemente avanzado les reveló que un período de 260 días cuadra bien con ciertos períodos astronómicos, como los años con eclipse. Una explicación más prosaica es que había originalmente dos ramas de la sociedad maya, una de las cuales usó un ciclo numerado de 13 días y la otra un ciclo denominado de 20 días . Y es que hay una serie de trece dioses mayas que pueden ser el origen de los 13 días numerados, similar a nuestra semana.

Se deduce que en algún punto de la historia maya temprana los dos grupos se unieron, combinando los dos calendarios para que ningún grupo perdiera su método de contar los días, produciendo así el ciclo de 260 días descrito anteriormente.

Los mayas también mantuvieron un calendario llamado “civil” el calendario “haab”. Este era similar a nuestro calendario actual, ya que contiene meses (19) y los meses se dividen en días (20) numerados de 0 a 19. A diferencia de nuestro calendario, el ciclo del haab se compone de dieciocho meses de veinte días cada uno, más uno de cinco días al final del año.

Los cinco días extras formaron el mes de Uayeb, y son anónimos. Los cinco días “anónimos” fueron considerados desafortunados. Nadie se casaría en Uayeb. El ciclo del haab consistió así en 18*20 + 5 = 365 días, el número íntegro de días mas cercano al real año solar de 365,2422 días solares.

La sucesión de días desde el primer día del año hasta el último se cuenta como sigue:

0 Pop

1 Pop

19 Pop

0 Zip

1 Zip

19 Zip

0 Zodz

(y así sucesivamente hasta el 18º mes) :

19 Cumku

0 Uayeb

4 Uayeb

Para la mayor parte de la historia maya el primer día de Pop fue denominado como 0 Pop y el último, 19 Pop.

Respondamos a una gran pregunta que hace un momento nos desconcertaba. ¿Cuándo comienza el año cero de los mayas, o sea el 0.0.0.0.0?

Pues parece ser que la repetición de una misma fecha de la cuenta larga con una fecha del tzolkin-haab sólo ocurre una vez cada 136.656.000 días (aproximadamente 374.152 años o 73 eras mayas). Este ciclo de tiempo se conoce como Era Maya que, según la correlación de algunos, debió de comenzar el 11 de Agosto del 3114 a.C., aproximadamente, con lo cual sí terminaría el 21 de diciembre del 2012 (¿?) de nuestra era, o sea el 13.0.0.0. Aunque el 13, como se vio, no es el número final, sino el 20; así que luego daremos la fecha final auténtica y real del calendario maya.

De todos los problemas tratados por los estudiosos de los mayas, el problema de la correlación es el más importante . Sólo con una solución a este problema podemos localizar el fenómeno de la civilización maya en un marco de tiempo relacionado con el nuestro; es decir, dónde está el año cero de los mayas.

El problema de la correlación es el problema del hallazgo de un día determinado que se identifique por una fecha Occidental y por una fecha maya, simultáneamente, permitiendo igualar la fecha Occidental con la fecha maya. Una vez hecho esto, la conversión de cualquier fecha de un sistema a una fecha en el otro se haría posible.

Un número de la correlación correcto debería estar de acuerdo con :

  • Datos de la tabla de Venus en el Códice de Dresden.
  • La mayoría de los datos del tzolkin sobrevivientes entre los mayas a la post-conquista.
  • Los archivos del obispo de Landa del siglo XVI sobre el asunto.
  • Los archivos aztecas a la llegada de Cortes.
  • La información lunar encontrada en las estelas.

Numerosos estudiosos han sugerido diferentes valores para el número de la correlación. La respuesta normalmente aceptada es 584.283, número sugerido por S.E.J. Thompson, ésta es la llamada “correlación Thompson”. Otros estudiosos han hecho pensar en otras correlaciones, desde 482.699 (Smiley) hasta 774.078 (Weitzel). ¿Por qué se toma en consideración la correlación de Thompson y no otras? Ni se sabe, Yo mismo he sido incapaz de entender la lógica de Thompson para dar a entender que la fecha 0.0.0.0.0 corresponde al 11 de agosto del 3.114 a.C. Y eso que se supone que debería entender de números, porque aparte de una carrera de Periodismo cuento con una Ingenieria Técnica de Sistemas Informáticos.

Ya sé que la mayoría dan por válido el año 0 maya como 3.113 a.C., pero esto es debido a una equivocación del sistema astronómico de denotar años; el año -3113 es el año -3114 a.C., ya que el año 0 de nuestro calendario nunca existió. Se supone que damos por válido que Jesús de Nazaret nació en el llamado año 1 (luego lo explicamos).

Hay una manera de terminar con el problema de la verdadera fecha de correlación de una vez por todas. Se basaría en descubrir en los códices mayas una referencia clara a un eclipse (completo con fecha de la cuenta larga) que pueda ser determinado también por los astrónomos, ocurrido en una fecha exacta del calendario europeo. Los eclipses solares son los mas aptos, porque ellos sólo son visibles en un área restringida (mientras que los eclipses lunares pueden verse sobre la mayor parte del hemisferio terrestre en la noche ), lo que significaría que también serían vistos en los territorios mayas. Varios estudiosos (ej. Owen y Smiley) han buscado un evento que pueda identificarse de igual manera en los sistemas del calendario maya y Occidental, con fechas o fenómenos astronómicos conocidos. Sin embargo, las malas noticias es que hasta la fecha no se ha encontrado un evento conocido que se dé como válido. Por lo tanto, no hay una fecha de correlación válida y oficial, y esa es la auténtica verdad, le pese a quien le pese.

Prosigamos. Habíamos visto que algunos catastrófistas se amparaban en la fecha del 13.0.0.0.0 para hacer sus cálculos y afirmar que ésta correspondía, partiendo del año cero de los mayas, propuesto por la correlación de Thompson, al 21 de diciembre de 2013. Todo ello sin tener en cuenta un ajuste en el calendario del que hablaremos enseguida.

Pero si el sistema base de los mayas es el 20, con números comprendidos entre el 0 y el 19, ya que los mayas eran de los pocos que conocían la existencia del 0 y lo usaban… repito, ¿cuándo debería finalizar el calendario maya?

El calendario maya debería terminar el 19.19.19.17.19 (ese 17 en medio es porque, recordemos, esta posición únicamente es múltiplo de 18), es decir, que estaríamos hablando del 13 de agosto de 4.771. Hay inscripciones mayas en las que se nombran fechas posteriores a ésta, lo cual quiere decir que su mundo todavía iba mucho más allá, acabando con la teoría del apocalipsis de los catastrofistas.

Nos hemos saltado un hecho de interés. En 1582 el Papa Gregorio XIII creo el calendario gregoriano en el que hizo un ajuste de fechas para que coincidiese exactamente con las cuatro estaciones del año, ya que con el paso del tiempo se habían producido desajustes. Además, eliminó 3 años bisiestos cada 400 años.

La cosa quedó como sigue:

  • Sería bisiesto aquel año cuya cifra sea divisible por 4, excepto los años seculares, múltiplos de 100, los cuales serían bisiestos únicamente si son divisibles por 400 (por ejemplo, 1900 no fue bisiesto, 2000 sí lo fue, pero el 2100 no lo será).
  • Dado que desde la vigencia del calendario Juliano se habían considerado como bisiestos años que no debieron serlo y había ya un error acumulado de 10 días, se quitarían 10 días al calendario: el día siguiente al 4 de octubre de 1582 (la fiesta de San Francisco de Asís) sería llamada a ser 15 de octubre (este año de 1582 es el año más corto de la cristiandad, con 355 días; y los días del 5 al 14 de octubre de ese año ni siquiera existieron).

Para más desfase, el papa romano Hormisdas (514-523), motivado por la imprecisión que había para contar los años en esa época, los cuales se contaban según la conveniencia particular del mundo cristiano, unos a partir de la fecha de la mítica fundación de Roma “ab urbe condita” (753 a.C.) y referencia del inicio del calendario romano, y otros lo contaban partiendo de la era del emperador romano Diocleciano (el año 284 d.C.), conocedor de los estudios que realizaba Dionisio, le ordenó que calculara la fecha de nacimiento de Jesús de Nazaret y que a partir de ahí se usara ésta para contar los años.

Dionisio estableció el año en que supuestamente había nacido Jesucristo “ab incartione Domino”. Esta fecha la fijó a los 754 años de la fundación de Roma “ab urbe condita”, y mantuvo como el día del nacimiento el 25 de diciembre, igual como lo había establecido el papa romano Julio I (280-352), quién tomó el día que se celebraba la fiesta pagana romana “Hagia Fota” (Sol invencible) como el nacimiento de Jesús; el año comenzaría en el mes de enero, como había sido establecido en el calendario juliano.

Dionisio carecía de la noción del cero como número (concepto que desde la India fue transmitido a los árabes, y sólo llego a Occidente varios siglos después), por tal motivo inició la historia del cristianismo el año uno “Anno Domine”, o sea al comienzo de la “era cristiana”; con Dionisio, el cristianismo se apropió de la era nacida y por venir “per saécula saeculórum”.

Dionisio, tuvo varios errores: uno de ellos fue motivado por desconocer el número cero, y empezar la era con el año uno, y lo más importante para los cristianos, fue que se equivocó por 6 años de la fecha real del nacimiento de Jesucristo (el rey Herodes El Grande falleció en el año 4 a.C.).

¿Y qué tiene esto que ver que nuestro calendario? Pues que lo siento por ti, lector, pero no vives en el 2009, fecha en la que escribo esto, sino en 2009 menos los 6 años de error de Dionisio, más uno más producto de contar desde el 0, como se hizo a posteriori. Y ahora viene lo malo para los catastrofistas, si nos basamos en su fecha del 21 de diciembre de 2012 como válida, dando por buena la correlación de Thompson y haciendo caso omiso a que el calendario maya es de base 20. Y es que el 21 de diciembre de 2012 ya ha tenido lugar, concretamente fue el 21 de diciembre de 2005 de nuestra era. Oh, vaya, ¡qué desilusión! Y no ha habido armagedón ni día del juicio final, ni hemos sufrido un cambio de conciencia global que haya hecho que nuestra civilización se tambalee y vuelva a comenzar.

Todo esto suena muy interesante, pero ¿qué tiene que ver con el fin del mundo? Las supuestas profecías mayas se basan por completo en el supuesto de que algo malo va a ocurrir cuando el calendario maya de la Cuenta Larga se termine, como acabo de citar. Y para ello se basan en unas profecías mayas “secretas” que debieron encontrarse en alguna parte. El problema radica en que por más que busque uno esa profecías, los códices donde se citan, o deberían citarse, no aparecen por ninguna parte.

Continuará…

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EGIPTO: ARQUEOLOGIA PROHIBIDA Y CIENCIA INFUSA (I)

18 Septiembre 2009

Misterios Egipto

El Cairo, mes del Ramadán. Hace un calor asfixiante en esta ciudad. Acabamos de llegar al hotel Piramisa y alguien propone ir a cenar a un Pizza Hut cercano.

No aparece en los libros, pero El Cairo cuenta con una población que supera los 20 millones de personas actualmente; siendo una de las ciudades más contaminadas del mundo, en gran medida porque hay 5 millones de automóviles corriendo a todo trapo por la metrópoli. Téngase en cuenta que el litro de gasolina en este país árabe cuesta igual que un litro de agua; por tanto no es extraño que la población disponga de un vehículo destartalado con el que moverse.

Hablando de coches, lo de esta gente con la circulación da auténtico terror. No respetan las señales de tráfico, ni las líneas continuas, ni los semáforos, ni los transeúntes… nada. De hecho, el guía nativo que nos acompaña durante el viaje, Amir, nos señala que es habitual esta forma de conducir y que nos vayamos acostumbrando. Cuesta un poco al principio, la verdad, porque para desplazarnos entre pueblos contábamos con un mini autobús que brincaba por los socavones de las calzadas y al que, de tanto en tanto, le daba por realizar adelantamientos indebidos que te tenían el corazón en un puño. Al producirse la maniobra de adelantamiento, cuando otro vehículo se aproximaba de frente, no se retiraban, sino que ambos aguantaban hasta que al final alguno de ellos se tenía que lanzar a la cuneta para esquivar la colisión.

Una de las anécdotas del viaje, relacionado con el tema, fue al volver de Jan el Jalili, el gran bazar o centro comercial donde se vende de todo, la carne cuelga de las paredes, y hay inmundicia allá donde pises. Al regresar al hotel de noche, subidos a uno de esos taxis negros con luces de Navidad (les encanta que sus coches parezcan burdeles de carretera), el taxista con las luces de cruce apagadas (no las usan nunca) y tocando el claxon constantemente (es el lenguaje que utilizan para comunicarse entre conductores, pues un bocinazo significa algo, dos “que te den”, tres es algo así como “aquí estoy”, etcétera), nos pide un dinero por llevarnos hasta el hotel, y se lanza a la carrera. Sí, tal cual, porque está desesperado por llegar. El tipo se salta todos los semáforos, y al llegar a una rotonda, se dispara el flash de un poste que le fotografía (y yo pensando que aquí no había radares). A todo ello que unos agentes del orden ven la infracción, y se limitan a insultarle en árabe. Como el taxista tiene prisa por salir de la rotonda, no mira quién viene al salir de la curva, y una vieja con un burka negro se interpone en nuestro camino. La vieja sale disparada por los aires, después de pasar por encima del capot; una de sus babuchas se queda colgando en el parabrisas. El conductor baja la ventanilla a mano, y le vilipendia a la mujer, mientras gesticula con las manos. Observo a la mujer caminar poco a poco, cojeando. El taxista le arroja un último insulto con un “Alá” intercalado, y arranca el coche a toda prisa. Llegamos a la puerta del hotel no sé cómo.

Esto es El Cairo, con sus vetustos coches, insalubridad por todas partes, tiendas abiertas las 24 horas del día, taxistas locos, contaminación que no te deja ver el horizonte, autobuses atestados por gentes que los cogen en marcha, bocinas de vehículos resonando a todas horas, llamadas a la oración sonando por los altavoces de las mezquitas, bueyes tirando carros por la ciudad, personas comiendo en la calle después de las seis de la tarde y en platos compartidos con sus vecinos, y muchísimos vendedores y no vendedores intentando pedirte o colarte algo por un euro a cada paso que das.

Nada más despertar, el equipo que me acompaña se dirige a visitar la fortaleza de Saladino, reminiscencia de aquel mundo árabe que destacó por encima del occidental y del que nada queda. Aunque el guía que nos acompañe se empeñe en que miremos al frente, yo observo a la derecha, y sólo distingo un barrio al que llaman la Ciudad de los Muertos y que me llama poderosamente la atención.

La Ciudad de los Muertos es un gigantesco cementerio que en su día, tras la ocupación del Sinaí por parte de Israel en la Guerra del Yom Kipur en 1973, fue utilizado por miles y miles de desplazados egipcios como vivienda. Actualmente varias decenas de miles de personas viven allí y sus hogares están en las mismísimas tumbas. Esta necrópolis habitada padece una extrema pobreza, una gran insalubridad y un más que peligroso índice de delincuencia. En la Ciudad de los Muertos, en las que se encuentran Mausoleos Reales de la época de los mamelucos, las mujeres tienden las ropas entre las lápidas, los niños buscan comida entre la basura frente a símbolos mortuorios, las bandas urbanas revolotean donde un día cientos de familias lloraron y rezaron por sus seres queridos. Este cementerio o barrio ya, parece irse comiendo poco a poco a la capital egipcia. Personas que no existen en los censos, gente que vive con los muertos, gente que vive y hace el amor aquí.

La fortaleza de Saladino está situada en el monte de Mokattam, en El Cairo, evoca recuerdos de su fundador, el gran Salah Eddín Al-Ayubi, más conocido como Saladino. Fue construida entre 1176-1182 al estilo de las fortalezas medievales. Para su construcción se utilizaron piedras de monumentos antiguos. La fortificación proporciona una vista panorámica de la ciudad. Fue la residencia de califas, sultanes, visires y pashas hasta los tiempos de Muhammad Ali, en el siglo XIX. Se divide en tres sectores principales: la fortaleza y muros del Este fueron construidos en época de Salamino (1176); del siglo XIX son la parte Sur, con los palacios y establos, y el sector que desciende la ladera por el Oeste, donde están la puerta principal y la mezquita del sultán Hassan. Otros monumentos de la Ciudadela son el museo de armas, el pozo Bir Usef, la mezquita Sidy Sariah y el Qasr al-Ablaq; este último fue mandado construir por el sultán al-Nasir en 1313, siendo destruido en 1824 por una explosión. El museo de armas es, con toda seguridad, el museo más cutre que haya visitado jamás, con apenas instrumentos visibles, y sólo una docena de fotografías que quieren aportar la sensación de una época dorada, pero que traslucen la decadencia actual.

Desde allí nos trasladamos al Barrio Copto. Entre los siglos IV y VII el Cristianismo se difundió por Egipto generando una importante tradición religiosa y artística. La expansión del Islam, a partir del siglo VII, provocó un drástico descenso del número de fieles cristianos en Egipto. Los árabes adoptaron el término “copto” para referirse a la minoritaria comunidad de egipcios cristianos. El idioma copto, heredero del lenguaje egipcio de tiempo de los faraones (que en vez de jeroglíficos utilizaba el alfabeto griego para su escritura), sobrevivió hasta el siglo XIII, cuando fue reemplazado por el árabe.

En el Barrio Copto de El Cairo se puede recorrer las estrechas callejuelas y visitar las hermosas iglesias, entre las que se destacan: la “Iglesia Colgante” el-Muallaqa (el templo cristiano más antiguo de El Cairo construido en lo alto de una puerta romana y plagado de huesos de mártires expuestos en vitrinas), San Jorge, Santa Bárbara, y San Sergio. Esta última ubicada donde, según la tradición, vivió la Sagrada Familia durante su huída a Egipto. Lástima que aunque los árabes promulguen su tolerancia con otras religiones, esto no sea del todo cierto. Durante nuestra estancia en la capital, 150 cristianos coptos fueron detenidos por fumar o comer en la calle, durante el mes del Ramadán. La multa por este delito es de 500 libras egipcias; para que nos hagamos a la idea, 7 libras egipcias son 1 euro. Esta intransigencia viene de muy antiguo, ya que fueron los árabes, después de la ocupación en el año 642, los que impusieron el Islam y su idioma, acabando con el egipcio copto y una posible interpretación de los jeroglíficos, hasta su redescubrimiento por parte de Champolion. Es más, como el Islam prohíbe el alcohol, fueron los árabes quienes arrancaron todas las vides de Egipto, acabando con la cosecha de vinos, las más populares en el mundo antiguo.

Raudos nos dirigimos al Museo de El Cairo. Este museo encierra algunos misterios, de los que no se cuenta nada en libros de historia, y que voy a comenzar a enumerar.

helice mastaba Sabu

Junto a la sala de las momias, hay una vitrina en la que se expone un disco circular que se asemeja a la hélice de algún vehículo. Fue descubierta en la Mastaba de Sabu (100-3000 aC) , durante las excavaciones de Walter B. Emery en enero de 1936. Todo ello está al norte de Saqqara, a unos 1,7 kilómetros al norte del Paso de la Pirámide de Djoser.

Sabu fue un alto funcionario o administrador de una ciudad o una provincia, durante el reinado de la Dinastía I. El interior de la mastaba era una subestructura de siete habitaciones ubicadas en un hoyo a una profundidad de 2,55 metros en el sustrato de grava y roca caliza. Las habitaciones estaban separadas por paredes de ladrillo de barro negro.

En la primera sala se encontraron intactas paredes de barro con restos de yeso y un techo de planchas de madera. La sala se llenó con 96 navíos de cerámica, algunos de los cuales llevaban el nombre del rey Den y de Sabu.

En la segunda sala fueron encontrados huesos de buey y restos de cerámica. En la tercera sala había 71 naves sin impresiones. En la cuarta sala fue encontrada la habitación casi vacía; solo se encontraron fragmentos de vasos de piedra y cerámica. La quinta sala era la sala funeraria. Contenía los restos de Sabu, y ésta fue la primera vez que un noble de la Dinastía I se encontró en la posición que originariamente se había colocado en el momento del entierro. Lo malo es que su tumba fue saqueada en algún momento de su historia.

Los objetos que se encontraron eran de cobre, sílex, 77 barcos de cerámica, cajas de marfil, huesos, flechas, piedras y vasos. Fueron encontrados, además, 48 navíos de piedra en la cámara funeraria, aunque estaban rotos.

Sobre una de las barcas se encontró un disco, junto a los sellos del rey Anedjib. El disco o hélice tiene un diámetro de 61 centímetros y una altura de 10, según las mediciones de Emery, con un tubo de casi 10 centímetros de diámetro en el centro. Emery sugirió que el artefacto podría haber sido tallado como imitación de una parte del navío, con un agujero central que originalmente fue diseñado para encajar en un pedestal. Fue tallado en esquisto, un mineral tan fuerte como el cemento y que se usaba en la construcción.

Vista superior Hélice Mastaba Sabu

William Kay sugirió que la hélice formaba parte de un ritual como lámpara de aceite con mechas. Curiosa interpretación. Dentro de la típica política de los arqueólogos y egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal de algún candelabro.

Ahora bien, si fue encontrado junto a un navío parecería lo que es, una hélice, o algún sistema de refrigeración de algo. ¿Pero de qué?

Pero los sustos no se acaban aquí. Ahora sí, expuesto a la vista de todos, aunque estuvo mucho tiempo en los sótanos del museo, en una de las vitrinas se observa el llamado “Planeador de Saqqara”, un objeto hallado en una tumba de la antigua ciudad egipcia de Saqqara que parece un avión en miniatura aerodinámico, tallado en madera.

Clasificado como “objeto de culto” por sus descubridores, este artefacto podría considerarse un “oopart”, un objeto imposible que no debería estar ahí. Su forma aerodinámica y sus detalles lo hacen parecer similar a un planeador moderno, lo que da lugar a especulaciones sobre la verdadera tecnología del antiguo Egipto.

Planeador de Saqqara

Dado que el aeroplano era un artefacto aún desconocido en la época del hallazgo, esta pieza fue archivada en una caja que se etiquetó como “modelo de madera de un pájaro”. Luego quedó almacenada en los subsuelos del museo de El Cairo. Fue redescubierta por el Dr. Khalil Messiha, cuando estudiaba modelos hechos por los antiguos egipcios. El descubrimiento fue considerado tan importante por el gobierno egipcio, que se estableció un comité especial de científicos para estudiarlo. Como resultado de sus hallazgos, se instaló una muestra especial en el hall central del museo, con el pequeño modelo de madera como pieza central. Fue etiquetado como “modelo de aeroplano”.

Para dilucidar las razones de la decisión del comité, sin precedentes en el campo de la arqueología, debemos considerar algunos aspectos del modelo. Tiene las proporciones exactas de una forma muy avanzada de “planeador a motor”. Este tipo de planeador tiene las alas invertidas, lo que se llama un ala “Reversedihedral”. Un tipo similar de alas curvadas se utilizó en el Concorde, y son ellas las que le dan a este avión un máximo de capacidad de elevación sin frenarlo.

Ahora bien, para probar la teoría del vuelo, Martin Gregorie, constructor y diseñador de planeadores de vuelo libre, construyó una maqueta a partir del Planeador de Saqqara para intentar probar sus posibilidades de planeo. Este alegaría, en sus conclusiones, que el Planeador de Saqqara nunca voló, al ser totalmente inestable y al no disponer de un estabilizador. El modelo pudiera ser una veleta, ya que apunta directamente y de manera constante con el viento, y no gira de un lado a otro. Martin Gregorie concluiría que el aparato no es otra cosa que un juguete o la citada veleta.

No obstante, el Dr. Kahlil Messiha construyó otro modelo para probar su eficacia aerodinámica. Su modelo era seis veces más grande que el original y le colocó un estabilizador horizontal. Con estas modificaciones significativas, Messiha pudo hacer volar su modelo.

Las sorpresas no se acaban ahí. Uno de los sarcófagos, escondido en unos de los rincones del museo, muestra unos increíbles agujeros de 20 centímetros de diámetro, totalmente circulares y que traspasan de parte a parte los asideros del sepulcro de piedra. Uno se queda estupefacto pensando en si será cierto que los antiguos egipcios disponían de enormes taladros mecánicos. Es más, estos mismos agujeros de broca los volvimos a ver en el templo de Karnak, días más tarde, junto a unos cortes de sierra totalmente rectos, en algunos de los bloques del tabernáculo.

Vamos a ver posibles explicaciones racionales, que afirman este particular, basándonos en las explicaciones de los egiptólogos, pues dicen estos que los sarcófagos y obeliscos de diorita fueron modelados con herramientas de cobre. ¿Cómo pudieron los egipcios trabajar cantos como la diorita, cuya dureza está un punto por debajo de la del diamante?

La verdad es que existen dioritas relativamente blandas y otras más duras y ricas en cuarzo. Las dioritas, al igual que los granitos, son rocas volcánicas (magmáticas) y guardan un parecido con estos, encontrándose siempre su dureza por debajo del siete en la escala de Mohs (cabe recordar que en esta escala el siete es el cuarzo). Pues bien, el sarcófago del museo tampoco está compuesto por diorita, sino por granito.

Actualmente se manejan distintas escalas de dureza y cada una tiene su propio ensayo y definición (las de Brinell, Knoop y sobretodo las de Vicker y Rockwell), pero la más famosa es precisamente la peor y la que encima suele tratarse como única: la escala de Mohs, que compara 10 minerales de dureza creciente, pone al talco en el 1 y al diamante en el 10; dando la falsa impresión de que éste es sólo 10 veces más duro que el talco, cuando en realidad lo sería más de 36 veces.

Aun con todo, ¿cómo fue posible esculpir en materiales duros estatuas tan perfectas como las del antiguo Egipto con herramientas de cobre?

Rocas del tipo diorita-granito, junto con calizas como el mármol y otras, han sido elegidas desde la antigüedad para la realización de esculturas, por su belleza y por su facilidad para “saltar en pedazos”. La fragilidad de estas rocas puede ser una ventaja para un buen artista, que con maestría las modela sin que se desmoronen. Y un cincel de cobre es una herramienta perfectamente útil para este fin, aunque otros metales puedan resultar mejores. El cincel tiene como misión principal el comunicar el impacto a la roca, que producido en el lugar oportuno (sólo con las vibraciones no controladas se podría destruir por completo la roca más dura), hace que se desprendan los trozos que el escultor desea eliminar. No importa demasiado que el cincel sea blando, es hasta necesario si se quiere alisar una superficie, eliminando los salientes con cuidado y sin rayarla.

El proceso de elaboración en la piedra, parece ser que se realizaba de la siguiente forma. La primera fase se realizaba en la misma cantera, en ella se perfilaba la forma aproximada. Esta fase era quizá la más peligrosa, ya que al martillearlas algunas se quebraban y terminaban siendo abandonadas allí mismo. Después se refinaban a mazo y cincel. El trabajo más delicado de los detalles era elaborado mediante raspado, normalmente con una azuela, para terminar con el pulimentado con arena o polvo de rocas igual o más duras (la cuarcita por ejemplo), aplicado mediante frotamiento con cuero.

Al pulimentarla, por muy dura que sea una roca, siempre se puede obtener polvo de esa misma roca y utilizarlo. Además al aplicarlo, se obtiene más polvo y más fino, con lo que a medida que trabajaban, obtenían mucha más y mejor materia prima para proseguir con el pulimentado hasta dejarlo, como se suele decir, “a punto de espejo”.

Existían multitud de tipos de taladros, de innumerables formas y tamaños. Cierto, aunque parezca todo lo contrario, los egipcios conocían las brocas.

La herramienta era tan común y utilizada desde las primeras dinastías que hasta palabras como arte (hemet), artesanía, artesanos y muchas otras, estaban constituidas por el signo de la barrena (berbiquí o taladro). Algunas de estas formas están representadas en la escritura jeroglífica, en las palabras de los dioses. Es curioso que leyendo el libro “El enigma de la piedra”, un egiptólogo como Christian Jacq, asegure que hay ideogramas de los jeroglíficos que no sabe lo que simbolizan, y muestra como ejemplo un símbolo que parece un taladro.

Pues bien, había taladros para rocas, para agujerar cuentas de collares de perlas, para hacer fuego e incluso vasos de piedra u otras aplicaciones. Con los pequeños taladros se utilizaba una especie de arco para hacerlos girar a gran velocidad de forma cómoda.

Los taladros de cobre eran “impregnados” del agente abrasivo (por ejemplo polvo rico en cuarzo depositado sobre la roca a taladrar), y tanto éste, como la forma y tamaño finales, dependían del destino que se les diera. Para taladrar también se mojaban en aceite o grasas, lo cual facilitaba enormemente el trabajo.

¿Cómo puede penetrar el taladro tan rápido en una roca tan dura, a veces hasta 2 milímetros por vuelta, como aseguran algunos investigadores?

La respuesta es simple, no es cierto que penetraran hasta 2 milímetros por vuelta. En las pruebas recogidas hasta la fecha se muestra que las marcas no son totalmente paralelas, que empiezan y terminan de forma aleatoria, ya que el tamaño de los surcos depende sólo del tamaño de grano del abrasivo (normalmente polvo de cuarcita). Cuando unos se rompían o desgastaban, entraban en acción otros (de ahí que los surcos tengan principio y fin, sean desiguales en tamaño y no sean realmente paralelos siempre). Lo que las penetraba era esencialmente el cuarzo contenido en cualquiera de las rocas trituradas empleadas como abrasivo. También se ha demostrado en los ensayos experimentales que esas marcas aumentan cuando se usan aceites o grasas a la vez; es decir, los taladros se lubricaban también. Sin lubricación las marcas son mucho más pequeñas, por tanto, más rozamiento trituraba el abrasivo y el agujero quedaba más suave, pero destruía más rápidamente el taladro.

Para muestra un botón, así que lo mejor será que el lector busque los ideogramas o jeroglíficos que representan a los taladros. Es más, existen representaciones de trabajadores egipcios usando taladros gigantes en las paredes de los templos. Vamos, que sí existieron los taladros y las brocas. Falta únicamente saber si estos se manejaban mediante algún ingenio manual o bien estaban conectados a alguna especie de batería rudimentaria.

La verdad es que, a medida que uno se adentra en el Egipto faraónico, la idea de algún tipo de electricidad primaria no parece tan descabellada. Larry Brian Radka, en su obra “The Electric Mirror of the Pharos Lighthouse” demuestra que la cantidad de combustible que se necesitaría para encender el famoso faro de la isla de Faros, o sea el Faro de Alejandría, no se hubiera conseguido ni reuniendo todo el carburante de Egipto. E importarlo habría resultado prohibitivo económicamente. Radka sostiene que el faro debía estar provisto de una lámpara con un arco entre electrodos de carbón, donde una simple chispa eléctrica saltaba entre los extremos afilados de unas barras cargadas con positivo y negativo, produciendo una luz intensa y cegadora. Radka asegura que la fuente debía ser una pila de líquido, conocida como pila de Lalande en el siglo XIX, realizada a base de vidrio, cobre, mercurio y lejía. Si se juntaban varias baterías de este tipo, en serie, bastaría para suministrar el voltaje adecuado y la corriente necesaria para alimentar un faro. Científicamente hablando, este tipo de pila no requiere fuentes energéticas externas, sino que basta con reemplazar componentes internos, cuando se gastan, para retomar su rendimiento.

En la obra “Edipo Egipcíaco” escrita por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565, describe parte de un documento hindú con los pasos para construir una batería eléctrica. Aquí se lee lo siguiente: “Colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz”. También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lampara perpetua” y así lo escribió en el Siglo I.

Podría parecer absurda esta teoría, si no fuera porque en Oriente Próximo se descubrió la llamada Pila de Bagdad, por parte del arqueólogo Wilhelm Koening, en 1938, en Khujut Rabu, a las afueras de Bagdad (de ahí el nombre heredado por el ingenio). La tinaja de loza que encontró estaba dotada de un tapón de asfalto, atravesado por una barra de hierro, con la sección inferior interna rodeada de un cilindro de cobre. Determinados zumos, hacían que esta pila generara voltaje. Incluso Arne Eggebrecht, un científico alemán, consiguió realizar galvanizaciones, al aplicar una pequeña corriente eléctrica, a partir de una pila de Lalande, para derretir y adherir una fina capa de algún metal, como el oro, sobre la superficie de otro, como la plata. Y ahora viene lo curioso: las joyas que se encontraron en la tumba de Tutankamon, y que vimos expuestas en una de las salas del Museo del Cairo. Lo extraño es que nadie se haya preguntado cómo es que hay un galvanizado electrolítico en las joyas de este faraón, cuando es imposible unir el oro y la plata, si no es con este método. Es más, algunas de las estatuas macizas de oro de esta época, se ha demostrado que en realidad sólo llevaban un baño de oro, lo que indica el uso de esta tecnología.

Que los antiguos egipcios conocían la electricidad y la aplicaban, no hay duda. La Pila de Bagdad parece ser la reminiscencia de un pasado remoto, en unos tiempos olvidados en la que la tecnología era mucho más avanzada. El Faro de Alejandría, curiosamente, tenía una altura de 280 codos reales del antiguo reino, la misma altura que la Gran Pirámide, construidas ambas con los mismos principios de geometría sagrada.

Los llamados “Textos de las Pirámides” mencionan constantemente “luces que nunca se apagan”. Christian Jacq, en una de sus obras, alude a ellas y apunta a que los egipcios desconocían cómo funcionaban estas lámparas, pues no se recargaban como los candiles. Los antiguos egipcios afirmaban, sin rubor, que las lámparas habían sido un regalo de los dioses.

Las lámparas, como no podía ser de otra manera, aparecen en el templo de Dendera. Nuestro grupo las vio en los subterráneos del templo, un lugar en el que apenas se puede respirar, y al que debes descender mediante unas escaleras de madera, totalmente precarias. También se podían apreciar en algunas marquesinas, en los techos. El mismo tejado, al que no pudimos subir, por estar protegido por vigilancia, cuenta con una serie de canales o pozos con restos de sustancias de los compuestos de las mencionadas pilas.

En los documentos de Deir El Medina, los que hacen referencia a la contabilidad diaria de todo el instrumental utilizado durante cada jornada de trabajo en la construcción y decoración de las tumba de los reyes, se hace especial hincapié en la necesidad de llevar a cabo una contabilidad estricta de las lámparas utilizadas diariamente en el trabajo. El sentido plural del término hace entender que eran varias las que se gastaban en un día y el balance exacto de las mismas, llevado a cabo por los escribas y los oficiales. Eso quiere decir que estas lámparas no eran candiles, y que se tenía mucho cuidado de las mismas.

El célebre templo de Dendera, consagrado a la diosa Hathor, como hemos dicho, conserva estas bombillas en sus paredes. Las imágenes esculpidas sobre la pared muestran dos individuos enfrentados. Cada uno de ellos carga con una especie de cristal de vidrio, en cuyo interior se observa una serpiente, que nace de una flor de loto. Uno de los tallos o cable va a dar a una caja o batería. En otro lugar del mismo templo de Dendera se repiten las bombillas, pero con la particularidad de que, en esta ocasión, son vigiladas por unos babuinos.

La flor de loto que aparece en la base de las “bombillas” es interpretada como luz. Desde el punto de vista simbólico, en el antiguo Egipto la flor de loto, seshen, debe ser entendida como una alegoría del sol y de la creación. La serpiente que aparece en el interior de estas bombillas pudiera ser el símbolo de la energía por antonomasia, aunque se sabe que la serpiente, Apofhis, era el símbolo del mal y que su ocupación habitual se centraba en hacer la vida imposible al dios sol Ra, para impedir que cada mañana lograra volver a iluminar la tierra de Egipto. Por lo tanto, su lugar de operaciones era la noche; las doce horas que tardaba el sol en aparecer otra vez sobre el horizonte. Uno de los integrante sdel equipo, César, me hace saber que la serpiente, en simbología esotérica, tiene la connotación de sabiduría, que también se requiere para minpular cargas eléctricas.

Lo que sí es seguro es que uno de los símbolos, que hay junto a la entrada a sala del zodíaco de Dendera, contiene dos de estas bombillas, y que una de ellas parece estar conectada a una jarra o tal vez a una de estas pilas. Cuando le pregunté por ello a un entendido, éste me respondió que era agua volcada desde una jarra. Ahora bien, es cierto que ese símbolo representa el agua, pero hay dos marcas quebradas en lugar de una, como si se tratara del positivo y el negativo de dos cables. Y también es cierto que ese símbolo significa “energía” para los antiguos egipcios.

¿Todas estas pruebas no bastan a los escépticos? ¿Todavía puede haber alguien que dude de algún tipo de electricidad básica en el Egipto faraónico? En el mismo Museo del Cairo se puede ver una barcaza o arca de la alianza, una de las muchas que usaron los egipcios, como si se tratara de pilas transportables. Tengo mi propia teoría sobre el arca de la alianza de los judíos, ya que Moisés, no olvidemos, fue egipcio. Quizás algún día me atreva a seguir investigando sobre ello para demostrar que el arca perdida no era otra cosa que una batería.

Las sorpresas no terminaron aquí. El viaje a Egipto sólo acababa de empezar.

Continuará…

[Dedicado a mi maestro y mentor, Manuel Delgado, quien nos mostró a todos los integrantes del grupo que investigó este reportaje, las maravillas de esas ciencia olvidada en el Egipto faraónico.]

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